El descodificador

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“Se abre la veda”, dice El Mundo en su portada. ¿Comienza la caza de la codorniz? No, no se trata de la apertura de la temporada cinegética, sino del comienzo de la lucha por la sucesión a un Zapatero que acaba de tirar la toalla. El juego de palabras quizá se deba a que el todavía presidente ha estado mareando la perdiz durante siete años. Juguetón. “Zapatero acaba de lanzar una bomba nuclear antes de las elecciones”, dijo en TVE, desde la sede del PSOE, una periodista francamente emocionada. ¡Una bomba nuclear! La cosa es más importante de lo que parece…Ya no existen amigos, la batalla es a degüello, no se hacen prisioneros, el premio para el ganador es nada más y nada menos que el poder.

¿Quién será el futuro líder socialista? La verdad es que estoy en ascuas. El tema es de una importancia vital, tal y como demuestra el espacio que le conceden los medios de comunicación en comparación con otros asuntos: El País le dedica el domingo al laberinto  socialista portada, editorial y 21(veintiuna) páginas, mientras que al bombardeo erróneo de la OTAN en los alrededores de la pequeña ciudad Libia de Brega, que ha costado la vida a personal médico y 13 milicianos, apenas media página. Olviden todo cuanto les rodea, ignoren las injusticias en el resto del planeta, abandonen a su familia, desprecien la lectura, el cine y la vida social… ¡Vivan por y para la sucesión!

¿Quién será el futuro presidente del Gobierno? esto es un sin vivir, sinceramente se lo digo. ¿Será un ex líder del Movimiento como Adolfo Suárez? ¿Será un soberbio con ínfulas de gran estadista como Felipe González? ¿Será un mezquino resentido como Aznar? ¿Será un pusilánime lechuguino como Zapatero? La verdad es que la cosa promete. Aunque si quieren que sea sincero, a mi más que la ascensión me interesa la inevitable, estrepitosa y sin duda dura caída. Es la ley de una política española despiadada, que no cuenta con grandes hombres de estado y sí con una escombrera repleta de cadáveres abandonados. Los ingleses tuvieron a Churchill, los norteamericanos a Lincoln, los franceses a Chateaubriand… nosotros tenemos a Bono.

La costalada del futuro presidente es la verdadera gran incógnita. ¿Dimitirá acogotado por una asfixiante campaña de acoso y derribo política, mediática y militar? ¿Se despeñará por una montaña de cal viva? ¿Arruinará su carrera con una foto en las Azores? ¿Le enterrarán cuatro millones de parados? De una u otra manera el futuro presidente puede estar tranquilo, puesto que la puerta de atrás siempre está lista para aquellos que piensan que el poder es la meta.

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P.D.1

La semana pasada hablamos de un excelente reportaje breve emitido en un Telediario de TVE. Hoy tenemos que hablar de una pieza nefasta emitida el fin de semana, también en un Telediario de la televisión pública. Malo sobre todo por alarmista. Contaba cómo “se disparan los robon en campos y explotaciones agrarias”, y terminaba con una frase memorable: “ocurrió en el campo, donde no hay puertas, donde nada está a salvo de los ladrones”. El miedo como recurso periodístico.

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P.D.2

Telemadrid sigue dando lecciones de periodismo audiovisual. En las facultades, los estudiantes solo tendrían que ver los informativos de la televisión pública madrileña y hacer exactamente lo contrario.

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P.D.3

“Chase”, una producción de Jerry Bruckheimer (CSI) creada por Jennifer Johnson (Perdidos, Caso abierto), es la nueva serie de La Sexta para la noche de los domingos. Otra ficción de carácter policiaco, muy digna pero no demasiado sorprendente, que encaja a la perfección con la idea de entretenimiento que predica la cadena. En este caso se trata de una unidad policial de élite que tiene como objetivo capturar a los criminales más buscados, escurridizos y peligrosos de Estados Unidos. Una especie de Equipo A menos hortera, con guapa protagonista y acción a raudales.

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Un motivo para NO ver la televisión

Ratas de Montsouris.

Autor: Léo Malet.

Editorial: Libros del Asteroide.

Nueva entrega de la serie Les Nouveaux Mystéres de Paris, escrita por un Léo Malet inspirado en los diferentes distritos de la capital francesa. En este caso la acción transcurre en el distrito XIV, donde se encuentran el Observatorio de la Ciudad, las Catacumbas y el parque de Montsouris. El detective Nestor Burma es, como de costumbre, protagonista de una aventura enloquecida que arranca suavemente (ofrecen a Burma la posibilidad de ganar dinero fácil) y se complica página a página, con cada nuevo personaje, con cada magistral giro en la trama. Una banda de atracadores, una pelirroja que eructa frases incomprensibles mientras trata de ajustarse la ropa, un pintor paticorto de ojos tristes con un bigote que parece un cepillo de dientes…

Las novelas de Malet se disfrutan en cualquier lugar y circunstancia, pero el placer se multiplica cuando el lector se encuentra en París, concretamente en el barrio donde se desarrollan los siempre misteriosos acontecimientos. Leer “Ratas de Montsouris” en una terraza de la plaza de Denfert-Rochereau, con la niebla ocultando la entrada a las Catacumbas, es una experiencia única, una gozada descomunal. Con un poco de imaginación, las novelas de Malet pueden convertirse en una alternativa “negra” a las habituales guías de la ciudad del Sena.

Espero ansioso la edición de nuevas genialidades de Malet. Es decir, nuevos títulos de Burma, nuevas aventuras, nuevos barrios parisinos…

Dice Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, que “Telemadrid es un servicio perfectamente prescindible”. González tiene mucha razón. Nada es imprescindible, y en televisión y política, menos. De hecho, sin Ignacio González, un político perfectamente prescindible, Madrid seguramente sería una comunidad mejor. La CEOE, sin ir más lejos, seguro que ha mejorado sin Gerardo Díaz Ferrán, el ex presidente de la patronal que consideraba las televisiones autonómicas “un costo innecesario”. Y el PP sin duda ganaría muchos enteros sin Dolores de Cospedal, la política que considera estas teles “un lujo innecesario”.

Prescindir de lo público es muy sencillo, sobre todo cuando la alternativa es privatizar: para algunos la línea entre lo público y lo privado es finísima. Más que el canto de un billete de 500 euros. Y no me refiero a Correa y sus cómplices, ejemplo perfecto de cruce entre políticos y rateros. Hablo de aquellos que poco a poco, sin levantar la voz, sin grandes estridencias, dejan que el patrimonio de los ciudadanos se desangre. Y entonces, cuando esa  sanidad, esa educación o esa televisión están secos y no valen nada, los pasan a manos privadas. El resultados siempre es el mismo: el ciudadano pierde, el privatizador (o su cuñado, o su primo) gana. Esto está pasando ahora mismo en Madrid, la ciudad donde la contaminación, en todas sus formas, carece de límites.

Telemadrid es una televisión putrefacta, lo que no quiere decir que la televisión pública tenga necesariamente que  serlo. Que Telemadrid no cumpla un servicio público, o que sea tendenciosa y manipuladora además de ruinosa, es culpa de los gestores, no de un concepto, el de televisión pública, cada vez más necesario en estos tiempos de globalización, desinformación y depredación. Telemadrid ha perdido el 17,5% de audiencia en un año, alcanzando un mínimo histórico (8%) que la inutiliza incluso como instrumento de propaganda. Además, su deuda asciende a 230 millones de euros (26 más que en 2009). El sindicato CGT analiza en un informe el despilfarro que desde 2004 se está produciendo en la televisión pública madrileña, y ofrece algunos ejemplos significativos: “Los 400.000 euros gastados en “Dragolandia”, de Sánchez Dragó, en el año 2009; los 10 millones de euros facturados en cuatro años con la productora New Atlantis, o los casi tres millones de euros facturados con la productora de El Mundo TV en dos años (2004-06)… Audiencias ruinosas que generan beneficios para las productoras externas: “Territorio Comanche” cuesta 8.500 euros por programa y tiene una audiencia del 2,8%, y “Las noches blancas” cuesta 6.000 euros y tiene una cuota de pantalla del 0,65%.

Puesto que Telemadrid es, además de mala de solemnidad, ruinosa y hasta corrupta, ¿no sería una buena idea prescindir de ella, como propone Ignacio González? O “que la comprase un moro”, como sugiere un cachondo de Libertad Digital. Es más, ¿no se encuentra ya privatizada? Recuerden que, pese a estar financiada por todos los madrileños, la cadena lleva años al servicio de Esperanza Aguirre.

Pues no, Telemadrid no debería ser ni cerrada ni privatizada. Debería ser gestionada de manera correcta, como televisión pública que es, y ofrecer en ella una programación y servicios de calidad, y unos valores y principios éticos elevados. Es pedir mucho, ya lo sé, puesto que Aguirre, González y demás políticos deberían pensar en el interés del ciudadano, no en el suyo propio.

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Un motivo para NO ver la televisión

Muddy Waters.

Cd: Folk Singer.

Escucho la versión remasterizada de “Folk Singer”, uno de los mejores discos de McKinley Morganfield, más conocido como Muddy Waters, y parece que tengo los pies sumergidos en la orilla del Misisipi, que los mosquitos acechan, que el calor pegajoso del Delta no me deja respirar… “Folk Singer” es un disco mágico. Quizá lo era aún más hace años, cuando cada escucha le añadía cicatrices a un vinilo que terminaba sonando como si fuera pizarra.

Muddy Waters se “desenchufó” en 1963 para grabar esta obra maestra en unas sesiones legendarias, en las que le acompañaban tres músicos de ensueño: Willie Dixon en el bajo, Clifton James en la batería y Buddy Guy en la segunda guitarra acústica. A la versión original, con nueve temas, le han añadido otras cinco canciones. Todas espectaculares, con la voz de Water en un momento espléndido y las guitarras arrastrándose entre el folk y el blues. Imprescindible.

Si es usted aficionado a la novela negra sabrá que los mafiosos que quieren tener una vida larga, saludable y llena de éxitos nunca confían del todo en sus secuaces: de los trabajos finos e importantes se encargan personalmente. Sarah Palin, la política conservadora norteamericana, presenta su propio programa de televisión. “El Alaska de Sarah Palin” se estrenó hace sólo unos días y fue un auténtico éxito, con más de cinco millones de telespectadores entregados a sus proclamas ultraderechistas. Esta mujer sabe manejar los medios. Llegará lejos

Esperanza Aguirre, sin embargo, parece condenada al fracaso: ha confiado su patrimonio audiovisual, Telemadrid, a personajes como Sánchez Dragó o Salvador Sostres. Guarretes. El manipulador audiovisual con objetivos elevados tiene que estar por encima de los placeres de la carne, de la misma manera que el cura que quiera llegar a obispo no debe perder el tiempo persiguiendo monaguillos por la sacristía. Tienes una misión, hacer de la tele pública un estercolero fascista, y si te distraes con chochitos tiernos o jovencitas en su punto mágico de tensión sexual pues, sinceramente, no te cunde.

Esperanza Aguirre necesita programa propio YA. El título es evidente (“El Madrid de Esperanza Aguirre”), pero el contenido no está tan claro. ¿A usted qué le parece mejor? ¿Un reality show en el que encierren a quince enfermos en un hospital público y, programa a programa, les vayan restando servicios y prestaciones? El premio para el superviviente sería una póliza de Sanitas… ¿O quizá otro con doce millonarios de la Comunidad, retenidos en un chalé de La Moraleja y alimentados únicamente por catering de El Bulli? Al ganador, el último en irse por la pata, se le suprime de por vida el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, se le hacen importantes descuentos fiscales y se le entrega el dinero equivalente a diez centros de salud y doce colegios públicos. ¿O tal vez un debate, en el que la presidenta de la Comunidad se maquille, una miaja, de homínido y haga las veces de Curri Valenzuela? ¿Y qué me dicen de un espacio de sexo, como el de Elena Ochoa, pero con Dragó y Sostres como onanistas estrella?

Esperanza Aguirre no puede desaprovechar la oportunidad que se le presenta al disponer una cadena de televisión pública en propiedad. Limitarse a trucar los informativos o a organizar un par de tertulias tendenciosas es un desperdicio de su inteligencia, de su malicia. Una mujer como ella debe chupar plano, y hacerlo sin complejos: es demasiado pelleja para Dragó y Sostres.

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P.D.

Jordi González, indispuesto, tuvo que abandonar “La Noria” (Telecinco). La culpa la tuvo un incómodo retortijón, que le obligó a salir del plató y echar el resto en el tigre. Muchos telespectadores contemplamos atónitos la escena. ¿A cuento de qué tanto pudor? ¿Por qué se marchó el presentador? No olviden que González nos tiene acostumbrados a vaciar sus intestinos cada sábado en pantalla, ante millones de telespectadores, con total y absoluta naturalidad.

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Un motivo para NO ver la televisión

Eilen Jewel

Cd: Butcher Holler: A Tribute To Loretta Lynn.

Varios

Cd: Coal Miner´s Daughter: A Tribute To Loretta Lynn.

Hace seis años la gran Loretta Lynn, legendaria cantante country, regresó a la actualidad grabando “Van Lear Rose”, un disco producido por Jack White, líder de White Stripes. Nunca, desde los años 60, había dejado de trabajar, pero a partir de ese momento volvió a estar en boca de todos y se sucedieron los homenajes. Eilen Jewel, una de las herederas del estilo de Lynn, acaba de editar un disco inspirado en su maestra. Y un grupo de músicos famosos, entre los que se encuentran Steve Earle, Lucinda Williams, Kid Rock o los mismísimos White Stripes, han grabado algunos de los temas de la vocalista de Kentucky. Un momento perfecto para descubrir a esta hija de un minero que lucho toda su vida contra la miseria, la incomprensión y los maridos borrachos.

Me van a perdonar ustedes el título del post de hoy, tan amarillo como falso, pero es que venía observando que en los últimos días, sin duda debido a la dureza de los temas tratados (Israel, el Corpus Christi, la tortura taurina…), las visitan a este blog habían experimentado un ligero estancamiento. Confío en que un titular como este, con una propuesta visual tan atractiva como irreal, haya excitado su curiosidad y devuelva las aguas y las estadísticas a su cauce. Una vez confesado el engaño de este inocente ejercicio de marketing (la ausencia de la fotografía de la presentadora de Telecinco desnuda), podemos pasar a analizar el fenómeno audiovisual de la señorita en cuestión, actual reina de una cadena como Telecinco.

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¿Quién dijo que los periodistas cada vez tienen menos peso en una televisión en la que mandan el espectáculo y los cotilleos? Sara Carbonero, reportera especializada en deportes (en la imagen, practicando escalada en roca), se ha convertido de la noche a la mañana en toda una estrella. En Telecinco tienen buen ojo para este tipo de profesionales, qué duda cabe. J J Santos, su jefe directo, y Paolo Vasile, il capo di tutti li capi, han visto en ella el futuro de la información de la cadena. El complemento perfecto para talentos naturales de la talla de Pilar Rubio o Eva González, recientes fichajes. Y es que, como diría José Luis Moreno, Carbonero es alta, es guapa, es lista, es estilosa, tiene formas, sabe vestir, es sexy, huuu!, huuuu!, huuu!

¿Conocimientos sobre fútbol? ¿Nivel periodístico? ¿Capacidad de análisis? No sean aguafiestas, por favor. Carbonero es tan interesante, a nivel profesional, como para ser invitada a “La noria”, donde estuvo prudente: ni desnudó su alma ni describió en detalle su relación con Casillas. Sí hombre, el portero del Madrid y de la selección, a partir de ahora conocido como el futbolista ese que sale con Carbonero. “¿Qué voy a desestabilizar el Mundial? No tengo poder para tanto”, confesó la buena mujer en tan esperpéntico programa.

Nada más volver de Sudáfrica, Carbonero debería seguir con su meteórica carrera como informadora y acercarse por  “Sálvame De Luxe” (Telecinco), espacio presentado por Jorge Javier Vázquez y patrocinado por Babaria, una crema antiarrugas fabricada con veneno de serpiente (víbora del templo, para ser exactos). ¿Seguirá la senda recorrida habitualmente por los grandes profesionales de esta cadena, capaces de hacer periodismo por la mañana, corazón por la tarde y basura por la noche?


Dentro de nada, acuérdense, micrófono de oro para Carbonero. O el Ondas, o el Ricardo Zamora, o lo que sea. ¿Quién dijo que el periodismo estaba en crisis?

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P.D.

Los informativos de Telemadrid podrían dedicarse a informar, puesto que se trata de una televisión pública pagada por TODOS los madrileños. Pero prefieren apostar directamente por Israel y convertirse en su departamento de promoción. No se pierdan la proclama sionista de un Hermann Tertch que, con su nuevo horario restringido, disfruta de más tiempo libre para sus reflexiones de barra de  piano bar.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Tom Petty & The Heartbreakers.

Cd: Mojo.

Cada nuevo disco de Tom Petty debería ser  recibido con tambores y trompetas: es uno de los grandes. El de Florida no entraba en un estudio con su banda desde 2002, y ahora lo ha hecho para grabar junto a los rompecorazones dieciséis canciones en directo. Es decir, sin trucos, con la banda tocando al mismo tiempo unos temas que suenan potentes y viajan en múltiples direcciones.

Los Heartbreakers demuestran una vez más que son, con permiso de la E Street Band, la mejor banda de rock del planeta. Un sonido natural y musculoso para unas canciones con las que Petty no busca el éxito, sino la felicidad. El inmenso placer de hacer la música que ama, esa que resulta difícil de etiquetar al moverse entre Hank Williams y Led Zeppelin, entre Son House y The Band, entre las melodías primitivas y las guitarras de un genio llamado Mike Campbell.

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“Me han dado un codazo en la boca… es el afán persecutorio del partido socialista… la persona que se ha querellado contra mí quiere hacer caja”, dijo entre risas el ex secretario de Estado para la comunicación Miguel Ángel Rodríguez en el programa “Espejo Público” (Antena 3). Se refería a que el fiscal ha pedido para él dos años de cárcel y 20.000 euros de multa al considerar injuriosas las declaraciones que hizo, poco después de que la Audiencia de Madrid archivase el caso de las supuestas sedaciones ilegales masivas en el hospital Severo Ochoa de Leganés, en el programa “59 segundos” (TVE). Rodríguez dijo del doctor Luis Montes: “El que decide matar a alguien es un nazi…Si alguna vez caigo en manos del doctor Montes o de sus secuaces, por favor llamen a la policía”.

“Durante algún tiempo nos hemos dicho en televisión auténtica barbaridades, a mi me han llamado fascista, lo que pasa es que la cosa quedaba ahí”, aseguró un Rodríguez que considera que llamarle fascista es una barbaridad, pero llamar nazi al doctor Montes no. Rodríguez basa su defensa en un inquietante código televisivo: lo que se dice en la tele, queda en la tele. Alguien debería explicarle algunos detalles fundamentales de este medio de comunicación, como la presencia al otro lado de la pantalla de miles de telespectadores que escuchan los rebuznos que tienen lugar en los platós. O que la víctima de sus insultos se encuentra en clara inferioridad de condiciones mediáticas, puesto que no tiene nada que ver con su mundo de tertulias, insultos y ladridos. Montes no es comentarista o mamporrero de Aznar. Es “sólo” médico.

La jauría que le acompaña en el plató de Antena 3 saltó de inmediato en su defensa. En la de Rodríguez, claro. “Quiero dejarle claro mi apoyo. Aquí nos decimos de todo, todos los días, y eso es la libertad de expresión”, dijo un Raúl del Pozo con una visión muy particular de la libertad de expresión. “Estamos contigo a muerte. El doctor Montes me parece un personaje nefasto. Y está ahí porque no había pruebas para condenarle, cuidado”, advierte Francisco Marhuenda, un director de La Razón que parece tener claro que, incluso sin pruebas, debían haber condenado a Montes.

Creo entender que estos simpáticos tertulianos pretenden que la televisión tenga leyes propias, al margen de las que rigen las vidas del resto de los mortales. Las leyes de la tele, una jungla audiovisual desde la que los elegidos, una clase superior, puedan  despellejar al resto de la humanidad con absoluta impunidad y en nombre de la libertad de expresión.

Sembrar el odio desde los medios de comunicación es repugnante. Algún día tal vez sea incluso ilegal. En Ruanda ya lo es…

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P.D.1

Por si no les había parecido suficientemente sórdida y marginal la presencia de Rodríguez y sus colegas, en “Espejo público” (Antena 3) tenían una sorpresa: la Chon, una gitana de 28 años y 165 kilos de peso. “Es el nuevo fenómeno en internet, la estrella de la red”, dicen, utilizando términos que podrían recordar a la presentación circense de la mujer barbuda o el hombre elefante.

Chon dice que le molesta el famoso vídeo, que ya tiene más de 100.000 descargas, pero pese a todo lo emiten en el programa una y otra vez. Yo se lo voy a evitar: sólo incluye burlas a una mujer obesa que come de manera compulsiva. Pero para que se den cuenta de la estupidez y la ignorancia de la presentadora les reproduzco parte del diálogo que mantuvieron Susanna Griso y la Chon.

-        ¿Qué has desayunado hoy, Chon?

-        Dos vasos de agua, un vaso de leche y dos donuts.

-        Pero eso es malísimo, un atentado contra la salud.

¿Un vaso de leche, dos de agua y dos donuts un atentado para la salud? “A ver si es verdad que se pone a dieta. La vamos a hacer un seguimiento a la pobrecilla”, dice Griso. “Ella se lo pasa bien comiendo”, sentencia Mariñas.

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P.D.2

Inolvidable momento etílico en Telemadrid…

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Un motivo para NO ver la televisión

Joe Grushecky

Cd: East Carson Street.

Grushecky es un Springsteen de serie B. Es decir, un cantautor eléctrico creíble, que escribe y graba canciones musculosas y honestas, y las defiende sobre el escenario con la energía de un titán. Pero sus temas no son tan redondos, o si lo prefiere tan inspirados o comerciales, y por eso se mantiene en una discreta segunda fila. Lo cual no le resta ningún mérito: he visto conciertos de Grushecky mejores que algunos  de Springsteen.

En cualquier caso, la rivalidad no podría existir: el de New Jersey y el de Pittsburgh son buenos amigos, tanto como para que el primero colabore en este disco recio y de sonido guitarrero clásico. Pero aún mejor noticia que la edición del disco es la visita de Grushecky a España para presentarlo: esta noche estará en Madrid (Moby Dick, 21.30), mañana miércoles en Valencia (Wah Wah, 22.00), el día 14 en Manresa (Sant Joan de Vilatorrada, 21.30) y el 15 en Palma de Mallorca (Costa Club, 22.00). Le acompañan Los Madison, una de las mejores bandas madrileñas del momento.

Me considero una persona exigente, muy exigente. Sobre todo con los demás. Como también me considero una persona modesta, muy modesta, creo que no debo considerar el altísimo nivel de exigencia que mantengo como patrimonio propio. Quisiera compartirlo con el resto de españoles. Somos exigentes, reconozcámoslo. Y esa exigencia se transforma en calidad de vida… Si se trata de fútbol, queremos que en nuestra liga participen los mejores jugadores del planeta, y casi sin preguntar el precio nos hacemos con los servicios de Messi, Ronaldo, Agüero…En cuestiones de alimentación tampoco reparamos en gastos, y disfrutamos de los mejores cocineros del mundo, los mejores restaurantes y la dieta más sana y sabrosa, la mediterránea. Y podríamos seguir con la literatura, donde tenemos a César Vidal y Lucía Etxebarría, la música, con Daniel Diges y Bustamante, la televisión, con Ana Rosa Quintana y Mariñas…

¿Por qué somos tan exigentes con las cosas importantes, y tan poco exigentes con los políticos? Las imágenes de Zapatero y Rajoy tras una reunión fundamental para el futuro del país, que abrió el Telediario de la televisión pública tres días antes de producirse (con imágenes de archivo, lógicamente) resultaron francamente patéticas. El presidente más dubitativo, espeso e inseguro que recuerdo. El aspirante más oportunista, repetitivo y gris que imagino.

El gran acuerdo surgido en la reunión, que pese a lo delicado de nuestra situación apenas duró dos horas, es reformar la Ley de Cajas y acelerar su fusión antes del 30 de junio. Ahí es nada. Pocos minutos después de escucharles explicar, por separado, tan tremenda noticia, las bolsas volvieron a caer y aumentar el castigo a la deuda española. Mano de santo la reunión, oiga.

Un país que para minucias como el fútbol o los restaurantes dispone de tipos como Messi o Adriá, quizá debería esmerarse algo más con el tema de los políticos. No sé, pararnos un poquito a la hora de votar, exigirles algo más o, quizá, no concederles tanta importancia. Es difícil creer que alguien brillante, honrado y en su sano juicio, elija en estos momentos la política como profesión, como forma de vida. Si hablamos de mediocridad y ambición, la cosa cambia.

Sin embargo mis amigos, los que realmente saben de política, los que conocen personalmente a Zapatero, Rajoy y compañía, aquellos que siguen sus vidas al minuto y escuchan sus declaraciones con atención, dicen que, simplemente, tenemos los políticos que merecemos.

Deberíamos ser más exigentes con nosotros mismos.

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P.D.1

Esperanza Aguirre al desnudo. En el programa de Concha García Campoy la todopoderosa presidenta de los madrileños (¿de todos?) dejó clarísimo que no existe manipulación en Telemadrid. “Si usted quiere ir a Telemadrid, dígamelo…”, soltó a uno de los invitados. Ahora sí está claro. Lo de la televisión pública madrileña no es manipulación o censura, es simplemente criterio. ¿De los periodistas? No, por favor, qué absurdo. Criterio de la Presidenta, que al parecer es quién decide quién habla y quién no en la televisión de TODOS los madrileños.

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P.D.2

Y hablando de censuras… TVE no emitió el pasado lunes “Algo huele mal”, el reportaje sobre la contaminación en la comarca de Campo de Gibraltar (Cádiz) del programa “REP” que estaba previsto, y anunciado, para ese día. Al parecer, una llamada de la empresa petrolera CEPSA fue suficiente para bloquear la pieza. En TVE, y según informa Periodismo Humano, aseguran que “la emisión se ha retrasado porque la dirección de Informativos ha estimado que el reportaje no estaba acabado y que era mejorable”. La dirección de informativos y CEPSA, deberían decir…

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P.D.3

Recuerdo que hace años, cuando el Atleti ganaba día sí día también algún trofeo, los seguidores del equipo, niños incluidos, saltaban al campo para celebrar la victoria sin más complicaciones. Poco después prohibieron esas muestras de júbilo. Más tarde excavaron fosos para separar a la gente de los jugadores. Y levantaron alambradas. Y pusieron agentes de seguridad. Lo último es disparar a la gente con pistolas eléctricas: durante un partido y delante de 45.000 aficionados, un policía de Filadelfia derribó a un jóven con un disparo de 50.000 voltios.

Siguiendo este ritmo, en un par de años montarán nidos de ametralladora y dispararán fuego real a quienes se atrevan a profanar el sagrado césped.

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Un motivo para NO ver la televisión

“Cosas que los nietos deberían saber”.

Autor: Mark Oliver Everett.

Editorial: Blackie Books.

Había escuchado un par de discos de Eels (“Hombre lobo”, “Souljacker”) y me habían parecido simplemente bien. Ejercicios de investigación de un interesante cantautor indie. Pero después de leer “Cosas que los nietos deben saber”, el libro de Mark Oliver Everett que ha editado Blackie Books, me he convertido en el fan número uno de Eels. Por si no lo habían adivinado, Eels es Mark Oliver Everett.

“Cosas que los nietos deberían saber” es una biografía deliciosa escrita de manera inteligente por una persona maltratada por la vida. Ni más ni menos. El protagonista es un individuo disfuncional al que la vida arrolla: su familia ignora que tiene dos hijos, su padre muere en sus brazos, su hermana es politoxicómana y acaba suicidándose, su madre enferma de cáncer, un avión se estrella cerca de su casa sembrando la calle de cadáveres, mueren su manager y su prima, que viajaba en uno de los aviones del 11-S… Y mientras suceden todas estas cosas, las chicas le destrozan el corazón. Y la música le salva la vida.

Si tuviera que recomendar un libro de los leídos en 2010, uno sólo, sin duda sería esta minimalista, irónica, naif y deliciosa descripción de la vida de un músico independiente. No esperen similitudes con las biografías de Jim Morrison, Keith Richard o Jimi Hendrix. Eels es mucho más irónico, listo y divertido que los tres juntos.

La pregunta es para Miguel Sebastián, ministro de Industria, el político que enseñó a Gallardón la foto de una mujer durante un debate en televisión tratando de humillarle públicamente y rapiñarle el poder. ¿La TDT era esto? Mi amigo Paco no ve Telecinco ni La Sexta en su casa de la Avenida de América, en Madrid. Mi Madre sólo ve Cuatro y La Sexta en su casa de Cuatro Caminos si sujeta la antena con celo a la pared. En mi casa de Toledo la imagen va y viene constantemente. Y el miércoles, miles de madrileños no pudieron ver el partido entre el Barcelona y el Inter debido, según Telemadrid, a “una potente señal de origen desconocido”.

¿Una potente señal de origen desconocido? El gran Stephen Hawking ya lo advirtió hace unos días: los extraterrestres pueden ser hostiles. “Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente (fuera de nuestro planeta) podría desarrollarse hacia algo que no querríamos ver”, dice un visionario Hawking.

“¡Sabotaje!”, gritan en Telemadrid, esa televisión bajo mínimos de credibilidad, audiencia y fondos dirigida por Esperanza Aguirre. ¡Pobre extraterrestre saboteador! Si el famoso viajero intergaláctico hubiese llegado a la tierra el pasado sábado, hubiese escuchado a Espe llamar “carcamales resentidos” a las personas que se manifestaban contra el procesamiento a Garzón y por la investigación de los crímenes franquistas. Pero si hubiese llegado ayer, hubiese escuchado a la presidenta de los madrileños decir que está “a favor de ayudar a las víctimas del franquismo”.

En cualquier caso, los problemas que acarrea la TDT no parecen cosa de alienígenas, sino de humanos de carne, hueso y carné del PSOE. Señor Sebastián, ¿la TDT es algo más que un decodificador caro, una señal cutre y los mismos miserables programas que veíamos en analógico? ¿A esto se refería usted cuando nos dijo que la TDT era “una nueva manera de ver la televisión?.

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P.D.1

Horas después de la muerte del alpinista mallorquín Tolo Calafat en el Annapurna, su compañero Juanito Oirzabal se queja de que no hay solidaridad en la montaña: “los sherpas de la escaladora coreana podían haber hecho más. Nosotros hemos llegado a ofrecer 6.000 euros por persona. Yo desde luego hubiera hecho mucho más. Se está perdiendo la ética”.

Las palabras en caliente de Oiarzabal resultan inquietantes. En primer lugar por su peculiar sentido de la ética, valorada en 6.000 euros por individuo. Y en segundo, por la mala imagen que transmite de un pueblo, el sherpa, admirable desde todo punto de vista. Los sherpas, la etnia más famosa del Nepal, son mucho más que los transportistas del Himalaya (con permiso de los yaks). Los sherpas son personas que tienen familias, amigos e incluso miedo. También se agotan, se congelan y mueren en la montaña. Así las cosas, la negativa de los sherpas de la surcoreana Oh ante la oferta del montañero español ¿se debe considerar falta de solidaridad o, simplemente, sentido común?

Oiarzabal conoce a la perfección la grandeza y el valor de los sherpas. Y sus necesidades económicas. Por eso sus palabras suenan fatal: a excusa.

P.D. 2

Sin comentarios…

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Un motivo para NO ver la televisión.

Roky Erickson

Cd: True Love Cast Out All Evil.

Pocos músicos se merecen tanto como Roky Erickson el calificativo de leyenda. Este tejano de 53 años fue líder de los 13 th Floor Elevator, la banda psicodélica más importante de todos los tiempos. Fue un visionario, se alimentó de LSD y de guitarras que flotan, y perdió la cabeza durante largos y tristes periodos de su vida. Por eso cada vez que regresa a un estudio de grabación supone una excelente noticia para todos los amantes del rock clásico. Si además, como es el caso de este “True Love Cast Out All Evil”, el resultado es un disco magnífico… estamos ante todo un acontecimiento.

“True Love Cast Out All Evil” incluye doce canciones simplemente brillantes. Sencillas en su estructura, en su grabación e instrumentación, en su primitivo sonido. Algunas pueden parecer maquetas minimalistas registradas en un cuarto trastero. No importa. Son temas majestuosos, impecables, que nos recuerdan que estamos ante un genio. Uno de sus tres mejores trabajos en solitario, una pequeña obra maestra.

Hoy Alberto Oliart, presidente de RTVE desde el pasado mes de noviembre gracias al consenso de nuestros dos grandes partidos, deberá responder en el Congreso a las acusaciones del Partido Popular. Carlos Floriano, portavoz de Comunicación del PP, asegura que Oliart, es “en este momento, un hombre al servicio del mantenimiento en el poder de Zapatero y del PSOE”. Y también que la televisión pública, “se ha convertido en la televisión del PSOE”. Con gran ingenio e ironía, el PP preguntará a Oliart si cree “que se puede estar correctamente informado viendo TVE”.

O en el PP no ven Telemadrid, por algún problema de antenización interna o de alergias personales, o son la mayor banda de hipócritas, cínicos y desalmados que ha pisado jamás el panorama político español. La televisión pública madrileña es la desinformación, la manipulación y la propaganda en estado puro. Y es que si Oliart es “un hombre al servicio del mantenimiento en el poder de Zapatero y el PSOE”, ¿que sería el director de Telemadrid? Por eso, que un miembro del PP pregunte “si se puede estar correctamente informado viendo TVE” es un insulto y una falta de respeto a los ciudadanos inteligentes.


Acusar a los Telediarios de estar al servicio del Gobierno es miserable, puesto que nunca lo han estado menos que ahora. ¿Recuerdan los Telediarios  de Urdazi? Eso sí eran mamporreros al servicio de Aznar. Los actuales informativos de TVE no son ni muchos menos modélicos. Es más, creo que cada vez son peores: más comerciales, más ligeros, más superficiales. Pero también creo que son un modelo de equilibrio y objetividad. Si les soy sincero, pienso que son incluso demasiado equilibrados y objetivos: la oposición no tiene por qué tener el mismo protagonismo informativo que el Gobierno. Excepto, quizás, en situaciones concretas, como pueda ser el caso Gürtel.

Las acusaciones a Oliart sólo se pueden entenderse como un intento del Partido Popular por sembrar dudas y crear el caos en otro aspecto más de la vida cotidiana: la televisión pública. Y de paso desactivar informativamente unas cadenas que no controlan. La mejor manera de confiar su suerte audiovisual a los grupos mediáticos de su cuerda. ¿Amoral? Puede. ¿Repugnante? Quizá. Pero se trata del partido de la desinformación, del barullo, de la negación de los hechos. Piensan que el premio que les espera merece todos los esfuerzos: ¡el poder!

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Un motivo para No ver la televisión

Hold Steady.

Cd: Heaven is Whenever.

Nuevo disco de la banda de Craig Finn. Y nueva demostración de fuerza, de carácter y de su inconfundible sonido anárquico. Aparentemente anárquico. Después de un par de escuchas, quizá lo más destacable de este trabajo sea la ausencia de canciones para disfrutar en una primera audición. Es un trabajo denso, en ocasiones áspero, muchas veces reposado e intimista. No es el mejor disco para conocer a la banda (yo comenzaría por el primero y extraordinario “Almost Killed Me”), pero tiene toda la energía y la originalidad de estos neoyorkinos. Una transición simplemente digna.

Telemadrid, la televisión pública de Esperanza Aguirre, sigue dando clases de periodismo. Éste es un breve ejemplo de cómo informar sin informar: Garzón de vacaciones con pañuelo en la cabeza, Garzón tropezando, Garzón juzgado por Gómez de Liaño…pero ni una imagen de la concentración en apoyo a Garzón ante la Audiencia Nacional. “El juez Baltasar Garzón se va a sentar en el banquillo de los acusados. Muchos decimos que ya era hora”, asegura un Hermann Tertsch que para decir estas cosas sí llega a tiempo a los informativos.

La Virgen María vive en El Escorial. O al menos tiene una segunda residencia en esta bonita localidad de la sierra madrileña. Telemadrid, la cadena pública de Esperanza Aguirre, informó ampliamente el pasado 28 de marzo en el programa “30 minutos” de unas apariciones marianas que, con puntualidad comercial, tienen lugar los primeros sábados de cada mes. Gracias a este programa pudimos comprobar que la Virgen, que tiene el poder de aparecerse pero muy poquita voz, utiliza para hacerse oír un sofisticado sistema de megafonía. “La bendición hoy es para proteger a la juventud de la marca de Satán…Hay que tener cuidado hijos míos, el mundo está corrompido”, aseguró María con tono cazallero a través de los altavoces. ¿Increible? Su representante en la tierra va aún más lejos: “La Virgen ha dicho a la vidente que la mujer debe ser sumisa al esposo”.

No haré sangre con el resto de sandeces de carácter religioso-sobrenatural que se pudieron ver y escuchar en esa bazofia de reportaje. Lo que parece lógico es que, puesto que no hablamos de la España del siglo XV sino de la del siglo XXI (ya saben, el AVE, el iPad, el cine en 3D…), haya surgido una Asociación de Víctimas de las Apariciones del Escorial. Se quejan de que el programa de Telemadrid recogió el mensaje de la secta que dirige semejante patochada, pero no las denuncias en las que la Asociación intenta desenmascarar el vil montaje. Hablan de “un publirreportaje… que no solo prescinde de las víctimas, no menciona absolutamente nada del patrimonio económico del entramado de El Escorial, no aclara qué pasó con los extraños y sangrientos fenómenos en los que se involucró a veinte niños, no menciona nada de los tres chalets con piscina en los que vive la vidente con su séquito familiar…”.

El programa, absolutamente impresentable, fue un fracaso de audiencia, puesto que sólo tuvo un miserable 4,5% de share. Ni siquiera estuvo a la altura de la cadena, y eso que Telemadrid ha conseguido el pasado mes de marzo, el de mayor consumo televisivo de todos los tiempos, su mínimo histórico de audiencia, con un 8,4%. Pinchen aquí y alucinen…

Una televisión pública al servicio de una secta. Nada nuevo, pensará alguno de ustedes. Y es que en Telemadrid los fantasmas, pese a que Güemes ha dejado la política, y a que Sánchez Dragó y Tertsch ya no presentan el informativo de la noche, siguen estando a la orden del día.

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P.D.

La Sexta estrenó ayer “Debate al límite”. Programas como éste ya existen en las cadenas de derechas, pero mucho más destemplados y radicales. Recuerden que es la izquierda exquisita quién está en el poder, y por tanto no necesita recurrir a la crispación y la barbarie televisiva. Debate por tanto no “al límite”, sino “bajo control”, sobre todo teniendo en cuenta lo que viene siendo la televisión actual. Aquí el tono es elevado, pero sin ladridos, sin espumarajos, sin insultos. Y eso que el primer tema era la corrupción en el PP, una perita en dulce.

“Debate al límite” es una versión pobretona de “59 segundos”: presentado por Mamen Mendizábal en un plató diminuto, con cuatro invitados apelotonados que disponen de cinco minutos para discutir  (cada uno con su propio reloj corriendo en contra). El resultado es un debate acelerado de tono tibio, manipulado como su hermano mayor en un pequeñísimo pero fundamental detalle: uno de los tertulianos es Ignacio Villa, conservador de manual. Con este individuo La Sexta se garantiza la ridiculización de la derecha. Un truco ya empleado en “59 segundos”, donde el personaje en cuestión ejercía de extremista enloquecido. Un detalle que puede parecer trivial, pero no lo es. El maquiavélico arte de la sutileza: la simple presencia de Villa caricaturiza la derecha hasta el patetismo. Y consigue, por tanto, que la izquierda parezca algo mas capaz.

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José Luis Moreno metía la mano por detrás a un pobre Rockefeller que culeaba espasmódicamente sin terminar de sonreír. Jaume Matas metía a su vez la mano en la cartera de José Luis Moreno, que se dejaba hacer pensando en el futuro de su carrera como productor de televisión. En el PP metían la mano en la caja B para que a Matas no le faltase de nada para ganar las elecciones autonómicas. Y para que usted no se entere de nada, la jefa de prensa del Matas ministro de Medio Ambiente mete mano a la información nacional desde Telemadrid. A este eficaz ejercicio de contorsionismo en putrefacción se le llama, en términos económico políticos sexuales, el trenecito.


El trenecito no es el nuevo éxito de Georgie Dann. El trenecito es una práctica simpática y divertida, sin duda, excepto por un detalle: a los practicantes de este ejercicio, los vagoncitos, acaba cabiéndoles un transatlántico. De lado. Por eso el pasado sábado, cuando me ofrecieron pasar a formar parte del exclusivo club de víctimas del trenecito, no acabé de disfrutarlo. Y eso que me invitó un guardia civil motorizado.

Justo antes de que comenzase la Semana Santa escuché a Pere Navarro, director de la DGT, recomendar precaución en los desplazamientos cortos por carreteras secundarias. ¿Relax de los conductores en viajes breves por vías conocidas? No. Cuidado con el trenecito. Sólo unas horas después de escuchar a Navarro, viajando desde Gredos por la M-501, nos paró una pareja de la guardia civil. “Van a menos de 30 kilómetros por hora, provocando una caravana”, mintió el motorista. Después comenzó un pormenorizado análisis de vehículo y documentación con fines claramente recaudatorios, que terminó con una multa final, 150 euros, por no tener al día la ITV.

Asegura Juan José Millás en un anuncio televisivo que la crisis es de x, pero la sensación de crisis es de x más siete. Yo le diría a Millás que, después de hacer el trenecito con un número de la guardia civil, la sensación de crisis es de x más 150 (euros). Es decir, una sensación absolutamente bananera. La putrefacción lejana que transmiten los informativos cuando hablan de Matas y de Moreno, del Bigotes y de Camps, del Pocero y de Cachuli, se extiende y se hace próxima cuando quién “recauda” es la Guardia Civil. Ya sé que no es la primera vez, el ex marido de Rociito y Roldán fueron visionarios, pero sí me resultó especialmente humillante.

Pasaba en Méjico, en Guinea Ecuatorial, en Colombia, en la República Democrática del Congo, en Rusia, en Nepal… Ahora también pasa en España.

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P.D.

Hermann Tertsch sigue en plena forma: el día de su estreno en “Alto y claro”, el programa de Curri Valenzuela en Telemadrid, llegó quince minutos tarde. Con dos cojones. La culpa del retraso fue del tráfico, es decir, de Gallardón. O de gente normal de la SGAE. O de Zapatero. O de…

Han detenido al agresor de Hermann Terstch. Y no es el Gran Wyoming. Ni un radical de la SGAE. Ni siquiera un profesional de la violencia, un sicario. Sólo es un empresario de la noche madrileña, dueño de un bar de copas. Según la policía, la famosa agresión fue ajena a móviles políticos: “una trifulca entre una persona con algunas copas de más y otro individuo que se sintió ofendido”.

“Es el mejor regalo de reyes” dice Terstch. El presentador de Telemadrid está contento porque sabe que ni siquiera la verdad se interpondrá en su camino. La semilla del mal se sembró a tiempo, ha soportado las heladas, y ya tiene brotes. Eso es lo importante, no que la agresión política se haya transformado en una disputa entre borracho y ofendido. Sólo hay que escuchar las tertulias de los bares o las radios, o leer a algunos columnistas. David Torres, hace sólo unos días, escribía en El Mundo: “El Gran Wyoming (que de grande hace tiempo sólo le queda el nombre) se ha apresurado a declarar que él también se siente una víctima. Oyendo sus chistes, no nos extraña. Ahora intenta arreglar su carrera de cómico de presa a costa de dar pena y dice sentir miedo, pero le falta ideología para que alguien le calce una hostia”. Torres, por si ustedes no lo sabían, es escritor.

El retorno triunfal de Hermann Terstch a Telemadrid será la guinda de este esperpento provinciano-fascista.

José Antonio Ovies, presentador del programa de Telemadrid “7 días”, un informativo en la línea del clásico “Informe semanal”, define la manifestación por el empleo que se celebró en Madrid el pasado sábado: “Turismo de manifestantes. Como en los viejos tiempos de la dictadura”. Para dar fuerza a sus palabras utiliza imágenes no de la propia manifestación, convocada por UGT y CCOO, sino de las concentraciones de apoyo a Francisco Franco que se celebraban en la plaza de Oriente.

Aquellos que comparten la vida con un perro estarán de acuerdo conmigo en que hay que vigilar su salud y ofrecerle toda clase de atenciones y cuidados. Son nuestros compañeros y amigos. Hasta que desgraciadamente la situación del perro, por enfermedad o vejez, se hace irreversible. Cuando no hay solución, y para evitar la agonía del animal y el sufrimiento de todos, sólo queda la eutanasia.

Telemadrid es un perro rabioso. Desinforma, manipula, censura, miente…Y pierde audiencia y dinero. Es muy posible que la eutanasia sea la única solución para esta televisión enferma. Emitir una información sobre la marcha sindical que convocó a más de 50.000 personas únicamente con imágenes de manifestaciones franquistas es intolerable. No sólo periodísticamente, sino también a nivel social y político. Se trata de una burla para todos aquellos que financian la cadena. Los madrileños. TODOS los madrileños, no sólo los votantes de Esperanza Aguirre. Pero lo peor es que no se trata de una situación nueva o sorprendente: Telemadrid traspasa todos los días la frontera del esperpento.

Creo en la televisión pública. Una televisión de servicio al ciudadano, sin intereses comerciales, libre de la presión del negocio audiovisual. La televisión desde donde recibir información limpia, entretenimiento digno, ocio de calidad. Pero empiezo a creer que determinadas televisiones públicas no tienen solución. Telemadrid se ha  convertido en un cáncer para los ciudadanos madrileños, obligados a financiar el órgano de propaganda del gobierno de su comunidad.

Eutanasia para Telemadrid. Sin ella los madrileños serían más libres.

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P.D.1

Hermann Tertsch presentará el editorial de “Diario de la noche” (Telemadrid) desde el hospital. Se trata de una gran idea, puesto que el periodista supuestamente agredido alcanzará cotas de teatralidad y dramatismo sólo comparables a las de Javier Bardem en “Mar adentro”. Ya me lo estoy imaginando soltando, desde su lecho del dolor, frases tan interesante como la de ayer: “Los que me agredieron pueden ser moros o gente normal, del cine o de la SGAE”.

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P.D.2

El eyaculador interior Sánchez Dragó es uno de los gurús de Telemadrid. Y uno de los grandes beneficiados del agónico estado de esta televisión. Según la plataforma “Salvemos Telemadrid”, Dragó ha facturado “desde 2005 a la cadena 1.200.000 euros, aproximadamente, por el programa “Las Noches Blancas” (con una media de audiencia de un 3%). Más unos 36.000 euros por 4 programas de “Dragolandia” (con una media de un 4.1%). Más unos 350.000 euros por presentar “Diario de la Noche” durante año y medio”.

¿Saben cómo ha conseguido un personaje como Dragó afianzarse en la cadena pública y en el diario El Mundo? Siendo un miserable. Es decir, provocando, defendiendo lo indefendible, insultando, faltando al respeto, mintiendo… El último ejemplo de su sórdida técnica de superviviencia es un texto publicado en el diario de Pedro J. sobre los  cooperantes españoles secuestrados en Mauritania, a los que llamó “gorrones sin fronteras”. Lean a Sánchez Dragó: “Mi mujer, que es japonesa, exclama: ¡Menudo chollo! Los españoles pagáis al contado y, encima, convertís en héroes a esos pijos. Razón lleva. Pijos, caraduras, gilipollas y gorrones, añado. ¿Acció solidaria? No. Acción mamaria (de mamoneo). Lo de esa gubernamentalísima organización no gubernamental es como para clamar al cielo en el que sus frailes no creen. Pijos, porque basta verlos, saber quiénes son sus papis y pasar lista a los enchufes de los que viven. Caraduras, porque jeta de granito hay que tener para asegurar que es la misericordia -solidaridad, la llaman. Jerga progre- lo que los mueve. ¡Oh, cuánto sacrificio! ¡Qué entereza de ánimo la que los lleva a arrastrar las penalidades del turismo de aventura! Gilipollas, porque lo es en grado sumo todo el que piense que con unos cuantos camiones cargados de alubias, chocolatinas y preservativos va a sacar de apuros a millones de personas gobernadas por sinvergüenzas”.

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P.D.3

“Nos tenemos que despedir. Volveremos más adelante”, acertó a decir Pepa Bueno cuando apenas habían transcurrido doce minutos del Telediario (TVE) de las nueve de la noche. Pudimos escuchar esas palabras, pero ella tenía la boca cerrada. Entró un bloque publicitario de ocho  minutos. Después llegó la información meteorológica. Fueron doce minutos de Telediario absolutamente surrealistas en los que había un desfase de varios segundos entre el sonido y la imagen. Doce minutos caóticos, absurdos, patéticos. Y a las nueve y veinticinco minutos, tras la información meteorológica… ¡arrancó de nuevo el Telediario!

P.D.4

“Lo que no puede ser es que el Gobierno quiera prohibir el tabaco y no el alcohol, que es igual de perjudicial para la salud”, dice la tertuliana de “Los desayunos de TVE”. Gran error. Puede que para la salud del que bebe y fuma ambas prácticas sí sean igual de perjudiciales. Para el que se sienta en la mesa de al lado, no: respiramos el humo ajeno, pero no bebemos sus copas. ¿Es tan difícil de entender? No, pero es que entonces la culpa no sería de Zapatero.

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No hay bestia tan feroz.

Autor: Edward Bunker.

Editorial: Sajalín.

Leer “La educación de un ladrón” (Alba), primer libro editado por Bunker en España, me produjo un placer salvaje y visceral. Era posible una nueva novela negra. Bunker, el preso más joven de San Quintín con 16 años, sobrevivió a una vida al límite y alcanzó la madurez escribiendo sin tapujos. Con la misma naturalidad con que disparaba una recortada, sodomizaba a un preso afeminado o se metía un chute de caballo. Bunker era auténtico. Y “La educación de un ladrón”, autobiografía de un chorizo, todo un clásico.

“No hay bestia tan feroz”, el primer libro escrito por Bunker, se ha editado por fin en España. Y es otra pequeña maravilla. El sórdido submundo de Los Angeles proporciona nuevos y sorprendentes  personajes, historias condenadas a terminar a tiros,  violencia fuera de control. El instinto de supervivencia de Max Dembo, el protagonista, resulta inagotable y enternecedor. Tanto como su capacidad para generar conflictos y provocar dolor. Pero no esperen arrepentimiento. El protagonista de este libro es un delincuente que odia la sociedad, asesina a sangre fría a un policía, ejecuta a un amigo chivato, y se sumerge en una huida sin final. Un criminal que roba, mata y se coloca para sobrevivir. Un guía de lujo para recorrer el lado oscuro de L.A.

¿Imaginan que todo este follón de la agresión a Hermann Tertsch quedase en nada? Es decir, que no se hubiese producido agresión alguna. O sea, que Tertsch no hubiese caído al suelo como consecuencia del traicionero puntapié propinado por algún energúmeno que, encabronado con sus editoriales en Telemadrid y embrutecido por el videomontaje de “El intermedio”, intentase acabar con su vida. Es decir, que Tertsch no hubiese recibido ninguna paliza, en contra de lo que afirma “Periodista digital”. Que no hubiese “sufrido la violencia cuando cumple su trabajo de informar”, como dice la Federación de Asociaciones de Periodistas de España. Que, al no haber sido golpeado por nadie, no necesitase que Telemadrid condene “contundentemente ésta y todas las acciones violentas que atenten contra los derechos más elementales de cualquier ciudadano en un Estado democrático”.

¿Qué sucedería si Tertsch no hubiese recibido, como aseguraba ayer Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, “una patada por la espalda de un profesional”?. Imaginen que Tertsch hubiese dado con sus huesos en la acera cuando, a las cuatro y media de la mañana, después de tomarse unas copas en un piano-bar de la madrileña calle Almirante, un conocido le hubiese dado una fuerte palmada en la espalda. Y nada más. Imaginen que Tertsch hubiese perdido el equilibrio, primero, y el conocimiento después. Y que al despertar, no recordase nada. Que no supiese explicar a la policía lo sucedido. Que no tuviese ninguna costilla rota. Y que por todo ello… no presentase denuncia alguna. Sería un desastre, ¿verdad? Un inconveniente grave, porque en caso de no haberse producido agresión, maldita sea, nos quedaríamos sin guerra civil, sin checas, sin los fusilamientos de Pío Moa, sin Gara apuntando y La Sexta disparando, sin dar la bienvenida a 1934. Nos quedaríamos sin nada de nada.

Deluxe canta “Alelullah” en el piano-bar Toni 2.

Sin agresión, Esperanza Aguirre ya no tendría motivo para levantar la voz en nombre de la libertad de expresión. Y su “patada profesional” se convertiría en un chiste sobre el fichaje de Chuck Norris como nuevo portero del Toni 2. Sin agresión, los diarios digitales de medio pelo, los terroristas del micrófono y los tertulianos agresivos se quedarían sin excusa, sin guión.

La manipulación es un arte. El arte de la propaganda silenciosa, de la domesticación del pensamiento y la violación de los cerebros. Y como tal arte exige un compromiso: cúrrenselo. Trabajen los guiones. No improvisen. No dejen rastros. No trasnochen.

Tócala otra vez, Hermann.

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Un motivo para NO ver la televisión

Bruce Springsteen apoya la ley de matrimonio homonexual en su página web: “ El tema de la igualdad de matrimonio debería ser reconocido porque realmente es un tema de derechos civiles que debe ser aprobado para asegurar que cualquier ciudadano es tratado con igualdad por la ley”.

Deseo que Hermann Tertsch se recupere cuanto antes. Al parecer un desconocido le propinó una patada en la espalda “cuando se encontraba en un local de la calle Almirante”, informa El Mundo, que asegura que el presentador de Telemadrid tiene “varias costillas rotas y un pulmón dañado”. ¿Una emboscada? Cuando escribo estas líneas se desconoce la identidad del agresor, y Tertsch permanece en observación.

No me gusta Tertsch como periodista. Me parece tendencioso, manipulador, engreído, soberbio, populista, malencarado y con una tendencia a la agresividad que no hace ningún esfuerzo por controlar. Con el paso de los años se ha convertido en un extremista. Dicho esto, no le deseo ningún mal. Tampoco me gustaría que se convirtiese en una víctima.

Hace solo unos días Hermann Tertsch dijo, en un informativo de una televisión pública (Telemadrid), que “si pudiera matar a quince miembros de Al Qaeda para liberar a tres compatriotas secuestrados lo haría sin dudar”. Una frase exagerada, innecesaria y demagógica cargada de violencia. Un programa de humor de una cadena privada (“El intermedio”, La Sexta) realizó un montaje humorístico con esas declaraciones. Tertsch se sintió ofendido y dijo que les pondría una demanda. Se creó un pequeño revuelo del que, como de costumbre, intentaron beneficiarse los buitres.

Los buitres son aquellos periodistas que no hacen periodismo. ¿Una rareza dentro de la profesión? De ninguna manera: abundan. Los periodistas que no hacen periodismo sobreviven gracias a determinadas  tertulias y columnas de opinión, y a los medios digitales de carácter chantajista. Es decir, gracias a la provocación y al enfrentamiento, a la mentira y al engaño, al cinismo y a la hipocresía. “Terstch saltó en los últimos días a la actualidad después de que Wyoming le convirtiera en un asesino en un videomontaje”, se puede leer en un diario digital  sensacionalista. En otro (Libertad Digital), éste era el tono de los comentarios (“revisados por la redacción a diario”) que anoche acompañaban la noticia:

-          “Gara apunta… Ahora Wyoming y la Sexta son los que apuntan”.

-          “Señores bienvenidos al 1934. O nos preparamos para luchar o hacemos las maletas. No hay más, ellos van a por todas”.

-          “¡¡¡ La Cheka !!!. Ya ha empezado…”

-          “Se parece al clima de pre-guerra civil, pero no os preocupéis, a día de hoy no habrá nadie que se oponga”.

-          “Me juego 50 euros a que el agresor es militante de PSOE, IU, ERC, PSC, UGT, CCOO, CGT o cualquier otro satélite de esta dictadura en la que estamos inmersos. Ya se sabe unos mueven el arbol y otros recogen las nueces…”

-          “Aterrador. Ya han pasado a la agresión física. Ahora ha sido un golpe bestial, mañana un tiro en la nuca”.

La historia de Tertsch, su polémica con La Sexta, la agresión que ha sufrido, se puede convertir en la noticia más comentada de los últimos tiempos. Tengan en cuenta que es una historia capaz de sembrar los medios, e incluso las calles, de resentimiento, de rabia, de violencia. Justo lo que necesitan todos aquellos periodistas que, a falta de noticias, de información, deben ganarse la vida generando odio.

No caigamos en la emboscada.


P.D.1

Me pareció escuchar anoche a Sergio Sauca, durante la retransmisión del Olympique de Marsella – Real Madrid (La 1, TVE), decir que el equipo local “había tirado la cuchara”. Me extrañó muchísimo, puesto que si de algo saben los comentaristas deportivos es de tópicos. “Partido a cara de perro”, “el que meta un gol ganará”, “el fútbol es así”… Había escuchado mil veces “tirar la toalla”, pero lo de “tirar la cuchara”, la verdad, me suena más a Arguiñano. Curiosa manera de rendirse… No sé si algún lector futbolero puede confirmarme la frasecita.

Un motivo para NO ver la televisión

Bap Kennedy.

Cd: Howl On.

Martin “BapKennedy es un cantautor de Belfast dueño de una voz inconfundible. Nada que ver con Van Morrison, el león. Kennedy susurra, arrastra las palabras sobre terciopelo, y jamás se interna en los caminos del soul musculoso por los que Morrison se mueve como pez en el agua. Kennedy está muy influenciado por el rock americano, desde la familia Carter a Steve Forbert, y su rock es melodramático, ligero, inolvidable. “No he conocido a mucha gente con tanto talento”, reconoció Steve Earle, descubridor y productor de su primer disco. “Howl On” es su quinto trabajo. Tan modesto e inolvidable como cualquiera de los anteriores.

La Confederación Española de Organizadores de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) ha planteado, en uno de sus sondeos, una pregunta muy interesante. ¿Qué televisión quieres? Usted pensará que cada telespectador es un mundo, y por tanto una respuesta. Efectivamente. La televisión que yo quiero tendría fútbol gratis, documentales de animales con menos de 10 años de antigüedad (los documentales), informativos sin sucesos y series policiacas norteamericanas. Y ni un minuto de publicidad. Mi primo Ramón pasa muchas horas en el taxi, y ve poco la televisión, pero instalaría una pequeña en el salpicadero del Skoda si le ofreciesen un coctel con el porno de Canal +, los toros de Castilla La Mancha Televisión y el programa de Curry Valenzuela. Mi vecina Josefina, sin embargo, sale muy poco de casa (no tiene piernas), por lo que sueña con una tele-tienda interminable presentada por Jaime Cantizano en tanga. Utopías. Todas, excepto la de Esperanza Aguirre, puesto que la cadena que ella quiere ya existe: Telemadrid.

Se habla mucho de televisión a la carta, pero la verdad es que se trata de un concepto por definir. Asúmalo. La programación que ve usted la diseñan  otros, y me temo que con unos objetivos muy diferentes a los suyos. Quiero suponer que a usted y a mí, cuando vemos la tele, nos gusta entretenernos, informarnos e incluso, por qué no, aprender algo. Ellos quieren ganar dinero. Así de sencillo.

Las consecuencias de tan diferentes expectativas son evidentes. Ellos están forrados, nosotros estamos insatisfechos: el 95,6% de los telespectadores de la encuesta de CEACCU reconoce que se encuentran “poco o nada satisfechos” con la televisión actual. Una opinión que contradice los mensajes de los gurús del medio, que continuamente intentan convencernos de que la televisión que se hace en España es magnífica. Quizá para ellos. No para los telespectadores. El 95´4% de estos últimos cree que las cadenas no respetan los derechos de los usuarios. El 97,7% piensa que las interrupciones publicitarias resultan “excesivamente largas”. El 60% asegura que los códigos éticos para garantizar los derechos de la audiencia no son eficaces.

¿Cómo sería su televisión ideal? Puede dejar en este blog alguna pista. Le garantizo que las cadenas no le harán ni puñetero caso.

 

P.D.

Zapatero debería haber apostado por Michael Jackson. Ha hecho cosas más raras, como lo de Alberto Oliart. Un país como el nuestro, con políticos, banqueros y empresarios acaparando los informativos y las portadas de los periódicos, muchos de ellos convenientemente esposados, tendría que haber pujado de manera oficial por los despojos del rey del pop. Concretamente por su emblemático guante blanco. Una pieza exquisita que podría haberse convertido, como el Narajito del Mundial 82, en símbolo de este país y de estos tiempos de rapiña. La subasta se celebró en Nueva York, y fue Fossman Ma el afortunado coleccionista que pagó 350.000  miserables euros por una  manopla que nos hubiera venido como anillo al dedo.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Un lector (Barbacue Bob) pidió ayer “algún buen disco de blues, yeah”. Dicho y hecho. Blues-folk oscuro, primitivo, auténtico. Con la rara pureza de los sonidos íntimos y olvidados. La recomendación de hoy es “Shake Sugaree”, una colección imprescindible de temas de Elizabeth Cotten. La cantante de Carolina del Norte grabó su primer disco en 1957, cuando ya había cumplido los 66 años. Fue una gran vocalista y una excelente compositora, pero sobre todo resultaba única tocando la guitarra: era zurda, y aprendió con el instrumento de su hermano diestro. Es decir, con las cuerdas invertidas. Lo suyo era puro feeling.

Elizabeth Cotten y Pete Seger interpretan el clásico “Freight Train”, escrito por Cotten cuando era una niña.

 

Contaba Gica Hagi, delantero rumano del Real Madrid, que lo que más le gustaba de la capital eran los atascos. Poco dado a la ironía, el Maradona de los Cárpatos hablaba completamente en serio. Hoy, cinco de diciembre de 2007, Hagi sería uno de los tipos más felices del mundo intentando llegar desde Alcobendas a Callao en su flamante deportivo. Madrid es un atasco físico, y también intelectual. Del primero se encarga Gallardón, que mira para otro lado cuando se habla del carril bici. Del segundo se encarga Telemadrid, brazo armado de una Esperanza Aguirre que no necesita dar instrucciones de cara a las próximas elecciones.

buruaga2.jpgPorque se acercan las elecciones, no sé si ustedes se han dado cuenta. A los políticos se les calienta la boca y se les enfría el ojete, por donde ya no les cabe ni un piñón: el Zapatero más espeso y gris de los últimos tiempos es el que habló después de visitar en Francia al guardia civil herido. Palabras sueltas, frases sin fuerza… Unas declaraciones que se vieron en todos los informativos y mostraron a un presidente aturdido, sin recursos, plano.

Necesita dar un salto cualitativo. Los lobos de la derecha acechan desde sus refugios en Telemadrid. Ayer el programa “Madrid opina” fue ejemplo perfecto de debate diseñado no para informar, sino para envenenar. No para ofrecer opiniones, sino para crispar el ambiente. Personajes como Carlos Dávila no deberían pisar los platós de una televisión pública jamás. Si lo hacen, es posible que se escuchen cosas como las que dijo ayer: “estoy convencido, y tengo datos, de que en estos momentos el Gobierno está negociando con ETA. Y podría decir hasta la ciudad”.

davila2.jpgLo dijo, y se quedó tan ancho. Sin aportar pruebas, sin un solo dato. No importa. La semilla del mal ya estaba sembrada. El telespectador que esté en esa onda ya puede rebozarse en la mentira, en el rumor, en la maledicencia, y después salir a la calle a gritar “Zapatero terrorista”. O “Zerolo maricón”. Pese a todo, Ana Pastor, esperpéntico miembro jurásico de nuestra política más revenida, tuvo la sinvergonzonería de afirmar sin sonrojarse: “hay una merma de libertades en este país”.

¿Merma de libertades? Si sólo faltaba Jiménez Losantos para completar una terna de ensueño… de ensueño para públicos de otros mundos, de tiempos prehistóricos, de necesidades políticas caníbales. En el “Madrid opina” de Buruaga todo eran voces, interrupciones, malas maneras… y aplausos a los comentarios más populistas. Cuando habló Antonio Elorza, un hombre tranquilo que jamás interrumpió, que no levantó la voz, que parecía sensato y trataba de reflexionar… ni una palmada.

A los lobos no les interesa la reflexión. Ni la tranquilidad. Ni siquiera los atascos. Los lobos quieren sangre. La sangre derriba gobiernos, y recuerden que ya estamos en campaña.


abril 2014
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