El descodificador

Archive for septiembre 7th, 2010

“El hombre sensato no se alegra con mucha frecuencia”. Ramón Llull.

Un lector comentaba ayer mismo, y con toda la razón del mundo, el “negativismo sistemático” de este blog. Lo siento. Aquellos que me conocen saben que soy un cascabel, pero cuando me siento delante de la tele no sé qué me pasa que me transformo en un tipo triste y avinagrado. Hoy voy a hacer un esfuerzo sobrehumano por sentirme positivo y ofrecerle la dosis de optimismo que necesita para que la sonrisa no se le borre de la cara en toda la jornada. Además, qué coño, ¡tengo motivos para ser optimista! Acabo de conocer los nombres de los nuevos tertulianos de la temporada, hombres y mujeres sobrados de prestigio y criterio que se incorporan a las charlas televisivas, y la verdad es que me han levantado el ánimo y devuelto la ilusión…

La televisión pública ha fichado, con nuestro dinero y para “59 segundos”, a Ana Botella, una mujer que ya debería haber triunfado como comunicadora: su enorme potencial intelectual ha quedado eclipsado, no me cabe ninguna duda, por el descomunal talento de su marido, el ex presidente Aznar. Acompañarán a la Botella otros dioses de la comunicación del calibre de Rosa Díez y Juan Antonio Belloch. Nivelón. Para no quedarse descolgados, en Intereconomía han contratado los servicios de otros dos cracks: Juan Manuel de Prada, ese anciano que habita el cuerpo de un niño obeso, dirigirá y presentará sin duda de manera solvente un programa de tertulia. Y Eduardo García Serrano, el esteta  que llamó “zorra repugnante” y “puerca” a la Consellera de Sanitat catalana, por fin ha recibido el premio que merecen su prudencia y su elegancia: presentará el informativo estrella de la original y chispeante cadena. ¡Como para no estar contento de cómo se presenta la temporada!

Pero mis motivos de alegría no acaban ahí… He sido muy crítico con la Monarquía, lo confieso. Sin duda ha sido problema mío, consecuencia de mi enfermizo “negativismo sistemático”. Por eso sería injusto no reconocer, en un post alegre y festivo como el de hoy, los enormes esfuerzos que la Casa Real está haciendo por acercarse al pueblo llano. Le cuento… El inversor menorquín Juan Ignacio Balada, fallecido el 18 de noviembre de 2009, legó su millonaria herencia (diez millones seiscientos mil euros) a los Príncipes de Asturias y a los nietos de los Reyes. Las condiciones eran las siguientes: La mitad de la fortuna se adjudicaba individualmente a los herederos de la Corona de España, así como a los ocho nietos del Rey. El otro cincuenta por ciento debía destinarse a una fundación “de interés general” que gestionarían don Felipe y doña Leticia.

Dicho y hecho: por una parte, cada uno de los herederos (los Príncipes de Asturias y los ocho nietos de los Reyes) recibirá, después de impuestos y puñetas, una cantidad neta próxima a los ciento cuarenta mil euros, los primeros, y setenta mil euros, los segundos. Por otro lado, el ministerio de Educación ha inscrito, a petición de la Secretaría del Príncipe de Asturias, la Fundación Hesperia, con domicilio en el Palacio de la Zarzuela y una dotación de cuatro millones de euros, procedente de los bienes y patrimonio de Juan Ignacio Balada. Todo correcto, ¿verdad?

(Letizia Ortiz luciendo la tiara floral que Franco le regaló a la Reina en 1962)

Bueno, excepto por un pequeño detalle sin importancia que antes me hubiera hecho hervir la sangre y hoy, sin embargo, me arranca una sonrisa: la fundación, que debía dedicarse al “interés general”, tendrá por objeto el estudio y el apoyo a la institución monárquica, tanto en España como en el extranjero. “Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como”, sentenció el otro día Buenafuente.

¡Espero haberle transmitido hoy mi absoluta y total felicidad!

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Un motivo para NO ver la televisión

Hoy, música gratis. Kelsey Waldon, una jovencísima cantautora de Barlow (Kentucky) regala su primer disco pinchando sobre esta frase. Como bien dice la propia Kelsey su música está, salvando las distancias, cerca del sonido de Emmylou Harris o Allison Krauss. Es decir, folk y country. En cualquier caso, no me negarán que se trata de una magnífica relación calidad-precio…

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It Wasn´t Me (Who Turned You Bad)

Su versión de un clásico de Dylan…

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Las vacaciones han terminado. Sobre todo para unos  políticos socialistas que, según el barómetro de Metroscopia encargado por El País, se encuentran nueve puntos por debajo del PP. ¿Nueve puntos de desventaja? ¿Huelga general a la vista? ¿Cuatro millones de parados? ¿Mala imagen popular? A trabajar: ayer lunes Rubalcaba estuvo en “Los desayunos de TVE” (y en los primeros 20 minutos de los telediarios), Trinidad Jiménez en el programa de Iñaki Gabilondo “Hoy” (CNN+), Tomás Gómez  en “Las mañanas de Cuatro” (Cuatro) y Patxi López en el Telediario 2 (TVE). Pleno al PSOE.


Se les podrá pedir más talento, pero no mayor presencia mediática. Nuestros políticos consideran, con toda la razón, que la televisión es el mejor trampolín posible para sus carreras huecas: recuerden que cada español pasó en agosto 189 minutos diarios frente al televisor. ¡Más de tres horas al día! Con estas cifras, ¿quién se resiste a compensar las carencias intelectuales y profesionales con minutos de presencia audiovisual?

Les gusta tanto la tele que quieren controlarla, diseñarla, marcar los tiempos, y eso es muy  antidemocrático. Su última intentona por poner la televisión a su disposición no tiene desperdicio: los partidos mayoritarios han propuesto, mediante un informe redactado por la subcomisión del Congreso encargada de la reforma de la Ley Electoral, que el espacio televisivo dedicado a cada partido en periodo electoral esté regulado por la cámara baja. Es decir, que las televisiones privadas respeten unos surrealistas principios de “igualdad y proporcionalidad” entre partidos políticos, tanto en sus informativos como en sus entrevistas y debates, durante los quince días de la campaña electoral. Para que ustedes me entiendan: los políticos quieren decir a los periodistas cómo tienen que hacer su trabajo.

¿Recuerda la obsesión de Chávez por controlar la televisión? Pues éste es un burdo y sucio intento ibérico, indigno hasta del político más torpe y antidemocrático. Cómo será que hasta Fernando González Urbaneja, el conservador presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), ha puesto el grito en el cielo: “es una propuesta descabellada y sin precedentes… que va en sentido contrario a los principios del periodismo profesional”. Ni el bueno de Fraga sería capaz, con lo que ha sido este hombre, de proponer semejante intervencionismo. ¿O sí?

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P.D.1

Buenafuente arrancó anoche la nueva temporada pisando a fondo el acelerador. Le acompañaron dos invitados de auténtico lujo: Joan Manuel Serrat y el boss. ¿Springsteen? No, coño, Roures. Sí señor, comenzó entrevistando a Jaume Rores, capo di tutti capi, millonario de izquierdas, dueño de Público y uno de los accionistas de la cadena, entre otras muchas cosas. “El hombre que está en el ojo de todos los huracanes audiovisuales”, reconoció Buenafuente…


–        ¿Por qué le odian tanto en Prisa?

–        Lo resumiré en una frase. Porque antes ver el fútbol a la gente le costaba doce euros, y ahora un euro. Antes sólo lo podías ver en un sitio y ahora se ve en internet, en el móvil, en las autonómicas…

–        ¿Nota el odio de Prisa?

–         No, ni mucho menos. Lo importante es que al final, el principal grupo español de comunicación va a terminar en manos de un grupo de inversión especulador norteamericano. Es un tema a reflexionar…

–        ¿Mantiene los ideales marxistas de sus comienzos?

–        Los dos, los de Groucho y los de Karl…Viendo la situación jodida del mundo, ya lo dijo el señor de las barbas hace años…

Ingenioso a la par que tronchante este Roures, ¿verdad? Pues al pelota de Buenafuente le encanta: “Este es el hombre al que algunos definen como un ogro ambicioso, pero a mí, la verdad es que me parece una persona razonable”. Lamentable. Abrir con Roures la temporada es un detalle espantoso de sumisión a un personaje antipático, insípido y, sobre todo, anti televisivo. A Roures las cámaras le odian aún más que los directivos de Prisa.

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P.D.2

Seguimos en La Sexta. La cadena de Roures emitió ayer por la tarde un capítulo de “Navy, Investigación Criminal”, advirtiendo claramente de la edad recomendada: mayores de siete años. Bien hecho. Les resumiré el final del capítulo, emitido aproximadamente a las 19:50… Un camello con el estómago lleno de droga muere atropellado y su cuerpo termina en el depósito de un hospital. Su hermana yonqui, con un mono tremendo, y el novio, tratan de recuperar el cadáver. Disparan a un policía y encañonan a una doctora, a la que obligan a abrir en canal el cuerpo. El bisturí raja la piel, pero también las bolsas con la droga. Pelea. Tiros. Cuando quieren darse cuenta, la chica tiene la cabeza metida en las tripas de su hermano muerto. Esnifa la droga. Tiene la cara llena de sangre y polvo blanco…

¡Uff! Menos mal que advirtieron de que era un programa para mayores de siete años…


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