El descodificador

Archive for enero 11th, 2010

“¡Qué más quisiera yo!” y “Periodistas Fútbol Club”, los últimos estrenos de La Sexta, dan la razón a todos aquellos que piensan que el talón de Aquiles de esta cadena es la producción propia. El primero es otro programa más de cámara oculta, lo que a estas alturas podría entenderse como un insulto a la inteligencia del telespectador. “Periodistas Fútbol Club”, el espacio que arrancó ayer al mediodía, es una versión futbolera de “Sé lo que hicisteis”. Es decir, un repaso supuestamente sarcástico a la actualidad, en este caso deportiva, basado en imágenes de otras cadenas.

Dos vulgaridades. No es normal que una cadena con programas del nivel de “Buenafuente”, “El Intermedio” o “Qué vida más triste”, y que cuenta con el respaldo de una productora del prestigio de Globomedia, sólo sea capaz de ofrecer como primeras novedades para 2010 un programa de cámara oculta y una versión cutre de “SLQH”.

“Periodistas Fútbol Club comienza con bronca”, anunciaba la web de La Sexta. Pero no es verdad. Comienza con una mediocridad apabullante, tanto en el guión como en la dirección o el decorado. Es un programa diario que precede a “SLQH”, y que muy bien podría considerarse como un lamentable preámbulo del mismo dedicado al deporte. También está basado en parasitar el trabajo, casi siempre los errores, del resto de cadenas. Si “SLQH” es un contenedor de la basura que producen los programas del corazón,  “Periodistas Fútbol Club” es un contenedor de la basura que producen los programas e informativos de deportes.

Me gusta el fútbol, y seguramente por eso jamás vería “Periodistas Fútbol Club”. Demuestra una preocupante falta de creatividad, ideas y talento. Y un exceso de humor forzado. Buena prueba de ello es que Dani Mateo y Ricardo Castella, los presentadores, están muy por encima del resto del programa. Son buenos. El resto, incluida una reportera con poca gracia y voz de pito, resultó francamente decepcionante: “nunca había estado tan cerca de un jugador”, dijo durante un reportaje de actualidad grabado en el partido “Champions for Africa” que se jugó… ¡hace 20 días!

Había más ingenio, agudeza y mordacidad en los créditos de “Padre de familia”, la serie de animación que hasta ayer emitía La Sexta a las 14.55, que en “Periodistas Fútbol Club” y “¡Qué más quisiera yo!” juntos.

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P.D.

Se acabó el buenrrollismo en TVE. Cuando todos creíamos que Javier Pons abandonaba voluntariamente la dirección de TVE, para fichar por alguna cadena o productora privada, ahora resulta que “ha sido cesado por criticar el nuevo modelo sin publicidad de la cadena pública”. Alberto Oliart, el mismo abuelete bonachón que hace menos de un mes aseguraba que “contaba con el mismo equipo que su antecesor”, ahora entiende que Pons “no era la persona más idónea para capitanear la nueva etapa”. Lo cuenta Europa Press vía vértele.com.

“No he perdido la fe, pero la estoy perdiendo”, dijo Iñaki Gabilondo en la presentación de su último libro, modestamente titulado “Verdades como puños” (Aguilar). El veterano periodista tenía motivos para desconfiar: el próximo jueves presentará por última vez el informativo estrella de Cuatro. La cadena de Prisa (y de Telecinco)  prescinde de la estrella que inauguró la cadena, en lo que debería entenderse como una declaración de principios. Ofrecer información de calidad ya no es lo más importante. Vamos a por la audiencia perdida. Gabilondo ha muerto… ¡Vivan los Manolos!

Un primer análisis podría hacernos considerar al veterano periodista como la primera víctima de la fusión entre Telecinco y Cuatro. Un daño colateral. La sombra de Berlusconni, el hombre que amordaza Italia, planea sobre los medios de comunicación españoles. Pero no todo el mérito es de il Cavalieri. Ni siquiera del actual Gobierno, que ha empobrecido el panorama audiovisual facilitando la fusión de cadenas. A Gabilondo ya le había sentenciado la audiencia. Su telediario “de autor” no enganchó a los televidentes y, pese a ser el informativo más serio de la parrilla (como lo están leyendo), su jubilación sólo era cuestión de tiempo. La marcha hace un par de meses del director de informativos de la cadena, José María Izquierdo, otro veterano ilustre, fue un aviso para navegantes.

“Me jubilaré al acabar esta temporada”, dijo Gabilondo en septiembre de 2006. “A Iñaki le quedan muchos telediarios”, aseguró inmediatamente Daniel Gavela, director general de Cuatro. Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. El nuevo orden televisivo termina por apuntillar a un profesional intachable y necesario que, posiblemente, apuró demasiado su suerte.

Gabilondo, un periodista de los grandes, posiblemente el último de su especie, no se merece un final así. En cuatro años ha pasado de dirigir y presentar el programa más escuchado de la radio española (“Hoy por hoy”, Cadena SER) a aceptar un subsidio en el canal temático CCN+. Canal que, por cierto, estuvo a punto de desaparecer hace solo unos días.

Decía Gregorio Morán, no sé si con estas mismas palabras, que mientras la realidad se endurece, la prensa se ablanda. Corren malos tiempos para la reflexión, el análisis y el periodismo de calidad. Manda la audiencia. Es hora, por tanto, de aligerar la información, de banalizar las noticias, de prescindir del criterio. Lo importante son las imágenes, el espectáculo. Es la victoria de lo visual sobre lo real. Gabilondo era lo real. Lo visual son los sucesos, los Manolos, la mujer más vieja del mundo, el niño torero, Elsa Pataky en pelotas en la portada de una revista…

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P.D.1

La fusión de cadenas no sólo trae desgracias. Un ejemplo: ahora  leyendo la sección de televisión de El País podemos enterarnos no solo de los estrenos de Cuatro. También nos enteramos de los de Telecinco. Anoche le tocó el turno a “El pacto”, una mini serie de dos capítulos basada en un tema francamente escabroso: el acuerdo de siete adolescentes para quedar embarazadas al mismo tiempo. Puede parecer un planteamiento algo  retorcido, pero en realidad resulta conservador. Metidos en faena, y teniendo en cuenta que se estrenaba en la cadena de Paolo Vasile, lo suyo hubiese sido darle una vuelta de tuerca para hacer el producto aún más atractivo. Una idea: los padres de las criaturas serían extraterrestres, y los fetos tendrían al menos dos cabezas y tres órganos sexuales. Sólo con estas pequeñas modificaciones el éxito de la mini serie estaría garantizado.

Pero Fernando Colomo, el director del engendro, no se ha atrevido a llegar tan lejos. Las siete niñas están embarazas de humanos. ¡Qué decepción! “Es una ida de olla, una frikada. Esperamos que no cunda el ejemplo en España”, asegura un Colomo que demuestra estar comprometido con la calidad y los valores positivos. O arrepentido. Aprecio a Colomo. Por eso quiero pensar que se ha planteado dirigir “El pacto” como un trabajo nutricional. Las cosas están muy malitas en el cine, y la nevera no se llena sola.

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P.D.2

Seguimos hablando de tv movies. Telemadrid tiene una ocasión magnífica para ponerse a la altura de las grandes cadenas rodando una película para televisión sobre un tema de actualidad: la agresión a Hermann Terstch. Ya la estoy viendo… Mezcla de información y suspense, estaría dirigida por Amenábar, la protagonizaría el propio Terstch, que narraría la historia desde la cama del hospital, y se podría llamar… “Bar adentro”. Poli Díaz bordaría el papel de agresor “profesional”. Teddy Bautista interpretaría el papel de agresor de la SGAE. Marcelino Camacho sería el agresor de izquierdas (no es fácil encontrar a alguien en este país para un papel de izquierdas). El gordito de Intereconomía sería el Gran Wyoming. Y Esperanza Aguirre realizaría un cameo de lujo: sería una de las dos mujeres que acompañaban al agresor. La otra sería Carmen de Mairena. El papel de presidenta de la Comunidad Madrileña, vinculando la agresión sufrida por el periodista con una broma que hizo “El Intermedio”, lo interpretaría Violeta Santander. Tiene buena pinta ¿verdad?


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