El descodificador

Archive for noviembre 2010

Despues de unos días tensos, vamos a relajarnos y a hacer un experimento… Yo le voy a decir a usted dos palabras y, nada más leerlas, tiene que decir lo primero que le venga a la cabeza. ¿De acuerdo? Bien, pues las palabras son “jacuzzi” y  “sexo”. ¿Ya ha pensado en algo? Pues analicemos los resultados… Si su subconsciente le ha sugerido el nombre de “Jesús Gil”, es que está usted muy enfermo y debe acudir de inmediato a la consulta de un especialista. O a los archivos de Telecinco para solicitar una copia del legendario programa “Las noches de tal y tal”. Pero si al relacionar “sexo” con “jacuzzi” usted ha pensado en “Gran hermano” puede estar tranquilo: su cerebro funciona en la misma frecuencia que Google.

La imagen superior resulta espeluznante: muestra a Chari y Rubén, dos personas adultas de diferente sexo, concursantes de la actual edición del programa de Telecinco “Gran hermano”, haciendo el amor en directo en un jaccuzi. Lo normal en el espacio que presenta esa gran socióloga llamada Mercedes Milá. Pero la fotografía no es espeluznante sólo por aglutinar esos ingredientes (Telecinco, “Gran Hermano”, Milá…) sino porque demuestra sin tapujos hasta qué punto son terribles las especies invasoras, y con qué facilidad se están colando en nuestras vidas. Fíjese. Si presta atención a la imagen puede localizar, agazapado justo entre las bocas de los dos amantes, un ejemplar adulto de “dreissena polymorpha”, el tristemente famoso mejillón tigre. Sin duda favorecido por las condiciones de humedad y temperatura que se producen en esa burbujeante bañera, y fortalecido por los fluidos corporales humanos que le sirven de alimento, el agresivo bivalvo ha dado el salto desde las aguas del delta del Ebro a los pestilentes acuíferos de Telecinco.

¿Imaginan cómo se pondrían los mejillones cebra si hubiesen pillado los tiempos en los que era don Jesús Gil quien se remojaba en los jacuzzi de Telecinco? Como melones de Villaconejos. Las aguas encharcadas acaban corrompiéndose, y entonces puede pasar cualquier cosa. Sobre todo si no se toman precauciones. Ana Rosa Quintana emite en su programa las imágenes de ese coito mejillonero sin protección para, poco después, encabezar una campaña en apoyo a seropositivos del proyecto VIHvo: “la gente joven ha bajado mucho la guardia con respecto a la protección contra el sida”, asegura sin ruborizarse.

Telecinco tiene cada día más difícil superarse. No porque la fusión con Cuatro, a la que doblegan y ponen a sus órdenes, pudiera aportarles algo de decencia, sino porque su miseria moral y su hipocresía se han convertido en algo asumido. Ya no asombra a nadie ver a dos concursantes aparearse como animales ante las cámaras. Han llegado tan bajo que su capacidad de sorpresa está agotada. Sólo la presencia de una nueva especie invasora podría aportar aire fresco a un concurso agotado, a una cadena repugnante, a una forma infecta de entender el entretenimiento y la televisión. ¿El mejillón cebra gigante?


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Un motivo para NO ver la televisión

Amor malo y feroz.

Autor: Larry Brown.

Editorial: Bartleby.

Estamos ante una de esas sorpresas capaces de alegrarnos la vida: ¡aún quedan grandes escritores por descubrir! Brown nació en Oxford, Mississippi, en 1951 y murió hace seis años, después de escribir sólo diez libros que, hasta ahora, no habían sido editados en España. “Amor malo y feroz”, escrito en 1989, tiene ecos de Bukowsky, Hemingway y Tobias Wolff, referencias a músicas sureñas, y la potencia demoledora de un puñetazo en la mandíbula. Ya estoy esperando la edición de los otros nueve títulos…

“Amor malo y feroz” es una colección de relatos alcohólicos que hablan de la soledad, del trabajo, de la falta de inspiración, de la amistad, de la mala fortuna y, por supuesto, de las virtudes de una cerveza fresca. Escritura directa, sin adornos, que hurga en la vida de unos personajes condenados a la derrota. Impresionante.

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“Actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista”. Julian Assange, fundador de Wikileaks.

Wikileaks está revolucionando el mundo del periodismo. Y lo está haciendo a lo grande: con una exclusiva. En principio no una exclusiva acojonante, como aquella del Watergate, sino una exclusiva de una vaguedad tan grande como su tamaño: 250.000 documentos sobre secretos diplomáticos, más de un millón de páginas, que aún no han sido analizadas en su totalidad. Es decir, una exclusiva que puede contener muchas sorpresas, tanto positivas como negativas ¿Imaginan que en la última página pusiese: “Tonto el que lo lea: era todo mentira”?

Bromas aparte, hay algo en todo esto que no acabo de ver claro. “¡Que la exclusiva para España la tiene El País y no tú!”, pensará el lector con sentido común. Podría ser. Pero también podría ser que no entiendo, seguramente por deformación profesional, por qué Wikileaks no analiza la información. Por qué se limita a filtrar los documentos que a su vez le han filtrado. Por qué simplemente hace de puente, cuando podría hacer periodismo.

Tampoco me gusta que Wikileaks elija a “los cinco grandes”, y les ofrezca la exclusiva para que ellos amplifiquen la señal y me la vendan en forma de serial. ¿Gana el periodismo o gana la lista de ofertas en cómodos plazos? Hasta ahora los periódicos nos ofrecían juegos de cuchillos y cuberterías, pero a partir de hoy debemos añadir a la lista de chollos por entregas un lote de intimidades diplomáticas. Los cuchillos los consigo en diez días (con otros tantos cupones). Con los secretos diplomáticos me temo que la cosa puede ir para largo y me puede salir por un pico. ¿Se trata de una forma de estirar el negocio o es que aún no han revisado toda la documentación? En este último caso, ¿cómo pueden haberla contrastado o saber que es importante?

“Wikileaks nos ha permitido hacer gran periodismo. Periodismo del que cambia la historia…”, asegura Javier Moreno, director de El País. “Esta exclusiva coloca a El País en las grandes ligas del periodismo mundial”, insiste en Cuatro Vicente Jiménez, director adjunto del diario. Creo que son demasiado optimistas, y que quizá deberían preguntarse por qué el periódico más importante de España no dispone de esas fuentes, y tiene que aprovechar la generosa “donación” de una ONG de la información llamada Wikileaks. Si la página digital fundada por Julian Assange hubiera elegido otro gran diario español, por ejemplo La Vanguardia, ¿“El gran periodismo” y “las grandes ligas” serían patrimonio del diario del Grupo Godó?

De momento sólo hay promesas de grandeza. Y minucias: “Berlusconi participó en fiestas salvajes”, “Washington tuvo conversaciones con el Rey, Zapatero, Rajoy, González y Aznar”, “Gadafi confía mucho en su enfermera ucrania, Galyna Kolotnytska, que ha sido descrita como ‘una rubia voluptuosa”, “Zapatero utiliza la política exterior para ganar puntos en España”… Quizá mañana la segunda entrega de “Los papeles del departamento de Estado” incluya una noticia brutal, y tenga que tragarme parte de mis palabras. Por eso en este momento lo único que tengo claro es que me gustaría que Wikileaks colgase en su web la filtración íntegra, para así poder jugar yo mismo a “hacer gran periodismo. Periodismo del que cambia la historia, del de las grandes ligas”…

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P.D

Como buen atlético, me gusta el fútbol de calidad. A rabiar. Seguramente por eso disfruté como un niño viendo cómo toca la pelota el Barcelona, cómo marca el ritmo del partido, cómo vapulea al enésimo equipo sin alma de Florentino…

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Un motivo para NO ver la televisión

Pinetop Perkins & Willie “Big Eyes” Smith.

Cd: Joined At The Hip.

Juntos, Pinetop y Big Eyes suman 177 años. Mucho tiempo, muchas calamidades, mucho blues del bueno, ese que arrastra las notas como si se aferrasen a la vida, incapaces de pedir clemencia. Música del delta del Mississippi, fabricada con dolor, sentimiento y respeto por el pasado. El piano y las voces de Pinetop, la armónica de “Big Eyes”, juntas en un ejemplo de pasión y sabiduría. Aquí están Charlie Patton, Robert Johnson, Muddy Waters y todos los demás. Es mucho más que música de supervivientes, es blues sincero y eterno.

Lo confirma un estudio de la Universidad de Stanford: las hembras de los vertebrados rechazan a los machos perdedores. No les cuento esto porque me preocupe la consistencia del matrimonio Montilla, ni mucho menos... Se lo cuento porque esa pasión por los ganadores no es exclusiva de las damas, y también se puede apreciar en algunos presidentes: Zapatero se ha reunido con los 37 grandes machos alfa españoles.

La imagen es grandiosa, puesto que confirma lo que ya sospechábamos: Botín forma parte del Gobierno de España. Y lo mejor es que no hemos necesitado de una filtración de Wikileaks para saberlo…

Wikileaks es una organización sin ánimo de lucro que, dicen, ha revolucionado el mundo del periodismo. Su trabajo consiste en conseguir información interesante que luego suministra a un grupo elegido de grandes periódicos interesados en publicarla. Como hacían los periodistas de antaño ¿recuerdan? O como una agencia. Conseguir noticias y publicarlas. Como empresario ganador, pensaría que lo mejor de Wikileaks es que no lo tienes en nómina: ellos se pagan sus sueldos, sus taxis, sus gastos…

Juntos, diarios y Wikileaks, juegan con esa información, con los tiempos de publicación, con la puesta en marcha de las exclusivas. El País está en ello: “La mayor filtración de la historia deja al descubierto los secretos de la política exterior de EE UU”. El lector disfruta de un culebrón por entregas que puede que arranque flojito (“Las salvajes fiestas de Berlusconi”), pero que promete mucho para las próximas entregas. Como pasó con “Betty la fea”…

Wikileaks ofrece lo que el poder esconde. Casi nada. Y los periódicos se lo compran. Wikileaks tiene su propia web, y podría ofrecer el mismo producto que entrega a los periódicos pero consiguiendo menos difusión. Necesita altavoces. Y ahí están los grandes periódicos del planeta para subir el volumen.

¿Periodismo para el siglo XXI? Sin duda: noticias en la red. Es decir, Wikileaks. El mejor aliado posible, por cierto, para los socialistas catalanes en una noche negra…

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P.D.

Jockey, el restaurante madrileño del poder y la aristocracia, lleva cinco meses sin pagar a los empleados. No se me ocurre un lugar mejor para que Zapatero hubiera invitado a comer a los 37 grandes empresarios españoles después de su reunión…

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Un motivo para NO ver la televisión

Blacksad. El infierno, el silencio.

Autores: Díaz Canales y Guarnido.

Editorial: Norma.


Por fin, tras cinco años de espera, llega el cuarto volumen de “Blacksad”, la serie más interesante desde el Blueberry de Charlier y Giraud. En esta ocasión las aventuras del detective con cara de gato tienen lugar en la Nueva Orleans más decadente y bella jamás dibujada. La de los carnavales callejeros y los tugurios de jazz, la de la comida criolla y la esquina de Lachapelle, la que bebe bourbon y susurra en  francés, esa ciudad que viaja en tranvía, se ilumina con la luz de las velas y suda música por cada poro. En “El infierno, el silencio” ha desaparecido un gran músico escondido en el cuerpo de un perro yonqui, y le buscan una cabra vieja y su pérfido hijo.

No es cosa de locos, es cosa de magos. Concretamente del guionista Juan Díaz Canales y del dibujante Juanjo Guarnido, dos talentos descomunales capaces de convertir un mundo imposible, el de las bestias, en el mejor comic negro posible. Absoluta y totalmente imprescindible.

Ha muerto Mario Pacheco, un visionario, un fotógrafo apasionado, seguramente el más grande de nuestros productores musicales independientes. El creador de una discográfica como Nuevos Medios, absolutamente imprescindible para comprender y disfrutar la música española de las tres últimas décadas. En el Telediario 2 (TVE) le ignoran: hablan de unas bailarinas escaladoras de Nueva Delhi, de Estrella Morente, de una exposición de fotografía…En los grandes diarios digitales le dedican textos breves y de trámite, puesto que las noticias realmente importantes estaban al lado: el Consejo de Ministros actualiza la norma sobre la elaboración de la goma de mascar para que se adhiera menos al suelo; Una viguesa registra ante notario la propiedad del astro rey, el chillido de Tarzán y la partitura derivada de combinar números telefónicos.

(Mario con Pepe Habichuela)

Esta es la verdadera crisis de la prensa. La ausencia de criterio, la ignorancia, la mediocridad… Mario Pacheco no registró el sol, ni siquiera inventó un chicle menos pegajoso. Lo suyo fue una minucia: en 1982 creó Nuevos Medios, una compañía discográfica independiente modélica, que ha sobrevivido con dignidad a los tiempos, las modas y las descargas. Un sello que cambió la historia del flamenco, y que hizo feliz a millones de personas editando discos innovadores, sonidos increíbles y fusiones geniales. Pacheco tenía un descomunal talento y un enorme olfato para las músicas puras… Grabó a Pata Negra y Vainica Doble, a Ketama y Golpes Bajos, a Tomatito, Jorge Pardo, Ray Heredia, La Mode… Y nos descubrió a Joy División y The Smiths. Fue él, Mario Pacheco, quien organizó las legendarias sesiones con Toumani Diabaté, Danny Thompson y Ketama. Y quien fotografió a Camarón para la portada de “La leyenda del tiempo”.

¿Qué más tiene que hacer un hombre por la cultura de su país para que, al menos el día de su muerte, se le recuerde de manera digna? Quizá registrar el grito de Tarzán o la fórmula de un puto chicle que no se pegue…

Una perdida terrible para la cultura española.

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La televisión es un medio tan poderoso que ha cambiado los tiempos de reflexión, ha alterado los procesos intelectuales, ha modificado el suceder de los acontecimientos. Antes, la televisión reclamaba la presencia de escritores consagrados para que ofreciesen sus opiniones, supuestamente sesudas y ejemplares, y de esta manera elevar el nivel de los programas. ¿Recuerdan “La clave”? Hoy las cosas suceden al revés: apareces en un programa de televisión sin haber leído un libro en tu vida, dices dos estupideces malsonantes que disparan las audiencias y colapsan los zappings, y las editoriales corren a tu encuentro dispuestas a publicar tus memeces. O las de tu negro (o del negro de la editorial).

Si usted se acerca esta tarde a una librería debería tomar precauciones: cálcese una mascarilla y use guantes de látex. En ese espacio sagrado, donde se encuentra a disposición universal la inteligencia y la sensibilidad de don Antonio Machado, Peter Matthiessen, George Pelecanos o William Faulkner, entre otros muchos, se está producido una epidemia de mediocridad e impostura. Junto a esos nombres sagrados se mezclan con total desfachatez los de Mario Conde, Miguel Ángel Rodríguez, Herman Tertch o Xavier Horcajo (Intereconomía). ¿Imagina usted cuán repugnante puede resultar que en el lomo de  “Campos de Castilla”, la obra cumbre de Machado, se apoye “Así habló Zapatustra”, la nueva bazofia de ese saltimbanqui de Aznar que es Miguel Ángel Rodríguez?


Pues “Así habló Zapatustra”, libro de contenido tan imaginativo como el mismo título (“el fracaso de un izquierdista radical en el poder”), es sólo la punta de lanza de una invasión de panfletos pertrechados por ultras televisivos. “El ungüento amarillo” de Xavier Horcajo. “La España de El gato al agua”, de Antonio Jiménez. “Cartas del diablo a Zapatero”, de Federico Quevedo. “Libelo contra la secta”, de Hermann Tertsch. Y el tsunami Conde, con diferentes títulos del banquero modelo: “Los días de gloria”, “El sistema (mi experiencia en el poder)” y la versión bolsillo del clásico “Memorias de un preso”

El escritor checo Ivan Klima tiene la respuesta a esta avalancha de basura en forma de libro: “La televisión empeora el gusto de las personas”. No me cabe ninguna duda. Si ves “El programa de Ana Rosa”, los informativos de Telemadrid, un debate de Intereconomía, un reportaje de investigación de Veo7 y “La noria”, el cuerpo no te pude pedir a Don Antonio…

“Esa España inferior que ora y bosteza, / vieja y tahúr, zaragatera y triste; / esa España inferior que ora y embiste, / cuando se digna usar de la cabeza”

Cuando día tras día ves toda esa bazofia el cuerpo, intelectualmente destruido, te pide leer a Miguel Ángel Rodríguez, a Hermann Tertsch, a Mario Conde… A la España de charanga y pandereta.

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P.D.

La cadena SER ha demandado a la COPE por plagiar el formato de “Carrusel deportivo”. Entre las muchas cosas plagiadas destaca, según la demanda judicial de la cadena SER, que la radio de los obispos también utiliza el sonido Morse como aviso de gol. Ya saben, “piiii piiiiiii piiii piiiiii pii”. Por extraño que parezca la demanda no la ponen los herederos de Samuel Morse, inventor del telégrafo, sino los de Jesús de Polanco, creador de PRISA. La justicia y el EGM decidirán…


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Un motivo para NO ver la televisión

Día de acción de gracias. William S. Burroughs. A Thanksgiving Prayer…


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Otro motivo para NO ver la televisión


El grandísimo Alejandro Escovedo actuará en España el próximo 11 de diciembre, en un único concierto que se celebrará en Hostalets de Balenyà, Barcelona. La buena noticia no acaba ahí: le acompañarán en el escenario nada más y nada menos que Willie Nile, Rob Dye, Joe D’Urso y Txetxu Altube, cantante de Los Madison. Se trata, no podía ser de otra manera, de la gira benéfica “Light of Day” a favor de la investigación del Parkinson. Yo pillaría la entrada YA!

El chiste es viejo, pero sigue funcionando… En una discoteca, un hombre le pregunta a una mujer si quiere bailar. Ella, tímida, afirma con un movimiento de cabeza. Bailan suavemente. Él le dice que es muy hermosa, que baila maravillosamente, que huele a tomillo recién arrancado. Ella sonríe, baja la cabeza… Luego él habla de su trabajo, de su familia, de sus aficiones… Ella se limita a sostenerle la mirada, a poner ojillos de cordero degollado. “Llevamos una hora bailando y no has dicho nada. Por favor, no puedes tenerme así, dime algo…”. “Pa qué, ¿pa cagarla?”, contesta por fin la bailarina con voz de estibador. Pues eso: ¿Necesitaban realmente José Montilla y Artur Mas un cara a cara televisado? ¿Pa qué? ¿Pacagarla?

Si usted ve los informativos de televisión estará de acuerdo conmigo en que, en demasiadas ocasiones, lo mejor que puede hacer un político es no abrir la boca. Hace unos días Zapatero separó los labios para asegurar que las tropas españolas se retirarían de Afganistán en 2012, e inmediatamente después Anders Rasmussen, secretario general de la Alianza Atlántica, le corrigió: “¿Retirarse en el 2012? Llegamos juntos y nos iremos juntos”. Por eso que la Junta Electoral Central prohibiese el debate cara a cara en TV3 entre Montilla y Mas, apenas unas horas antes de que comenzase, podría considerarse una excelente noticia. Para Montilla y Mas, sobre todo.

Las circunstancias obligan a nuestros políticos a exigir debates televisados, pero lo cierto es que lo hacen con la boca pequeña, sin verdadera convicción, deseando secretamente que nadie escuche sus peticiones. No dominan ese terreno, se sienten incómodos en la improvisación, en el cuerpo a cuerpo con miles de telespectadores como testigos. La razón para esta desconfianza es sencilla: entre la actual clase política no hay grandes comunicadores. A nivel dialéctico Felipe González ha sido, sin duda, el mejor de los políticos modernos. De los actuales, quizá Rubalcaba sea el único que ha heredado algo de aquel descomunal talento para el palique y la cháchara.

Por cierto… Hace 50 años el vicepresidente republicano Richard Nixon, griposo y sin maquillar, se sentó frente a un apuesto joven senador demócrata llamado John Kennedy. Fue el primer debate electoral retransmitido por televisión, seguido por 70 millones de espectadores.

Ted Sorensen, asesor de Kennedy,  en The New York Times


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Un motivo para NO ver la televisión

José Ignacio Lapido.

Cd: De sombras y sueños

Pentatonia Records.

Cada vez que se publica un nuevo disco de Lapido el mundo debería detenerse, abrirse los cielos y, gracias a una compleja instalación de megafonía celestial, sonar todas las canciones entre nubes con formas fantásticas, velados rayos de sol y finas gotas de lluvia fresca. Lapido, guitarrista granadino líder de los legendarios 091, es el secreto mejor guardado del rock español. Un compositor equilibrado y maduro, un letrista profundo, un músico total que no realiza concesiones. Cada nuevo disco suyo es un big bang emocional.

“De sombras y sueños” es su sexto disco en solitario. Trece hermosas canciones, muchas de ellas cargadas de melancolía, todas con un poso de esperanza. Guitarras de enorme originalidad y belleza, tanto en eléctrico como en acústico. Las colaboraciones de algunos amigos, como Quique González, Miguel Ríos o Eva Amaral. Y una de las presentaciones más sugerentes que recuerdo, en cuanto a diseño de carátula, cuadernillo interior, letras… Todo ello convierte de nuevo en imprescindible una grabación de Lapido. Un clásico.

Rodolfo Martín Villa y Santiago Carrillo charlaron animosamente en el programa de TVE “La noche en 24 horas”, presentado y dirigido por Vicente Vallés. Escuchando su templado discurso, viendo sus sonrisas cómplices, cuesta trabajo creer que uno fuese condenado por la dictadura a un largo exilio y al otro le bautizasen “la porra de la Transición”. Parecían dos viejos camaradas recordando batallitas del pasado. La imagen rechinaba. Con esto no quiero decir que deberían tirarse los trastos a la cabeza, ni muchísimo menos, sino que en buena lógica sus posiciones deberían estar más alejadas para resultar coherentes. Casi tan alejadas como lo estaban entonces…


Alguien podría pensar que viejo león comunista ha perdido garra, y se encuentra muy cómodo con su pensión y sus tertulias de sabios en la Cadena SER. El mismo que podría creer que Martín Villa no sabe que es el terrorismo de estado, y se redimió definitivamente con la presidencia de Sogecable. Quizá su charla light, en la que todo el mundo es y fue bueno, sea la demostración perfecta de que la transición fue impecable, algo de lo que tratan de convencernos cada vez que se nombra el comienzo del proceso democrático. O quizá no. Quizá sea conformismo, complacencia, ausencia de crítica, falta de ideas. Mediocridad. Vicente Valles se contagió del ambiente y estuvo nefasto: ni una pregunta incisiva, ni un apunte inteligente, sólo anécdotas blandas y buenos modales. Un desperdicio.

Se acaban de cumplir 35 años de la muerte de Franco y de la proclamación de Juan Carlos como Rey de España. Franco dijo en una ocasión, para tranquilizar a sus seguidores, que dejaba “todo atado y bien atado”. Con el cadáver del dictador aún caliente, el falangista Rodríguez Valcarcel gritó: “Desde la emoción en el recuerdo a Franco, ¡Viva el Rey!”. ¿Está realmente muerto Franco? Hace unos días hablaban en televisión de una isla secreta caribeña donde se refugian esos personajes que creemos difuntos. Jesús Gil, Pinochet, Paesa…



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