El descodificador

Archive for enero 9th, 2011

Nos están intoxicando. Algunos de forma rápida y sin contemplaciones, añadiendo aceites industriales a los piensos de granjas de pollos y cerdos, permitiendo que el aire de Madrid esté tan sucio como para provocar infartos o contaminando el río Guadalquivir con toxinas y altísimas concentraciones de CO2. Otros lentamente, vendiéndonos a través de la televisión ideas viejas, conceptos agotados, filosofías decadentes, personajes sin importancia. Sin ir más lejos, hoy lunes desfila por la pantalla el pasado del PSOE. En los desayunos de La 1 (TVE) Ana Pastor entrevista, en su regreso post parto, a Felipe González. Y por la noche, en el nuevo plató de Antena 3 Noticias, Gloria Lomana hará lo propio con Rodríguez Zapatero. Dos son los entrevistados y dos los únicos puntos de interés informativo: ver en qué grado de ebullición se encuentra la soberbia de González y conocer el alcance de la depresión pre mortem de Zapatero. ¿Fascinante verdad?

Las comparaciones siempre son odiosas, pero si se hacen entre González y Zapatero, más. En cualquier caso, me temo que a lo largo de estos últimos años hemos tenido tiempo de saber todo lo que necesitamos saber sobre González y Zapatero. ¿Qué tal si utilizamos la televisión para otros menesteres? Los ciudadanos nos merecemos algo más que las bocanadas finales de políticos agotados.

La sociedad, es decir, la televisión, necesita desintoxicarse de políticos. ¡Dejen paso a los ciudadanos con cosas interesantes que decir! Queremos oír otras voces, conocer otras opiniones, recuperar la sinceridad y la credibilidad en la palabra. ¿Quieren saber de qué les estoy hablando? Muy sencillo: lean cada día la contraportada de La Vanguardia. Por esa página maravillosa desfilan personas con cosas fascinantes que contar. Filósofos, horticultores, escritores, veterinarios, empresarios, bailarines, astrofísicos, poetas, arquitectos, monjes tibetanos, ornitólogos, cantautores, psiquiatras, primatólogos, escaladores, psiconautas, ex presidiarios, apicultores, enfermos mentales, neurobiólogos, mimos, espeleólogos, supervivientes, teólogos, historiadores, guerrilleros…

En el mundo hay gente interesantísima que tiene cosas grandiosas que contar. Entonces ¿por qué perdemos el tiempo escuchando una y otra vez a los mismos políticos? Repetitivos, mentirosos, amorales, ambiciosos, egoístas, sin ideas… Los políticos ya nos han dicho todo lo que nos tenían que decir. Hagamos un esfuerzo por escuchar voces sabias, exijamos su presencia en televisión. Ya saben, filósofos, horticultores, escritores, veterinarios, empresarios, bailarines, astrofísicos…

P.D.

Impresentable información (¿) en El País sobre la decisión de TVE de no retransmitir corridas de toros. Firmada por R.G. Gómez, incluye frases tan tendenciosas como la que abre el artículo: “La televisión estatal da otro rejonazo a la tauromaquia”. ¿Otro rejonazo? No conforme con el alarde imaginativo que supone semejante frase, Gómez parece dudar de las intenciones de la televisión pública: “En principio, RTVE justificaba la renuncia a retransmitir este tipo de festejos en su discreta audiencia. Posteriormente, alegó problemas presupuestarios, incompatibles con el alto coste de los derechos. Ahora se escuda en que los espectáculos taurinos se celebran en horario de protección de menores para proclamar que abolirá las corridas de sus parrillas”.

Pues le guste o no a Gómez, resulta que todas esas “razones” son ciertas. Las corridas de toros tienen poca audiencia, los derechos son muy caros y se celebran en horario de protección infantil. TVE, la televisión pública, hace muy bien en no retransmitir tortura de animales.

Un motivo para NO ver la televisión

Caso cerrado.

Autor: Philip Gourevitch.

Editorial: Alfaguara.

Gourevitch ha escrito tres grandes libros, dos de ellos reportajes largos, intensos y emocionantes de esos que todo periodista debería leer con atención: “Queremos informales de que mañana seremos asesinados con nuestras familias” y “La balada de Abu Ghraib” (Debate, ambos). En el primero analiza el genocidio de Ruanda después de entrevistar a cientos de víctimas y verdugos. En el segundo se centra en la guerra de Irak, más concretamente en las torturas realizadas por soldados norteamericanos en las viejas mazmorras de Sadam Husein.

Gourevitch  es un periodista descomunal y un escritor meticuloso y concienzudo. “Caso cerrado” es diferente a los dos trabajos anteriormente citados. Es un reportaje con alma de novela negra basado en la vida criminal de un hombre. Y en las obsesiones del policía que le persigue durante tres décadas.

Documentado de manera minuciosa, escrito de forma brillante, “Caso cerrado” es la historia que a todo periodista le gustaría escribir. Real, corta, directa, genial…

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