El descodificador

Archive for noviembre 12th, 2009

Los Manolos, Lama y Carreño, son unos cachondos. Ya saben, gritones, chuletas, zafios, machistas, gañanes, algo guarretes, bastante tendenciosos, muy tabernarios… La alegría de Prisa, para que ustedes me entiendan. Porque los Manolos son, por si aún no se han dado cuenta, una pareja de periodistas deportivos que tiene un bombo: Cuatro. Hasta hace poco los Manolos tocaban ese bombo con descomunal alegría  y salero, convirtiendo los informativos de esa cadena en una ensordecedora tamborrada. Eran buenos tiempos: la audiencia les correspondía y todos en la empresa reían sus toscas gracias. Pero un buen día entrevistaron en directo a Florentino Pérez, y al todopoderoso presidente del Real Madrid le pareció que los Manolos desafinaban. ¡Qué inconveniente, qué desatino! Los divertidos Manolos se convirtieron de inmediato en los faltones y chulescos Manolos.

 

Vertele.com y El Confidencial Digital informan de que personas cercanas a Daniel Gavela, director general de Cuatro, aseguran que “ese tono faltón y chulesco no es propio de esta casa”. Vaya por Dios. La parejita de moda, el dúo dinámico de la cadena, el sostén de los informativos en cuestión de audiencia, ahora resulta que no tiene el tono “propio de la casa”. Lo ha tenido durante días, semanas e incluso meses. Pero lo ha perdido de golpe y porrazo.

 

Los pobres Manolos no midieron. Acosaron e incomodaron a Florentino. Todo parecía indicar que  trataban de saldar cuentas pendientes con el presidente madridista, y que creían tener impunidad para hacerlo. En Cuatro no pondrían pegas, dada la complicidad del presidente madridista con una cadena de la competencia (La Sexta). Infravaloraron a Florentino. Y ha estado a punto de rompérseles el bombo: en Cuatro no descartan sancionar a los Manolos, o incluso retirarles durante un tiempo de pantalla. Ya saben, desde que entrevistaron a Florentino, su tono “faltón y chulesco no es propio” de Cuatro.

 

Pero yo sé que no será así. Los Manolos seguirán tocando su bombo. Tienen cuerda para rato: la entrevista-acoso a Florentino fue el programa más visto de Cuatro, alcanzando picos del 14% de share. Casi el triple que el informativo de Iñaki Gabilondo.

 

P.D.

Francisco Camps está mutando. Antes daba asco, ahora, miedo. En la tribuna de oradores de las Cortes Valencians ha dicho, de forma melodramática y dirigiéndose al portavoz socialista: “A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta”. Pero ahí no acaba el macabro esperpento. Su grupo, el Partido Popular, en lugar de abuchear a Camps, primero, y ponerle una camisa de fuerza, después, le ovacionó con energía. El presidente valenciano es un enfermo, como ya suponíamos. Ahora también sabemos que su partido, podrido, agoniza.

No conozco al portavoz socialista, pero estoy seguro  de que, lejos de ver a Camps boca abajo en una cuneta,  se conformaría con echar un ojo a las facturas de sus trajes.

Camps y

 

Un motivo para NO ver la televisión.

Burlando a la parca.

Autor: Josh Bazell. Editorial: Anagrama.

Parca

Estamos ante una novela negra sorprendente, por lo original de la trama, la violencia que empapa cada párrafo y el surrealismo de situaciones, personajes y diálogos. Un libro fácil de leer, difícil de clasificar e imposible de olvidar. Auténtica dinamita.

El protagonista es un médico sicópata experto en artes marciales, Pietro Brnwa, incluido en el programa de protección de testigos del FBI por su turbulento pasado: asesino a sueldo arrepentido de sus crímenes. Su paciente más importante en el hospital (el más mugriento centro médico de Nueva York) es un enfermo terminal, el mafioso Nicholas LoBrutto, que tras reconocer al doctor le ofrece un pacto: o le mantiene vivo, o sus socios le delatan.

No intenten imaginar el resto. No podrán. La violencia y el sexo resultan tan explícitos como las descripciones hospitalarias, francamente espeluznantes.

Leer un fragmento del libro.

“La vejez es la cosa más inesperada de las que le pasan al hombre”. León Trotsky.

¿Quién diseñó el expediente de regulación de empleo (ERE) de TVE? Que salga ahora, si tiene cojones, y le diga a Alberto Oliart, de 81 años, nuevo presidente del Ente, lo que dijo entonces: que las personas con más de 52 años sobran en la televisión pública española. Que dé la cara, y defienda que con medio siglo de vida ya no puedes aportar nada en el mundo de la información o el entretenimiento. Que defienda sus ideas e insista en que lo que TVE necesita es renovación, modernidad, juventud, sangre fresca. Que tenga narices y justifique el acuerdo entre Zapatero, el que le encargó la liquidación de la televisión pública, y Rajoy, el hombre invisible, para elegir a Oliart.

Oliart 3

No sale nadie. Los ejecutores de TVE no están en TVE, evidentemente: los sueldos de la casa no están a su altura. Los ejecutores de TVE ya se han borrado las huellas dactilares. No les busquen, han desaparecido. Si quieren culpables deberán  conformarse con Zapatero, a fin de cuentas responsable máximo de un genocidio televisivo que acabó con la vida laboral de más de 4.000 profesionales digamos que… viejunos. Y todo para, sólo unos meses después, apostar por un presidente de 81 años.

No tengo nada contra el señor Oliart, evidentemente. Seguro que es una bellísima persona. Un hombre lúcido, inteligente, íntegro, prudente, justo y trabajador. Un señor que, eso sí, tendrá 84 años cuando acabe su mandato (los tres años que le restaban a Luis Fernández). Me veo en la obligación de recordarles que Oliart no ha trabajado nunca en el sector: es abogado, y ha sido ministro de Industria y Energía, de Sanidad y de Defensa. Un detalle de su biografía bien podría hacernos creer que su perfil resulta más adecuado para dirigir Telecinco: durante 17 años ha sido presidente de la Asociación de Criadores de Cerdo Ibérico.

¿Por qué es Alberto Oliart, un señor de 81 años sin experiencia en medios de comunicación, el elegido para dirigir RTVE? Todos dicen que por ser “un hombre de consenso”, con un perfil institucional, tibio, que no molesta al PP e incluso está bien visto por la Casa Real. Ya saben: no le han elegido por ser un genio de la televisión, un gestor eficaz y resolutivo, un experto en nuevas tecnologías audiovisuales. No. Ni por ser la persona adecuada para dar el impulso que necesita la televisión pública en estos tiempos tan complejos. “No sé nada de televisión”, ha reconocido a Público. No le hace falta. Le han elegido por ser, recuerden, “un hombre de consenso”.

¿Éste es el “buenismo” de Zapatero? Yo creo que más bien se trata de falta de ideas, de carencia de recursos, de ausencia de imaginación. ¿O es que, debido a la crisis, la televisión pública aún se interpone en el negocio de las televisiones privadas?

 

El dato

Trabajadores de RTVE de más de 52 años incluidos en el expediente de regulación de empleo (ERE) que se han jubilado con el 92% de su salario: 4.150. Costo de los despidos: 1.681.092.381 euros a pagar a lo largo de los próximos 15 años.

 

Un motivo para NO ver la televisión.

“Old Man”, de un veterano ilustre llamado Neil Young, en directo en 1971.


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