El descodificador

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“Se abre la veda”, dice El Mundo en su portada. ¿Comienza la caza de la codorniz? No, no se trata de la apertura de la temporada cinegética, sino del comienzo de la lucha por la sucesión a un Zapatero que acaba de tirar la toalla. El juego de palabras quizá se deba a que el todavía presidente ha estado mareando la perdiz durante siete años. Juguetón. “Zapatero acaba de lanzar una bomba nuclear antes de las elecciones”, dijo en TVE, desde la sede del PSOE, una periodista francamente emocionada. ¡Una bomba nuclear! La cosa es más importante de lo que parece…Ya no existen amigos, la batalla es a degüello, no se hacen prisioneros, el premio para el ganador es nada más y nada menos que el poder.

¿Quién será el futuro líder socialista? La verdad es que estoy en ascuas. El tema es de una importancia vital, tal y como demuestra el espacio que le conceden los medios de comunicación en comparación con otros asuntos: El País le dedica el domingo al laberinto  socialista portada, editorial y 21(veintiuna) páginas, mientras que al bombardeo erróneo de la OTAN en los alrededores de la pequeña ciudad Libia de Brega, que ha costado la vida a personal médico y 13 milicianos, apenas media página. Olviden todo cuanto les rodea, ignoren las injusticias en el resto del planeta, abandonen a su familia, desprecien la lectura, el cine y la vida social… ¡Vivan por y para la sucesión!

¿Quién será el futuro presidente del Gobierno? esto es un sin vivir, sinceramente se lo digo. ¿Será un ex líder del Movimiento como Adolfo Suárez? ¿Será un soberbio con ínfulas de gran estadista como Felipe González? ¿Será un mezquino resentido como Aznar? ¿Será un pusilánime lechuguino como Zapatero? La verdad es que la cosa promete. Aunque si quieren que sea sincero, a mi más que la ascensión me interesa la inevitable, estrepitosa y sin duda dura caída. Es la ley de una política española despiadada, que no cuenta con grandes hombres de estado y sí con una escombrera repleta de cadáveres abandonados. Los ingleses tuvieron a Churchill, los norteamericanos a Lincoln, los franceses a Chateaubriand… nosotros tenemos a Bono.

La costalada del futuro presidente es la verdadera gran incógnita. ¿Dimitirá acogotado por una asfixiante campaña de acoso y derribo política, mediática y militar? ¿Se despeñará por una montaña de cal viva? ¿Arruinará su carrera con una foto en las Azores? ¿Le enterrarán cuatro millones de parados? De una u otra manera el futuro presidente puede estar tranquilo, puesto que la puerta de atrás siempre está lista para aquellos que piensan que el poder es la meta.

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La semana pasada hablamos de un excelente reportaje breve emitido en un Telediario de TVE. Hoy tenemos que hablar de una pieza nefasta emitida el fin de semana, también en un Telediario de la televisión pública. Malo sobre todo por alarmista. Contaba cómo “se disparan los robon en campos y explotaciones agrarias”, y terminaba con una frase memorable: “ocurrió en el campo, donde no hay puertas, donde nada está a salvo de los ladrones”. El miedo como recurso periodístico.

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Telemadrid sigue dando lecciones de periodismo audiovisual. En las facultades, los estudiantes solo tendrían que ver los informativos de la televisión pública madrileña y hacer exactamente lo contrario.

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“Chase”, una producción de Jerry Bruckheimer (CSI) creada por Jennifer Johnson (Perdidos, Caso abierto), es la nueva serie de La Sexta para la noche de los domingos. Otra ficción de carácter policiaco, muy digna pero no demasiado sorprendente, que encaja a la perfección con la idea de entretenimiento que predica la cadena. En este caso se trata de una unidad policial de élite que tiene como objetivo capturar a los criminales más buscados, escurridizos y peligrosos de Estados Unidos. Una especie de Equipo A menos hortera, con guapa protagonista y acción a raudales.

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Un motivo para NO ver la televisión

Ratas de Montsouris.

Autor: Léo Malet.

Editorial: Libros del Asteroide.

Nueva entrega de la serie Les Nouveaux Mystéres de Paris, escrita por un Léo Malet inspirado en los diferentes distritos de la capital francesa. En este caso la acción transcurre en el distrito XIV, donde se encuentran el Observatorio de la Ciudad, las Catacumbas y el parque de Montsouris. El detective Nestor Burma es, como de costumbre, protagonista de una aventura enloquecida que arranca suavemente (ofrecen a Burma la posibilidad de ganar dinero fácil) y se complica página a página, con cada nuevo personaje, con cada magistral giro en la trama. Una banda de atracadores, una pelirroja que eructa frases incomprensibles mientras trata de ajustarse la ropa, un pintor paticorto de ojos tristes con un bigote que parece un cepillo de dientes…

Las novelas de Malet se disfrutan en cualquier lugar y circunstancia, pero el placer se multiplica cuando el lector se encuentra en París, concretamente en el barrio donde se desarrollan los siempre misteriosos acontecimientos. Leer “Ratas de Montsouris” en una terraza de la plaza de Denfert-Rochereau, con la niebla ocultando la entrada a las Catacumbas, es una experiencia única, una gozada descomunal. Con un poco de imaginación, las novelas de Malet pueden convertirse en una alternativa “negra” a las habituales guías de la ciudad del Sena.

Espero ansioso la edición de nuevas genialidades de Malet. Es decir, nuevos títulos de Burma, nuevas aventuras, nuevos barrios parisinos…

Durante una cena-entrevista con el periodista de El País Jacinto Antón, el escritor de viajes Colin Thubron recordó una reflexión del explorador británico Wilfred Thesiger: “me dijo que de su vida sólo lamentaba no haber matado a nadie, a nadie con seguridad, claro, porqué disparó a muchos alemanes en la guerra”. ¿A usted nunca le han entrado ganas de matar a alguien? No me diga que no… ¿Ni siquiera mientras lee el periódico o ve los informativos de televisión? Se está usted aburguesando, amigo mío…

Nicolás Sarkozy quiere restringir la cobertura médica gratuita en Francia para los inmigrantes sin papeles. ¿No es como para lanzarle al Sena con unas botas de cemento?. La policía italiana ha desactivado un paquete bomba que iba dirigido contra Silvio Berlusconi. ¿No se merece un susto un primer ministro capaz decir cosas como “mejor que me gusten las mujeres guapas que ser gay”? Y hablando de políticos y de gays… ¿Qué suerte merece un Mariano Rajoy que no descarta derogar el matrimonio homosexual, un derecho adquirido, si algún día llega a gobernar?.

No estoy hablando de asesinato, como sugería el gran Thesiger, sino de defensa propia. ¿Qué está pasando en Europa, en la vieja y sabia Europa, para que esté, o pueda estar, en manos de estos individuos? Necesitamos referencias morales, líderes intelectuales. Telecinco, siempre al servicio del ciudadano (como debe ser en toda concesión audiovisual del estado), ofreció ayer un magnífico ejemplo de televisión útil: “España pregunta, Belén responde”. Un programa en el que la princesa del pueblo respondía a las preguntas de los ciudadanos, que tanto la quieren y que tanto la admiran.

Ahí estaba el populacho ordinario, pero también la flor y nata del periodismo español: María Teresa Campos (“Yo no tenía que haber venido aquí”), Alfonso Rojo… “A mi es que el personaje me fascina”, asegura este último, un comunicador del nivel moral de Esteban. No fue el único intelectual  de renombre, puesto que la escritora de novela negra Yaiza Méndez regaló a la madre de Andreita un ejemplar de su último trabajo. Sin duda un momento histórico: Belén Esteban con un libro en las manos.

Pedazo de programa. Normal que en la televisión pública se considerasen amenazados. “No se puede imitar el programa Tengo una pregunta para usted”,  advirtieron muy chulitos desde TVE. Tienen razón, puesto que “Tengo una pregunta” es un espacio absolutamente original y exclusivo. ¿Dónde se ha visto a una persona responder a las preguntas de otras muchas excepto en “Tengo una pregunta para usted”? El único problema es que a partir de ahora la cosa chirría: no existen demasiadas diferencias emocionales entre una entrevista multitudinaria a Belen Esteban y a Zapatero o Rajoy.

¡Para matarlos a todos!

“Señores, no empecemos a chuparnos las pollas todavía”. Pulp Fiction.

“Las relaciones entre políticos y periodistas no han mejorado”, asegura la defensora del Lector del diario El País. No debió ver las imágenes de televisión en las que María Teresa Fernández de la Vega se despedía de los periodistas entre besos y arrumacos. Muy buen rollo. Incluso demasiado buen rollo para las circunstancias: un gobierno acorralado por la realidad y, se supone, por la prensa. O son todos unos hipócritas de tomo y lomo, algo que ni se me pasa por la cabeza, o realmente las relaciones entre políticos y prensa son excelentes. Quizá incluso piensen que están en el mismo barco…

Siempre que contemplo escenas de sexo oral entre periodistas y el resto del mundo me acuerdo del bueno de Joaquín Vidal. Joaquín escribía de toros, muy bien por cierto, en El País. Una de sus manías era no mantener relaciones con toreros, apoderados, empresarios… Creía que no podía escribir lo que realmente pensaba de esta gente si se hacían amigos, si compartían mesa y mantel, si se convertían en uña y carne. “Ellos en su sitio y yo en el mío”, decía antes de contar que en la corrida de esa tarde los toros estaban drogados, los toreros cagados y los apoderados apuntillaban “la fiesta” al manipular carteles y ganaderías.

Esta política de independencia está pasada de moda. Lo cool es la promiscuidad. Ahora periodistas y políticos conviven hasta el punto de parecer una misma cosa, y no estoy exagerando absolutamente nada: Félix Monteira dejó de ser  director de Público para convertirse en secretario de Estado de Comunicación de Zapatero. ¿Volverá a ser periodista cuando deje de estar al servicio del Gobierno? Le esperamos con los brazos abiertos…

Rechupeteaos. Así están los miembros de unos políticos y periodistas cada vez más hermanados. Una relación interesada de la que ambas partes creen obtener beneficios: los primeros controlan los medios mientras que los segundos consiguen noticias. Y es que cuando hablamos de periodismo la corrupción no tiene por qué ser económica: las bolsas de basura también pueden transportar exclusivas. El tráfico de informaciones, de influencias, de complicidades o de silencios también descompone el periodismo, que es tanto como descomponer la democracia. Convierte a los periodistas en propagandistas.

¿Quién pierde? El pueblo. Ese pueblo que, tal y como nos recuerdan las reglas del viejo periodismo, “quiere saber”. ¿Imaginan a los políticos responsables de las torturas en Irak, y los más de 80.000 civiles muertos, abrazando en sus despedidas a Julian Assange, fundador de Wikileaks?

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Internet hasta en la sopa. Ayer encontré una @ en el plato de sopa de letras…

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Breve diálogo de “Este cuerpo no es el mío”, la película familiar (catalogada como para menores de siete años) emitida el domingo por la televisión pública (16.00, La 1):

- Enséñame el pene… ¡Uh que grande! Y qué bonito. Es uno de los cinco mejores que he visto.

- ¡Tú lo que pasa es que eres una golfa!


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La crisis del sector minero no es asunto baladí. Ayer mismo cerraron dos minas oscuras, tétricas y pestilentes de las que chupaban un puñado de desaprensivos sin escrúpulos. La de Chile y la de Puerta. La mina chilena de San José enriquecía a los  empresarios depredadores, que en su día se negaron incluso a instalar una simple escalera de seguridad para facilitar la salida de los mineros en caso de derrumbe. La mina Antonio Puerta alimentaba a televisiones sin escrúpulos, sanguijuelas que se dicen periodistas y vanidosos con ínfulas de filósofo. Pero ¿han cerrado realmente o sólo han dado un paso atrás para coger impulso?

Las imágenes de la mina chilena se han convertido en una magnífica plataforma promocional para el gobierno de ese país. La élite política y empresarial, los mismos que no hicieron nada para que las medidas de seguridad en la mina fuesen las adecuadas, estaba en la boca del ascensor recibiendo a los mineros con los brazos abiertos y entre aplausos. Hasta Evo Morales viajó a San José para no perderse la fotografía junto al minero boliviano. Pantomimas. En cuanto se pase la fiebre mediática los mineros chilenos volverán a jugarse la vida trabajando en condiciones de semi esclavitud.

En las catacumbas televisivas no hay lugar para los finales felices. “Soy enemigo absoluto de la muerte…”, se apresuró a decir Jesús Neira, en Antena 3  (cobrando, por supuesto), cuando sólo habían pasado unas horas de la muerte de “la cucaracha”. Porque así es como llamaba el mediático profesor a Antonio Puerta, el agresor de Violeta Santander que le golpeó dejándole en coma. Puerta se encontraba en libertad bajo fianza cuando ha sido encontrado muerto, al parecer por sobredosis. Cuenta elmundo.es que la dueña del piso donde murió Puerta ya tenía esa misma tarde un representante para rentabilizar sus apariciones en la prensa rosa.

La hermana del fallecido puso algo de coherencia: “estaba muy enfermo, no lo olvidéis”. Y su abogado la nota desencajada: “Una clase política y determinados medios de comunicación se han encargado de matarle”. Ni qué decir tiene que para entonces Ana Rosa y el resto de necrófagos ya estaban descuartizando el cadáver y repartiéndose las tajadas: “sus amigos le encontraron en la bañera, roncando primero y… después ya sin vida”.

Esta es la televisión que a Jorge Javier Vázquez, uno de los ideólogos de Telecinco, le gusta llamar “de entretenimiento”.


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Jesús Álvarez se convierte en el periodista protagonista y muestra sus pezoncillos en el Telediario 1 (TVE). Tiene unas tetillas preciosas, la verdad, aunque con la pelambre pectoral repartida de forma irregular y alguna lorcilla en el área de la barriga. Semejante exhibición de poderío físico, que tuvo lugar en la recta final del informativo de la televisión pública, resultó inquietante: viendo el reportaje, incluido en la sección de deportes, no quedaba claro por qué razón el periodista se tumbaba en la camilla donde chequean a los jugadores del Real Madrid. Es evidente que su adónica presencia eclipsaba la verdadera historia…

Como ningún editor con criterio impidió que semejante bodrio se emitiese de nuevo en el Telediario 2, el telespectador tuvo una nueva oportunidad para entender el despropósito: “Álvarez ha sido como Cristiano Ronaldo o como Casillas… al menos durante el reconocimiento médico”. ¡Acabáramos, se trataba de una pieza de periodismo humorístico! “Jesús nos lo enseña”, dice Sergio Sauca. Pero Jesús no enseña nada excepto las tetillas, puesto que eso sería hacer periodismo. Lo que hace Jesús es posar con sonrisitas y pulgares levantados en los mismos lugares y similares posiciones que los futbolistas famosos. Llamarle a esto información es una insensatez.

¿Se podía superar esta pieza maestra? Los informativos de TVE son tan talentosos y divertidos que todo es posible: inmediatamente después del desnudo de Álvarez, y para cerrar el Telediario 2 a lo grande, llegó Carlos del Amor, el periodista poeta, y se marcó una pieza de una profundidad y belleza sin parangón sobre los mineros chilenos.


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¿Le gustan los diálogos de las novelas de James Ellroy, Don Winslow o Raymond Chandler? Pues a partir de ahora estará de acuerdo conmigo es que son frases vulgares e insípidas, literatura de saldo, si los comparamos con el recogido en el último desfile militar del domingo entre el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid y la mujer del presidente de Cantabria…

Echeverría: Hay que ver lo que es el mundo, que cualquiera se hace famoso con una anchoa y un taxi.

Díaz: Oiga, no ha sido por eso, sino por ser honrado y buen gestor.

Echevarría: Oiga, señora, no se pique usted…

Díaz: No me pico, él ha ido en taxi toda la vida, pero si es presidente se nota más.

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Hasta siempre Juan Carlos Arteche, el jugador de fútbol que representaba el espíritu del Atlético de Madrid de los años 80 (el de Ruiz, Hugo Sánchez y Julio Prieto, con Luis Aragonés como entrenador). ¿Un central duro? No más que Marchena…Y con un punto importante a su favor: fue tan crítico con Jesús Gil que le expulsó del equipo en 1988.

Responda con total sinceridad: ¿Usted no sabía que los ciclistas se drogan? Si su respuesta es “no”, le adelantaré que los reyes magos son los padres, que el espíritu santo debió ser algo más que una paloma, y que Zapatero no es socialista. Resulta francamente increíble la sorpresa que ha causado el posible doping de Alberto Contador, y que coincide con los de Ezequiel Mosquera y David García, y el confirmado por la propia Marga Fullana, cinco veces campeona del mundo de mountain bike. ¡Todo el mundo sabe que los ciclistas se ponen hasta las trancas! La cuestión está en si les pillan o sus galenos pueden sortear a los sabuesos de la UCI (Unión Ciclista Internacional) y del AMA (Agencia Mundial Antidopaje).

Contador tiene un problema. Y para redondear su semana negra, el ciclista de Pinto acudió de forma voluntaria al programa de reconocido prestigio “La Noria” (Telecinco), donde fue entrevistado por Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria. ¿El mundo al revés? No, el mundo donde quiere la telebasura: todo mezclado, todo confuso, todo escorado, todo amarillo.

- Revilla: Alberto mírame a los ojos ¿Tú te has dopado?

- Contador: No.

- Revilla: Pues simplemente te digo una cosa: te va a costar, pero te creo, y en estos momentos España te está creyendo.

¿España te está creyendo? El señor Revilla se autoproclama portavoz de todos y cada uno de los españoles. Pues pese a semejante estupidez, su entrevista fue mucho mejor que la del pobre Jordi González, una simple sucesión de comentarios mamporreros (sin duda pactados), adulando al ciclista y evitando cualquier análisis periodístico serio y profundo del problema. “Los franceses nos tienen envidia”, aseguraban los comentarios de pago en la parte inferior de la pantalla. Así las cosas, tuvo que ser el propio Contador quien dijese algo coherente: “Hay que hablar claro: es lógico que la gente dude del ciclismo”.

Fotomontaje del diario alemán Bild

Mal asunto. Si Contador miente, malo. Pero si Contador dice la verdad, peor. Porque lo verdaderamente sorprendente, la autentica noticia, sería que aún se pueda comprar en España carne contaminada con clembuterol. Cualquier ciudadano pasa por la puerta de una carnicería de Irún, le apetece un solomillo, se rasca el bolsillo y, cuando llega a casa y lo pone en el plato, resulta que está comiendo un descongestionante y broncodilatador con efectos anabolizantes en el ganado. Y en los ciclistas.

Los ciclistas siempre pierden. Seguramente porque en realidad no son deportistas, sino antisistema. Por un lado, los profesionales se drogan como sólo las estrellas de rock de los setenta sabían hacer. Por otro, los aficionados a la bici bloqueamos con nuestra estúpida obsesión el desarrollo económico. Recuerden que los ciclistas pedaleamos, una práctica considerada terrorista en un sistema económico basado en el consumo. Montamos bicis prácticamente eternas (el cuadro de la mía está garantizado de por vida), no utilizamos combustibles fósiles, no contaminamos, hacemos un ejercicio saludable…

Seguramente por eso, por antisistemas, nos putean. Y no me refiero a las acusaciones de dopaje que sufren los pros, consecuencia de la brutal presión a que les somete una competición cada vez más exigente, un deporte cada vez más insano. Me refiero a las agresiones en el entorno urbano, a los atropellos en las carreteras, a la hipocresía de los políticos con un medio de transporte absolutamente perfecto. Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, presentó en 2007 un Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid que prometía 274 kilómetros de carril bici que conectarían todos los distritos de la capital. Súbase a una bicicleta e inténtelo…

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El informativo estrella de la televisión pública española dedica los primeros diez minutos a unas elecciones importantísimas. Ofrece datos sobre participación, conexiones con las sedes de los candidatos, entrevistas… Un enorme despliegue, me temo que desproporcionado para los telespectadores que no pertenezcan a la comunidad afectada: se trata de las elecciones primarias del PSOE madrileño entre Trinidad Jiménez y Tomás Gómez. Como ciudadano de otra comunidad me resulta indiferente contemplar cómo conectan con la sede de Trini (un hotel), con la de Gómez (la agrupación socialista de Tetuán) y finalmente con Ferraz. No sé si resulta centralista, pero sí un poco paleto. ¿La victoria de Gómez? Forges lo cuenta mucho mejor que yo…

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Samanta Villar, la legendaria presentadora fumadora de porros, productora de porno, chabolista y cartonera, entre otras habilidades periodísticas, tiene sustituta. Se llama Adela Úcar, y se estrenó el pasado viernes al frente de la nueva temporada del programa  “21días” (Cuatro). Úcar no resulta tan teatral, melodramática y soberbia como Samanta, lo que no le ha impedido arrancar muy fuerte: en su primer reportaje (¿) le ha picado un alacrán y ha llorado como una magdalena, la pobre. Y es que Úcar ha pasado tres semanas en un vertedero, y ya tiene previsto pasar otras tantas jornadas borracha como una cuba. Podía haber matado dos pájaros de un tiro, pasando 21 días borracha en un vertedero, pero ha decidido repartir la faena, imagino que para rentabilizar tan buenas ideas. ¿Es necesario forzar de esta manera los temas? No es por quitarle méritos a Úcar, pero Ana Rosa Quintana, Julián Muñoz o Carlos Fabra, por poner algunos ejemplos, llevan no ya 21 días, sino muchos años en un vertedero y no se dan tanta importancia.

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Tengo que confesarle una depravación: me entusiasman las películas de monstruos. “Alien” o “Tiburón”, por supuesto, pero también esas bazofias de serie B o C protagonizadas por arañas, serpientes, hormigas, pirañas y pulpos que, o bien han sido modificados genéticamente, o bien han incrementado su tamaño y su agresividad debido a hecatombes nucleares. Por eso se me saltaban las lágrimas cuando gracias a Vertele supe de la existencia de “Sharktopus”, una serie del canal SyFy con aspecto de obra maestra. O casi.

“Sharktopus” narra las aventuras depredadoras de un pulpo-tiburón. Efectivamente, un animal que es mitad escualo y mitad octópodo. Una máquina de matar perfecta, para desastre de los habitantes de, no podía ser otra manera, una zona playera de Estados Unidos. Guión previsible, efectos especiales irregulares, actores mediocres… Una pequeña maravilla que ningún aficionado a la criptozoología cinematográfica debería perderse.

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Un motivo para NO ver la televisión

Entre el mar y la tierra.

Autor: Juan Varela Simó.

Editorial: Lynx.

Entre mis posesiones más valiosas están, sin duda, algunos originales de Juan Varela, dibujante de naturaleza. Sus grabados, esculturas y lienzos son magníficos, pero me quedo con sus cuadernos de campo, bocetos de fauna realizados al aire libre, con el sol castigando el lomo o el frio encogiendo los dedos. Esos dibujos más o menos definidos, con toques de acuarela sobre lápiz, tienen la capacidad de trasladarnos a la dehesa, la marisma o el hayedo. ¿Se puede hacer algo más importante por la felicidad de los demás?

Varela es un artista y un naturalista. Sus dibujos son bellos, pero también impecablemente respetuosos con las características de la fauna y la flora. Los colores de la tarabilla común, sus proporciones, sus gestos y posiciones, son absolutamente reales. Por eso la ciencia y el placer se mezclan en todos sus trabajos, incluido un último libro, “Entre mar y tierra”, que resume un proyecto artístico sobre las marismas del Guadalquivir y el Odiel realizado a lo largo de los años 2008 y 2009. Un libro de gran formato, con más de 80 acuarelas y dibujos tomados del natural, simplemente espectacular.

El pasado día diez le llegó a mi madre una carta muy cariñosa de la Comunidad de Madrid firmada por Javier Fernández-Lasquetty, Consejero de Sanidad. Este es el primer párrafo: “Como Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid le comunico que ha sido usted incluido en el registro de pacientes que están a la espera de someterse a una próxima intervención quirúrgica en un centro hospitalario de nuestra Comunidad”. Un poco tarde: mi madre había sido operada en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid dos meses antes de recibir esta carta, que proseguía de la siguiente manera: “Espero, asimismo, que la citada operación se realice cuanto antes, tanto para solucionar el problema de salud como para aliviar las limitaciones y molestias asociadas que sin duda condicionan y dificultan su vida cotidiana”.

Afortunadamente mi madre superó la operación sin problemas. No quiero ni imaginar cómo pueden encajar familiares y amigos de un enfermo, tras un desenlace fatal, una carta tan… digamos que extemporánea, en la que el Consejero se aventura a decir: “Confío y deseo que su recuperación sea lo más satisfactoria posible, de acuerdo con las posibilidades que permita su dolencia”. El párrafo final, leído dos meses después de pasar por el quirófano, resulta enternecedor: “Me despido de Ud. reiterándole mis mejores deseos para el desarrollo de su próxima intervención y de su convalecencia”.

Con una carta como ésta, un simple detalle sobre el funcionamiento de la sanidad pública madrileña, los guionistas de “The Golden Girls” (NBC, 1985) hubieran hecho diabluras. Material de primera para un humor descarnado e irreverente sobre el que se construyó la primera sit-com moderna. Sobrados de talento, repletos de ironía y sarcasmo, esos guionistas convertían la triste realidad en hilarante ficción. ¿Imaginan sus comentarios sobre la sanidad madrileña o el Hospital Clínico San Carlos, un centro médico que en 2010 conserva el aspecto que muestra la fotografía?

Mi madre tiene dos años más que Lola Herrera, una de las protagonistas de la versión española de “Las chicas de oro”. “Los viejos prácticamente no existen”, dice Herrera en una entrevista en “el Confidencial”. Sí existen: a muchos de ellos se les puede ver entre las descascarilladas paredes del Hospital Clínico San Carlos, esperando la cola para subir a consulta en sus destartalados ascensores, saliendo del quirófano en camillas que tienen que dar un salto para entrar en los montacargas. Los viejos, que existen, insisto, no se merecen hospitales así.

En televisión, los viejos tampoco tienen demasiada presencia. El corrosivo humor de “Las chicas de oro” originales sorprendió y marcó la televisión de la segunda mitad de los ochenta. No estábamos acostumbrados a que las abuelas se moviesen y hablasen con semejante soltura y atrevimiento. Pero han pasado 25 años… La versión de TVE de “Las chicas de oro” cuenta con cuatro buenas actrices, pero no tiene ni la originalidad, ni la frescura, ni el guión, ni el talento de aquella primera y sorprendente versión original.


Con José Luis Moreno al frente de este segundo remake (recuerden “Juntas pero no revueltas”, hace 15 años, también en TVE) del clásico norteamericano de los ochenta, no se podía esperar otra cosa. ¿Este es todo el talento que puede ofrecernos la televisión pública española?

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Hoy se celebra el Día de la Tortura en Tordesillas. La víctima será “Platanito”, un toro negro bragado y ojalado nacido en octubre de 2005, con 550 kilos de peso,  que será lanceado hasta la muerte para regocijo popular y como muestra de respeto a las tradiciones.

No hay mucho que decir sobre el tema.

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Gracias a la indispensable web Vertele.com he podido disfrutar en toda su grandeza del comienzo de la programación de Marca TV, el segundo canal de  televisión de la señorita Pepis del grupo Unidad Editorial (También tienen Veo TV). Y digo que fue gracias a Vertele.com porque  viendo el vídeo de esos primeros minutos de emisión  jamás hubiera pasado del 1:35, cuando el presentador asegura que se trata de un “proyecto pionero en España”, por ser “la primera televisión que apueste por la actualidad deportiva las 24 horas al día”. Olvida, vaya por dios, la existencia de Teledeporte.

Gracias a Vertele.com no corté el vídeo, y pude llegar al minuto 2:49 y hacerme una idea del “respeto” que promete  la presentadora. Cuando en el fragor de las imágenes dicen “el árbitro cabrón” se refieren a Howard Webb, el colegiado que dirigió la final del Mundial entre España y Holanda. ¿El árbitro cabrón? Sin duda una tele tan “imaginativa”, “divertida” y “original” como promete finalmente su director.

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Un lector, Manulillo, dejó ayer en los comentarios un vídeo que es una joya, y que paso a las P.D. del post para disfrute de todos. ¿Quién dijo que los españoles tenemos dificultades para aprender idiomas?

Esta noche TVE emite “Salvad al soldado Ryan”, una obra maestra de Steven Spielberg. Anoche nos enteramos, gracias a The Washington Post, de que más de 6.600 tumbas del cementerio de Arlington, en Virginia (Estados Unidos), podrían contener identificaciones falsas. Les recuerdo que Arlington es el cementerio militar donde reposan ex presidentes y miembros de la familia Kennedy, además de los héroes militares de diferentes conflictos.

En España tenemos un caso similar, salvando las distancias: el accidente del Yak-42 y la lamentable identificación de los 62 cadáveres, una sucesión de errores que condujo a ese gran político llamado Federico Trillo a su momento de mayor popularidad. Sin acabar de superar los despropósitos del entonces ministro de Defensa, el caso de Arlington impresiona por la importancia y solemnidad que Estados Unidos concede a estas cosas de los uniformes. Si ya no podemos confiar ni en el ejército norteamericano, la creme de la creme, ¿en quién lo hacemos?

“Hágase digno Ryan, hágase digno de todo cuanto se ha hecho por usted hoy”, decía Tom Hanks al soldado encontrado. Pero en la película hay una frase que define aún mejor la situación tan delicada que se vive en Arlington: “¿Ven mi culo? ¡Pues no lo pierdan de vista!”.

No debemos de perder de vista el culo de los soldados. Jamás. Ni de los nuestros ni de los norteamericanos: les guían los mismos intereses y  utilizan la misma munición, no lo olvidemos. De hecho, algunos siguen sus pasos muy de cerca… El juez Pedraz ha ordenado la busca y captura de los tres militares estadounidenses que dispararon a José Couso, con el objetivo de que puedan ser extraditados a nuestro país. Y la web Wikileaks advierte de los posibles crímenes de guerra que han tenido lugar en Afganistán, silenciados y ocultados por el ejército norteamericano. Gracias.

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Los últimos días del pasado mes de abril la mayoría de televisiones y radios de España llamaron a Sebastián Álvaro, creador y ex director del legendario programa de TVE “Al filo de lo imposible”, y una autoridad en el mundo del montañismo, para pedirle su opinión sobre la muerte de Tono Calafat en el descenso del Annapurna. Todas menos TVE y RNE. Álvaro, uno de los 4.200 trabajadores que abandonaron TVE con el famoso expediente de regularización de empleo socialista, está vetado en la que, durante 40 años, fue su casa. “Me voy porque me echan”, dijo entonces. Un año y medio después de abandonar TVE, Álvaro ha dejado de recibir el dinero de la indemnización que le correspondía por el ERE. Le acusan, a él y a otros ex trabajadores de la casa (Andrés Aberasturi, Quique Guasch…), de colaborar, aunque sea de manera gratuita, con diferentes medios de comunicación.

“Nos despidieron, nos han perseguido y ahora quieren dejarnos de pagar. Es algo inquisitorial”, asegura un Sebastián Álvaro que ofrece hoy una rueda de prensa en la que anunciará que demandarán a TVE “por haber dejado de pagar la indemnización del último ERE”. En TVE han solicitado su presencia para que expliquen ante el Consejo de Liquidación (bonito nombre para un órgano creado para supervisar despidos) sus colaboraciones: “en contra de lo previsto en el ERE están realizando actividades que vienen a incumplir esa prohibición de concurrencia”, asegura un comunicado de TVE.

El Descodificador ha hablado con Sebastián Álvaro…

- ¿Se marchó de TVE o le echaron?

Es evidente que nos echaron. Eso no lo discute nadie y sólo con la boca pequeña se dice que fue un ERE voluntario. La realidad es aplastante, a los dos ERES anteriores, que sí fueron voluntarios, se acogieron un 50% aproximadamente de los trabajadores afectados. En este ya dijeron desde un principio que deberían irse, sí o sí, los casi 4200 que estábamos afectados. Fue un trágala, en el que sufrimos todo tipo de presiones y amenazas.

- ¿En qué consistía exactamente la prohibición de trabajar mientra cobraban la indemnización? ¿Es legal esa cláusula?

La otra cuestión que hace este ERE diferente a los anteriores es una cláusula, la 4.07, que viene a prohibirnos desarrollar cualquier actividad profesional que ellos consideren que es “competencia directa” con RTVE. Pero esa cláusula de no concurrencia apenas se aplica en España y en los casos extremos que se hace, son a determinadas personas que pueden llevarse informaciones valiosas y siempre bajo el artículo 21 del Estatuto de los Trabajadores: es decir, pagándola aparte y por un periodo máximo de 2 años. Es evidente que eso no se cumple en nuestro caso pues no percibimos ninguna cantidad por este concepto y en algún caso (en el de los trabajadores que cumplieron 52 años) se pretende aplicarla durante 13 años. Resulta cuanto menos curioso que los grandes directivos de la Corporación, los que pueden tener acceso a esa información privilegiada, puedan irse a trabajar al dia siguiente a empresas de la competencia y sin embargo a los trabajadores de a pie se les niegue el derecho a trabajar. Nosotros fuimos despedidos, como lo demuestra la palabra “extinción del contrato de trabajo” y la cantidad que recibiamos era nuestra indemnización. Nos parece obvio y, lo más importante, les parece a los más importantes juristas en derecho laboral de nuestro país, que esa cláusula es nula de derecho. Y además es abusiva, lesiona el derecho al trabajo y limita la libertad de expresión consagrada en la constitución de nuestro país.

-  ¿Cuando dejó de cobrar la indemnización y qué motivo le han dado en TVE?

Desde octubre no recibo un euro de mi indemnización. El burofax alude a motivos de una página de internet, que vino a hacerme una entrevista y yo, por supuesto, no me negué. Y nunca me voy a negar. A algunos compañeros les han negado por escrito esta posibilidad. Es decir, a decir lo que pensamos libremente, sea en una radio o en cualquier otro medio de comunicación. Ese derecho, la libertad de expresión, es sagrado. Y desde luego ningún periodista puede renunciar a él. Es decir alegamos indefensión, pues sólo un juez puede decidir que no cobramos, como le ocurre a cualquier trabajador despedido, y además estamos convencidos de que esta clausula no es aplicable en nuestro despido.

- ¿Se siente perseguido?

Me siento perseguido y confuso. Entré con 17 años en TVE, tuve una trayectoria profesional impecable, creando una de las mejores marcas de la televisión en España, como pueden dar fe la multitud de amigos que todavía me quedan en esa casa. Sólo conocí la represión en tiempos del franquismo, por defender los derechos democráticos y los de los trabajadores. En un momento determinado, sin que sepamos porqué, se decidió desprenderse del talento y del esfuerzo de los mayores de 52 años, y se nos despojó de cuanto teníamos en esa casa, que eran nuestros proyectos y nuestras ideas, hasta el punto de dejarlas irreconocibles. Unos años después ya se ha visto que fuimos sacrificados por nada, y lo peor es la situación que actualmente viven los trabajadores de la radio y televisión públicas. Y para los que debemos ser un ejemplo: si son capaces de darnos este trato a personas que, literalmente, dimos la vida por Televisión Española ¿qué no harán con los nuevos chavales a los que se les regatea todos los días sus derechos y el propio trabajo? ¿Cómo se creen que serán despedidos ellos?

Y sí. Creo que soy perseguido. Y sé porqué lo soy. Porque fui crítico desde el principio con el desmantelamiento de RTVE. Fui apercibido en los despachos. Y por eso ahora vuelvo a ser represaliado. Se me ha elegido chivo expiatorio, en mi opinión, para dar un castigo ejemplarizante. Esos tiempos creí que definitivamente estaban olvidados en España. Se trata de ponernos de rodillas. Y con algunos me temo que lo han logrado, pues sin ese dinero hay gente que no aguanta un mes. Pero el atropello no puede imponerse a la razón ni a la justicia.

- ¿En qué consiste la demanda que plantean contra TVE?

Es una demanda de cantidad, es decir por lo que no nos pagan (que en mi caso es todo), y por tanto debe ser individual. Pedimos que se declare nula esa cláusula y por tanto se condene a TVE a pagar las cantidades de nuestra indemnización. Lo que supone que 4200 personas recuperarán la posibilidad de, si quieren, rehacer su vida profesional.

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Entiendo a Álvaro. Y le entiendo porque me recuerda a mi amigo Pere Joan Ventura , un tipo que tiene talento: ganó un Goya con su documental “El efecto Iguazú”. Pero también tiene un defecto enorme: pasa de los 52 años. Según el PSOE, demasiado viejo para la televisión pública. La perspectiva de ser arrinconado y la inmejorable oferta económica le hicieron acogerse al ERE. Una pena. Teniendo en cuenta que Woody Allen tiene 74 años, Clint Eastwood 79 y Martin Scorsese 67, es posible que Pere Joan aún hubiese podido aportar algo al cine  español, ¿no creen?

Espero sinceramente que Álvaro, Aberasturi, Guasch  y compañía ganen el juicio. Y que podamos seguir disfrutando de un talento del que políticos y burócratas nos quieren privar.

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Un motivo para NO ver la televisión

Roy Buchanan

Cd: Roy Buchanan.

Buchanan es uno de los más grandes guitarristas blancos de blues de todos los tiempos, con un nivel sólo comparable al de Clapton, Jeff Beck o Michael Bloomfield. Enseñó a tocar a Robbie Robertson, y estuvo en la primera formación de The Band. Un virtuoso que, lamentablemente, nunca consiguió el reconocimiento del gran público, seguramente por su carácter depresivo y su gran pureza con las seis cuerdas. Tras una vida atormentada, y graves problemas con el alcohol, murió en prisión en extrañas circunstancias con 49 años. Para entones ya había registrado algunos discos magníficos. Éste es el primero de ellos, una bomba grabada en 1972.

Me considero una persona exigente, muy exigente. Sobre todo con los demás. Como también me considero una persona modesta, muy modesta, creo que no debo considerar el altísimo nivel de exigencia que mantengo como patrimonio propio. Quisiera compartirlo con el resto de españoles. Somos exigentes, reconozcámoslo. Y esa exigencia se transforma en calidad de vida… Si se trata de fútbol, queremos que en nuestra liga participen los mejores jugadores del planeta, y casi sin preguntar el precio nos hacemos con los servicios de Messi, Ronaldo, Agüero…En cuestiones de alimentación tampoco reparamos en gastos, y disfrutamos de los mejores cocineros del mundo, los mejores restaurantes y la dieta más sana y sabrosa, la mediterránea. Y podríamos seguir con la literatura, donde tenemos a César Vidal y Lucía Etxebarría, la música, con Daniel Diges y Bustamante, la televisión, con Ana Rosa Quintana y Mariñas…

¿Por qué somos tan exigentes con las cosas importantes, y tan poco exigentes con los políticos? Las imágenes de Zapatero y Rajoy tras una reunión fundamental para el futuro del país, que abrió el Telediario de la televisión pública tres días antes de producirse (con imágenes de archivo, lógicamente) resultaron francamente patéticas. El presidente más dubitativo, espeso e inseguro que recuerdo. El aspirante más oportunista, repetitivo y gris que imagino.

El gran acuerdo surgido en la reunión, que pese a lo delicado de nuestra situación apenas duró dos horas, es reformar la Ley de Cajas y acelerar su fusión antes del 30 de junio. Ahí es nada. Pocos minutos después de escucharles explicar, por separado, tan tremenda noticia, las bolsas volvieron a caer y aumentar el castigo a la deuda española. Mano de santo la reunión, oiga.

Un país que para minucias como el fútbol o los restaurantes dispone de tipos como Messi o Adriá, quizá debería esmerarse algo más con el tema de los políticos. No sé, pararnos un poquito a la hora de votar, exigirles algo más o, quizá, no concederles tanta importancia. Es difícil creer que alguien brillante, honrado y en su sano juicio, elija en estos momentos la política como profesión, como forma de vida. Si hablamos de mediocridad y ambición, la cosa cambia.

Sin embargo mis amigos, los que realmente saben de política, los que conocen personalmente a Zapatero, Rajoy y compañía, aquellos que siguen sus vidas al minuto y escuchan sus declaraciones con atención, dicen que, simplemente, tenemos los políticos que merecemos.

Deberíamos ser más exigentes con nosotros mismos.

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P.D.1

Esperanza Aguirre al desnudo. En el programa de Concha García Campoy la todopoderosa presidenta de los madrileños (¿de todos?) dejó clarísimo que no existe manipulación en Telemadrid. “Si usted quiere ir a Telemadrid, dígamelo…”, soltó a uno de los invitados. Ahora sí está claro. Lo de la televisión pública madrileña no es manipulación o censura, es simplemente criterio. ¿De los periodistas? No, por favor, qué absurdo. Criterio de la Presidenta, que al parecer es quién decide quién habla y quién no en la televisión de TODOS los madrileños.

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P.D.2

Y hablando de censuras… TVE no emitió el pasado lunes “Algo huele mal”, el reportaje sobre la contaminación en la comarca de Campo de Gibraltar (Cádiz) del programa “REP” que estaba previsto, y anunciado, para ese día. Al parecer, una llamada de la empresa petrolera CEPSA fue suficiente para bloquear la pieza. En TVE, y según informa Periodismo Humano, aseguran que “la emisión se ha retrasado porque la dirección de Informativos ha estimado que el reportaje no estaba acabado y que era mejorable”. La dirección de informativos y CEPSA, deberían decir…

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P.D.3

Recuerdo que hace años, cuando el Atleti ganaba día sí día también algún trofeo, los seguidores del equipo, niños incluidos, saltaban al campo para celebrar la victoria sin más complicaciones. Poco después prohibieron esas muestras de júbilo. Más tarde excavaron fosos para separar a la gente de los jugadores. Y levantaron alambradas. Y pusieron agentes de seguridad. Lo último es disparar a la gente con pistolas eléctricas: durante un partido y delante de 45.000 aficionados, un policía de Filadelfia derribó a un jóven con un disparo de 50.000 voltios.

Siguiendo este ritmo, en un par de años montarán nidos de ametralladora y dispararán fuego real a quienes se atrevan a profanar el sagrado césped.

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Un motivo para NO ver la televisión

“Cosas que los nietos deberían saber”.

Autor: Mark Oliver Everett.

Editorial: Blackie Books.

Había escuchado un par de discos de Eels (“Hombre lobo”, “Souljacker”) y me habían parecido simplemente bien. Ejercicios de investigación de un interesante cantautor indie. Pero después de leer “Cosas que los nietos deben saber”, el libro de Mark Oliver Everett que ha editado Blackie Books, me he convertido en el fan número uno de Eels. Por si no lo habían adivinado, Eels es Mark Oliver Everett.

“Cosas que los nietos deberían saber” es una biografía deliciosa escrita de manera inteligente por una persona maltratada por la vida. Ni más ni menos. El protagonista es un individuo disfuncional al que la vida arrolla: su familia ignora que tiene dos hijos, su padre muere en sus brazos, su hermana es politoxicómana y acaba suicidándose, su madre enferma de cáncer, un avión se estrella cerca de su casa sembrando la calle de cadáveres, mueren su manager y su prima, que viajaba en uno de los aviones del 11-S… Y mientras suceden todas estas cosas, las chicas le destrozan el corazón. Y la música le salva la vida.

Si tuviera que recomendar un libro de los leídos en 2010, uno sólo, sin duda sería esta minimalista, irónica, naif y deliciosa descripción de la vida de un músico independiente. No esperen similitudes con las biografías de Jim Morrison, Keith Richard o Jimi Hendrix. Eels es mucho más irónico, listo y divertido que los tres juntos.

Hoy Alberto Oliart, presidente de RTVE desde el pasado mes de noviembre gracias al consenso de nuestros dos grandes partidos, deberá responder en el Congreso a las acusaciones del Partido Popular. Carlos Floriano, portavoz de Comunicación del PP, asegura que Oliart, es “en este momento, un hombre al servicio del mantenimiento en el poder de Zapatero y del PSOE”. Y también que la televisión pública, “se ha convertido en la televisión del PSOE”. Con gran ingenio e ironía, el PP preguntará a Oliart si cree “que se puede estar correctamente informado viendo TVE”.

O en el PP no ven Telemadrid, por algún problema de antenización interna o de alergias personales, o son la mayor banda de hipócritas, cínicos y desalmados que ha pisado jamás el panorama político español. La televisión pública madrileña es la desinformación, la manipulación y la propaganda en estado puro. Y es que si Oliart es “un hombre al servicio del mantenimiento en el poder de Zapatero y el PSOE”, ¿que sería el director de Telemadrid? Por eso, que un miembro del PP pregunte “si se puede estar correctamente informado viendo TVE” es un insulto y una falta de respeto a los ciudadanos inteligentes.


Acusar a los Telediarios de estar al servicio del Gobierno es miserable, puesto que nunca lo han estado menos que ahora. ¿Recuerdan los Telediarios  de Urdazi? Eso sí eran mamporreros al servicio de Aznar. Los actuales informativos de TVE no son ni muchos menos modélicos. Es más, creo que cada vez son peores: más comerciales, más ligeros, más superficiales. Pero también creo que son un modelo de equilibrio y objetividad. Si les soy sincero, pienso que son incluso demasiado equilibrados y objetivos: la oposición no tiene por qué tener el mismo protagonismo informativo que el Gobierno. Excepto, quizás, en situaciones concretas, como pueda ser el caso Gürtel.

Las acusaciones a Oliart sólo se pueden entenderse como un intento del Partido Popular por sembrar dudas y crear el caos en otro aspecto más de la vida cotidiana: la televisión pública. Y de paso desactivar informativamente unas cadenas que no controlan. La mejor manera de confiar su suerte audiovisual a los grupos mediáticos de su cuerda. ¿Amoral? Puede. ¿Repugnante? Quizá. Pero se trata del partido de la desinformación, del barullo, de la negación de los hechos. Piensan que el premio que les espera merece todos los esfuerzos: ¡el poder!

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Un motivo para No ver la televisión

Hold Steady.

Cd: Heaven is Whenever.

Nuevo disco de la banda de Craig Finn. Y nueva demostración de fuerza, de carácter y de su inconfundible sonido anárquico. Aparentemente anárquico. Después de un par de escuchas, quizá lo más destacable de este trabajo sea la ausencia de canciones para disfrutar en una primera audición. Es un trabajo denso, en ocasiones áspero, muchas veces reposado e intimista. No es el mejor disco para conocer a la banda (yo comenzaría por el primero y extraordinario “Almost Killed Me”), pero tiene toda la energía y la originalidad de estos neoyorkinos. Una transición simplemente digna.

Han propuesto a una actriz que interprete el papel de una periodista que interpreta el papel de una princesa. No es un trabalenguas. Es el próximo trabajo de Amaia Salamanca, la artista que ejercerá de Letizia Ortiz en la nueva tv movie de Telecinco sobre la pareja de españoles aspirantes al trono. Salamanca, la famosa Catalina del narcoculebrón “Sin tetas no hay paraíso”, será la Leti de una producción que promete reventar las audiencias pero aún no tiene nombre. ¿Qué tal “Sin tetas no hay monarquía?”.

A fin de cuentas, ¿qué es la monarquía sino la cumbre de la interpretación? La farsa elevada a categoría política, la simulación convertida en espectáculo social. Justificar en pleno 2010 la pureza de la sangre, la importancia de la sucesión, la superioridad de una familia, es mucho más que la antítesis de la democracia. Es un alarde circense sin precedentes. Un triple mortal con  tirabuzón digno de la carpa de Ángel Cristo. Es un arte que merece todos los elogios y respetos.

Nada más conocer la noticia, Amaia “sin tetas” ha dicho que quiere ponerse en contacto con Letizia para que le cuente algún detalle de su relación con el Príncipe. Fundamental para bordar su papel. Porque los reyes son importantes, cazan osos, pero solos no van a ningún sitio: necesitan a las mujeres para dar continuidad a sus dinastías. Ya lo dijo la reputada tertuliana Bárbara Rey: “A alguien podía haberle hecho la putada de tener un hijo”.

En la propia cadena, ignorantes, se toman el tema a chufla. “La nariz la tienen igualita. Ah… ¿qué la tiene operada? Bueno, la sonrisa, eso sí, es la misma. Ah… ¿qué Leticia lleva aparato? Vaya, vaya…”, ironizan en “Sálvame diario” (Telecinco). ¡Qué feo es morder la mano que te da de comer! Como si Juan Carlos condenase a estas alturas la dictadura franquista…

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P.D.1

TVE dedicará en los próximos días numerosos homenajes a Juan Antonio Samaranch. En la imagen, el que fuera Presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) junto a Martín Villa, actual Presidente de Sogecable.

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P.D.2

En mitad del Telediario, Pepa Bueno presenta unas imágenes con unas personas mayores que presumiblemente están actuando. Dice que parecen actores profesionales, pero que no lo son. “Después veremos de qué se trata”, afirma justo antes de dar paso a un suceso que ha tenido lugar en Valencia.

La misma miserable técnica del “reclamo” que inventó “Aquí hay tomate”, y que hoy es habitual en los programas del corazón. Diez minutos después Bueno desvela el misterio: un concurso de cortometrajes para ancianos. Televisión pública de calidad.

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Un motivo para NO ver la televisión

Del panteón a Buenos Aires.

Autor: René Goscinny.

Editorial: Libros del zorzal.

Goscinny fue mucho más que el guionista de Asterix. El escritor y dibujante parisino publicó algunas crónicas humorísticas magníficas que no se han editado jamás en España (que yo sepa). Por eso esta minúscula pero intensa colección de textos breves es todo un descubrimiento.

Escritos entre 1964 y 1976, publicados en lugares tan dispares como Pilote o Paris Match, las diecisiete reflexiones humorísticas que forman este librito son francamente tronchantes. Piezas de apenas cuatro o cinto paginas que tratan de los temas más variopintos: los rumores, las dietas, la incomprensión, la muerte de la polémica, la glotonería…Una mezcla sencilla de humor, ironía, desencanto y ganas de vivir. Y es que el Goscinny escritor debería ser considerado un maestro por todos aquellos que pretenden hacer reír a los demás. Este texto da título al libro…

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Del panteón a Buenos Aires.

El 14 de agosto de 1926, mi hermano mayor dejó de ser hijo único. Nunca me lo perdonó. Nací en el distrito V de París, no muy lejos del Panteón, ¡súper práctico! “A los Grandes Hombres, la Patria agradecida”, es poco frecuente que se lo digan a uno ya desde el nacimiento.

Me fui de Francia en 1928, llevando a mis padres conmigo, y me quedé en Argentina hasta 1945. Nuestra llegada fue maravillosa: nos esperaban con guirnaldas, un desfile militar y fuegos de artificio. Sí que sabían recibir bien a los que arribaban. Mucho después me enteré de que habíamos llegado el día de una celebración patria.

Hice la escuela en español y también en francés: la primaria era obligatorio hacerla en español, y al mismo tiempo la cursé en francés. Luego entré en el Liceo Francés de Buenos Aires. Es gracias a eso que hoy puedo decir así, con facilidad y sin dudar, que “dos más dos son quatre”.

Ya en ese tiempo hubiera hecho cualquier cosa para hacer reír a mis compañeros. Y para hacerlos reír a ésos había que hacer cualquier cosa. Era un niño tímido y, ahora, soy un adulto tímido. Era muy buen alumno, porque me habían dicho que se estilaba. Creía que un mejor alumno se aburría menos. Es un error común: el primero de la clase se aburre tanto como el último. Yo era un niño absolutamente no deportista y nunca me peleaba. Más bien me pegaban. No muy seguido, por otra parte, porque nunca me quedaba demasiado tiempo cuando la cosa se ponía fea.

Sí, por supuesto, yo hacía dibujitos en los márgenes de mis cuadernos. Tenía un amigo que, en cambio, llenaba sus márgenes con números. Ahora es editor. ¡Ah, sí!, en clase hice un periódico del que era el único compaginador e ilustrador. También era su único lector.

Aún hoy me pregunto qué fui a hacer a Estados Unidos. Uno de mis tíos, que vivía allí, me había escrito: “Tienes que venir a los States”. Y yo, cuando me dicen las cosas con cierta energía, me pongo en marcha. En síntesis, fui con mi madre y, al poner los pies sobre el suelo de Estados Unidos, comencé a preguntarme qué hacía allí. Como los estadounidenses se hacían la misma pregunta…

Muy pronto me dieron una razón de ser: me convocaron a su ejército. A mí no me parecía gran cosa y además tenía ganas de volver a Francia. Fui al consulado francés para preguntar si no existía un modo de zafar. Me dijeron que fuera a ver al agregado militar. Este último, naftalínico en extremo, me dijo: “¿Alistarse en el ejército francés? ¡Pero usted está loco! En el ejército estadounidense, estará mucho mejor: ¡Comerá huevos todas las mañanas!”.

Yo, que nunca como por la mañana, quedé asqueado, y dije no, no, quiero alistarme en el ejército francés. Me dieron un uniforme, una misión a cumplir (díganme si no es serio), y me embarqué en el “Ile de France”. Todos los días langostas. Se soportaba. En Francia, cuando llegué, me preguntaron qué sabía hacer. Dije que hablaba tres lenguas, que escribía a máquina, que dibujaba un poco, que tenía algunas nociones comerciales y que había hecho algo de periodismo. Entonces, me mandaron a la infantería alpina, del lado de Marsella.

Al llegar allí, lo primero que me pidieron mis camaradas fue “¡pan!”. No comíamos nada. Perdí veinte kilos en tres meses. Con decirles que me cambiaron el uniforme basta. Y cuando en el ejército francés hacen eso es porque verdaderamente se trata de un caso extremo. Hay que aclarar que yo daba media vuelta y el uniforme no se movía. Estaban hartos de ver a un muchacho con la corbata en la espalda. Todos me decían: “¿Pero para qué viniste acá? Parece que en el ejército estadounidense ¡comen huevos todas las mañanas!”.

Al cabo de un año, me enviaron de regreso a casa. Como recuerdo me quedaron el grado de sargento, una red forrajera, la insignia de mi batallón y un par de medias de lana que no estaban nada mal.

Una vez de regreso a Estados Unidos, me ocupé en ser un desocupado. Quería animarme a probar esos oficios que me trabajaban la cabeza. Los oficios sí que trabajan, en cambio yo, desafortunadamente…

Y entré en un estudio donde encontré al equipo que fundó la revista Mad: Harvey Kurtzman, Willy Elder y hasta Jack Dais. En ese momento conocí a Jijé y a Morris. Trabajé para un editor de libros infantiles que pronto se declaró en quiebra. Y fue entonces cuando decidí dejar de hacerme el payaso, abandonar Estados Unidos e ir a trabajar a Francia…

Tres décadas después ha regresado, con otro nombre y bajo una gruesa capa de maquillaje, el legendario culebrón norteamericano “Falcon Crest”. Ahora se llama “Gran reserva”, y anoche se emitió en TVE como si fuera algo nuevo. Un estreno. Pero no se confundan: nada de gran reserva. Ni crianza ni cosechero. Se parece más a ese vinazo de pitarra, oxidado, cocido, picado y aguado que no sirve ni para vinagre. A mí me recuerda al calimocho, esa mezcla que dicen tiene mejor sabor cuanto peor es el vino que se mezcla con la cola.

Santiago González, director de TVE, ha calificado esta mediocridad como el «producto estrella» de la televisión pública. Estamos apañados. “Gran reserva” demuestra una patética ausencia de imaginación, una preocupante falta de ideas y talento, puesto que, insisto, sólo es una versión riojana de la serie sobre bodegueros californianos emitida en los ochenta. Cambie usted los viñedos del valle californiano de Tuscany por las cepas de Haro. Las variedades Cabernet Sauvignon y Chardonnay por nuestras Tempranillo y Garnacha. Los enfrentamientos entre los Channing y los Gioberti por las luchas entre los Cortázar y los Reverte. Ruede la pantomima en alta definición, quién sabe para qué, y ahí tiene “Gran reserva”, la gran apuesta de TVE para las noches de los jueves.

No son originales ni siquiera copiando: hace diez años ETB emitió “El señorío de Larrea”, otro culebrón en este caso ambientado en los viñedos de la Rioja Alavesa. El director de TVE no está de acuerdo con los parecidos entre “Falcon Crest” y “Gran reserva”: “los vinos no tienen nada que ver, por lo cual ya es un buen punto de partida”, asegura sin ruborizarse. Para colmo de males se trata de un trabajo encargado por la televisión pública a una productora privada (Bambú Producciones) que esconde algo parecido a publicidad encubierta: hace solo unos meses Aránzazu Vallejo, consejera de Turismo, Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno de La Rioja, decía lo siguiente: “Gran reserva forma parte de las acciones de promoción turística de la región durante el próximo otoño, para reforzar el papel de La Rioja como destino único, singular y sorprendente… la propuesta es mucho más eficaz que un breve anuncio televisivo o una simple foto en una revista…”.

Creía que TVE había dejado de emitir publicidad. Lo que es seguro es que está dejando de producir televisión imaginativa y de calidad. En “Gran reserva” encontramos lenguaje vinícola, guiones repletos de tópicos culebroneros (maldad, pasión, enredo, infidelidad…), algunos actores magníficos en papeles de medio pelo, otros con una dicción nefasta, un sonido mediocre, un ritmo excelente, algunos planos cinematográficos… Y la sensación de que se trata del mismo viejo folletín de toda la vida rodado en innecesaria HD.

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P.D.

No sé ustedes, pero si yo fuera Gerardo Díaz Ferrán, el aún presidente de la CEOE, permanecería recluido de por vida en una de las cuevas interiores de la urbanización donde reside Bin Laden. Pero Gerardo parece que no es tan tímido y pudoroso como un servidor y, lejos de pedir que se lo trague la tierra y pasar desapercibido el resto de sus días, se mantiene en la arena audiovisual con total desparpajo: participó como invitado estrella en “59 segundos” (TVE).

Tras la ruina de sus empresas yo le imaginaba demacrado, con ojeras, chándal y barba de cinco días. Nada más lejos de la realidad. Gerardo tiene un aspecto excelente, y se presentó en TVE elegantemente trajeado, altivo, juraría que bronceado, y con ganar de ironizar, hacer chistes y mostrar la sonrisa radiante y sana de un triunfador. A eso se le llama tirar palante…

“¿La decisión que más me ha costado tomar? Decir que sí a mi hija cuando se casaba”, respondió el cachondo de Gerardo a una de las preguntas, más o menos inteligentes, más o menos agresivas, de los invitados. Hasta que llegó Casimiro García Abadillo, periodista de raza. El hombre a un bote de laca pegado pidió a Díaz Ferrán sus recetas para salir de la recesión. “¿Qué debería hacer el Gobierno?”, preguntó Abadillo al individuo cuyas empresas tienen problemas de liquidez, afrontan impagos a la Seguridad Social, cancelan contratos y sufren embargos por pagos no satisfechos. “Que les lleguen los créditos a las empresas”, sentenció muy serio Gerardo, el hombre que ha llevado a la ruina a una compañía de seguros, una línea aérea y una empresa de cruceros.

Garzón en el banquillo por juzgar el franquismo, Díaz Ferrán dando consejos de economía…

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Un motivo para NO ver la televisión

The Chesterfield Kings

Cd: Live Onstage…If You Want It.

La banda de garaje más recia de los últimos años regresa con un directo de dos caras: la sonora, un cd, y la visual, un dvd. Y todo por el mismo precio. Un chollo, puesto que Greg Prevost y sus chicos son una máquina. El concierto elegido es en realidad un programa de televisión, con excelente sonido y los cuatro miembros del grupo entregándose a tope, dividido en una parte eléctrica y otra acústica. Dos datos: el arranque, con un “Up and Down” glorioso, y la memorable versión del clásico de Merle Haggard “Sing Me Back Home” a ritmo estoniano.

“Live Onstage…If You Want It” se ha editado en Wicked Cool Records, el sello de Steve Vant Zant, y se puede conseguir por poco más de 16 euros (CD+DVD). Un chollo.

El título del post de hoy no lo he puesto yo. Lo ha puesto el Fondo Monetario Internacional (FMI), que el pasado 17 de marzo realizaba una advertencia estremecedora: “en caso de no reformarse el sistema financiero habrá revuelta social”. Como en esa fecha aún no sabíamos que el sistema financiero había iniciado ya el proceso de reforma (Matas ha conseguido su fianza sin problemas, Bárcenas comienza a pagarse su abogado, Conde y Roldán no han tenido que devolver la pasta…), supongo que el FMI se refería a otras miserias económicas y sociales. Concretamente a los más de cuatro millones de parados que tenemos en España, a las 30.000 personas sin hogar, a los diez millones (20% de la población) en situación de pobreza…

Sean sinceros… ¿No echan ustedes de menos salir a la calle? Como en los viejos tiempos, digo. Estamos en primavera, se han terminado las lluvias, ha salido el sol, crecen las florecillas, han puesto las terrazas… y en España el Gobierno parece incapaz no ya de aliviar la crisis, sino simplemente de no transmitir incompetencia. Y la oposición se desangra, corroída por la corrupción. Y el franquismo revive para crucificar a un juez ante la pasividad general. Y aprovechando el desconcierto, los bancos vuelven a ganar dinero a espuertas. En serio, ¿no sienten ustedes la llamada de las calles?

Ya sé lo que les pasa: que han visto las cargas de la policía en el Cabanyal y se han ido por la pata abajo. Las imágenes les recuerdan los momentos de esplendor de la dictadura, cuando los grises repartían estopa en cuanto veían a más de tres personas reunidas. Intolerable. Lo del Cabanyal y la agresión policial. Pero ya saben, lo vintage es cool: vuelve la España negra. La miseria social, la violencia policial, el franquismo, la corrupción… ¿De verdad no les apetece salir a las calles?

Deberíamos preguntarnos si los políticos no han perdido el control de la situación. Tiene mucha razón Javier Moreno, director de El País, cuando escribe que “la trama Gürtel prueba que el proyecto de la derecha, de no mediar rectificación, embrutece la vida política”. Pero Moreno debería saber que los políticos jamás rectifican. Recuerden a Fraga y el franquismo, a Aznar y la guerra de Irak o a González y los GAL. González perdió el honor, la credibilidad, las elecciones y, sin embargo, aún sonríe desde su puesto como flamante Presidente del Consejo de Participación de Doñana.

En serio, ¿no tienen ustedes intención de salir a la calle? Recuerden que el filósofo francés Denis Diderot nos advirtió que “una revolución que se retrasa un día quizás no se haga jamás”. Mañana puede ser tarde. Revuelta social ¡ya!

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P.D.

“El Real Madrid se aferra a Ronaldo para darle una puñalada a la liga”, dijo el reportero de La Sexta desde la puerta del Bernabéu. ¿Una puñalada a la liga? En ese momento decidí no ver ni un segundo más del especial de La Sexta, con más de diez horas de banalidades alrededor del clásico. Un clásico decepcionante a nivel futbolístico seguido, dicen, por más de cien millones de telespectadores en todo el mundo. Y retransmitido por 50 cámaras, tremendo despliegue, entre las que destacó una aérea que hizo las delicias de los amantes del fútbol, puesto que gracias a ella se podía ver la colocación de los jugadores, sus movimientos sin balón. Lo más parecido a estar en el campo.

A falta de buen fútbol, lo mejor fue la capacidad de la televisión pública para general buen periodismo deportivo: “las directivas del Real Madrid y del Barcelona han comido juntas, y podemos decirles que el menú ha sido muy sencillo. Florentino Pérez no tiene mucha hambre”, aseguró el periodista de TVE en el Telediario. Interesante, ¿verdad?

Pero sería injusto no reconocer que esa misma televisión resumió, sin querer, todo el derby en una pregunta, la misma, realizada respectivamente a Messi y Ronaldo, las estrellas de ambos equipos. La altivez, la prepotencia y la soberbia frente a la prudencia, la modestia y el sentido común.

-        Periodista: ¿Te gusta ser Cristiano Ronaldo?

-        Ronaldo: ¡Me encanta!

-        Periodista: ¿Te gusta ser Messi?

-        Messi: ¡Qué sé yo!

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Un motivo para NO ver la televisión

Hoy quiero que escuchen una canción escrita hace más de 40 años por Dan Penn, uno de los grandes compositores sureños. Se titula “The Dark End Of The Street” y habla de pasiones, infidelidades y corazones rotos. Son temas habituales en el rock, el country, el blues y el soul, ya lo sé, pero pocas veces han sido tratados con la intensidad y el feeling del inspiradísimo Penn, uno de los cerebros de esa fábrica de éxitos de Alabama llamada Muscle Shoals. Tres apasionantes formas de entender uno de los temas más versioneados en la historia de la música…


Usted quizá no se ha enterado, pero TVE está dedicando la semana al medio ambiente. Esto quiere decir que, coincidiendo con los días mundiales del agua y de la meteorología, salpican su programación con brotes verdes. Desde la reemisión de los clásicos de Rodríguez de la Fuente a películas que se desarrollan en la naturaleza (las magníficas “El último cazador”, el pasado martes, o “Cenizas del cielo”, esta noche) pasando por pequeños reportajes en los informativos, piezas en “Informe semanal” o un espacio divulgativo de cinco minutos para las tardes de La 2. Buen intento, aunque quizá algo pobre. Ni siquiera han “colgado” en pantalla durante los siete días una mosca dedicada al acontecimiento, ya saben, el clásico alcornoque o la cabeza de lince con las siglas RTVE.

Uno de los grandes defectos de la actual televisión pública española es despreciar los documentales, la base de una programación verde. Emitir muchos, cuatro, cinco o más al día, puede entenderse como una declaración de principios, pero también que los utilizan como simple relleno. Me temo que se trata de esto último. Los documentales de TVE se repiten constantemente, no hay orden ni concierto en su emisión, no se promocionan debidamente (seguramente por las razones anteriores), apenas presentan novedades y estrenos… Parecen relleno. Y si tenemos en cuenta las condiciones económicas de TVE, me temo que cada vez rellenarán más y más horas con documentales “viejunos”.

Para celebrar el aniversario de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente han recuperado “El hombre y la tierra”. ¿En los archivos de TVE no hay imágenes inéditas, restos de los rodajes, sobras de los montajes de aquellos programas? Me hubiese gustado ver algún programa especial, realizado con ese material inédito. Quizá una mini serie sobre Félix, con sus lugares favoritos, sus colaboradores, sus técnicas de rodaje, sus trucos, su forma de trabajar, extractos de sus conferencias y programas de radio. ¿Todo lo que se le ocurre a TVE, propietaria del patrimonio del mejor divulgador televisivo en la historia de España, es reponer una de sus series?

TVE no está para grandes dispendios. Es el momento, por tanto, de utilizar la imaginación. De sacar lustre al archivo, de acuerdo, pero también de revitalizar la producción propia, el servicio público, la cultura, el medio ambiente… Decrecer para hacer una televisión mejor. Recuerden que el decrecimiento es una tendencia ecologista para el siglo XXI. Tener menos para vivir mejor. Es decir, lentitud, desmaterialización, satisfacción, desarrollo sostenible, bicicletas, huertos urbanos, siesta…

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El mando a distancia universal y perfecto…

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“Es un piropo que se dice en Castilla La Mancha, y lo siento mucho si te has ofendido”, trata de justificarse uno de los concursantes de “Mujeres y hombres” (Telecinco). ¿Qué fue lo que dijo el semental en cuestión? “Tienes más patas que una caja de gambas”. Una minucia que, vaya por Dios, no gustó a la joven que se exhibe en el programa como lo haría una ternera en la feria de ganado de Talavera. El contrariado mozo castellano manchego insistió: “es que así es como decimos que tienes las piernas largas”.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Deadstring Brothers.

CD: Sao Paulo.

Desde Detroit llega este cuarteto fundamental, cruce entre Gram Parson, los Stones del “Sticky Fingers” e incluso los Wilco menos cerebrales, más rockeros. Originales, pero fieles a las raíces, Deadstring Brothers han grabado cuatro discos espléndidos en los que navegan entre lo acústico y lo eléctrico, lo ácido y lo dulce, el folk y el blues. Una gran actitud y unas canciones construidas desde la fe en el poder de las guitarras. Tan brutales como estos dos vídeos…

Los buenos periodistas se cuidan mucho de abusar de la palabra “guerra”. Es un término demasiado importante como para utilizarlo a la ligera. Con la guerra no se juega. Por eso un periodista serio jamás titularía  “Guerra entre Aguirre y Gallardón” o “Un partido entre dos equipos en guerra”. La guerra es muerte, confusión, desolación, miseria, dolor. Es el lado oscuro del hombre. “La guerra sólo puede ser buena para los que no la han experimentado”, escribió el humanista holandés Erasmo de Rotterdam.

La guerra nos arrastra a lo peor, pero también nos ofrece motivos para la esperanza y la épica: lealtad, valor, solidaridad, sacrificio, redención. Seguramente por eso los conflictos bélicos más sangrientos han servido de inspiración al buen cine, la gran literatura y la mejor televisión. Si usted ha visto “La delgada línea roja” o “Hermanos de sangre”, o ha leído “Despachos de guerra” (Michael Herr, Anagrama) sabe de qué estoy hablando.

Anoche se estrenó “The Pacific” (HBO, Canal +), una miniserie de diez capítulos que pasará a la historia de la ficción televisiva. Y no sólo por haberse convertido en la más cara de la televisión, con un presupuesto de alrededor de 147 millones de euros. Producida por Tom Hanks, Steven Spielberg y Gary Goetzman para HBO, “The Pacific” se convierte en su tercera entrega sobre la segunda guerra mundial, después de “El soldado Ryan” y “Hermanos de sangre”. En este caso cuentan la historia del conflicto desde la perspectiva de los soldados que participaron en las batallas del Pacífico. Iwo Jima, Okinawa, Guadalcanal… Todo rodado con un realismo espeluznante, una precisión milimétrica, unos guiones vigorosos y unos actores impecables.

Arranca lentamente, sin estridencias. En ocasiones puede parecer un documental. Pero poco a poco los personajes adquieren perfil, el conflicto se agudiza y se dispara la acción. Comienza el baile, con una luz bellísima que baña las playas, repletas de barcos de guerra. Con las sombran cruzándose con las ráfagas de ametrallado en las tripas de la selva. Con el sol iluminando las playas, atestadas de cadáveres, manchadas de sangre. Dicen que es televisión, pero parece el mejor cine posible. Poco más se puede pedir de una ficción que emociona, pone los pelos de punta y devuelve la credibilidad a un medio devaluado. Una obra de arte.

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Maldita sea, los mejores son los primeros en marcharse. Hermann Terstch abandona definitivamente su trabajo como director y presentador del “Diario noche”, el espacio de manipulación informativa de Telemadrid para las madrugadas. Terstch se dedicará a partir de ahora al “análisis”, con un comentario grabado de lunes a jueves en ese programa. Y en otros espacios de la cadena. ¿Análisis? Buena idea: ya estoy viendo su excelente comparativa sobre ginebras. O su minucioso estudio sobre locales nocturnos madrileños.

Anoche, en su debut como analista, Terstch estuvo… como les diría yo… muy… ¡sereno! Sí señor, esa es la palabra, sereno, que quiere decir muy despejado y tranquilo. “Tras romperme las costillas no estoy en condiciones de estar al frente de este programa”, reconoció justo antes de garantizar que dedicará todos sus esfuerzos a mostrar “la quiebra que supone el Gobierno de Zapatero”. El único borrón, mecachis, cuando al final del sermón grabado, ya con la cabeza en otro sitio, se le trabó la lengua y dijo “Imborgbar”. Me parece que quiso decir “ímproba”.


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Ana Pastor estaba desesperada. “No pretenda usted mezclar las churras con las merinas”, le decía Esperanza Aguirre mientras desmontaba la teoría de la periodista sobre la subida del precio del transporte en Madrid. Pastor lo intentó, pero Aguirre es una anguila. Ya saben, ese pez de piel mucosa capaz de arrastrarse y serpentear incluso fuera del agua para sobrevivir. “Lo que yo le he dicho viene a ser más o menos lo mismo”, aseguraba Pastor. “No, no se parece en nada”, sentenciaba Aguirre en “Los desayunos de TVE” (La 1).

En un alarde de buenos modales, la presidenta de la comunidad madrileña evito el término “hijoputa”. Pero excepto por ese detalle ofreció su discurso habitual, que no es otro que menospreciar a Zapatero, culpar a Gallardón de la subida de tasas en Madrid y apoyar a Güemes y demás secuaces del PP: “Yo siempre defiendo los principios del partido”. Tuvo tiempo incluso para lanzar una puyada a los amantes de los animales: “¿Qué sería de la fiesta de los toros sin los antitaurinos? Son los que animan la fiesta”, dijo, en uno de sus repugnantes ejercicios de cinismo.

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TVE repuso ayer “El jardín viviente”, “Humedales naturales” y “Paraísos vivientes”, documentales viejunos que ya habíamos visto en diferentes  ocasiones. Una pena, porque lo que a mí me pedía el cuerpo era alguna novedad. Algo como “Las riberas del mar océano”, una flamante serie documental que nuestra televisión pública encargó hace cuatro años y financió con 1.292.874 euros de dinero público. De momento no va a ser posible: ese trabajo, tal y como nos enteramos gracias a El País, ha sido censurado por dedicar dos minutos (120 segundos) a la corrupción urbanística (Marbella, Andratx, Gondomar, Telde…), una de las grandes amenazas del litoral español.

El Gobierno no piensa como los guionistas contratados por TVE: no considera que la corrupción sea la causa del desbarajuste de nuestro litoral. Y exige eliminar esas escenas. Cuesta trabajo creer que todo un Gobierno de izquierdas sea tan mojigato y se pringue en semejante censura, sobre todo cuando seguro que hace sólo unos días se han burlado de cómo sus colegas valencianos censuraban las fotos de una exposición. Pero es que las cosas han cambiado mucho desde la campaña electoral. Por ejemplo, ya no sabemos si Zapatero es anti nuclear o pro nuclear. Lo que sí puedo confirmarles es que Elena Espinosa no es Cristina Narbona.

Pilar Marcos, de Greenpeace, asegura que “el ejemplo de la censura de este documental es tan sólo la punta del iceberg de muchas políticas de gestión de la costa paralizadas, como es la ineficiente Estrategia de Sostenibilidad de la Costa que, con más de un millón de euros de presupuesto para su redacción, duerme en algún cajón del ministerio”.

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Un motivo para NO ver la televisión

The Fox Hunt

Cd: Long Way To Go.

No hay tiempo para presentaciones. Este cuarteto liderado por el cantante y compositor John R. Miller acaba de publicar un gran disco de música tradicional norteamericana… revisitada, actualizada, acelerada. Ésta es una de esas hiper vitaminadas canciones: “I’ll Drink Cheap”.

Cuarto día sin luz, sin tele. ¿El infierno para un crítico de televisión? No, el paraíso. Seguramente por eso, tener que desplazarme a un lugar con electricidad, concretamente a un bar, para ver cómo Zapatero trataba de explicar sus planes para sacarnos de la crisis, se convirtió en una tortura. A los bares va uno a divertirse, a beber, a ver el fútbol. A Zapatero se le ve en casa, con las persianas bajadas y una caja de pañuelos de papel en el regazo. No es un cascabel, reconozcámoslo: consigue que uno tenga esa sensación melancólica, de vacío, que se esconde tras las miradas caprinas.

Hoy se cumplen dos años de las elecciones que permitieron a Zapatero abordar su segunda legislatura. Anoche el Presidente eligió para su primera entrevista en 2010 un escenario aterciopelado (TVE), un decorado minimalista (un despacho blanco de Moncloa) y tres entrevistadores sin espolones (Pepa Bueno, Ana Blanco y Juan Ramón Lucas ). Lógico. Quería causar buena impresión, tal vez acabar con la maldición que asegura que el Gobierno socialista no “comunica” bien. Viene sucediendo así desde su primer día en Moncloa y, por lo que vimos anoche, Zapatero no corrige sus defectos. Lo que me lleva a pensar que es tozudo. La tozudez consiste en mantener las ideas, algo que puede parecer muy loable pero que acaba convirtiéndose en un defecto que nos aproxima al cruce de burro y yegua. Tozudo como una mula, dicen. La mula, ese animal que comparte espacio en la granja con la cabra.

El Presidente parece un individuo tremendamente aburrido. Quizá alguien debería decirle que vaya al grano, que responda de manera breve, y que mire fijamente a la cámara, para así dirigirse a cada telespectador de manera personalizada. O quizá no deberían decirle nada. Si usted mira a una cabra a los ojos, la cabra, que pertenece a otra especie, ni se inmuta. Y si mira a los ojos de la cabra a través de una cámara de televisión, menos. Tras siglos de sometimiento, la cabra no entiende de buenas palabras o miradas de cordero degollado. La cabra sólo entiende de hechos. Le pones comida en el pesebre, la cabra bala. Le cambias la paja, la cabra retoza. Le descargas la leche, la cabra te lame cariñosamente la cara. Te acercas con un cuchillo, la cabra escapa.

Pepa Bueno fue la única que mantuvo el tipo en el rebaño. Excelente actriz, comenzó interpretando el papel de poli mala: “usted  no vio la crisis, no quiso verla o no vio la envergadura que tenía”, dijo para arrancar. “Su credibilidad ha bajado. ¿Cree que su Gobierno está en condiciones de transmitir confianza?”, preguntó después. Como no había repreguntas, el Presidente contestó sin decir nada, con monólogos largos, aburridos y repetitivos. Y así durante 45 interminable minutos.

Kissinger pensaba que los estadistas, los que dirigen  la granja, manejan unos códigos distintos a los del ciudadano normal, la cabra. Esta diferencia, no sé si genética o moral, le servía para justificar las mentiras y las miserias de los políticos. Las suyas propias. Mucha gente cree que no es así, y que los políticos, incluso los presidentes, deben decir siempre la verdad, e incluso mostrarse por encima de sus promesas. No lo hacen. Algunos incluso se atreven a decir que cerrarán las centrales nucleares, que harán justicia a los asesinados durante la guerra civil, que protegerán el medio ambiente, que pondrán a la iglesia en su sitio. Mienten. A partir de ese momento, podemos volver a creerles o no. Después de ver a Zapatero en la entrevista promocional de anoche ni le creo ni le dejo de creer: me provoca una indiferencia absoluta, algo que, imagino, es la peor sensación que puede transmitir un político. Como cuando miras fijamente a los ojos de una cabra.

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José Bono, el político que habita en un cuerpo de monaguillo, organizó hace unos días una comida con periodistas de periódicos, radios y televisiones en la que pidió que rebajaran en sus informaciones el nivel de crítica sobre los sueldos que reciben los diputados. “Les están insultando por la calle”, dijo Bono. Como ciudadano, me parece muy interesante haber podido conocer esta invitación, puesto que ofrece una versión quizá no inaudita, pero sí poco conocida, de las complicidades entre políticos y periodistas. Seguramente usted no se había enterado, puesto que la mayoría de los medios de comunicación invitados no han dicho ni pío. Un silencio que hace años, en los tiempos del periodismo heroico, hubiese estado plenamente justificado: dar la exclusiva, organizar reportajes sobre los sueldos de sus señorías o comenzar a investigar el patrimonio de Bono hubiese supuesto levantarse de la mesa, salir pitando a la redacción y renunciar al postre, el cafelillo y el copazo. Además, tratándose de Bono no sería raro que hubiese repartido relojes entre los comensales antes de pedir la cuenta.

Pero ese silencio ahora, en estos tiempos tan modernos y avanzados a nivel periodístico, es injustificable, puesto que un buen profesional no hubiese tenido que renunciar a la recta final de la comilona para informar: ¡Usaría Twitter! Gracias a este invento, un servicio de microblogging que permite enviar textos breves, hubiesen podido dar la noticia sin dejar de saborear el arroz con leche, el cortadito y el whisky de Malta (recuerden que paga Bono). El teléfono del periodista del siglo XXI hubiese echado tanto humo como los puros cubanos con que el ex presidente castellano manchego (le quedan unas cajitas de la boda de su hija) podría haber culminado el ágape. Transcribo el imaginario twitteo del periodista del siglo XXI:

-        Salgo de la redacción. Parece que va a llover. O igual no.

-        Atasco en la Castellana. Este Gallardón…me la suda: paso la nota del taxi.

-        Restaurante de postín. Seguro que paga Bono con su tarjeta de “empresa”.

-        Al salir del pelas se me cae la Blackberry. Chungo, tengo poca batería en el I-Phone.

-        Voy a entrar.

-        Estoy dentro, voy a saludar y a pedir una caña.

-        Me tomo la caña. Pedro J. toma agua con gas, después de analizar cuidadosamente la composición química de la etiqueta del Vichy.

-        Ayer cené pescado. Me voy a pedir un chuletón, que un día es un día.

-        Estoy entre los del ABC y La Razón. Ni ellos ni Bono han dicho nada de bendecir la mesa.

-        Rácanos con las entradas. Cada vez me gusta menos compartir los primeros.

-        Bono dice algo de sueldos y de diputados, pero está en el otro lado de la mesa y no le escucho bien. Ricas croquetas.

-        La carne está algo fría, pero rica. Pido patatas fritas.

-        El de la COPE dice que tiene perro, que le guarden los huesos en una bolsa. ¡Qué cutre!

-        ¿Natillas o torrijas? ¿Algún consejo?

Si usted utiliza Twitter, estará de acuerdo conmigo en que aquellos que aseguran que el periodismo agoniza están mal de la cabeza. Twitter está aquí para salvar el negocio, es decir, para devolver la credibilidad a la prensa, para que las grandes empresas de comunicación rediman sus culpas, compensen su falta de imaginación y, lo que es más importante, vuelvan a tener jugosos beneficios.

Quien dice Twitter dice nuevas tecnologías. Precisamente estos días TVE ha emitido un interesante reportaje de Ángela Rodicio sobre el futuro de la prensa. Entre los gurús que opinan sobre el tema, Pedro J. Ramírez, que aprovecha para presentar un nuevo producto de pago. Se ve bonito, suena espléndido, tiene un diseño brillante, pero piensen, piensen. ¿Qué es lo realmente importante en esto de la información y el periodismo? ¿Cómo y dónde me cuentan que el 11-M fue culpa de ETA, o que me cuenten que el 11-M fue culpa de ETA? La crisis es del papel, dicen, pero yo no descarto que algo de responsabilidad la tengan la ausencia de rigor, de moral, de imaginación, de creatividad, de periodismo…

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P.D.

¿Quién dijo que no se notaba la mano de Alberto Oliart al frente de TVE? En cuanto ha tenido ocasión ha marcado paquete. No le ha temblado la mano a la hora de librarse de esos anarquistas de Muchachada Nui. ¿Y qué me dicen de su respuesta a los huelguistas, que ayer mismo pretendían paralizar el Ente? No se me ocurre una mejor manera de contestar a estos peligrosos revolucionarios que rellenando los huecos matinales dejados por la subversión con dos películas clásicas: una de Manolo Escobar y otra de Paco Martínez Soria. ¿Cómo decía aquella promoción de TVE? Ya me acuerdo: “porque alguien lo quiere así”.

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Bruce Springsteen y los derechos de autor. Un periódico de NY, el Daily News, publicó que el boss había demando a un restaurante de la Gran Manzana (Connolly Pub & Restaurante) por violar los derechos de autor al permitir en su local una actuación en la que se interpretaron dos canciones suyas: “Growin´Up” y “Because teh Night”. Según el diario, la ASCAP (SGAE de los USA, que defiende los derechos de autor) reclamaba 30.000 dólares.

Springsteen se ha visto obligado a realizar un comunicado en el que solicita que se retire la demanda: “Bruce Springsteen no tenía conocimiento de esta demanda, ni se le preguntó si quería participar, como demandante, y no habría aceptado hacerlo si se le hubiese solicitado. Al enterarse de esta demanda, los representantes de Bruce Springsteen, exigen el retiro inmediato de la misma”.

Bruce en su casa de New Jersey…

Un motivo para NO ver la televisión

Jason & The Scorchers.

CD: Halcyon Time.

Regresa la banda de Jason Ringenberg, los inolvidables Scorchers. Y lo hacen en plena forma: suenan como si estuvieran en los ochenta, cuando eran aquellos Ramones cruzados con Gram Parsons que grababan aceleradas versiones de Dylan (ese “Absolutely Sweet Mary” es historia). ¿Cowpunk? No, sólo country y rock and roll. Jason es un responsable padre de familia que pasa de los cincuenta, ha grabado en solitario discos para niños (y otros para adultos espídicos, bien es cierto) y actúa en bares de medio pelo. Los Scorchers han alimentado sus carreras en solitario con diferentes fortunas. Juntos son más fuertes.

“Halcyon Time” es su primer disco de estudio desde el 96, pero suena a los viejos Scorchers, esa sabia mezcla de rock enfurecido y baladas. Y esto no es lo mejor: en mayo, gira por España. De momento el 20 en Bilbao y el 22 en Valencia. Imprescindibles. Tanto como esta inolvidable versión…

Recuperar en nuestros días un sórdido crimen de 1993, por motivos simplemente comerciales, debería parecernos tan sucio como profanar un cadáver. Tiene ciertas similitudes. Se abre una caja llena de recuerdos tristes, de fotografías que van perdiendo color, de sentimientos y dolor. Se obliga a familiares y amigos a mirar en su interior, y a sufrir como entonces. En el tanatorio es jornada de puertas abiertas: televisan la nueva autopsia. Así se recrea la violencia pasada, se reabren las cicatrices, accedemos a lo peor de nuestra sociedad, la muerte y la pérdida. Rociar con vinagre heridas ajenas para, nada más y nada menos, rellenar 80 minutos de programación. ¿Merece la pena profanar cadáveres? A TVE sí: anoche emitió en prime time “El secuestro de Anabel Segura”.

“Las heridas crean monstruos”, dice Leonardo di Caprio en “Shutter Island”, la última de Scorsese. La televisión pública tiene la obligación de ofrecer contenidos basados en los principios del servicio público. Es decir, información, educación y entretenimiento de calidad. Desenterrar el espantoso secuestro y asesinato de una joven, que tuvo lugar hace diecisiete años, resulta difícil de encajar en alguno de estos apartados. Información no es, puesto que el caso se cerró hace una década. Educación parece que tampoco: el morbo carece de valores pedagógicos. Y puedo asegurarles que entretenimiento de calidad, después de ver hora y media de soporífera y anticuada tv movie, tampoco. Luisa Martín, una gran actriz, y nada más. Para una cadena  pública “El secuestro de Anabel Segura”, telefilm que anoche emitió La 1 (TVE), es simplemente televisión macabra y comercial de la peor calidad. Telebasura.

Fue la segunda entrega de la nueva etapa de “La huella del crimen”, aquella producción que en la segunda mitad de los 80 y comienzos de los 90 recreó los sucesos más espantosos que tenían lugar en España. El estreno de anoche, “El secuestro de Anabel Segura”, fue el ecuador de una macabra trilogía que la actual TVE ha encargado al director y productor Pedro Costa. “El actual es un programa mucho más blanco, más centrado en la investigación policial que en la ejecución de los crímenes”, asegura Costa. En TVE dicen que los familiares de Anabel Segura “han dado el visto bueno al telefilm”. Tranquilizadoras palabras, ¿verdad?

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P.D.

Manipular crea adicción. Se empieza con una nimiedad, por ejemplo el 11-M, y se termina emitiendo unas imágenes de Rajoy hace un año como si fueran en directo. Los hechos tuvieron lugar, no podía ser de otra manera, en Telemadrid, la televisión pública propiedad de Esperanza Aguirre: el pasado martes el líder de la oposición visitó el programa “Madrid opina”, pero como las condiciones meteorológicas en la capital no eras las mejores para una entrada triunfal, a algún yonqui de la manipulación se le ocurrió emitir imágenes de una anterior visita de Rajoy. La cosa, debió pensar, no es para tanto: el mismo eterno aspirante al poder, la misma televisión corrupta, un coche oficial, los mismos arbolillos en la entrada, los mismos pelotas doblando el espinazo en la puerta, los mismos tristes  pasillos…¿Todo igual? Pues sí, incluido el discurso de Rajoy. Todo igual excepto detalles como el corte de pelo, la corbata, la camisa…

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Un motivo para NO ver la televisión

El inventor de palabras

Autor: Gerard Donovan.

Editorial: Tusquets

Hay hombres que tienen que causar dolor a otros para no sentir tanto ellos mismos. Julius Winsome es uno de ellos. Vive con Hobbes, su perro, en una cabaña abarrotada de libros situada en el corazón de los bosques de Maine. No se mete con nadie: arregla motores, inventa palabras (como Shakespeare), atiza la estufa, bebe té y pasea con Hobbes. Hasta que un día un cazador mata a su perro.

Julius guarda en el granero el fusil de su abuelo. Desempolva el arma y la engrasa meticulosamente. Un fusil en mal estado es peligroso. Y sale al monte. El resto va más allá de ser una historia de amor por la lectura y por la naturaleza, puesto que también habla de los espacios que nos deja la vida para la soledad y la incomprensión, para la melancolía y la venganza. Un libro intenso, por momento cruel, a veces triste, siempre estimulante y brillantemente escrito. Una muy interesante sorpresa, quién sabe si  un futuro clásico.

Leer primer capítulo

¿Dónde está Zapatero? Perdido. Quién sabe si leyendo el Deuteronomio, preparando la  comparecencia en el Congreso o tachando ideas de su hoja de ruta. No está, seguro, dando la cara en televisión. Ahí está Rajoy, un líder de la oposición que se anticipó una vez más al presidente del Gobierno al desayunar con Ana Pastor en TVE. Tras su intervención se confirmó lo que muchos sospechamos: Rajoy es lo mejor que le puede pasar a Zapatero. “No hay ser humano que resista la publicación de sus conversaciones privadas. Por honrado que sea. Y los políticos no somos perfectos, somos humanos, tenemos nuestros sentimientos”, dijo cuando Pastor le preguntó por el hijoputa. El de Esperanza Aguirre, digo.

Sabíamos que Zapatero consulta el antiguo testamento. Ahora sabemos que la vida interior de Rajoy no es menos intensa: “Los demás también son de Dios”, confesó a Ana Pastor. ¿Les ha quedado claro? Somos de Dios. O de Satán, o de Carabanchel, como decía Santiago Segura en “El día de la bestia”. Ante pensamientos de tal profundidad, me perdí. Aunque cuando me quedé definitivamente sin rumbo fue al ver el comienzo de la última temporada de “Perdidos” (Cuatro), la serie que ocupa estos días la atención de todos los medios de comunicación. Dicen que se trata del comienzo del final. El desenlace. Los medios de comunicación afines a Cuatro, foros y webs freaks, suplementos culturales… Todos aseguran que “Perdidos” ha inventado un nuevo lenguaje televisivo. Que jamás una intriga había llegado tan lejos. Que ha creado escuela. Que se trata de “la serie total”. Que televisión, internet y literatura se dan la mano.

Recuerdo que me fascinó el comienzo de “Perdidos”. La isla, el accidente del vuelo 815 de Oceanic, los diferentes perfiles de los pasajeros, su instinto de supervivencia… Parecía una versión moderna, libre y enloquecida de “Robinson Crusoe”, rodada con grandes medios, actores aceptables y un guión que prometía muchas y excitantes sorpresas. Pero un buen día, aquel en que un oso blanco apareció de pronto en la selva tropical, una mosca se me poso detrás de la oreja. Y nada volvió a ser igual. Después llegó el maltrato de TVE a la serie: cambios de fecha de emisión, episodios amontonados, desorden… “Perdidos” dejó de parecerme interesante en el momento en que la estructura narrativa y la trama comenzaron a ser anárquicas, enrevesadas, interminables, rocambolescas.

Que me perdonen los “losties”, pero a estas alturas me importa un pimiento si la serie se desarrolla en el pasado o en el futuro; si la isla es una isla, la sede de la cienciología o la segunda vivienda de una familia extraterrestre; si John Locke es el jefe, Jesucristo resucitado o un vendedor de seguros de New Jersey. Creo sinceramente que todo el interés generado por el final de “Perdidos” se ha conseguido mediante un guión repleto de preguntas sin respuesta, un juego de saltos en el tiempo (presente, futuro y pasado como posibilidades imaginarias a representar), una gran inversión publicitaria y una brutal campaña de marketing. ¿Qué puede contar una periodista que ha sido invitada a Hawai para presenciar el rodaje de la última temporada de la serie? Sólo cosas buenas, sobre todo si habla en una emisora o en un periódico de la misma empresa que la cadena que emite la serie.

El final de “Perdidos” será una desilusión. Es imposible desenredar semejante madeja. Pasan los años y el duelo por la noción del tiempo, esa batalla entre física y filosofía que mantuvieron Einstein y Bergson, sigue siendo algo relativo. Como relativo es el éxito de una ficción cuya realidad difícilmente puede superar las expectativas creadas por el marketing.

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P.D.1

Quién no parece perdida es una Belén Esteban que tiene muy claro su objetivo: Pedro J. Ramírez. Duelo de titadines. Perdón, de titanes. El Mundo le dedica páginas y maledicencias a la ex de Jesulín: en uno de sus famosos reportajes de investigación aseguran que se le está cayendo la nariz. Esteban soluciona el enredo disparando sobre el director del periódico con solvencia y precisión: “que se preocupe de lo que le graben a él y deje a los demás en paz”.

P.D.2

“¡Viva España!”, dice el Rey como colofón a su visita a Líbano. “¡Viva España!”, le responden a gritos y con sincronía circense los militares desplazados a ese país. Viendo esas imágenes en el Telediario (TVE) un servidor no puede evitar pensar en el pasado. El NODO y esas cosas. El día antes, viendo “El hombre y la tierra” de Rodríguez de la Fuente, me sucedió lo mismo. El pasado se funde con el presente y nos aleja del futuro. O quizá nos adelante un futuro que cada vez es más pasado. O puede que… Otra vez el tiempo, como en “Perdidos”, caminando hacia atrás, en busca de Einstein y Bergson.

P.D. 3

Silvia Barba, redactora de TVE, presenta la gran noticia que abre la sección de deportes del Telediario. Barba de paseo con tres jugares del Sevilla: Palop, Negredo y Navas. “Los tres han aceptado la invitación de TVE para ver si es tan difícil bailar sevillanas como meter un gol”, dice, y les lleva a un tablao a dar palmas. ¡Qué gran idea para un informativo! ¡Qué planteamiento periodístico tan original! ¡Qué satisfacción produce comprobar que en los telediarios de la televisión pública se acumula tanto talento!

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Un motivo para NO ver la televisión

Reckless Kelly.

Cd: Somewhere in time.

Los tejanos Reckless Kelly regresan con un gran disco y una gira que puede traerlos a España. El quinteto de Austin ha grabado doce canciones intensas para un octavo cd en el que mantienen el nivel que los convirtió en banda favorita de Steve Earle. Letras y composiciones muy cuidadas, actitud rocanrolera, y uno de los mejores directos del mundo de la Americana. ¿Los cowpunks más grandes de Tejas?

La frase no es de un iraquí que perdió a su familia durante la invasión de su país por tropas del trío de las Azores. La frase es del ex presidente del Gobierno José María Aznar, uno de los individuos que organizaron aquella guerra. Pero qué demonios, es tan efectista que puede aplicarse a muchas situaciones, a diferentes personas, a distintos gobiernos. A mí, por ponerles un ejemplo, me viene bien para calificar la gestión socialista de la televisión pública española: nunca nadie hizo tanto daño en menos tiempo.

Cualquiera que vea TVE sabe, gracias a las autopromociones con que saturan sus informativos,  que desde que no tiene publicidad ha aumentado su audiencia. Sin embargo el ambiente que se vive dentro de la televisión pública no es el mejor posible: los trabajadores, reunidos en diferentes asambleas, organizan paros parciales de tres horas, concentraciones sonoras, una gran manifestación (sábado 20 de febrero) y, finalmente, una huelga general de 24 horas (miércoles 3 de marzo).

Nada nuevo. Los flecos del último capítulo en el viejo proyecto socialista de desmantelar la televisión pública. Proyecto cuyo comienzo coincidió, no lo olviden, con la creación de nuevas cadenas de televisión privadas y el proceso para asegurar la supervivencia económica de éstas.

El proyecto se encuentra en la fase final, por lo que me tomo la libertad de recordarles de manera telegráfica los pasos seguidos hasta llegar aquí. Hace unos años todo empresario quería una televisión, es decir, una fuente inagotable de dinero y poder. Lamentablemente la tarta televisiva no daba para alimentar tantas cadenas, por lo que fue necesario sacrificar a una de ellas para que, como en la tragedia de los Andes, sirviese de sustento a los supervivientes. Le tocó a la televisión pública, qué le vamos a hacer. Primero quedó debilitada al ser despojada de lo mejor de su patrimonio: los trabajadores veteranos. Tras el ERE el Ente perdió punch, y las cadenas recién nacidas se hicieron un hueco a codazos. Después llegó la crisis y, como las cadenas privadas necesitaban dinero, TVE les cedió generosamente su publicidad (un 80% de la inversión publicitaria de TVE va a parar a las privadas). Pero no era suficiente, por lo que la televisión pública fue abandonando la producción propia y externalizando trabajo: hasta 53 empresas le  facturan a RTVE (mientras muchos trabajadores de la casa permanecen con los brazos cruzados), cuenta con 110 directivos “externos”, el 80% de la producción de deportes está en manos ajenas…

Santiago González, nuevo director de TVE,  respondió el pasado sábado en La 2, en una entrevista con Elena Sánchez (defensora del telespectador), a la pregunta de si el nuevo modelo de financiación de la televisión pública puede afectar a sus contenidos. “Debemos optimizar los recursos que tenemos y utilizar a todos los trabajadores… en ese encaje se va a mover el futuro inmediato de la televisión pública”, dijo sin decir nada. Mucho más claro es Jaume Roures, presidente de Mediapro y quién sabe si adivino o poseedor de información privilegiada, al adelantar el futuro de la televisión pública: “TVE se quedará sin gasolina en seis meses. Los fondos no van a ser suficientes como para mantener un nivel atractivo de contenidos”.

En la última asamblea el grito de los trabajadores de TVE fue “¡basta ya!”. Me temo que ya es tarde: la televisión pública española, como la sanidad madrileña, sucumbe víctima de ambiciones personales, de manipulaciones políticas, de intereses privados. Es un cadáver andante.

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P.D.

Y ya que hablamos de TVE, de su financiación y de cómo afectará a la programación… Esta misma tarde (19.00, La 2) tendrá lugar el estreno de una gran serie documental: “El hombre y la tierra”. Sí, aquella que grabó Félix Rodríguez de la Fuente entre 1975 y 1980. Un clásico francamente interesante, de innegable valor histórico, que nos lleva a realizar ciertas reflexiones:

1.- ¡Qué tiempos aquellos, en los que la televisión pública española apostaba por las grandes producciones! (¿Recuerdan “Al filo de lo imposible”?).

2.- ¿Aguanta el paso del tiempo “El hombre y la tierra”? No se lo digo sólo por compararlas técnicamente con las que emite actualmente la BBC de David Attenborough. Se lo digo por la bronca de hace unos días sobre la foto trucada de un lobo, domesticado, saltando una valla. Actualmente los documentales pretenden mostrar a animales en estado salvaje, sin troquelar, sin alterar comportamientos naturales. Rodríguez de la Fuente fue un gran comunicador, un maestro, pero muchas de sus escenas tenían “truco”.

3.- ¿Esto es todo lo que puede ofrecer TVE en cuestión de documentales? Repeticiones anárquicas para la sobremesa y reposición de antiguallas (con todos los respetos) por la tarde.

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Un motivo para NO ver la televisión

Mendel el de los libros.

Stefan Zweig.

Editorial Acantilado.

“Los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido”. Con esta frase termina “Mendel el de los libros”, un cuento tan breve, apenas 57 páginas, como maravilloso, que cuenta la historia de un librero que pasa su vida sentado en la misma mesa de un café de Viena. Dotado de una memoria prodigiosa, Jainkeff Mendel convierte ese lugar en su sala de lectura, su despacho, su hogar. Hasta que un día es detenido y enviado a un campo de concentración. Cuando regresa nada es igual. Zweig escribe un grandioso relato sobre las injusticias de la guerra, la necedad de las fronteras, la ignorancia y el conocimiento y, sobre todo, sobre la tolerancia y la exclusión. Espectacular e imprescindible.


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