El descodificador

Archive for febrero 2011

“Todo el que espera a la pena, la sufre; y todo el que la merece, la espera”. Michel de  Montaigne

A medida que se acercan las elecciones se dispara el consumo de dos productos básicos: cemento y televisión. El retorno del compañero del ladrillo, esa papilla de caliza, arcilla y arena con que España se alimentó las últimas décadas, se debe al crecimiento de la obra pública, un reclamo infalible para que el pueblo llano, ignorante y olvidadizo vuelva a prestar atención a la política. La televisión siempre ha estado ahí, pero ahora se encuentra en campaña: en el previo del partido Deportivo de la Coruña-Real Madrid (La Sexta) el defensa Albiol no se limitó a hablar de cómo jugar con cuatro centrales o del contraataque como gran descubrimiento de Mourinho. ¡Confesó que su político favorito era Francisco Camps!

Parece evidente que Camps no es un gran político, ni tampoco un ejemplo de honradez, ni siquiera un buen comunicador, pero no se puede negar que despierta pasiones. Y que los periodistas le adoran, como la auténtica mina informativa en que se ha convertido. La última: “Camps pagó 2,5 millones de euros a Calatrava por un proyecto fantasma”. Pero donde el presidente de la Generalitat Valenciana es especialmente querido es en su propio partido: “Camps en el banquillo no es la mejor idea para una campaña”, reconoció Dolores de Cospedal en una entrevista en Veo 7 .

Francisco Camps es lo peor que le ha podido pasar a una política, la española, sembrada de dudas. Camps es el abuso, la mentira, la mediocridad, la burla. El desprestigio de la justicia. El deterioro de las instituciones. El hazmerreir de la democracia. Pero sobre todo Camps es impunidad, el primer síntoma de la corrupción del Estado. Un retroceso a lugares malignos e incivilizados en los que todo vale, no hay castigo, los políticos son todopoderosos.

Camps es lo último que necesitamos…

“Dimos la noticia que todo periodista quería dar”. Con estas palabras quiso Ana Rosa Quintana zanjar la polémica sobre la entrevista emitida por su programa con la mujer de Santiago del Valle, presunto autor de la muerte de la niña Mari Luz, en la que acusaba directamente a su marido de la muerte de la pequeña. Ana Rosa comete dos errores de gravedad. Cree que todos los periodistas son iguales, primero, para inmediatamente después ejercer de portavoz de todo el colectivo. El resultado de semejante impostura sólo podía ser una mentira.

A un servidor, por ejemplo, la noticia que le gustaría dar tiene que ver con Francisco Camps. El titular sería más o menos éste: “El presidente de la Comunidad Valenciana paga finalmente un alto precio por su soberbia”. El resto del texto se lo dejo a usted…

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Un motivo para NO ver la televisión

Cauces de maldad.

Autor: Michael Connelly.

Editorial: Ediciones B.

El último libro del Connelly norteamericano tiene ya seis años, pero se publica ahora en un cómodo y ajustado (10 euros) formato de bolsillo. La historia parte de uno de los título más populares del escritor,  “Deuda de sangre” (convertida en película por Clint Eastwood), y recupera a muchos de sus  personajes: Rachell Walling, Terry McCaleb, su mujer Graciela, Robert Backus (el Poeta) y, por supuesto, un Harry Bosch cada vez más escéptico.

No estamos ante la obra maestra de Connelly, es evidente. “Cauces de maldad” siempre parece un libro ya leído, diseñado para prolongar un éxito o quizá satisfacer las necesidades de los seguidores del escritor. Una dosis cortada para evitar el mono. Correcto en su planteamiento y desenlace, brillante en algunos diálogos, sin embargo resulta extrañamente conocido e incapaz de sorprender. Un libro menor, en el que sólo sorprende que Connelly intercale la utilización de la primera y la tercera persona. Espeluznante portada, por cierto.

“La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples”. Salmo 119:129-130

Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA, alertó durante la inauguración de la 25ª promoción del master de El País del riesgo populista en el nuevo escenario digital. El periodista y académico dijo que “muchos ciudadanos otorgan una credibilidad inaudita a las mentiras, rumores, calumnias y disparates de los confidenciales y blogueros, que desdicen del rigor periodístico de los medios tradicionales”. Cebrián defiende el Wikiperiodismo que practica su periódico, interpretar y publicar los “cables” que les filtró Julian Assange, pero advierte que la interpretación y publicación de la actualidad realizada por otros puede convertirse en Wikipopulismo.

Cebrián habla de “el rigor periodístico” como de una exclusiva de “los medios tradicionales”. Y como no creo que se refiera a El Mundo y el 11-M, imagino que se trata de una alusión a sus propios “medios tradicionales”, los del grupo Prisa. Un viejo error, que se repite a lo largo del tiempo: la legendaria soberbia de una empresa que, después de serlo todo en el mundo de la comunicación, se desintegra víctima de una gestión nefasta: su deuda asciende a 5.000 millones de euros, han vendido el 44% de Digital +, han cerrado CNN+ y perdido el control de Cuatro, están maltratando la Cadena SER, acaban de anunciar un ERE de 2.500 trabajadores… El desaparecido Soitu (No Mass Media, ¿recuerdan?) contó en su día de manera impecable el derrumbamiento de este gran grupo “tradicional”.

Leyendo este fin de semana El País me ha parecido encontrar varios ejemplos del “rigor periodístico de los medios tradicionales” al que se refiere Cebrián. El sábado publicaban una crítica excelente de “El manuscrito de nieve”, la nueva nóvela de Luis García Jambrina publicada por… Alfaguara. En el periódico del domingo se podía leer una fabulosa entrevista, a toda página, con Alejandro Nieto, director general de… la cadena SER. El suplemento dominical tampoco estaba mal, puesto que incluía un reportaje a todo trapo (seis páginas) sobre “Crematorio”, la nueva serie que estrena el lunes siete de marzo… Canal +. Finalmente, y también ayer domingo, la Defensora del Lector contaba precisamente la historia de un alumno del máster de la Escuela de Periodismo EL PAÍS-UAM que ha escrito un texto en ese periódico en el que ha copiado el 80% del contenido de un documental. Su propósito era “democratizar la sabiduría”.

En el periodismo español no hay día sin mesías. Cuando no dan doctrina los directores de grandes periódicos son los consejeros delegados y, cuando no, los gurús a su servicio. Todos hablan sobre el futuro de la profesión, todos apuestan por el periodismo de calidad mientras despiden trabajadores, promocionan mamporreros, firman ERES y conducen coches de empresa. “¿Seremos los periodistas sustituidos por ecuaciones complejas?”, se preguntaba un Cebrián aficionado a las alertas, a las reflexiones profundas y a las frases para la posteridad. A lo largo de los últimos años ha tenido innumerables ocasiones de aplicarse su propia medicina. Lástima. Es la palabra de Dios…

Por cierto… ¿Qué pensará Cebrián, adalid del periodismo de calidad, de Telecinco, su actual socio audiovisual? ¿Verá con buenos ojos la sustitución de CNN+ por el “Gran Hermano 24 horas”? ¿Creerá, como le sucede con los blogs, que “muchos ciudadanos otorgan una credibilidad inaudita a las mentiras, rumores, calumnias y disparates” de Telecinco?

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P.D.

“No quiero más cámaras, por favor… voy a acabar muy malamente”, lloriquea la mujer de Santiago del Valle, presunto asesino de Mari Luz Cortés. El cámara de Cuarzo, la productora del programa de Ana Rosa Quintana, responde a esas súplicas con un primer plano de su rostro desencajado. Según El Mundo, la productora se convirtió en la sombra de Isabel García, siguiéndola “día y noche para evitar que pudiera aparecer en el plató de otra cadena”.

Toda la miseria de la televisión, los repugnantes métodos del programa de Ana Rosa Quintana, se pueden apreciar en las imágenes conseguidas por El Mundo TV. La enésima demostración de que en  algunos programas, para algunas personas, el fin (la audiencia, el dinero) justifica los medios (acosar a una enferma mental).

En Telecinco están apenados. No por el método empleado por la productora a su servicio, sino porque creen que les tenemos manía y les juzgamos con mayor severidad que al resto de cadenas. “Duele ver que no sea juzgado de la misma forma una exclusiva que da un medio, que una exclusiva que puede dar cualquier otro periódico o cadena de televisión”, se atreve a decir un portavoz de Telecinco. La presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, no es de la misma opinión: la “exclusiva” emitida por Telecinco es “un atentado contra la dignidad de la entrevistada” y “no favorece la reputación de los medios de comunicación ni la de los periodistas”.

En Telecinco están tristes, pero hay algo que les compensa todos estos malos tragos: en 2010 han ganado 70,5 millones de euros, un 45,6 % más que el año anterior. ¡Viva la telebasura! ¡Arriba Ana Rosa y sus necrófagos!

El encuentro celebrado en Madrid en el que cinco directores de otros tantos grandes periódicos han debatido sobre el futuro del periodismo se puede considerar un éxito. En el momento de escribir estas líneas, el post que dedicó este blog al tema ha reunido apenas 83 comentarios, por debajo de la media diaria, mientras que la noticia sobre el mismo tema de la portada de elpaís.com tiene 79 comentarios. ¿Qué conclusión podemos sacar de estos números? Desde luego no que este sea un blog de referencia, capaz de crear un ápice de opinión o competir con los grandes medios. Este es un blog perdedor, reconozcámoslo, que después de haber dado tumbos por distintos medios digitales se consume en el limbo de WordPress. Sólo los buenos lectores, esos con criterio, educación y gracejo a la hora de comentar cada post, mantienen viva la llama. La conclusión a la que llego es mucho más prosaica: las reuniones de gurús de diarios de papel importa un pimiento al lector digital. Y Wikileaks, otra hortaliza a elegir. El ombliguismo que sacude la profesión hace que amplifiquemos unos debates internos que, en realidad, traen sin cuidado a nuestros clientes, los ciudadanos que consumen información. Los periodistas, como los políticos, nos aferramos a nosotros mismos en un abrazo suicida. Mal hecho: la gente pasa de nosotros.


Es duro asumir la soledad. Los periodistas, que lo hemos sido todo, ¡el cuarto poder!, ahora tenemos la reputación tan sucia como pueda tenerla una notario, un constructor o incluso un diputado. “¡Ten cuidado, que la única verdad es la fecha!”, vocea el dueño del bar de mi pueblo cuando, cada mañana, me pasa el periódico.

Hemos comentado en otras ocasiones la malsana connivencia entre periodistas y políticos, hermanos en una carrera suicida que tiene como premio el  descrédito total. Ejemplos de estupidez y soberbia por ambas partes nunca faltan. Hoy les recordaré dos pequeños detalles visuales, tan simpáticos como miserables: la foto robada por Gallardón y la foto robada a Esperanza Aguirre. El primero ha realizado un fotomontaje para una campaña de promoción con una imagen propia superpuesta sobre otra pirateada de la portada de un libro. Una torpeza. La segunda ha sido “pillada” por El Mundo cuando salía, en camilla y con la anestesia aún corriendo por sus venas, del quirófano. Un robo.

Gallardón ha tirado de Photoshop y se ha ahorrado una foto. No es la primera trampa de este hombre, acostumbrado a manipular hasta los índices de contaminación de la capital de España. El caso de la Presidenta de la Comunidad es diferente, puesto que afecta a un medio de comunicación que publica, en portada, una foto de un paciente nada más salir del quirófano. Para El Mundo, esas imágenes de bajísima calidad, realizadas con un teléfono móvil, son “un trabajo periodístico” y “son respetuosas, tomadas en un pasillo por el que pasaba más gente, no en una habitación”.

La pregunta es sencilla: ¿la fotografía aporta algo al lector? ¿Informa de algo interesante? Recuerden: Esperanza Aguirre arropada por una sábana saliendo del quirófano. ¿Ha sido tomada con permiso del paciente o de sus familiares? En El Mundo lo tienen muy claro: “Creemos que hemos aportado un documento interesante, y por supuesto hemos respetado la intimidad de la paciente… No vulneramos nada, entramos por la puerta sin saltarnos ningún control…”.

El Libro de Estilo de El Mundo dice, en su página 107, capítulo “Robos de imágenes y palabras”, lo siguiente: “Introducirse subrepticiamente en el domicilio de una persona… o en cualquier dependencia -un juzgado, la sede de un partido, para obtener un documento- es un delito de allanamiento debidamente tipificado. No es necesario, pues, insistir siquiera en que se trata de una práctica inaceptable para un periodista”. Resulta especialmente divertido, teniendo en cuenta que se trata del libro de estilo de los reyes de la cámara oculta, el último párrafo: “También es inaceptable el uso de teleobjetivos, micrófonos ultrasensibles u otros medios técnicos para captar imágenes de personas dentro de edificios o fincas privadas (y no sólo entre cuatro paredes)”.

El Telediario (TVE) de mediodía dedicó los primeros quince minutos a recordar el fallido golpe de Estado del 23F. De todas las obviedades y simplezas que se pudieron escuchar, me quedo con las respuestas del Rey a las preguntas de la prensa durante su visita al Congreso. Por su enorme interés histórico me he tomado la molestia de transcribírselas…

Pregunta: ¿Qué recuerdos le trae el 23F?

Respuesta real: Pues que estamos mucho mejor.

Pregunta: ¿Qué recuerdos tiene de aquella noche?

Respuesta real: Pues que esta noche he dormido muy bien… no aquella.

Pregunta: ¿Satisfecho con la evolución de España?

Respuesta real: Sí, mucho.

Pregunta: ¿Cree que se conoce toda la verdad sobre el 23 F?

Respuesta real: Yo creo que sí, y si no la inventan por ahí, o sea que…


(Juan Carlos en las Cortes, en 1975, jurando acatar y defender los Principios del Movimiento)

Después de unas respuestas tan brillantes, dignas no sólo de un monarca campechano, sino de un estadista grandioso, me veo obligado a cambiar mi opinión sobre el rey Juan Carlos y su participación en la transición. Debió ser fundamental.

Con sus reflexiones, análisis y decisiones, su majestad pone el listón muy alto. Quizá por eso no sea fácil dedicarse a la política en España. Trinidad Jiménez, flamante ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación, se plantó frente a las cámaras de televisión para, con gesto adusto y voz firme, sentenciar: “no vamos a consentir que Gadafi siga matando a su propia gente por más tiempo”. Jiménez no se detuvo a explicar su plan para detener a un genocida que, ajeno a tan vehementes declaraciones, días después continuaba asesinando civiles. Las de Jiménez eran unas declaraciones tan rotundas, brillantes y necesarias como huecas: ella y el resto del Gobierno en realidad están preocupados porque la revolución Libia pueda hacer subir el precio de la gasolina de cara a las próximas elecciones. ¿Sabe usted quién está solucionando los problemas de Libia? El pueblo libio. Así de útil es la política.

Trinidad Jiménez parece menos dotada que su majestad para la política. Alguien incluso podría llegar a pensar que no está capacitada para ser ministra de un gran país europeo. Quizá no seamos un gran país europeo, quizá ella sea ministra porque de alguna manera tenían que compensarla por su fracaso con Tomás Gómez, o quizá todo sea más sencillo: el nivel de Trinidad Jiménez es el nivel de la política española. Tranquilos, se puede caer más bajo…

En una reunión del Congreso sobre las condiciones de contratación de los trabajadores discapacitados, la diputada del Partido Popular Celia Villalobos se refirió a ellos como “los tontitos”. José Bono le recriminó esas palabras, y Villalobos le contestó diciendo que ella “habla de forma coloquial”. “Como se habla en mi tierra”, aseguró esta mujer nacida, por si usted no lo sabía, en Málaga. Poco después, seguramente en un desesperado intento por corregir su primer despropósito, dijo que José Bono “es lo más fascista que he visto en mi vida…”.

Escuchando a los políticos las palabras del rey adquieren una dimensión aún mayor. ¡Cuánta sabiduría recogida en sus prudentes, pero profundas, declaraciones! No es de extrañar que los políticos sean ambiciosos y, como su majestad, quieran llegar a lo más alto. El afiliado de base un buen día se plantea ejercer de delegado en un Congreso Federal. Tras la experiencia, a ese delegado no le importaría ser concejal (y si es de urbanismo, mejor). Animado por el éxito, el concejal decide ponerse a disposición de todos los españoles y ser diputado. Una vez en el Congreso es difícil no sentir la llamada de los ministerios. Tras catar coches oficiales, gañotes, reverencias y demás zarandajas propias del gabinete gubernamental, ¿cómo no soñar con utilizar  todos esos conocimientos para levantar España desde Moncloa? No es de extrañar que José Bono piense que el que no quiera suceder a Zapatero, que “se haga fontanero” o “se vaya de monaguillo”.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Hayes Carll.

Cd: KMAG YOYO (And Another American Stories).

El segundo disco de este cantautor de Houston (Texas) es una nueva demostración de fuerza y sensibilidad. Con algunas canciones de aire rockero, otras construidas sobre caricias de mandolina y un par de ellas prácticamente a capella, Carll confirma algo que ya sabíamos: lo importante son las canciones. Olvide la portada, una de las más espantosas de los últimos años, y disfrute de magnífico rock de raíces.

“La gente que lleva los periódicos ya no respeta su propio producto”. David Simon, periodista y creador, guionista y productor de “The Wire”.

“Actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista”. Julian Assange, fundador de Wikileaks.

¿Quién dijo que la prensa agoniza? Esta tarde, cuando las más bellas modelos muestren sus encantos y sus trapitos en Cibeles, por la pasarela del madrileño museo Reina Sofía desfilarán los directores de The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País. La mayor concentración de gurús por metro cuadrado de los últimos tiempos, dispuesta a debatir sobre el futuro del periodismo. ¡Ni más ni menos! Todos los periodistas con ánimo de trabajar en un futuro deberíamos asistir a este espectáculo, puesto que sobre el escenario del Auditorio 400 se concentrará un talento sólo comparable al ofrecido por Placido Domingo, José Carreras y Luciano Pavarotti en la gira de los 90. Es de esperar que los cinco tenores del papel señalen el camino que los periodistas debamos seguir para sobrevivir. ¡Por allí resopla!

Algún periodista antisistema, de esos que creen que el futuro del periodismo son los periodistas, quizá piense que estos gurús no están para muchos trotes, puesto que suya es buena parte de la responsabilidad de la actual ruina de la profesión. Impartir doctrina desde la dirección de The New York Times, Le Monde o El País parece cuando menos atrevido. Recuerden que en los últimos años el diario neoyorquino ha reducido salarios, ha vendido su sede en el rascacielos de Renzo Piano, ha despedido trabajadores y ha registrado enormes pérdidas. Que Le Monde ha despedido decenas de periodistas, se encuentra acorralado por una deuda de 105 millones de euros y publicó hace unos días un editorial en el que trataba de explicar “las angustias financieras que le obligan a buscar un socio capaz de recapitalizar la empresa y garantizar su perennidad e independencia”. O que Prisa, la empresa editora de El País, acaba de anunciar un ERE que afecta a 2.500 trabajadores.

¿El futuro del periodismo? Me temo que bastante tienen con llegar a fin de mes. “Los diarios españoles sufren la peor crisis de su historia”, afirmaba El País el pasado mes de diciembre. Las pérdidas suman 34 millones de euros en 2009, la publicidad cae un 22,5%, la venta de ejemplares el 5,6% y la edad media de los lectores sube hasta los 44,4 años.

Vayamos por tanto un poco más lejos y planteemos una alternativa a las opciones ya conocidas, ya fracasadas. En estos tiempos de nuevas e imparables tecnologías ¿Necesitamos realmente a los grandes medios para estar informados? Quiero decir, para que nos informen de la situación en Libia desde fuera de Libia, como está sucediendo hoy. O para nos informen de lo que sucede en El Cairo desde la habitación de un hotel de El Cairo, como sucedió ayer. O para que nos informen de los libros de sus propias editoriales, de las películas de sus propias cadenas de televisión, de los programas de radio de sus propias emisoras…

No sé dónde está el futuro del periodismo, pero sé dónde no está. En el pasado. En los grandes grupos. En el periodismo de pasarela. En los gurús que sólo son capaces de salvar sus propios culos.

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Un motivo para NO ver la televisión

North Mississippi Allstars.

Cd: Keys To The Kingdom.

Tras la reciente muerte del gran Jim Dickinson, bluesman y productor, la banda formada por sus hijos, los hermanos Dickinson (Luther y Cody), y el bajista Chew, acaba de lanzar un disco memorable. “Keys To The Kingdom” va mucho más allá del blues pesado, el folk recio o las jam sessions que ofrecieron en anteriores grabaciones. Este nuevo disco es un ejemplo de rock and roll atemporal, eterno, creado con un ojo puesto en las raíces y otro en los Stones.

Uno de los mejores discos de los North Mississippi Allstars, sin duda, que por si fuera poco cuenta con colaboraciones realmente importantes: Ry Cooder, Mavis Staples, Alvin Youngblood Hart…

Un atracador entró en una sucursal de la Caja del Mediterráneo de Alicante armado con dos cuchillos jamoneros. No quería dinero, sólo resolver unos papeles. Pidió tres cosas: Una litrona, salir en la televisión y un abogado. Por este orden. La policía, quizá camuflada con monos de repartidores de Mahou, le detuvo durante la entrega de la cerveza. Nunca sabremos qué trámites legales o financieros quería agilizar nuestro forajido, pero debía ser algo peliagudo para tener que recurrir a dos armas tan letales como el miedo (los jamoneros) y el poder mediático (la televisión).

Salvando las enormes distancias, Gadafi y sus secuaces están empleando en Libia una política represora similar, basada en la garrota y el control de los medios de comunicación. Las consecuencias están siendo diametralmente opuestas: la brutal actuación del ejército y la policía de Gadafi ha causado ya cientos de muertos. Fuera de Libia sólo podemos ver algunas imágenes capturadas con teléfonos móviles. Mientras, Saif el Islam El Gadafi, hijo del dictador, utiliza la televisión para lanzar mensajes amenazadores: “Esto va a ser peor que Irak y Yugoslavia”.

¿Dónde consiguen los dictadores las armas con las que matan a la población civil? En los países democráticos. España aumentó un 44% su venta de armas durante la crisis, exportando en 2009 material militar por valor de 1.346 millones de euros. Durante años, casi la mitad de las armas que hemos vendido han tenido como destino países no democráticos.

Los estados del Magreb y Oriente Próximo, esos cuyas poblaciones se están rebelando contra la tiranía, la corrupción y la injusticia social, son unos excelentes clientes. Por si usted no lo sabía, Libia e Irán suman el 50% del material de doble uso, militar y civil, vendido por España en 2009. Y el país de Gadafi utiliza tecnología vasca para sus armas y programas nucleares. Es más, en estos momentos España está a punto de cerrar la venta de 250 carros de combate a Arabia Saudí, otro país sin elecciones y con manifestaciones y disturbios, por 3.000 millones de euros, el mayor negocio armamentístico de la industria militar española. Finalmente le recordaré que las exportaciones de armas a Marruecos, un país en el que soplan vientos de cambio, crecieron un 923% durante 2008, pasando de 11,13 a 113,90 millones de euros, aumento que convirtió a la dictadura más próxima a nuestro país en el tercer cliente de la industria militar española, con el 12,2% del total de exportaciones.

Son los habituales ejercicios de hipocresía y cinismo de los países democráticos, capaces de aceptar sin inmutarse petrodólares manchados de sangre. Un último ejemplo de esta doble moral nos lo ofrece el Rey. Siguiendo los pasos de José Bono en Guinea Ecuatorial, Juan Carlos muestra su apoyo a Kuwait de la mejor forma posible: viajando a la región en conflicto. Invitado por el emir, el próximo sábado Juan Carlos visitará este país petrolero, donde coincidirá con su colega el rey de Marruecos.

Le dejo con algunas imágenes del álbum familiar de Gadafi padre…

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P.D.

Ironía densa y discutible la de Fernando Savater cuando, entrevistado en Telecinco, dijo: “me he divertido mucho con el terrorismo”. Y agradeció que ETA le haya hecho “estar vivo, activo, metido en política y jóven”. “Personalmente no solamente no estoy enojado sino al contrario. Casi lo agradezco porque me han dado 15 o 20 años más de juventud”, aseguró el filósofo con una sonrisa en la boca.

Memorable especial de “El gato al agua” (Intereconomía) dedicado a la segunda crisis de Rumasa. José María Ruiz Mateos junior, consejero delegado de Nueva Rumasa, asistió al programa para responder, acompañado por directivos de la empresa y abogados del prestigio de Marcos García Montes, a las preguntas de unos tertulianos que, de puro rancio, parecían figurantes de “La señora” o “Cuéntame”. Dos horas sin duda inolvidables, debido a lo inverosimil, esperpéntico y absolutamente surrealista del espectáculo: “Nosotros no nos regimos por lo que dicta la ley”, dijo en un momento de sinceridad un joven Ruiz Mateos en el que ya se advierten, maldita sea, los mismos síntomas de intoxicación por kriptonita que padece su padre. Elegantemente vestido, con un traje amplio que ocultaba a la perfección la malla de superhéroe, Ruiz Mateos junior no recurrió al dramatismo teatrero del patriarca y evitó amenazar con pegarse un tiro antes de dejar en la estacada a miles de inversores. Quizá por eso no consiguió emocionarme ni cuando intentó tranmitir confianza: “Antes venderíamos nuestras casas que dejar de pagar a un bonista”. La tranquilidad duró poco, puesto que inmediatamente después reconoció, entre dudas y carraspeos, que “el que la dueña de esas sociedades, sea Dhul, Apis o Clesa tenga una matriz domiciliada en un país extranjero como puede ser Holanda, Belice o cualquier otro no tiene otro motivo que el que proviene de la experiencia amarga del pasado cuando fuimos robados de todos nuestros bienes”.

En vista de las incongruencias, verdades a medias y flagrantes mentiras que soltaban tertulianos y rumasianos, los comentarios enviados vía teléfono por los telespectadores se convirtieron en lo más entretenido del programa. Esta es una pequeña selección de los mismos (a 1,42 ó 1,95 euros, dependiendo de móvil o fijo):

“Apoyar a Rumasa y no a estos ladrones socialistas”.

“Ruiz Mateos crea empleo, los sindicatos los destruyen”.

– “¡Socialistas mala gente! ¡Viva Rumasa!”.

“Mi madre mañana comprará flan Dhul. Los buenos españoles, con Rumasa”.

“España necesita + Ruiz Mateos”.

“Esta familia es mercantilmente ejemplarizante. Lo dice un socialista”.

“¿Y lo que nos están quitando los chinos?”.

“Desde Burgos rezamos por toda la familia”.

“A todos los que robaron Rumasa, que les sirva para medicinas y esquelas”.

El 100% de los comentarios enviados por los telespectadores era favorable a Rumasa y contrarios al gobierno socialista. ¿Curioso verdad? El Descodificador sintió en ese momento la llamada del periodismo de investigación y, ni corto ni perezoso, envió un mensaje al número ofrecido como cebo por Intereconomía. Ya sabemos que el buen periodismo es caro, 1,42 euros, pero un día es un día. El mensaje enviado decía así: “Los flanes Dhul son un truño. Y El Gato, un nido de fachas”. ¿Agresivo? No más que el de “Socialistas ladrones” o “José Mari tírale una tarta a Zetaparo”. Pues bien, todavía estoy esperando a que lo cuelguen…

Intereconomía, no les voy a descubrir la pólvora, es un punto de encuentro de carcamales, manipuladores y farsantes. Visto de esa manera resulta repugnante. Pero si olvidamos el daño que puedan estar haciendo a un sector de los televidentes, tan deteriorado como para no darse cuenta del engaño, resultan incluso entrañables. ¡Tienen tan mal aspecto estos señores fachas! Esas pieles resecas y pálidas, que anticipan el trabajo del embalsamador. Esas venas reventonas, por las que circula un cóctel letal de bilis y alcoholes de alta graduación. Ese odio irracional al progreso y la ilustración, esa falta de respeto al prójimo, esas gominas, esa necesidad de mentir para sobrevivir…

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Un motivo para NO ver la televisión

Epígrafe

Autor: Gordon Lish.

Editorial: Periférica.

No me atrevo a recomendarle este libro. La razón es muy sencilla: acabo de leerlo, y no estoy seguro de si he entendido algo o simplemente no quiero asumir en su totalidad la tristeza que transmite. Se lo diré de otra manera: desconozco si el autor ofrece en estas páginas algo más que resentimiento y dolor. “Efígrafe” es una novela para lectores participativos”, advierte la contraportada. Debo ser un lector pasivo: en estos momentos el libro pesa tanto en mis manos que tengo incluso dificultades para colocarlo en la  estantería.

Quizá sea porque dudo si volver a la primera página y dar una segunda oportunidad a esta sucesión de cartas, escritas por un viudo amargado a diferentes miembros de su comunidad. Y dudo porque algunas de esas misivas, en su tormento infinito, son macabras y desoladoras, pero también brillantes, casi siempre sorprendentes. Duele porque todo parece difícil con Lish: incluso atrapar el tono de sus lamentos es una batalla. Y es que de tan áspero y tortuoso, “Epígrafe” podría llegar a atraer al lector de manera hipnótica. Un vicio como otro cualquiera…

Gordón Lish forma parte de la literatura norteamericana por su talento para descubrir escritores, haber editado de forma arriesgada a Raymond Carver, fundar revistas legendarias y ser colega de los grandes de la Generación Beat. A partir de ahora seguiré sus andanzas con el rabillo del ojo…

Leer las primeras páginas de “Epígrafe”.


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