El descodificador

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La batalla por el liderazgo entre los diarios digitales españoles es despiadada. Tanto El Mundo como El País, conocedores de la importancia del 2.0 para el futuro de sus empresas, están poniendo toda la carne en el asador en sus respectivas webs. Gracias a esa legítima ambición salimos ganando los lectores, que disfrutamos de su grandiosa capacidad de innovación, su descomunal talento y su innegable potencial para sorprender. Primero fue elmundo.es quien nos dejó con la boca abierta colgando en su web un videoblog de, quién lo iba a imaginar, Pedro J Ramírez, leyenda del periodismo nacional, prestigioso analista y modelo de integridad profesional. Para contrarrestar este bombazo,  elpaís.com ha jugado fuerte y, en un alarde de creatividad y chispa, arriesgando tanto como los tiempos y las circunstancias exigen, ha presentado a bombo y platillo el videoblog de, seguro que ni se lo pueden imaginar, Iñaki Gabilondo, otra leyenda viva de la información en España.

Tras ver y escuchar a Pedro J y a Gabilondo, y a la espera de que el PP se incorpore a esta ola de  modernidad audiovisual con un videoblog de Manuel Fraga, debo confesarle que estoy pensando muy seriamente en correr a la tienda y comprar un iPhone, una tableta, una Blackberry, darme de alta en todas las compañías telefónicas y suscribirme a todos los diarios digitales de pago. Ya sé que es caro y que, dada mi situación laboral, tendría que hacer algún sacrificio, como suprimir la insulina de mi madre o hacerme con el control del narcotráfico en el valle del Tiétar. Pero creo que el esfuerzo merecerá la pena: tras disfrutar de los videoblogs de Pedro J y Gabilondo está más claro que nunca que el futuro del periodismo está en la red.

¿Quién dijo que la crisis de los diarios se debía a la ausencia de talento? Aquí tiene, en abril de 2011, en plena explosión multimedia, la genial y revolucionaria apuesta de nuestros dos grandes periódicos por el futuro en internet. Las opiniones de Pedro J y Gabilondo. Con dos cojones. Lo mismo que leíamos hace años en el periódico y veíamos en CNN+ antes de que la cerraran, pero grabado ahora con una cámara y colgado en la red. Frescura, dinamismo, creatividad, sorpresa, interactividad… ¡Y luego dicen que no los tienen bien puestos quienes manejan el cotarro de la información! Tomar esta clase de riesgos solo está al alcance de unos pocos visionarios, esos valientes que luchan por devolver la dignidad y el prestigio al periodismo desde la red.

¡Sigan arriesgando así, coño, que los lectores nos estábamos aburriendo! Espero con auténtica impaciencia que El País y El Mundo no se detengan en su afán revolucionario, y sigan sorprendiéndonos con nuevos y geniales videoblogs. Me  atrevo a sugerirles algunas ideas… ¿Qué tal Agatha Ruiz de la Prada con uno para daltónicos en elmundo.es? Divertido, no me cabe duda. ¿Y Karmentxu Marín ofreciendo una inteligente a la par que tronchante videoblogentrevista en elpais.com? ¿Imaginan a  Jiménez Losantos potando cada mañana en elmundo.es? El lector que averiguase el desayuno del locutor por el color de su bilis recibiría una suscripción gratuita a Orbyt. ¿Y qué me dicen de un videomaster en gestión de empresas impartido por Cebrián? Elpais.com lo tendría colgado en portada toda la mañana.

P.D.

Una cosa tiene que quedar clara: Gabilondo dormido es más interesante que Pedro J cargado hasta las trancas de anfetaminas. Es decir, que incluso en la mediocridad de los medios destaca el sentido común de los buenos periodistas. Gabilondo es uno de estos últimos…

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P.D.2

Si le digo que Ana Rosa Quintana “prescinde de la exigible veracidad” usted dirá que vaya noticia, que eso ya lo sabe todo el mundo. El lector más guasón dirá que la culpa la tendrá su negro, que no se documenta con rigor. La noticia no es que lo digamos nosotros, es que lo dice la Justicia. Con seis años de retraso, bien es cierto, el Tribunal Supremo confirma una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que condena a Ana Rosa Quintana por vulnerar el honor y la intimidad de la actriz Arancha del Sol y de su marido el torero Finito de Córdoba. La Sala considera que las afirmaciones de la “periodista” sobre las infidelidades de la pareja “prescinden de la exigible veracidad”. Tendrá que indemnizar a cada uno de los demandantes con 50.000 euros.

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Un motivo para NO ver la televisión

Robbie Robertson.

Cd: How To Become Clairvoyant.

El gran Robbie Robertson, guitarrista de The Band, el grupo que acompañó durante años a Bob Dylan, acaba de editar su nuevo disco en solitario. El canadiense es una leyenda, y un virtuoso, pero también un músico humilde apegado a las tradiciones y a las músicas populares. Este quinto álbum como solista (solo ha grabado cinco discos desde 1987) es una nueva demostración de buen gusto y precisión. Robertson es un guitarrista excelente, pero prudente, que parece confiar más en las canciones que en la contundencia de un riff o un “solo”.

El ex compañero de Rick Danko, Richard Manuel y compañía firma todas las canciones en solitario, excepto dos, compuestas junto a Eric Clapton y una, la balada instrumental “Madame X”, firmada en solitario por este último. Además de  Clapton participan en “How To Become Clairvoyant” músicos tan conocidos como Steve Winwood o Tom Morello. El resultado es un disco intenso, elegantemente producido, con multitud de detalles jugosos, que en ocasiones suena “adulto” y en otras efervescente. Un trabajo de largo recorrido.



Algunos gurús dicen que el futuro del buen periodismo pasa por las plataformas de pago en internet. Le pondré un ejemplo: leer “Así, a la guerra, no”, la columna que ha escrito hoy Jiménez Losantos, cuesta 0,79 euros (en Orbyt, el último juguete de Pedro J Ramírez). ¡Un chollo! Por menos de un euro podemos desayunar con Federico, y salir a la calle dispuestos a comernos el mundo: con espuma en la boca, la bilis a punto de nieve y el puño americano en el bolsillo. Bien es verdad que por poco dinero más (1,20) podemos comprar no ya la columna, sino El Mundo entero en papel, y darle una verdadera utilidad práctica: envolver el bocata. Con esto quiero decirles que el futuro del periodismo, del bueno, del que siempre estará ahí, es la televisión…

Ayer sin ir más lejos Ana Rosa Quintana tuvo que comparecer en calidad de imputada en el Juzgado de Instrucción número 43 por, fíjense que injusticia, ejercer el oficio más viejo del mundo: el de periodista. Al parecer, la veterana presentadora y su equipo ofrecieron a Isabel García, la mujer del asesino de la niña Mari Luz, minusválida psíquica, entre 600 y 800 euros por participar en el programa de Ana Rosa (Telecinco). García dice que finalmente ni siquiera le pagaron: se limitaron a mantenerla secuestrada el tiempo necesario para grabar algunas escenas patéticas. Afortunadamente aún queda gente con corazón: gracias al magistrado del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid, que la camufló en su propio vehículo, Quintana no tuvo necesidad de probar su propia medicina y esquivó a los periodistas que la esperaban en la puerta de los juzgados. Buitres…

La televisión, no lo duden, está devolviendo al periodismo la dignidad perdida. Vean las tertulias políticas de Intereconomía, Veo 7 o La Sexta, escuchen a María Antonia Iglesias en “La Noria” o disfruten de María Patiño en “DEC”, y sabrán de qué les estoy hablando.

Y si le quedan dudas, vea la televisión pública. Y no me refiero a las necrológicas de los telediarios sobre Elizabeth Taylor, en las que los redactores de cultura se han mostrado en todo su esplendor, derrochado tópicos y amaneramiento en dosis similares (ese “Adiós a la mirada violeta de Hollywood”). Hablo de cosas más serias…

“Son imágenes de video aficionado que las agencias no han podido contrastar, las que estamos viendo”, aseguró sin inmutarse Ana Blanco, la presentadora del Telediario 1 (TVE). Las imágenes, de una calidad nefasta, desenfocadas y temblorosas, muestran una calle iluminada por una farolas en las que se levanta una polvareda. Se supone que son las revueltas que se están produciendo en Siria. La auténtica noticia es que los mejores informativos del mundo, los de la televisión pública española, emiten unas imágenes sin contrastar. ¿Siria? Es posible, pero también podría ser Móstoles o Esplugues de Llobregat a las tres de la mañana durante las fiestas del santo.

El futuro del periodismo está en el equilibrio, no podía ser de otra manera. Concretamente en el equilibrio entre pagar por leer a Losantos, secuestrar a una retrasada para hacer “la entrevista que todo periodista querría dar”, y emitir en una tele pública imágenes “sin contrastar”. Periodismo del bueno.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Jason Isbell & The 400 Unit.

Cd: Here We Rest.

Antiguo miembro de los imprescindibles Drive By Truckers, Jason Isbell lleva años grabando discos interesantes con sus 400 Unit. Este “Here We Rest”, el cuarto, es el mejor de todos. El guitarrista, cantante y compositor de Alabama no solo ha escrito once canciones impresionantes, sino que ha conseguido grabarlas con el sonido adecuado: mucho rock, algo de country, toques soul… Una belleza, desde la portada hasta el acorde final.

“Se puede engañar a todo el mundo por un tiempo y a algunos siempre, pero no a todos siempre”. Abraham Lincoln.

Pedro J Ramírez, director e ideólogo del diario El Mundo ¿Qué pretende? Esta pregunta puede hacérsela cualquier lector de prensa que siga la información que este periódico ha ofrecido, a lo largo de los últimos siete años, sobre el atentado terrorista que tuvo lugar en Madrid el 11 de marzo de 2004. Un culebrón de temporizadores, mochilas, explosivos, casetes de la Orquesta Mondragón, conspiraciones, peones negros, etarras, jueces, policías y políticos. Mentiras y medias verdades. Han pasado siete largos años y los familiares de las víctimas siguen pidiendo tranquilidad: Déjennos con nuestro dolor; dejen en paz a nuestros muertos”, dijo Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados de Terrorismo, durante la celebración del séptimo aniversario de la matanza en la puerta de la estación de Atocha. El Mundo respondió a esta súplica con un titular de los que hacen historia: “Japón escribe su 11-M”.

“Ni un solo día ha dejado de haber algún periodista de El Mundo dedicado al asunto”, dice el director de El Mundo, ignorando que para escribir que “Japón escribe su 11-M” no es necesario ser periodista. Basta con estar enfermo. O carecer de escrúpulos. Ni un solo día, en eso tendría razón, sin tratar de confundir, de manipular, de relacionar de forma subliminal 11-M y ETA, 11-M y dolor, 11-M y muerte.

Retomamos la pregunta inicial. Pedro J Ramírez, director e ideólogo del diario El Mundo ¿Qué pretende? Pedro J tiene fama de gran periodista, de esos que llaman de raza. Ya saben, con olfato, obsesionado por su trabajo, capaz de cualquier cosa por conseguir una exclusiva. El seguimiento periodístico del 11-M por el diario El Mundo no es ni casualidad, ni extravagancia, ni locura, es simplemente negocio: en abril de 2005, un año después de los atentados, Unedisa presentó “los mejores resultados de la historia”. En 2004 “el resultado operativo representó un beneficio de 40 millones, con una variación positiva del 200% , frente al dato de 13,3 millones correspondiente a 2003”.

Pasan los años y las mentiras, lo que no impide que el 11-M siga cotizando en la bolsa de El Mundo. O eso creen… Hace sólo unos días su canal de televisión, Veo7, emitió un especial dedicado a los atentados. Lo mismo de siempre. Excepto que ahora, en el pecado llevan la penitencia: Unidad Editorial prescindirá en unos días de Ernesto Sáenz de Buruaga como gestor de Veo7 “por la mala marcha del canal”. Ruina absoluta. Las audiencias de la televisión de El Mundo siguen siendo, pese a los especiales sobre el 11-M, tan patéticas como cuando estaba al frente Melchor Miralles.

Recuerden a Lincoln: No se puede engañar a todo el mundo siempre.

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Un motivo para NO ver la televisión

Buddy Miller

Cd: The Majestic Silver String.

Clasicos del country interpretados por una leyenda, Buddy Miller, que se hace acompañar por grandes músicos. Esa es la nueva oferta del de Ohio, un clásico de sonido Americana que, sin conseguir un solo gran éxito, ha sabido ganarse una enorme reputación. Todos respetan a Miller, todos quieren acompañar a este compositor sobrio y guitarrista de grandes recursos, todos reclaman sus servicios como productor.

“The Majestic Silver String” es su octavo disco, y lo mejor que puede decirse de él es que mantiene el altísimo nivel de los siete anteriores. Buddy Miller es, sobre todo, un artista tremendamente regular: nunca decepciona. Y menos en este disco, en el que le acompañan en las guitarras nada más y nada menos que Bill Frisell, Marc Ribot y Greg Leisz. Impresionante.

En estos tiempos de dudas, en los que las nuevas tecnologías y las viejas gestiones han puesto el periodismo contra las cuerdas, necesitamos como nunca visionarios. Ya saben, gurús, iluminados, líderes espirituales, o como quiera usted llamar a aquellos dispuestos a señalarnos el camino para salir del hoyo. Tipos con capacidades precognitivas como  Pedro J. Ramírez, capaces de hacernos sentir orgullosos de haber elegido esta profesión. El colega de Jiménez Losantos hace en su periódico una oferta que nadie en su sano juicio puede rechazar, y que sin duda revolucionará el mercado periodístico: “Lea hoy el periódico de mañana”.

¡Conocer los hechos con anterioridad a que sucedan! ¿Alguien da más? La oferta de Pedro J es irrechazable y dinamita el mercado, puesto que por sólo 14,99 euros al mes el lector “podrá leer en primicia el periódico de mañana antes que nadie”. ¿El periódico de mañana? ¿En primicia, antes que nadie? ¡Deme media docena de subscripciones a esa maravilla, señor Pedro J, por lo que más quiera en este mundo! Y yo que creía que los grandes diarios digitales bordaban la perfección al ofrecernos la información al minuto…

Un primer análisis del producto sugiere que este nuevo proyecto periodístico está basado en “El informe de la minoría”, un relato en el que otro genio con mayúscula intercalada entre nombre y apellido, Philip K. Dick, analiza la posibilidad de alterar el futuro si fuésemos capaces de predecirlo.

Pedro J ya había utilizado con éxito la ciencia ficción en  algunos experimentos informativos. Recuerden, sin ir más lejos, que gracias a El Mundo nos enteramos de que “la furgoneta Kangoo del 11-M tenía una tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero”. Precisamente con ese tema ya clásico en su repertorio, que tantos periódicos ha  ayudado a vender, celebró anoche Unidad Editorial esta vuelta de tuerca definitiva de Pedro J a su forma de entender el periodismo. Veo7, su televisión de la señorita Pepis, emitió en prime time “La verdad periodística, la otra sentencia del 11 M”. Un debate de visionado obligatorio en facultades de periodismo y escuelas de trileros, puesto que contaba con la participación de, entre otros fantaseadores, Casimiro García-Abadillo, Fernando Múgica y el propio Pedro J.

“Los reyes magos nos han dejado lo que más podíamos anhelar: la justicia sostiene que todo lo que hemos publicado sobre el 11M es cierto”, aseguró Pedro J en un monólogo inicial de una intensidad emocional espeluznante. ¿Más incluso que las filtraciones de Wikileaks? Sin duda, puesto que inmediatamente después el director de El Mundo dijo, en una frase para la historia: “Nuestra verdad periodística es nuestra verdad periodística”. ¿Se refería a la tarjeta del Grupo Mondragón? “No decimos que ETA cometió el atentado, pero tampoco se puede desmentir categóricamente”, sostuvo Pedro J. “Yo creo que ETA está flotando en el ambiente…”, sentenció García-Abadillo.

Gran televisión, periodismo de lujo. Estoy ansioso. Por suscribirme a su periódico de mañana y poder leer noticias como estas hoy mismo.

Liberémonos todos / de la farsa total / y se alzan los hombres con valor / ante el poder sindical”. Pedro J. Ramírez. Poeta.

Curioso país este de chiquilicuatres sindicales”, insiste de manera despectiva Ernesto Sáenz de Buruaga en su columna de El Mundo. ¿Chiquilicuatres sindicales? Así, generalizando, intenta el amigo Buruaga estar a la altura de Pedro J, su jefe, y poner un granito de arena en la campaña de acoso y derribo a décadas de lucha obrera. Para ellos generalizar no es un problema: nunca se sentirían ofendidos si hablásemos de “chiquilicuatres periodísticos”. Un caso de amnesia similar al del PP de Camps y Fabra, que piensa que los sindicalistas son vagos y corruptos. “No podemos mantener una aristocracia sindical a costa del dinero de los madrileños”, asegura sin inmutarse Francisco Granados, Consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid.

Desprestigiar a los sindicatos, desmoralizar a los trabajadores y reventar la huelga del día 29 se ha convertido en el deporte nacional de la derecha y de los medios de comunicación. “La verdad es que la tertulia de Carlos Herrera es bastante plural: unos contertulios le atizan a UGT y otros a CCOO”, ironiza un blogger en Twitter. Una estrategia que no causaría mayor sorpresa si estuviese firmada por la patronal o la banca, pero que resulta inaudita cuando en algunos casos es consentida y hasta utilizada por la izquierda. ¿La izquierda?

Periódicos, televisiones y radios, empresas a fin de cuentas, hablan de los sobresueldos de los dirigentes sindicales, de los negocios con los ERE y las pensiones, de sus millonarias vacaciones en el mar… El diputado del PP José Ignacio Echáiz asegura que el líder de CCOO luce maneras “de sindicalismo burgués en crucero de lujo”. En la página 27 de El Mundo del pasado sábado Jiménez Losantos fue más lejos: “El protomártir Toxo (CCOO), dueño de un ático de VPO pese a su latisueldo, ha hecho un crucero de lujo por el Báltico con su señora para preparar la Jornada Suicida contra el capitalismo opresor. Qué menos”. En el mismo diario, sólo dos páginas después, Lucía Méndez demuestra algo de cordura y contradice al político y propagandista: “decir que el crucero de Pullmantur por el Báltico es de lujo es tan verdad como que Obama es musulmán y comunista… El crucero de Toxo, no hay más que ver las fotos, lo hacen miles de trabajadores todos los años pagándolo con la extraordinaria de julio”.

En cualquier caso, y para los que tengan alguna duda sobre la oportunidad o no de esta huelga, ahí está la televisión para iluminarles. Ver a Díaz Ferrán, todo un presidente de la patronal, pendiente de varios juicios por impago de nóminas a sus trabajadores y por maniobras presuntamente fraudulentas, dando doctrina sobre economía, estrategia y hasta moral en el programa “59 segundos” (TVE) debería bastar para convertir al más descreído empresario en apasionado sindicalista.

Labordeta hubiera dicho: “¡A la mierda!”. Yo soy más práctico: ¡A la huelga!

A la chita callando, de manera discreta pero incansable, Veo 7, la televisión de El Mundo, se está consolidando en el panorama audiovisual español. Con el cadáver de Melchor Miralles todavía caliente Pedro J. Ramírez,  gurú del periodismo e  historiador de reconocimiento internacional, ha cogido las riendas del invento y, ni corto ni perezoso, se ha estrenado como presentador: es el anfitrión del programa “La vuelta en Orbyt”, un nuevo giro de tuerca al tantas veces fracasado “La vuelta al mundo”. “Sin tapujos. Sin intermediarios. Como debe ser”, advierten en el periódico de la misma empresa. Excitante ¿verdad? Pues espere, espere, porque Pedro J sólo es el mascarón de proa de un buque repleto de grandes de la comunicación. Al frente del espacio estrella de la programación nocturna de Veo 7 estará, los lunes, Sáenz de Buruaga. Los martes, Luis Herrero. Los miércoles Fermín Bocos. Los jueves, como ya hemos visto, Pedro J. Y los viernes, Carlos Cuesta. ¿Quién da más?

La flor y nata del periodismo independiente, de la opinión ecuánime, de la pluralidad y, por qué no decirlo, del feeling audiovisual. Sólo se echa en falta a un Jiménez Losantos que, con su templada presencia, pondría la guinda a una plantilla galáctica, de ensueño. ¿Quién dijo que no se hacía buena televisión en España? Ahí tienen las noches de Veo 7. ¿Quién pensó que la TDT no aportaría nada nuevo al panorama audiovisual? Ahí tienen a Pedro J, a Buruaga y a Luis Herrero.

“El mundo en 2 minutos”, videoblog con el que  Pedro J desgrana la actualidad en la red, se le ha quedado pequeño, qué duda cabe. El director de El Mundo necesita mucho más que 120 rácanos segundos para exponer sus pensamientos y reflexiones. Recuerden que no se trata de un simple periodista, sino de toda una eminencia: recibió hace sólo unas semanas el doctorado Honoris Causa por la prestigiosa Universidad San Ignacio de Loyola de Perú. “Por una vida dedicada al periodismo, a la verdad, a la regeneración democrática y a la lucha por la libertad”, dijo sin inmutarse Edward Roekaert, rector del centro.

Ha nacido una estrella audiovisual. Es un honor para todos los televidentes españoles, acostumbrados a la telebasura, poder sintonizar las noches de Veo 7.

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Un motivo para NO ver la televisión

Justin Townes Earle
Cd: Harlem River Blues.

El hijo del grandísimo Steve Earle lanza su cuarto  CD (el primero fue un EP titulado “Yuma”), un trabajo sencillo y directo con el que recupera el pulso del enorme “The Good Life” (2008). Buenas canciones, instrumentaciones cuidadas, una producción adecuada… No se puede pedir más. Tarde o temprano Justin Townes Earle nos dejará una obra maestra…


¿Dónde está Zapatero? Perdido. Quién sabe si leyendo el Deuteronomio, preparando la  comparecencia en el Congreso o tachando ideas de su hoja de ruta. No está, seguro, dando la cara en televisión. Ahí está Rajoy, un líder de la oposición que se anticipó una vez más al presidente del Gobierno al desayunar con Ana Pastor en TVE. Tras su intervención se confirmó lo que muchos sospechamos: Rajoy es lo mejor que le puede pasar a Zapatero. “No hay ser humano que resista la publicación de sus conversaciones privadas. Por honrado que sea. Y los políticos no somos perfectos, somos humanos, tenemos nuestros sentimientos”, dijo cuando Pastor le preguntó por el hijoputa. El de Esperanza Aguirre, digo.

Sabíamos que Zapatero consulta el antiguo testamento. Ahora sabemos que la vida interior de Rajoy no es menos intensa: “Los demás también son de Dios”, confesó a Ana Pastor. ¿Les ha quedado claro? Somos de Dios. O de Satán, o de Carabanchel, como decía Santiago Segura en “El día de la bestia”. Ante pensamientos de tal profundidad, me perdí. Aunque cuando me quedé definitivamente sin rumbo fue al ver el comienzo de la última temporada de “Perdidos” (Cuatro), la serie que ocupa estos días la atención de todos los medios de comunicación. Dicen que se trata del comienzo del final. El desenlace. Los medios de comunicación afines a Cuatro, foros y webs freaks, suplementos culturales… Todos aseguran que “Perdidos” ha inventado un nuevo lenguaje televisivo. Que jamás una intriga había llegado tan lejos. Que ha creado escuela. Que se trata de “la serie total”. Que televisión, internet y literatura se dan la mano.

Recuerdo que me fascinó el comienzo de “Perdidos”. La isla, el accidente del vuelo 815 de Oceanic, los diferentes perfiles de los pasajeros, su instinto de supervivencia… Parecía una versión moderna, libre y enloquecida de “Robinson Crusoe”, rodada con grandes medios, actores aceptables y un guión que prometía muchas y excitantes sorpresas. Pero un buen día, aquel en que un oso blanco apareció de pronto en la selva tropical, una mosca se me poso detrás de la oreja. Y nada volvió a ser igual. Después llegó el maltrato de TVE a la serie: cambios de fecha de emisión, episodios amontonados, desorden… “Perdidos” dejó de parecerme interesante en el momento en que la estructura narrativa y la trama comenzaron a ser anárquicas, enrevesadas, interminables, rocambolescas.

Que me perdonen los “losties”, pero a estas alturas me importa un pimiento si la serie se desarrolla en el pasado o en el futuro; si la isla es una isla, la sede de la cienciología o la segunda vivienda de una familia extraterrestre; si John Locke es el jefe, Jesucristo resucitado o un vendedor de seguros de New Jersey. Creo sinceramente que todo el interés generado por el final de “Perdidos” se ha conseguido mediante un guión repleto de preguntas sin respuesta, un juego de saltos en el tiempo (presente, futuro y pasado como posibilidades imaginarias a representar), una gran inversión publicitaria y una brutal campaña de marketing. ¿Qué puede contar una periodista que ha sido invitada a Hawai para presenciar el rodaje de la última temporada de la serie? Sólo cosas buenas, sobre todo si habla en una emisora o en un periódico de la misma empresa que la cadena que emite la serie.

El final de “Perdidos” será una desilusión. Es imposible desenredar semejante madeja. Pasan los años y el duelo por la noción del tiempo, esa batalla entre física y filosofía que mantuvieron Einstein y Bergson, sigue siendo algo relativo. Como relativo es el éxito de una ficción cuya realidad difícilmente puede superar las expectativas creadas por el marketing.

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P.D.1

Quién no parece perdida es una Belén Esteban que tiene muy claro su objetivo: Pedro J. Ramírez. Duelo de titadines. Perdón, de titanes. El Mundo le dedica páginas y maledicencias a la ex de Jesulín: en uno de sus famosos reportajes de investigación aseguran que se le está cayendo la nariz. Esteban soluciona el enredo disparando sobre el director del periódico con solvencia y precisión: “que se preocupe de lo que le graben a él y deje a los demás en paz”.

P.D.2

“¡Viva España!”, dice el Rey como colofón a su visita a Líbano. “¡Viva España!”, le responden a gritos y con sincronía circense los militares desplazados a ese país. Viendo esas imágenes en el Telediario (TVE) un servidor no puede evitar pensar en el pasado. El NODO y esas cosas. El día antes, viendo “El hombre y la tierra” de Rodríguez de la Fuente, me sucedió lo mismo. El pasado se funde con el presente y nos aleja del futuro. O quizá nos adelante un futuro que cada vez es más pasado. O puede que… Otra vez el tiempo, como en “Perdidos”, caminando hacia atrás, en busca de Einstein y Bergson.

P.D. 3

Silvia Barba, redactora de TVE, presenta la gran noticia que abre la sección de deportes del Telediario. Barba de paseo con tres jugares del Sevilla: Palop, Negredo y Navas. “Los tres han aceptado la invitación de TVE para ver si es tan difícil bailar sevillanas como meter un gol”, dice, y les lleva a un tablao a dar palmas. ¡Qué gran idea para un informativo! ¡Qué planteamiento periodístico tan original! ¡Qué satisfacción produce comprobar que en los telediarios de la televisión pública se acumula tanto talento!

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Un motivo para NO ver la televisión

Reckless Kelly.

Cd: Somewhere in time.

Los tejanos Reckless Kelly regresan con un gran disco y una gira que puede traerlos a España. El quinteto de Austin ha grabado doce canciones intensas para un octavo cd en el que mantienen el nivel que los convirtió en banda favorita de Steve Earle. Letras y composiciones muy cuidadas, actitud rocanrolera, y uno de los mejores directos del mundo de la Americana. ¿Los cowpunks más grandes de Tejas?

Ni Elena Francis en sus mejores momentos hubiera podido soñar un continuador de su labor más cualificado, mejor dotado. Ni el Hugo Chávez más parlanchín, demagógico y manipulador podría imaginar que surgiría un rival de tanto postín. Y es que Pedro J. Ramírez, el director del periódico El Mundo, ha montado su propio consultorio. Como Rappel o Aramis Fuster. Y qué mejor ubicación para ese chiringuito que Veo 7, su propia televisión, una cadena incapaz de hacer un buen programa que intenta por todos los medios dar la nota: después de la entrevista más larga del mundo (Pedro Ruíz), y emitir el fútbol sala “como nunca antes se había visto”, llegan los  monólogos más engolados y vanidosos del planeta. Buscan, pobres, algo con lo que arañarle una miaja de audiencia a Intereconomía.

Pedro J. apareció en su consultorio, una sección de “La vuelta al mundo”, sonriente, elegante, sobrado. Y arrancó con el caso Faisán para decir que El Mundo ya lo había contado todo en días anteriores. El resto no fue muy diferente, la verdad. A los fallos en la señal de TDT de mi receptor, y la escasa calidad de los vídeos con las preguntas, se sumaba la espesura del discurso de Pedro J y su obsesiva promoción del periódico que dirige. El resultado fue un batiburrillo demasiado abstracto incluso para él, un periodista ni ni. Ni me fío, ni me lo creo.

No fue el único ni ni de la noche. Hubo más en La Sexta, una cadena que no admiten medias tintas. O eres un tiburón sin escrúpulos, capaz de trabajar 24 horas diarias y pasar por encima de todos para conseguir tus fines, o eres un besugo vago y analfabeto. Es decir, que o eres de los ejecutivos de “El aprendiz” o eres un niñato de “Generación ni ni”, un nuevo reality con casa, inquilinos y cámaras indiscretas. El hogar para esos jóvenes bastardos que ni trabajan, ni estudian… “ni se esfuerzan, ni aportan, ni respetan, ni tienen valores”.

Dicen que “Generación ni ni” nace con la idea de recuperar para la sociedad a ocho jóvenes-basura, que pasarán dos meses en una casa “especialmente diseñada para ellos”. ¿Con sofás comodísimos, un jardín de marihuana y neveras repletas de birras? De ninguna manera. Con una férrea disciplina, “viviendo un proceso de acompañamiento y monitorización terapéutica con un equipo de educadores en los valores, principios básicos, herramientas y habilidades sociales”. De meter en vereda a semejante rebaño, ocho adolescentes ninis, se encargan los psicólogos del programa. Los superninis, versión crecidita de la famosa supernanny de Cuatro.

“Generación ni ni” nos hace pensar de nuevo en los problemas de La Sexta con la producción propia, puesto que recuerda sospechosamente a “Curso del 63” (Antena 3) o, todavía peor, a “De patitas en la calle”, otro programa emitido en la propia cadena sobre jóvenes que, expulsados de sus familias por vagos y maleantes, tienen que buscarse la vida y convivir en una casa que les pone el programa. De nuevo nada nuevo.

Pero no todo es adaptación y copieteo. Hay que reconocer que en el reality estrenado anoche se nota la mano de su flamante director, Roberto Ontiveros, ex responsable supremo de “Gran Hermano”. Y se nota por la enorme facilidad que tiene este hombre para mostrar al telespectador lo peor de la especie humana, la escoria. Más que por los tiros de cámara o por la realización, por la iluminación o lo original de la idea, la presencia de Ontiveros al frente de un reality garantiza una absoluta falta de pudor.

Adolescentes maleducados, padres llorosos, porros, tacos, violencia, embarazos no deseados, situaciones aparentemente límites…“Si no generamos polémica, nos habremos equivocado en algo”, dice Roberto Ontiveros en una miserable declaración de principios.

Reportero es, según el Diccionario de Uso del Español (prologado por García Márquez), “el periodista que recoge y redacta noticias, especialmente si está especializado en la elaboración de informes y reportajes”. Yo añadiría que son aquellos que pisan charcos, rompen cristales y montan su redacción en las calles: la élite del periodismo. Es importante conocer el significado correcto de la palabra para apreciar en toda su grandeza el titular con que nos han sorprendido los medios de comunicación: “Telecinco ficha a la reportera estrella de La Sexta”. Se refieren a Pilar Rubio. ¿La reportera estrella de La Sexta?, se preguntarán muchos de ustedes. Pues sí, concretamente la reportera del millón de euros, cifra que aseguran pagará la cadena de Vasile (y que la propia cadena se ha apresurado a desmentir).

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(Pilar Rubio, con el vestuario característico de los reporteros, se dispone a redactar una información sobre la guerra de Afganistán)

No debería sorprendernos el dispendio. A lo largo de los años, una de las características de Telecinco ha sido su compromiso con el periodismo de calidad. Una apuesta arriesgada y, como ahora vemos, carísima, que comenzó allá por los noventa con el fichaje de las chicas Chin-chin, y tuvo continuidad con las Cacao Maravillao, las  Mamachichos y las señoritas de “Bellezas al agua”. El sábado, sin ir más lejos, recuperaron a una de estas reporteras históricas, ya retirada, para que ofreciese un máster de periodismo de investigación en “La noria”. Era Esther del Prado, una mujer polifacética que, además de ir por el mundo alcachofa en mano, fue azafata del “Un, dos tres…”, bailarina, actriz de serie B y portada de Man e Interviú. La cumbre interpretativa la alcanzó con un papel secundario en una película premonitoria: “El pelotazo nacional”. Pero Esther fue entrevistada en “La noria” por su mayor éxito profesional: ser la ex mujer del bigotes. Sí, el del Gürtel, el amiguito del alma de Camps, el que en la boda de Aznar agarraba el puro como si fuese un miembro viril.

Esther recordó con agrado su etapa junto a Andrés Pajares, y contó una anécdota tronchante: “Nos lo pasábamos de miedo por los pueblos. Pajares paraba el coche y decía a la gente: “Estimado cateto, ¿Dónde está la calle tal?”. Divertido, ¿verdad? Pero lo mejor estaba por llegar. Álvaro Pérez, el bigotes, su ex, le sugería habitualmente que se pusiese escotes y minifaldas cuando tenían entrevistas importantes. Pero un día fue más lejos y ejerció de proxeneta. Cuando aún estaban casados, el bigotes ofreció a su mujer  prostituirse. “Cuando hice la portada (de la revista Man) me llegó una proposición en concreto más bien deshonesta por parte de una persona conocida, un político, que quería pasar unas vacaciones conmigo en un barco durante un mes y que podía pedir a cambio lo que quisiera. Y me sorprendió que esa proposición me llegó a través de mi marido y me dijo que decidiera yo y me quedé muerta”,  dijo la reportera Esther.

Podemos estar más o menos de acuerdo con la programación de Telecinco, pero deberíamos reconocer que Vasile tiene un ojo excelente para fichar reporteras. Con la contratación de Pilar Rubio, esta cadena insiste en su línea de seriedad y credibilidad informativa. Y consigue dos cosas: debilitar los informativos de La Sexta, que sin Rubio quedan claramente descabezados, y mantener su tradicional apuesta por el periodismo comprometido. Enhorabuena, por tanto, a Telecinco y a la reportera del millón de euros.

Los bigotes

(Los bigotes, en una imagen cortesía de Telecinco)

P.D.

Otra reflexión sobre periodismo de élite. La emocionante noticia leída en El Mundo del pasado viernes: “El presidente valenciano se disculpa (por acusar al PSOE de quererle muerto) tras ver el videoblog del director de El Mundo”. El texto explicaba aún mejor el proceso de arrepentimiento de Camps, y cómo en esa decisión no habían influido ni su familia, ni Rajoy, ni sus compañeros del PP. Ni siquiera su deteriorado sentido común. Había sido Pedro J. Ramírez, la conciencia de la derecha ibérica: “A media tarde, la publicación en elmundo.es del videoblog de su director, Pedro J. Ramírez, hizo reflexionar a Camps. Ramírez calificaba las palabras de ´monstruosidad`, y aconsejaba a Rajoy que solicitara de Camps una disculpa pública”, asegura El Mundo.

¿No lo sabían ustedes? Todos, absolutamente todos  los políticos españoles, tanto los de derechas como los de centro, esperan como agua de mayo el videoblog de Pedro J. para tomar decisiones. Son apenas dos minutos, pero en ellos se condensa más sabiduría que en todas las bibliotecas, mejores consejos que en “Bricomanía”. ¿El quinto poder? ¡Quia! El poder absoluto y total.

Un motivo para NO ver la televisión

Tom Waits y la canción del mes: November

No shadow
No stars
No moon
No cars
November
It only believes
In a pile of dead leaves
And a moon
That’s the color of bone

No prayers for November
To linger longer
Stick your spoon in the wall
We’ll slaughter them all

November has tied me
To an old dead tree
Get word to April
To rescue me
November’s cold chain

Made of wet boots and rain
And shiny black ravens
On chimney smoke lanes
November seems odd
You’re my firing squad
November

With my hair slicked back
With carrion shellac
With the blood from a pheasant
And the bone from a hare

Tied to the branches
Of a roebuck stag
Left to wave in the timber
Like a buck shot flag

Go away you rainsnout
Go away, blow your brains out
November


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