El descodificador

Archive for enero 4th, 2011

En “Balada triste de trompeta”, un nuevo clásico de Álex de la Iglesia a la altura de “El día de la bestia”, hay muchos personajes patéticos, pero ninguno tanto como el payaso triste. La tristeza, esa emoción ancestral, ese decaimiento anímico, ese bajón descomunal, esa pena mora (que es martillo de tormento en mi sien a todas horas), puede terminar de hundirnos en la miseria. Le pondré un ejemplo: si una cadena de televisión que se dedica al entretenimiento, como Antena 3, carga con la losa de la tristeza, sin duda sufre una desgracia de proporciones bíblicas. Baja la audiencia, desciende la moral de los trabajadores, encogen los beneficios de los ejecutivos… Depresión. Por eso la nueva campaña de promoción navideña de la televisión de Lara y Carlotti, un video clip basado en la alegría y el despimporre, en principio podría parecer tan necesaria como brillante. Imagínese… Los presentadores de informativos, los mismos que nos amargan la comida con sus crónicas de sucesos y su violencia gratuita, ahora sonríen como novicias y bailan como posesos. El ejecutivo otrora depredador ahora se muestra transigente y simpático. Arguiñano se despatarra. Y esos presentadores insulsos, incapaces de salirse del guión, incluso parecen brillantes y creativos.


Antena 3 se ha gastado un pastón en una promo de tres minutos y medio minutos para quitarse el apodo de “la cadena triste”. Lo cual supone todo un éxito más de Telecinco, la “cadena basura”. Todo comenzó allí, recuerden: los tertulianos de Telecinco fueron los que empezaron a utilizar esa coletilla, “la cadena triste”, para referirse a Antena 3. Y poco a poco, ya se sabe como son de hijaputas las coletillas, en peluquerías, barras de bar y congresos de diputados comenzaron a referirse a Antena 3 como “la cadena triste”.

En un desesperado intento por limpiar su imagen blue y huir del abatimiento, a modo de inyección de euforia, en  Antena 3 se han visto obligados a realizar un vídeo animoso. “¡No somos tristes, somos la mar de divertidos y tronchantes!”, querían decir. Pero la verdad es que les ha salido horriblemente… triste. Ya saben, un guión insulso, malos actores sonriendo como payasos yonquis, decadentes números de baile y un olor a naftalina nauseabundo. “En Antena 3 el amarillo no es más que un color”, dicen los pobres. Paolo Vasile se tiene que descojonar cada vez que vea en su despacho esa “Balada triste de televisión” cargada de serotonina caducada. Es la guinda a la campaña de desprestigio organizada por Telecinco.


Pero con eso no le basta. Vasile y sus chicos, insaciables, han olido sangre y quieren terminar con Antena 3 tumbada en el diván de un especialista en depresiones de caballo. Han contraatacado con un anuncio que se aleja de las sutilezas, las coreografías y las versiones disco de la Creedence: “Telecinco, líder indiscutible en 2010. Aunque a algunos no les guste, el dato pone lo que pone, y lo que pone es que tú nos eliges en diversión. Telecinco es la televisión que más gusta con diferencia”. Para cerrar, retuercen el dedo dentro de la herida: “En 2011 deja atrás la tristeza y diviértete con nuestra mejor programación”.

Adoro la navidad ¡tiempo de amor y paz entre los hombres de buena voluntad!

Despedíamos 2010 con el ministro Sebastián haciendo el ridículo al comparar la subida de la luz con el precio de un café. Y con Zapatero en la misma línea diciendo que su cadena de televisión favorita era la fallecida CNN+. “Estoy triste por ello”, dijo, para después sentenciar con una estupidez fuera de lugar: “espero que, en este caso, el cierre no se le atribuya al Gobierno”. Pues vaya por dios, igual sí que tiene algo de culpa. Cuando el Gobierno socialista rediseñó la televisión, no sólo sembró la parrilla de canales infectos de ultraderecha para disimular el nacimiento de La Sexta y compensar a los grupos conservadores. También acabó con el monopolio de los canales de pago que disfrutaba Canal +, permitiendo que su colega Roures abriese Gol TV. Vamos, que el Gobierno de Zapatero no ha cerrado CNN+, pero alguien podría pensar que ha puesto su granito de arena en el hundimiento del grupo PRISA.


En cualquier caso, las inoportunas declaraciones de fin de año de Zapatero y Sebastián deben ser recibidas con optimismo y agradecimiento por la población española. Son mucho más que unas descomunales torpezas. Son el mejor manual para políticos con aspiraciones, un auténtico master para depredadores, arribistas, trepas y futuros líderes. Con sus excesos verbales estos dos patosos profesionales nos han explicado, de la manera más pedagógica y directa posible, que el futuro de la política está en la discreción. Es decir, que para disimular las carencias, camuflar la ineptitud y esconder la torpeza, no hay nada como la discreción. Si hablas, las posibilidades de cagarla se multiplican, ¿verdad? ¡Pues entonces calla, coño!

Miren al bueno de Cascos, el político con rostro de boxeador sonado. Ha hablado, y se ha confirmado como una máquina perfecta de meter la gamba, capaz incluso de cortar la buena racha de un Rajoy… inexistente. Parece evidente que Cascos está más guapo, y es mejor político, cuando el pueblo se ha olvidado de su existencia.

Así las cosas, es fácil llegar a la conclusión de que el  político con mayor futuro es el político invisible. El que jamás se confunde, el que nunca mete la pata, simplemente porque no opina, no interviene, no participa, no arriesga y carece de criterio. Está agazapado, en las sombras, preparando su ascenso a la cumbre. El principal propósito de un político de cara al 2011 debería ser, por tanto, la invisibilidad, ese don del que sólo disfrutan los elegidos. Algunos llevan meses apostando por ello. Llegarán lejos…


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