El descodificador

Archive for enero 2010

Tengo 49 años, estoy en el paro, vivo en un pueblo de Castilla La Mancha y Rodríguez Zapatero es el presidente de mi país. He elegido muerte. Mi futuro no es muy halagüeño, seamos realistas. Dada la gravedad de las  circunstancias puedo hacer dos cosas: confiar en el Gobierno o buscarme la vida. Ustedes creen que me debería buscar la vida, ¿verdad?

Las previsiones de paro y empleo para 2010 son desalentadoras: los expertos aseguran que habrá que esperar hasta 2013, cuando previsiblemente el crecimiento de la economía alcance el 3,1% que teníamos antes de la crisis, para que la tasa de desempleo se reduzca. El Gobierno, el mismo que prejubiló a los trabajadores de TVE a los 52 años, ahora pretende elevar a 58 años la edad mínima para jubilarse. ¿Y qué tiene que ver Castilla La mancha en todo esto? se preguntará el lector más espabilado. Pues muy fácil: tres pequeños pueblos de esta comunidad, la mía, han solicitado un almacén de residuos nucleares.

Dicen que la solución pasa por ahorrar. El Gobierno, que está en todo, quiere poner en marcha un plan de austeridad: necesitamos rebañar 40.000 millones de euros hasta 2013 para que no se desmorone el chiringuito. Podríamos sugerir a Elena Salgado, vicepresidenta económica, que el Gobierno prohíba de una puñetera vez el tabaco, de forma que la sanidad pública se ahorre los 7.700 millones de euros que le cuestan anualmente las patologías provocadas por el tabaquismo (¿o perderíamos dinero, dejando de cobrar impuestos?). También podríamos pedir que saquen las tropas de Afganistán, un agujero de vidas y de millones de euros. O que metan mano de una vez por todas a Carlos Fabra y le confisquen los sobres con dinero sin origen justificado que ingresa en sus cuentas.

Podría ponerles infinidad de ejemplos de austeridad en la gestión, pero les avanzaré una idea personal. Una propuesta innovadora, revolucionaria y progresista que une el ahorro económico con la solución al problema de los residuos nucleares. Vamos a ver ¿Por qué tienen que guardarse estos deshechos peligrosos en grandes y costosos depósitos, que se almacenan en edificios descomunales y provocan la división social e hipotecan el futuro de toda una comarca? Demos la posibilidad a los miembros de este Gobierno, y a cada ciudadano pro nuclear, de convertirse en su propio cementerio atómico. Me explico. Con mi proyecto, los eternos restos de las centrales atómicas no se almacenarían en unos cientos de bidones, atrapados bajo toneladas de cemento, sino en unos cuantos miles de supositorios de formato estándar. Un cambio de formato que haría posible que la basura nuclear se instalase en lugares muy receptivos a este tipo de alternativa energética, como los rectos del ministro Sebastián (hay que dar ejemplo) y sus familiares, de los alcaldes de los pueblos pro nucleares y de sus parientes, y de todos aquellos ciudadanos responsables en edad de jubilarse que quieran hacer una última contribución al Estado antes de alcanzar su merecido y eterno descanso.

Con decenas de miles de panderos repletos de basura radioactiva sólo sería cuestión de tiempo que España  recuperase el equilibrio económico. Que las pensiones estuviesen de nuevo garantizadas. Y que el paro fuese un mal recuerdo. ¿Quién dijo mala gestión? Es sólo falta de imaginación.

Zapatero seguro que analizará esta propuesta. Le añadirá una dosis de talante, algo de paridad, un “buenos rectos y buena suerte”, y la dejará caer en esa Europa entregada a su modelo económico. Ya estoy viendo la campaña promocional: “un culo, una solución”.

Anoche dos huracanes arrasaron la hora televisiva de máxima audiencia. No me refiero a Sara Carbonero y Pilar Rubio, de ellas hablaremos más tarde. Hablo de la final de “Gran Hermano 11” (Telecinco), y del primer capítulo de la tv movie sobre la vida de Adolfo Suárez (Antena 3). Cuatro millones y medio de telespectadores vieron el reality show, que superó el 50% de audiencia, y el estreno de ‘Suárez’ supero el 15.6% con mas de tres millones de telespectadores. El resto de las cadenas se olieron la tostada y se rindieron ante la superioridad de los rivales: recurrieron a las reposiciones (La 1 de “Comando actualidad”, Cuatro de “House”) y las películas de medio pelo (“Rounders” en La Sexta). Les confesaré que no me detuve demasiados minutos en ninguno de los dos programas triunfadores: puestos a ver “Gran Hermano” prefiero el documental de los chimpancés del que hablábamos ayer. Y respeto a lo de Suarez, tuve suficiente con el magnífico libro de Gregorio Morán “Suárez, ambición o destino”.

Reconozco, sin embargo, que la telerealidad nos fascina. Los energúmenos de “Gran hermano”, con sus mezquindades y sus ignorancias. Y un ex presidente del Gobierno que se consume presa de una terrible enfermedad. Morbo. Ganó Angel. Perdió Suarez. Les recuerdo que la familia del político se negó a colaborar en el proyecto ¿Tiene sentido rodar un biografía sobre Adolfo Suárez con el protagonista vivo?

Olvidémonos de mediocridades y busquemos la calidad suprema. La serie sobre Suarez y “Gran hermano” no son los mejores programas del mundo, supongo que estaremos todos de acuerdo. Sin embargo Sara Carbonero y Pilar Rubio si son las reporteras más sexys del planeta, según encuestas de diferentes pelajes realizadas sin método alguno. “Las reporteras más sensuales del mundo”, titulaba ayer mismo Yahoo en la portada de su web, sin explicar después el cómo o el porqué de semejante afirmación.

Sara y Pilar se han criado en los pechos de La Sexta, donde se han formado profesionalmente en el reporterismo. Y Telecinco, una cadena que tiene a Pedro Piqueras de director de informativos, las ha fichado precisamente por esas dotes periodísticas. Fíjense si valora Telecinco la categoría profesional de estas mujeres, su valía como informadoras, que el primer trabajo encargado a la reportera de “Sé lo que hicisteis” es presentar… “¡Mira quién baila!”.

Tal y como está el mercado laboral, esto se veía venir. Tarde o temprano tenía que pasar. No sé yo qué pensarán los sindicatos, o si se trata de una oscura maniobra de Díaz Ferrán, presidente de la CEOE… Tome asiento, respire fuerte y lea despacio: la BBC ha emitido el primer vídeo de la historia grabado por chimpancés. No CON chimpancés, sino POR chimpancés. Como se lo cuento. Monos tras las cámaras, al frente de una cinta que se emite nada más y nada menos que en la televisión pública británica. ¿Dónde vamos a llegar? “En España Curri Valenzuela presenta un programa de televisión, y las salas de cine proyectan películas de Garci”, dirá algún lector con guasa. No se lo tomen a  broma, por favor, que la cosa es muy seria. ¿Recuerdan la vieja reflexión atribuida a Bertolt Brecht, que en realidad es del pastor luterano Martin Niemoeller? “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista…” Pues eso mismo puede pasar.

Si por ejemplo usted es notario es muy posible que se considere un ser superior, a años luz de distancia de los trabajadores de televisión. No se fíe. Vendrán a por usted, y colocarán a un orangután en su despacho. Cuando vea al primate dando fe de la venta de un chalet en Navalcarnero, mientras se zampa un plátano y huele el culo de su secretaria, entonces será demasiado tarde.

Deberíamos haber visto venir el comienzo de esta simiesca invasión. No lo digo por la visita de sus majestades los Reyes a la sede de Antena 3 con motivo del 20 aniversario de la primera cadena privada de nuestro país, dios me libre. Aunque si siguen así las cosas el 30 aniversario lo celebrarán con la visita de Chita y Jane Goodall. Lo digo por el progresivo deterioro de la profesión. ¿Saben ustedes que Leticia Sabater tiene una columna de opinión en Marca? Sí, en el diario deportivo líder de nuestro país.

No nos desviemos del asunto: ya tenemos a los monos tras las cámaras. Como en las peores pesadillas, o en un cuento apocalíptico de H.G. Wells.  ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Micos presentadores? ¿Redactores? ¿Guionistas? ¿Ejecutivos? ¿Presidentes de consejos de administración? En ocasiones el comienzo del fin llega en forma de acontecimiento sencillo y aparentemente controlable (un mono manejando una cámara), en cuyo caso las soluciones que tendrían que aplicarse deberían ser igual de pequeñas y funcionales. ¡Demos más poder a los monos! ¡Situémoslos al frente de las grandes cadenas! Puede que se cuelguen con su propia cuerda (el poder es muy goloso), pero es francamente dificil que hagan una televisión peor que la actual.

Dicen que el ingenio del hombre va paralelo a su demencia. El líder bolivariano Hugo Chávez, quizá preocupado por la rivalidad macaca, sin duda celoso, ha decidido acabar con la competencia cortando la señal de Radio Caracas Televisión Internacional. No se trata de un atentado contra la libertad de expresión, sino una cuestión de pura lógica: los muy antipatriotas se negaba a emitir sus discursos. No es la sutileza una de las características de los dictadores. Si lo fuese, no cerrarían televisiones, sino todo lo contrario: concederían muchas cadenas nuevas. Donde sí emitiesen sus discursos, en directo, en diferido y en nombre de la pluralidad. Lo que es la democracia de la banana y el cacahuete.

.

P.D.

Según las previsiones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el organismo de Naciones Unidas que regula las comunicaciones en el planeta, “dentro de 15 ó 20 años la televisión ofrecerá casi perfectamente el entorno visual natural del ser humano”. Una tele con la calidad del ojo del hombre. A buenas horas. Si todo sigue así dentro de 15 ó 20 años un espalda plateada (gorila) dirigirá Telecinco, sustituyendo a un cabeza plateada (Vasile) que será expuesto en el museo de la telebasura. Un longevo bonobo estará al frente de la televisión pública. Y así sucesivamente.

.

Un motivo para NO ver la televisión

Los Cenzontles.

Cd: American Horizon.

Esta banda de raíces mexicanas ubicada en San Francisco tiene incluso su propia escuela de música y baile. Son un grupo amplio, ecléctico, total, que en su último trabajo cuenta con el apoyo de dos estrellas: el bluesmen Taj Mahal y David Hidalgo, el guitarrista de Los Lobos. En este disco espléndido hablan de la frontera, de la inmigración, de la marginación y del sueño americano. Grandes.

Si usted piensa que la pornografía es algo sucio, y le gusta esa sensación, no pare, siga leyendo. Se sentirá guarrísimo. Porque hoy les voy a hablar de una chica  muy, pero que muy mala. Y muy descarada. Una fresca, vamos. Y de cómo esta golfilla hace alarde de una absoluta falta de escrúpulos, de un teatral desparpajo, de una capacidad inagotable para enfangarse hasta los corvejones, de una calentorra manera de hacer televisión. ¿Se está poniendo  cachondo? No me extraña, porque esta viciosilla es capaz de hacer cualquier cosa, por arriba y por abajo, por delante y por detrás, con tal de que la audiencia de su programa suba un puntito. Se llama Samanta Villar, y es la Nellie Bly cochinilla de Cuatro.

Nellie Bly es el pseudónimo de Elizabeth Jane Cochran (Pensilvania 1867-Nueva York 1922), una pionera del periodismo “encubierto”. Para escribir un reportaje sobre la vida en las instituciones de enfermos mentales Nellie, o Elizabeth, como prefieran, fue capaz de hacerse la loca e ingresar en un manicomio. Estuvo diez días dentro, y escribió un clásico que acaba de editarse en España: “Diez días en un manicomio” (Ediciones Buck).

Una mindundi esta Nellie Bly. Recuerden que Samanta Villar nunca dedica menos de 21 días a sus reportajes. Da igual que sea fumar porros, bajar a una mina, robar chatarra o hacer cine porno. Tienen que ser 21 días, más del doble que Nellie. Es como para estar orgullosa…“¡Voy a hacer mi primera escena porno!”, anunció Villar durante toda la pasada semana, con una lasciva sonrisa en los labios. En las páginas de comunicación de El País avisaban de que los gurús del porno nacional le habían abierto… las puertas de los rodajes. Y en eso consistía el morbo, en saber si a Samanta le habían puesto mirando para Cuenca, se le había corrido el maquillaje después de una copiosa eyaculación facial o era todo un vulgar reclamo para incautos salidillos.


Era un reclamo para incautos salidillos. Samanta ni hace felaciones, ni es penetrada analmente, ni siquiera gime y se queda en pelotas. Al menos en pantalla. Es más, va de monjita: “me está empezando a dar asco el oler a condón y a sexo”, dice. Lo suyo se queda en acompañar a unas actrices porno, pasar la mano por un consolador, ponerse un par de vestidos ajustados, cortar dos hilos de un tanga, ir al Rastro con un freak llamado Torbe, rodar cuatro planos y abrir la boca para decir “¡qué bestia es!”, “¡vaya tamaño!”, “qué duro ¿no?”…

Destacaría dos detalles de esta pantomima: el exceso de protagonismo de Samanta, como es habitual. Y su soberana estupidez. Porque solo a alguien muy, pero que muy merluzo se le ocurre recoger un condón usado del suelo con la mano. Samanta lo hizo. Menuda periodista “encubierta”…sólo le faltó chuparse los dedos.

Pero cuidado, porque los coqueteos de Cuatro con el porno no acaban con el pufo de Samanta Villar. Y no me refiero al viejo y deprimente documental emitido inmediatamente después, “Alondra, historia de un transexual”, simplemente una manera oportunista de poner broche de oro a una noche dedicada al morbo (“Alberto tiene 25 años y se prostituye para conseguir dinero y hacer un cambio de sexo”, asegura la promoción).

Me refiero a “Valientes”, el estreno de la cadena de Prisa para los mediodías. Y es que de pornografía intelectual, con penetraciones mentales y estilísticas, puede considerarse lo que aseguran es una serie “de amor y venganza”. Aunque después de ver los dos primeros capítulos yo juraría que es un culebrón de los de toda la vida, pero en plan postmoderno. Es decir, mestizo. Actores españoles y del otro lado del Atlántico. Pero los mismos follones familiares, los mismo sementales apellidados Soto-Morales, las mismas furcias malencaradas, las mismas tramas huecas. La misma basura folletinesca, para que usted me entienda.

.

Un motivo para NO ver la televisión.

Stefan Zweig.

El mundo de ayer.

Editorial Acantilado.

Zweig es un maestro de la sencillez. Y esta es la historia de su vida, la de un escritor libre y genial, contada como sólo el podría hacer: desde una estremecedora humildad. Era un hombre culto, que construyó su vida alrededor de sus amigos, la cultura y los viajes. Odiaba las fronteras y las dictaduras. Se consideraba, ante todo, europeo. Vivió dos guerras. Fue desposeído de sus propiedades y sus amigos. Escribió con hambre. Y cuando sintió que el mundo que soñaba era imposible, se dejó marchar.

“El mundo de ayer” es un clásico absoluto, como autobiografía y como guía histórica de la Europa del siglo XX. Y está repleto de claves para escritores, para periodistas, para todos aquellos que alguna vez quieren contar algo a alguien. El testamento de un genio.

Algo sorprendente, inaudito, acojonante, ha sucedido en “Gran Hermano” (Telecinco). No hablo de que follen como conejos, se escupan como llamas o se insulten como marineros borrachos en un burdel. No. Esta edición de “Gran Hermano”, la undécima, pasará a la historia porque las imágenes de una cámara nos han mostrado a uno de los concursantes sosteniendo en la manos un objeto de papel con letras impresas. Sucedió durante la última eliminación, en una imagen furtiva de archivo, en un plano secundario… Tenía lugar una bronca en esa zorrera que llaman habitación cuando, al fondo, tumbado en una de las camas, uno de los concursantes ojeaba algo que no era un libro, pero se le parecía bastante. Una revista. Sí, como lo están leyendo: una revista.

Y cuidado, porque no era Interviú, el catálogo de féminas de “Gran Hermano”. Ni el Pronto, el Diez Minutos o la revista de Ana Rosa. Se trataba, ni más ni menos, que de un ejemplar de la revista de historia de National Geographic. Pido tranquilidad. Les ruego que no se entusiasmen, que sean prudentes y tomen esta noticia con todas las precauciones posibles. Como ustedes sabrán las revistas con la firma de National Geographic tienen muchas y excelentes fotografías, circunstancia que nos impide confirmar lo que sería una gran noticia: que no todos los concursantes del reality de Telecinco son analfabetos. El supuesto gran hermano intelectual podría estar mirando los santos.

En el peor de los casos, nuestro gran hermano favorito en lugar de escupir, insultar, fumar, dormitar o rascarse los cojones, estaba ojeando una revista. Algo es algo. Un detalle para la esperanza. Lo que no puede decirse con respecto a la política de TVE con Eurovisión. Impedir que Karmele Marchante represente a España en el deteriorado y casposo festival supone la interrupción de una línea de estupidez mantenida durante años. Se trata de un cambio de criterio, una falta de coherencia, ciertamente sorprendente. ¿Supone una ignominia que tan deteriorada señora represente a los españoles en Eurovisión? ¿Acaso no lidera Zapatero la UE?

“¿Tú te crees cantante?”, le pregunta Jaime Peñafiel a Karmele Marchante en “La Noria”. “Es un argumento falaz”, responde muy seria, “porque hay gente que está lucrándose en el mundo de la música que desafina”. Una razón de peso, qué duda cabe, pero no la única: “Además, creo en la letra, de la cual soy autora”. Les recuerdo la letra de la canción en la cual cree la señorita Marchante:

“Pan con tomate,
Botox al horno,
Sexo en el carrefour
¡Y ostras con champagne!
Y es que yo soy un tsunami, yo soy una chica in
Y es que soy algo imparable
No te puedes resistir
Gibraltar, Gibraltar, Gibral, Gibral – tar español”.

Sin comentarios. Bueno sí, sólo uno: ¿Si TVE financió a Chiquilicuatre, el esperpento de La Sexta, porque no puede hacerlo con Marchante, el espantajo de Telecinco?

.

P.D.1

Seguimos hablando de TVE… Alberto Oliart, el elegido por Zapatero para dirigir la televisión pública, habla en una entrevista publicada ayer domingo en el dominical de El País. Y no dice nada. Nada sobre televisión. Habla sobre la guerra civil, el error de Hitler al atacar Rusia, su talante conciliador, Cervantes, Adolfo Suarez, el 23 F… y detalla su amistad con Carlos Barral. Pero no dice ni pío, vaya por Dios, sobre el futuro de la televisión pública, la financiación, la producción propia, los servicios externalizados, los vídeos falsos de Youtube, el descontento de los trabajadores, etc. Asegura, eso sí, que Javier Pons, al que destituyó hace unos días, “es un tío genial”. Y que Carmen Caffarel, el brazo ejecutor de la limpia de mayores de 52 años en el Ente, es “una mujer extraordinaria”.

Por no decir, Oliart ni dice nada de su sobrina, fichada hace unos días como flamante directora de Coordinación de Contenidos de TVE.

P.D.2

Pilar Rubio, nueva presentadora de “¡Mira quien baila!” en Telecinco, ha desvelado la clave de su fichaje: “Vasile siempre ha valorado de mí que no tuviera miedo a nada”, dice en una entrevista publicada en Vertele.com. Puedo  perfectamente imaginarme a Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco, mirando detenidamente y de arriba abajo (como sólo un consejero delegado de Telecinco sabe hacer), a Pilar Rubio, y diciendo: “Esta señorita no tiene miedo a nada, tenemos que ficharla”.

P.D.3

“Me cago en Dios, te van a dar hostias hasta en el carné”, dice un chaval a las 8.45 en la promo de “Generación ni ni” incluida en el informativo de La Sexta. La verdad es que no sé quién es más gañán, si quién habla de esa manera o quién lo emite como reclamo publicitario.

.

Un motivo para NO ver la televisión

South Memphis String Band.

Cd: Home Sweet Home.

Ha nacido una superbanda de blues. Se hace llamar South Memphis String Band, y está formada por tres músicos descomunales: Luther Dickinson (guitarrista de los North Mississippi Allstars y The Black Crowes), el bluesman Alvin “Youngblood” Hart y Jimbo Mathus (de los Squirrel Nut Ciprés). Juntos han grabado un disco magnífico, “Home Sweet Home”, perfecto para escuchar en el porche de una casa en mitad de un camino polvoriento. Guitarras, mandolinas y banjos en un espectacular ejercicio de músicas tradicionales ligeramente actualizadas. Roots para el siglo XXI.

Hace unos días, paseando por la madrileña plaza de Callao, vi a dos indigentes junto a la puerta de unos grandes almacenes. Hacía frío. Estaban tumbados en el suelo, sobre unos cartones, cubiertos con ropas mugrientas y acompañados de perros esqueléticos. Sus cabezas, cubiertas con gorros de lana, se tocaban. Ambos observaban atentamente la parte de atrás de la caja que sostenía su demanda (“algo para comer”) y el platillo de la limosna. Un hombre dejó caer unos euros, pero ni siquiera el tintineo de las monedas consiguió desviar su mirada hipnotizada. ¿Congelados? ¿Colgados? ¿Borrachos? No. Desde un lateral se podía ver una pequeña televisión dentro de la caja, bajo el platillo.

Mucha gente piensa que la televisión e internet han democratizado el acceso a la información. Pero eso no es del todo cierto. Si lo fuese, no sucederían cosas como las que se pueden ver estos días en telediarios y periódicos. Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y Política Social, ha dicho con la cabeza muy alta y sin disponer de ningún indicador global que sustente sus palabras, que, pese a la crisis, en España no ha subido el número de pobres. Lamentablemente, y a pesar de las facilidades para acceder a los medios y a la información, un inmigrante esloveno de 24 años que vivía en Valencia no debió escuchar la noticia y ha muerto aprisionado al intentar extraer prendas de un contenedor callejero de ropa usada. Tampoco deben haberse enterado de las palabras de Jiménez miles de inmigrantes más, puesto que el número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social ha caído el último año un 4,68 %.

Me voy a atrever a pedirles un pequeño sacrificio económico: compren Público mañana sábado. El periódico será estupendo, como cada día (tiene una plantilla de lujo), pero les recomiendo ese ejemplar con especial interés porque incluye como regalo un libro de Pierre Joseph Proudhon, el legendario filósofo y revolucionario francés. No se trata de un libro cualquiera, sino de “¿Qué es la propiedad?”. Un clásico. Es decir, que por dos míseros euros usted se irá para casa con toda la información del día y con un manual anarco socialista que denuncia los abusos a que da lugar la concentración del poder económico y de la propiedad privada. Agradézcanle el obsequio a Jaume Roures, el empresario catalán propietario de Público. Y del grupo de comunicación Mediapro, de la cadena de televisión La Sexta, de los derechos de la liga de fútbol,  del campeonato del mundo de fórmula 1…

.

P.D.

Gabilondo se despidió anoche de Cuatro. Y lo hizo definiéndose como “un veterano en etapa de aprendizaje televisivo”. Inmediatamente después  entraron los deportes, con las imágenes de una modelo desnuda tapándose las tetas con el brazo.

Suele pasar que, cuando alguien falta, es cuando más se le echa de menos. Somos así de miserables. Pues este es exactamente el caso de Iñaki Gabilondo, un periodista que, desde el primer minuto en que dejó  Cuatro para pasar a CNN+, parecía más necesario que nunca en una cadena generalista. Puedo estar de acuerdo con aquellos que piensan que su ritmo televisivo era escaso, su vanidad alta y su capacidad para impartir doctrina excesiva. Pero por encima de ello deberíamos valorar su trayectoria, su seriedad y su credibilidad.

“Yo venía a ser el extravagante pelmazo que estaba colocado en un sitio diferente… Puede poner como titular que yo no he dado lo que se esperaba y que no he dado la medida”, asegura en una entrevista publicada por El Periódico. Lleva sólo unas horas fuera de Cuatro y ya se le echa de menos.

Ni Elena Francis en sus mejores momentos hubiera podido soñar un continuador de su labor más cualificado, mejor dotado. Ni el Hugo Chávez más parlanchín, demagógico y manipulador podría imaginar que surgiría un rival de tanto postín. Y es que Pedro J. Ramírez, el director del periódico El Mundo, ha montado su propio consultorio. Como Rappel o Aramis Fuster. Y qué mejor ubicación para ese chiringuito que Veo 7, su propia televisión, una cadena incapaz de hacer un buen programa que intenta por todos los medios dar la nota: después de la entrevista más larga del mundo (Pedro Ruíz), y emitir el fútbol sala “como nunca antes se había visto”, llegan los  monólogos más engolados y vanidosos del planeta. Buscan, pobres, algo con lo que arañarle una miaja de audiencia a Intereconomía.

Pedro J. apareció en su consultorio, una sección de “La vuelta al mundo”, sonriente, elegante, sobrado. Y arrancó con el caso Faisán para decir que El Mundo ya lo había contado todo en días anteriores. El resto no fue muy diferente, la verdad. A los fallos en la señal de TDT de mi receptor, y la escasa calidad de los vídeos con las preguntas, se sumaba la espesura del discurso de Pedro J y su obsesiva promoción del periódico que dirige. El resultado fue un batiburrillo demasiado abstracto incluso para él, un periodista ni ni. Ni me fío, ni me lo creo.

No fue el único ni ni de la noche. Hubo más en La Sexta, una cadena que no admiten medias tintas. O eres un tiburón sin escrúpulos, capaz de trabajar 24 horas diarias y pasar por encima de todos para conseguir tus fines, o eres un besugo vago y analfabeto. Es decir, que o eres de los ejecutivos de “El aprendiz” o eres un niñato de “Generación ni ni”, un nuevo reality con casa, inquilinos y cámaras indiscretas. El hogar para esos jóvenes bastardos que ni trabajan, ni estudian… “ni se esfuerzan, ni aportan, ni respetan, ni tienen valores”.

Dicen que “Generación ni ni” nace con la idea de recuperar para la sociedad a ocho jóvenes-basura, que pasarán dos meses en una casa “especialmente diseñada para ellos”. ¿Con sofás comodísimos, un jardín de marihuana y neveras repletas de birras? De ninguna manera. Con una férrea disciplina, “viviendo un proceso de acompañamiento y monitorización terapéutica con un equipo de educadores en los valores, principios básicos, herramientas y habilidades sociales”. De meter en vereda a semejante rebaño, ocho adolescentes ninis, se encargan los psicólogos del programa. Los superninis, versión crecidita de la famosa supernanny de Cuatro.

“Generación ni ni” nos hace pensar de nuevo en los problemas de La Sexta con la producción propia, puesto que recuerda sospechosamente a “Curso del 63” (Antena 3) o, todavía peor, a “De patitas en la calle”, otro programa emitido en la propia cadena sobre jóvenes que, expulsados de sus familias por vagos y maleantes, tienen que buscarse la vida y convivir en una casa que les pone el programa. De nuevo nada nuevo.

Pero no todo es adaptación y copieteo. Hay que reconocer que en el reality estrenado anoche se nota la mano de su flamante director, Roberto Ontiveros, ex responsable supremo de “Gran Hermano”. Y se nota por la enorme facilidad que tiene este hombre para mostrar al telespectador lo peor de la especie humana, la escoria. Más que por los tiros de cámara o por la realización, por la iluminación o lo original de la idea, la presencia de Ontiveros al frente de un reality garantiza una absoluta falta de pudor.

Adolescentes maleducados, padres llorosos, porros, tacos, violencia, embarazos no deseados, situaciones aparentemente límites…“Si no generamos polémica, nos habremos equivocado en algo”, dice Roberto Ontiveros en una miserable declaración de principios.


descodificador en twitter

enero 2010
L M X J V S D
« dic   feb »
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 105 seguidores