El descodificador

Posts Tagged ‘Gerardo Díaz Ferrán

Dice Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, que “Telemadrid es un servicio perfectamente prescindible”. González tiene mucha razón. Nada es imprescindible, y en televisión y política, menos. De hecho, sin Ignacio González, un político perfectamente prescindible, Madrid seguramente sería una comunidad mejor. La CEOE, sin ir más lejos, seguro que ha mejorado sin Gerardo Díaz Ferrán, el ex presidente de la patronal que consideraba las televisiones autonómicas “un costo innecesario”. Y el PP sin duda ganaría muchos enteros sin Dolores de Cospedal, la política que considera estas teles “un lujo innecesario”.

Prescindir de lo público es muy sencillo, sobre todo cuando la alternativa es privatizar: para algunos la línea entre lo público y lo privado es finísima. Más que el canto de un billete de 500 euros. Y no me refiero a Correa y sus cómplices, ejemplo perfecto de cruce entre políticos y rateros. Hablo de aquellos que poco a poco, sin levantar la voz, sin grandes estridencias, dejan que el patrimonio de los ciudadanos se desangre. Y entonces, cuando esa  sanidad, esa educación o esa televisión están secos y no valen nada, los pasan a manos privadas. El resultados siempre es el mismo: el ciudadano pierde, el privatizador (o su cuñado, o su primo) gana. Esto está pasando ahora mismo en Madrid, la ciudad donde la contaminación, en todas sus formas, carece de límites.

Telemadrid es una televisión putrefacta, lo que no quiere decir que la televisión pública tenga necesariamente que  serlo. Que Telemadrid no cumpla un servicio público, o que sea tendenciosa y manipuladora además de ruinosa, es culpa de los gestores, no de un concepto, el de televisión pública, cada vez más necesario en estos tiempos de globalización, desinformación y depredación. Telemadrid ha perdido el 17,5% de audiencia en un año, alcanzando un mínimo histórico (8%) que la inutiliza incluso como instrumento de propaganda. Además, su deuda asciende a 230 millones de euros (26 más que en 2009). El sindicato CGT analiza en un informe el despilfarro que desde 2004 se está produciendo en la televisión pública madrileña, y ofrece algunos ejemplos significativos: “Los 400.000 euros gastados en “Dragolandia”, de Sánchez Dragó, en el año 2009; los 10 millones de euros facturados en cuatro años con la productora New Atlantis, o los casi tres millones de euros facturados con la productora de El Mundo TV en dos años (2004-06)… Audiencias ruinosas que generan beneficios para las productoras externas: “Territorio Comanche” cuesta 8.500 euros por programa y tiene una audiencia del 2,8%, y “Las noches blancas” cuesta 6.000 euros y tiene una cuota de pantalla del 0,65%.

Puesto que Telemadrid es, además de mala de solemnidad, ruinosa y hasta corrupta, ¿no sería una buena idea prescindir de ella, como propone Ignacio González? O “que la comprase un moro”, como sugiere un cachondo de Libertad Digital. Es más, ¿no se encuentra ya privatizada? Recuerden que, pese a estar financiada por todos los madrileños, la cadena lleva años al servicio de Esperanza Aguirre.

Pues no, Telemadrid no debería ser ni cerrada ni privatizada. Debería ser gestionada de manera correcta, como televisión pública que es, y ofrecer en ella una programación y servicios de calidad, y unos valores y principios éticos elevados. Es pedir mucho, ya lo sé, puesto que Aguirre, González y demás políticos deberían pensar en el interés del ciudadano, no en el suyo propio.

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Un motivo para NO ver la televisión

Muddy Waters.

Cd: Folk Singer.

Escucho la versión remasterizada de “Folk Singer”, uno de los mejores discos de McKinley Morganfield, más conocido como Muddy Waters, y parece que tengo los pies sumergidos en la orilla del Misisipi, que los mosquitos acechan, que el calor pegajoso del Delta no me deja respirar… “Folk Singer” es un disco mágico. Quizá lo era aún más hace años, cuando cada escucha le añadía cicatrices a un vinilo que terminaba sonando como si fuera pizarra.

Muddy Waters se “desenchufó” en 1963 para grabar esta obra maestra en unas sesiones legendarias, en las que le acompañaban tres músicos de ensueño: Willie Dixon en el bajo, Clifton James en la batería y Buddy Guy en la segunda guitarra acústica. A la versión original, con nueve temas, le han añadido otras cinco canciones. Todas espectaculares, con la voz de Water en un momento espléndido y las guitarras arrastrándose entre el folk y el blues. Imprescindible.

Tres décadas después ha regresado, con otro nombre y bajo una gruesa capa de maquillaje, el legendario culebrón norteamericano “Falcon Crest”. Ahora se llama “Gran reserva”, y anoche se emitió en TVE como si fuera algo nuevo. Un estreno. Pero no se confundan: nada de gran reserva. Ni crianza ni cosechero. Se parece más a ese vinazo de pitarra, oxidado, cocido, picado y aguado que no sirve ni para vinagre. A mí me recuerda al calimocho, esa mezcla que dicen tiene mejor sabor cuanto peor es el vino que se mezcla con la cola.

Santiago González, director de TVE, ha calificado esta mediocridad como el «producto estrella» de la televisión pública. Estamos apañados. “Gran reserva” demuestra una patética ausencia de imaginación, una preocupante falta de ideas y talento, puesto que, insisto, sólo es una versión riojana de la serie sobre bodegueros californianos emitida en los ochenta. Cambie usted los viñedos del valle californiano de Tuscany por las cepas de Haro. Las variedades Cabernet Sauvignon y Chardonnay por nuestras Tempranillo y Garnacha. Los enfrentamientos entre los Channing y los Gioberti por las luchas entre los Cortázar y los Reverte. Ruede la pantomima en alta definición, quién sabe para qué, y ahí tiene “Gran reserva”, la gran apuesta de TVE para las noches de los jueves.

No son originales ni siquiera copiando: hace diez años ETB emitió “El señorío de Larrea”, otro culebrón en este caso ambientado en los viñedos de la Rioja Alavesa. El director de TVE no está de acuerdo con los parecidos entre “Falcon Crest” y “Gran reserva”: “los vinos no tienen nada que ver, por lo cual ya es un buen punto de partida”, asegura sin ruborizarse. Para colmo de males se trata de un trabajo encargado por la televisión pública a una productora privada (Bambú Producciones) que esconde algo parecido a publicidad encubierta: hace solo unos meses Aránzazu Vallejo, consejera de Turismo, Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno de La Rioja, decía lo siguiente: “Gran reserva forma parte de las acciones de promoción turística de la región durante el próximo otoño, para reforzar el papel de La Rioja como destino único, singular y sorprendente… la propuesta es mucho más eficaz que un breve anuncio televisivo o una simple foto en una revista…».

Creía que TVE había dejado de emitir publicidad. Lo que es seguro es que está dejando de producir televisión imaginativa y de calidad. En “Gran reserva” encontramos lenguaje vinícola, guiones repletos de tópicos culebroneros (maldad, pasión, enredo, infidelidad…), algunos actores magníficos en papeles de medio pelo, otros con una dicción nefasta, un sonido mediocre, un ritmo excelente, algunos planos cinematográficos… Y la sensación de que se trata del mismo viejo folletín de toda la vida rodado en innecesaria HD.

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P.D.

No sé ustedes, pero si yo fuera Gerardo Díaz Ferrán, el aún presidente de la CEOE, permanecería recluido de por vida en una de las cuevas interiores de la urbanización donde reside Bin Laden. Pero Gerardo parece que no es tan tímido y pudoroso como un servidor y, lejos de pedir que se lo trague la tierra y pasar desapercibido el resto de sus días, se mantiene en la arena audiovisual con total desparpajo: participó como invitado estrella en “59 segundos” (TVE).

Tras la ruina de sus empresas yo le imaginaba demacrado, con ojeras, chándal y barba de cinco días. Nada más lejos de la realidad. Gerardo tiene un aspecto excelente, y se presentó en TVE elegantemente trajeado, altivo, juraría que bronceado, y con ganar de ironizar, hacer chistes y mostrar la sonrisa radiante y sana de un triunfador. A eso se le llama tirar palante…

“¿La decisión que más me ha costado tomar? Decir que sí a mi hija cuando se casaba”, respondió el cachondo de Gerardo a una de las preguntas, más o menos inteligentes, más o menos agresivas, de los invitados. Hasta que llegó Casimiro García Abadillo, periodista de raza. El hombre a un bote de laca pegado pidió a Díaz Ferrán sus recetas para salir de la recesión. “¿Qué debería hacer el Gobierno?”, preguntó Abadillo al individuo cuyas empresas tienen problemas de liquidez, afrontan impagos a la Seguridad Social, cancelan contratos y sufren embargos por pagos no satisfechos. “Que les lleguen los créditos a las empresas”, sentenció muy serio Gerardo, el hombre que ha llevado a la ruina a una compañía de seguros, una línea aérea y una empresa de cruceros.

Garzón en el banquillo por juzgar el franquismo, Díaz Ferrán dando consejos de economía…

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Un motivo para NO ver la televisión

The Chesterfield Kings

Cd: Live Onstage…If You Want It.

La banda de garaje más recia de los últimos años regresa con un directo de dos caras: la sonora, un cd, y la visual, un dvd. Y todo por el mismo precio. Un chollo, puesto que Greg Prevost y sus chicos son una máquina. El concierto elegido es en realidad un programa de televisión, con excelente sonido y los cuatro miembros del grupo entregándose a tope, dividido en una parte eléctrica y otra acústica. Dos datos: el arranque, con un “Up and Down” glorioso, y la memorable versión del clásico de Merle Haggard “Sing Me Back Home” a ritmo estoniano.

“Live Onstage…If You Want It” se ha editado en Wicked Cool Records, el sello de Steve Vant Zant, y se puede conseguir por poco más de 16 euros (CD+DVD). Un chollo.

“La mala decisión perjudica más a quien la toma” Hesíodo.

La reforma televisiva que prometió Zapatero está a punto de concluir. El día en que Antena 3 y La Sexta  confirmen su fusión, el presidente del Gobierno podrá brindar por la feliz culminación de uno de sus proyectos más progresistas: dejar la televisión privada en manos de la derecha. Es decir, de Berlusconi y Lara, por un lado, y de Intereconomía y VeoTv (¡las nuevas TDT!), por otro. La televisión pública, sin embargo, se la ha confiado a un ministro de Suarez de 81 años.

Parece un trabajo bien hecho ¿no? Es difícil saber quién o qué han confundido a Zapatero, pero parece evidente que algo ha tenido que fallarle: nadie puede ser tan torpe. Para las próximas elecciones sólo La Sexta, o lo que quede de ella, estará del lado del PSOE. O quizá ni eso: los empresarios de izquierdas primero son empresarios y, después, de izquierdas.

La imprescindible web de televisión vértele.com analiza de manera muy pedagógica las fusiones de cadenas. Les recomiendo que se lean detenidamente el texto, y que presten especial atención a los puntos cuatro, cinco y seis…

– Cuatro: “¿Habrá menos pluralidad política? Previsiblemente, sí. La primera consecuencia es que se reducirá la pluralidad. Las voces disidentes deberán buscarse otros medios, seguramente más minoritarios”.

– Cinco: “¿Son buenas las fusiones para la venta de publicidad? Sí, muy buenas. Los grupos venderán “paquetes” de publicidad para todos sus canales al mismo tiempo, con lo que mejorarán sus cuentas de resultados”.

–  Seis: “¿Las fusiones provocarán despidos? Parece inevitable. Las fusiones permiten optimizar los recursos, tanto técnicos como humanos. Se eliminarán las duplicaciones en la organización de cada una de las cadenas, con lo que se reducirán los costes de operación”.

Despidos, menos pluralidad y más ingresos por publicidad para las empresas. Es la guinda a un año, el 2009, en el que Zapatero se ha confirmado como un político inolvidable.

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P.D.

Gerardo Díaz Ferrán,  presidente de la CEOE, llevaba seis meses sin pagar a la mayoría de los trabajadores de Air Comet, empresa de su propiedad que acaba de quebrar. La patronal reclama “respeto” para un empresarios tan brillante como para, en sus horas libres, negociar la reforma laboral española. Estamos en buenas manos, qué duda cabe.

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Por cierto… ¡Feliz Navidad!


Un motivo para NO ver la televisión

Desinformación.

Autor: Pascual Serrano. Editorial Península.

Si después de leer el post de hoy su moral está por los suelos, dejen pasar unos días antes de abrir este imprescindible libro. Les dejará al borde del suicidio. El periodista valenciano Pascual Serrano cuenta, minuciosamente, con detalles y datos, el funcionamiento de los grandes medios de comunicación. Son 600 páginas que arrastran al lector a una conclusión: lo que sucede es diferente de lo que nos cuentan. Recuerden que “Desinformación” se subtitula, con enorme precisión, “cómo los medios ocultan el mundo”.

Pocas veces un libro resulta tan adecuado para un post. Y para un momento histórico. La fusión de televisiones condiciona aún más la información que recibiremos y limita nuestra capacidad de elección. Si usted no ha empezado a buscar fuentes de información alternativas a la televisión, no sé a qué está esperando.


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