El descodificador

Archive for diciembre 10th, 2010

En televisión, algunos cocineros han alcanzado la consideración de estrellas mediáticas. Comenzando por el todopoderoso Arguiñano, auténtico gurú televisivo, que desde hace años reina en las pantallas tanto en el sentido artístico como en el estrictamente comercial. Y terminando por el chapucero José Luis Santamaría, el cocinero de Rota, aupado a la fama freak por “El intermedio” (La Sexta). Se cuentan por docenas aquellos chefs que, con mayor o menor fortuna, han calentado a las audiencias utilizando sus sartenes y cazuelas: Mario Sandoval, Sergi Arola, José Andrés, Darío Barrio, Diego Ferrer…

De todos los artistas de los fogones mi favorito es, con mucha diferencia sobre los demás, David de Jorge, el cocinillas de ETB2 (lunes a viernes 14.30). ¿Saben por qué? Por el entusiasmo que transmite. David de Jorge sabe mucho de cocina, es amigo de los grandes cocineros, tiene un gusto exquisito para decorados y diseños, es parlanchín, simpático y juguetón… Pero la mayor virtud de David de Jorge, su grandeza (físico aparte), es que transmite un entusiasmo contagioso por la cocina, por el zampe, por las reuniones de amigos alrededor de un puchero. Su propuesta es clara: acceder al Nirvana a través de la mesa. Comer es un placer monumental al que tenemos acceso, cuidadito, al menos tres veces al día. ¡Rebocémonos en él!

Su programa se llama “Robin Food: atracón a mano armada”, y se puede considerar apología de la felicidad. David de Jorge disfruta cocinando, disfruta comiendo y disfruta contando la mejor manera de hacer ambas cosas. No se le puede pedir más a un chef televisivo. Bueno sí, que tenga su propia televisión: los vídeos de la web de Robin Food son una maravilla. Aquí le dejo uno con Berasategui. Y un detalle sobre una sección internacional en la que preparan un abghust afgano… Pero sobre todo no deje de visita su magnífica web, actualizada cada día. ¡Es impresionante!

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Un motivo para no ver la televisión

Sin retorno.

Autor: George Pelecanos.

Editorial: Ediciones B.

George Pelecanos y David Simon son el alma de “The Wire”, una de las series de moda en los últimos tiempos. De Pelecanos tuve las primeras noticias en 2002, cuando editorial Diagonal lanzó el excelente “Mejor que bien”. A partir de entonces se han sucedido los títulos y las sorpresas. En tapa dura y en blanda, en bolsillo y con retraso, sólo se puede decir que todos los libros de Pelecanos son excelentes. Es un escritor original que revoluciona el género negro desde las calles de las actuales ciudades. Olvide a los detectives con gabardina y piense en camellos de crack y putas con sida.

Sobre este “Sin retorno” me gustaría decir, no puedo evitarlo, que tiene una de las portadas más espantosas de los últimos tiempos. Afortunadamente en el interior nos encontramos con Pelecanos en estado puro: conflictos raciales, violencia contenida (y desbocada), detalles y más detalles de la vida cotidiana… Todo alrededor de tres chicos blancos y tres chicos negros que coinciden una tarde de verano de 1972 para cambiar el curso de sus vidas. A partir de entonces asistimos a un soprendente ir y venir en el tiempo, con distintas historias que circulan en paralelo. De una forma aparentemente anárquica al comienzo, para desconcierto del lector. Después de manera magistral, sin duda para asegurarse un final tibio pero emocionante.

Pelecanos está entre los más grandes. “Sin retorno” simplemente lo confirma.

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