El descodificador

Posts Tagged ‘la sexta

Clasismo. En este concepto, una sofisticada forma de discriminación social, se basa buena parte de la producción propia de La Sexta, que pasa sin despeinarse del despilfarro y el supuesto glamour de “Mujeres ricas” a la ordinariez y la macarronería de “Princesas de barrio”. No parece consecuente que una cadena que se autodenomina de izquierdas, y que prometió televisión de calidad, juegue con conceptos tan conservadores y zafios. “Buenafuente”, “El intermedio” y “El Follonero” deberían avergonzarse de compartir frecuencia con estos esperpentos, basados en algunas de las actitudes que ellos critican con dureza: marginar, menospreciar, utilizar, diferenciar, explotar… discriminar.

Ellas son la Paqui (27 años, cantante de orquesta), la Iratxe (25 años, en paro), la Jessy (22 años, manipuladora de aerosoles) y la Marta (19 años, gogó). Quieren triunfar en la tele, ser “colaboradoras”, salir en Interviú. Clónicas de Belén Esteban, ejemplo de ganadora en la sociedad actual, están siendo devoradas por esa máquina de triturar personas que es la telebasura. Son princesas de barro, condenadas a la derrota: el programa está basado en desnudar sus miserias. “Ayer me lié con uno”, explica a gritos la Marta, “que la tiene muy ancha, pero no muy larga. Y qué pasa, pues que hace la metralleta y se le sale. Luego se pone encima y parece un conejito Duracell. Jajajajajaja”.

Buscar la audiencia en la caricatura de los extremos, una mujer hiperpija y despilfarradora o una macarra analfabeta, son recursos fáciles que no exigen ningún talento. Sólo falta de escrúpulos, quizá ausencia de moral. “Princesas de barrio”, docu-reality sórdido y malintencionado estrenado la noche del domingo, es un nuevo despropósito audiovisual basado en la supremacía intelectual y económica de los que tienen la sartén por el mango. Ni un sólo plano parece casual, todos están elegidos para mofarse de las vulgaridades de las protagonistas, para resaltar los defectos de estas pobres “princesas”, felices de  ser reinas por una noche, de poder mostrar a las cámaras su lenguaje soez, sus barrios cutres, sus amigos gañanes, sus pocas expectativas vitales, su escasa preparación. ¡Qué interesante experimento sociológico! ¡Cómo se han tenido que divertir los responsables del programa, una burla de las vidas que tienen lugar en el extrarradio!

.

Un motivo para NO ver la televisión.

Greg Trooper

Cd: Upside-Down Town.

Greg Trooper es un veterano cantautor de New Jersey que, pese a grabar discos enormes durante las últimas tres décadas, continúa siendo un perfecto desconocido fuera de Estados Unidos. Una injusticia: escribe canciones magníficas, tiene una voz recia, inconfundible, y cuentan quienes han tenido la suerte de ver alguno de sus conciertos que sabe transmitir energía cuando está sobre el escenario.

Este “Upside-Down Town” es el octavo cd desde su debut en 1986, y ha sido editado tras cinco años de silencio discográfico. Pocas grabaciones, pero muy sólidas: Trooper cuida todos los detalles, y asegura que jamás publica temas de relleno. Cosmopolita, dentro del mundo de las raíces USA, es capaz de sonar en ocasiones tejano, y en otras a puro Village. Un valor seguro…

No se dejen engañar por el título del post de hoy: no voy a hacer otro comentario agrio sobre el Gobierno. El post está dedicado a una serie de ficción norteamericana llamada “The Walking Dead”, estrenada anoche por La Sexta, la cadena más activa en los últimos días. Se trata de la adaptación de un comic que, escrito por Robert Kirkman y dibujado por Tony Moore en 2003, describe con gran éxito entre el público yankee un cataclismo que convierte a los humanos en zombis. Los zombis son, no hace falta que se lo cuente, esos muertos que no acaban de palmar y se mueven por el mundo como si fuesen sonámbulos a los que se les están acabando las pilas. ¿Han visto a Manuel Fraga recorrer la Ciudad de la Cultura de Galicia, ese monstruo presupuestado en 100 millones de euros en el que ya se han gastado 500 millones? Pues más o menos…

Antes de comenzar la crítica le confesaré que tengo ciertos gustos… digamos que extraños. Por ejemplo, me fascina la preparación de cadáveres de animales con fines científicos. Con esto quiero decir que no soy un tipo apocado o medroso. Pues bien, después de haber abierto en canal decenas de bichos muertos, escaldado y arrancado plumas de aves, extraído las vísceras de mamíferos, cocido sus cuerpos, descarnados y finalmente archivados sus esqueletos mondos y lirondos, tengo que confesar que con “The Walking Dead” he pasado algún mal rato. No me incomodan los restos reales de animales en diferentes fases de descomposición, pero me desagrada ver una ficción en la que disparan en la cabeza a una niña con la cara en proceso de putrefacción.

Con esto quiero decirle que “The Walking Dead” no es una serie para pusilánimes: la violencia es brutal y el detalle morboso no siempre está justificado. Cabezas reventadas con palos de beisbol, sesos saltando por los aires, sangre corriendo a chorros, cuerpos troceados que se arrastran con las tripas colgando, humanos embadurandos con restos de zombi… El ambiente post apocalíptico de la serie, que recuerda sospechosamente a “The Road” de Corman McCarthy y a la película de Danny Boyle “28 días después”, puede que así lo exija. Pero es seguro que tampoco le vendría mal un guión más jugoso, personajes emocionantes y actores con alma. Aunque tratándose de zombis imagino que no se les puede pedir demasiada pasión…

En cualquier caso, y pese al exceso de casquería, algunos momentos de los primeros capítulos son realmente memorables, como ese recorrido a caballo del protagonista camino de Atlanta, por el carril vacío de la autopista. Merece la pena echarle un ojo, en el sentido humano (no zombi), a la serie, y disfrutar de unos efectos especiales tan siniestros como brillantes. Pero no sé si será suficiente como para enganchar al público de ficción, ese que se debate entre bazofias como “Gavilanes” y exquisiteces como “Boardwalk Empire”.

.

Un motivo para NO ver la televisión

Un naturalista y otras bestias.

George B. Schaller.

Editorial Altaïr.

Si envidio a alguien en este mundo, ese es George B. Schaller, el más grande de los biólogos de campo del siglo XX. Y no sólo porque fuera el compañero de Peter Matthiessen en su viaje por Dolpo, durante el que este último escribió “El leopardo de las nieves” (Siruela), un clásico absoluto. Sino porque Schaller ha pasado tres años estudiando a los leones del Serengeti, ha vivido más de un año junto a los gorilas de montaña de los Virunga, ha seguido las huellas de los tigres en India, ha instalado su tienda en la reserva natural de Wolong para desvelar las intimidades del oso panda… Y de la mayoría de estas aventuras ha escrito libros maravillosos, en los que ha sido capaz de mezclar con enorme sabiduría los datos científicos, y la etología de las especies, con descripciones mágicas de paisajes, animales y plantas.

Schaller es uno de esos hombres privilegiados que han vivido por veinte. Tras cincuenta años estudiando la naturaleza, viajando sin tregua y denunciando tropelías medioambientales, por fin edita en España este resumen de sus peripecias por todo el mundo. “Un naturalista y otras bestias”, subtitulado “Relatos de una vida salvaje”, es el ejemplo perfecto de una existencia plena, aprovechada al máximo.

La Sexta estrenó anoche un debate de izquierdas. Ahí es nada. Decir que en España una cadena de televisión ha estrenado un debate de izquierdas se escribe y se lee en un pispás, ya lo ven, pero la cosa tiene mucha miga: demuestra la complejidad del medio televisivo y lo laberíntico de la mentalidad humana. ¡Somos tan enrevesados! Acostumbrado al monopolio de los debates de ultraderecha, el telespectador podría haber llegado a pensar que en este país no existía la izquierda. ¡Qué despropósito! La izquierda televisiva es una realidad, siempre y cuando sea compatible con el negocio. Así, 24 horas antes del debate “Al rojo vivo”, La Sexta emitió “Supercasas”, un programa sobre mansiones de lujo, con pijos de manual y dosis ofensivas de ostentación, despilfarro y exceso. Es decir, que en estos tiempos de socialismo de salón, la riqueza y la izquierda no se repelen, sino que se complementan.

Así las cosas, el sentido común daba a entender que el presentador de un debate de izquierdas en La Sexta sólo podía ser uno: Jaume Roures, un marxista trotskista millonario. El rojo vivo. ¡Qué maravillosa vuelta de tuerca moral! ¡Un debate de izquierdas presentado desde el poder y la hipocresía! Finalmente no ha podido ser, y el todopoderoso empresario catalán ha declinado su responsabilidad natural y ha puesto el debate en manos del director de la cadena, Antonio García Ferreras, quien presentó el programa con enorme desparpajo y solvencia.

Según las promociones de La Sexta, “Al rojo vivo” ofrece “Pasión por la pluralidad y el pensamiento crítico”. Sin embargo, la selección de tertulianos para el primer programa resultó francamente decepcionante. Más de lo mismo. Me temo que Federico Quevedo (El Confidencial), Fernando Berlín (Cadena SER), Elisa Beni (cadena SER), Antonio Miguel Carmona (dirigente socialista y tertuliano de El gato al agua), Francisco Marhuenda (director La Razón) y José María Calleja (CNN+) no representan lo que yo entiendo por “pensamiento crítico”. Y no pueden ofrecer nada nuevo a un telespectador que necesita aire fresco. En el futuro llegarán algunos invitados con criterio, pero también el habitual puñado de mercenarios televisivos, mentirosos compulsivos e insultadores sin escrúpulos. Nacho Villa, Alfonso Rojo,  Antonio Pérez Henares…

Dos horas y quince minutos de opiniones mediocres, sean conservadoras o progresistas, resultan un auténtico coñazo. Escaldados por la vulgaridad y la crispación de este tipo de debates, y saturados de información política, ¿necesitamos otro programa más con “opinadores” profesionales? Sin duda, puesto que con todos sus defectos, que los tiene, “Al rojo vivo” es el programa que la gente de izquierdas estábamos esperando: ¡Gracias a él adelantan la hora de emisión de “Buenafuente” (22.15 en La Sexta 2)!

.

Un motivo para NO ver la televisión

Social Distortion

Cd: Hard Times and Nursery Rhymes.

Buenas noticias: regresan Mike Ness y sus chicos. Los herederos legítimos de los Clash ponen a la venta su octavo disco dentro de unos días (ya se puede escuchar en algunas webs). Y lo mejor que puedo decir es que los seis años de espera desde su último trabajo de estudio, el grandioso “Love, Sex and Rock and Roll”, han merecido la pena. Desde la portada hasta el último redoble de batería son Social Distortion en estado puro, con sus letras incisivas, sus guitarras salvajes y la voz inconfundible de un rocker a la vieja usanza.

“Hard Times and Nursery Rhymes” es rock and roll, pero está abierto al resto del mundo. Comienza con un instrumental, crea espacios para un coro gospel, ofrece un homenaje a Bonnie & Clyde, tiene rastros de punk, blues y AC/DC… Pura energía, imprescindible en estos tiempos convulsos.

No me malinterpreten… El capo del imperio Mediapro-Imagina quizá no se ajuste a los cánones que actualmente definen la  metrosexualidad, ese sumum de la belleza masculina, pero en este blog procuramos no juzgar a las personas por su aspecto físico. Me temo que no estamos para tirar cohetes… Digo que Jaume Roures mete miedo porque ha elegido ese sistema, amedrentar, para intentar silenciar al maestro Ferran Monegal, seguramente el mejor crítico de televisión de este país. Roures y Monegal se vieron ayer las caras, metafóricamente hablando, en el juzgado de Primera Instancia número 4 de Barcelona: el primero acusa al segundo de “graves manifestaciones” y de “falsedad”, le insta a que se “retracte” por lo mucho que está sufriendo su “dignidad” y su “honor”. Y en caso de no retractarse, le amenaza con interponerle una querella “por delitos de injurias y calumnias”. Lean, lean…

No me digan que no da pavor… Todo un empresario de izquierdas, con su propio periódico, su propia productora de cine, su propia televisión en abierto y su propia televisión de pago, entre otras muchas posesiones, demandando a un pobre plumilla pajarero. ¿Dónde se ha visto semejante metedura… de miedo?

Y todo por un comentario de Monegal sobre una entrevista a Roures en el programa de “Buenafuente” (En La Sexta, ya saben, la cadena de Roures). No habló Monegal de mamporrerismo ni de felaciones en directo, ni nada por el estilo, dios le libre. Simplemente recordó, ante el comentario de Roures sobre la entrada de capital de fondo estadounidense Liberty en Prisa, que nadie está libre de trafullos: “se ha publicado que las empresas de matrices de Mediapro están radicadas en Holanda. Quizá incluso en las Antillas holandesas”. Acabáramos…

Roures quiere que Monegal rectifique. Dice que su dignidad y su honor están sufriendo. Cómo debe estar padeciendo este pobre marxista rico…

.

P.D.

“Algo pasa con Marta” (La Sexta) comienza, qué sorpresa, con un monólogo. Y un chascarrillo fabuloso: “Ligo menos que Bob Esponja”. El despliegue de imaginación y talento no acaba ahí, puesto que la presentadora hace pasar a un chico que habla por teléfono con Diego, su novio, y le pide que se case con él. Todo muy emocionante, imagínese. Inmediatamente después el invitado es Oscar, un chaval que busca el amor y conoce, vía web-chat televisivo, a Jessica, Gema y a otra Gema… Una cuadra de chavalas que le ha preparado La Sexta para que elija yegua. Escoge a Gema de Barcelona…“Si estáis buscando pareja, o un rollito, llamadnos y haremos lo posible para que encontréis a esa persona”, dice la buena de Marta.

Tal y como está de agresivo y peleón el panorama audiovisual, un talk show para adolescentes como “Algo pasa con Marta” no parece tener mucho futuro. Están a tiempo de dar un giro ganador: sustituyan a la presentadora actual, la actriz de El Internado, por alguna atleta famosa en paro, escriban un guión agresivo con camellos, drogatas y sustancias estupefacientes, y añadan un apellido al título. Ahí tienen el nuevo éxito de La Sexta: “Algo pasa con Marta… Domínguez”.

.

Un motivo para NO ver la televisión

No voy a salir de aquí.

Autor: Micah P. Hinson.

Editorial: Alpha Decay.

Micah P. Hinson es un músico norteamericano que escribe. “No voy a salir de aquí” es un librito breve, muy breve, intenso en algunos momentos, en general apasionante, que se lee de una sentada. El autor disfruta contando historias, y eso se nota. El autor es un tipo melancólico, ya lo sabíamos por su música, que tiene una especial sensibilidad para describir situaciones tristes, personajes en proceso de hundimiento y sonidos desgarrados.

“No voy a salir de aquí” es un libro, pero también podría ser un disco a la vieja usanza. Un elepé doble de vinilo con 27 canciones, otros tantos capítulos, que describen un mundo que no siempre va sobre ruedas. Ya sabíamos que Micah P. Hinson parecía capaz de grabar algún día un gran disco. Ahora también sabemos que es muy posible que algún día escriba un gran libro.

“El Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos”. Santiago Sierra, artista.

Los lectores de este blog, soberanos ellos, en ocasiones utilizan el espacio dedicado a los comentarios como desahogo. Pierre Arnaud se quejaba amargamente el pasado domingo del desprecio de la televisión por niños y adolescentes: a las 12:24 de ese día festivo La Sexta emitía “El guerrero más letal”, un programa “que consiste en testear armas y ver cuáles son más letales. Para ello se utilizan elementos que simulen el cuerpo humano para que las pruebas sean lo más reales”. El horrorizado lector cree que la falta de control a los medios audiovisuales es tan grande como su  influencia negativa en los más pequeños: “Luego me vienen diciendo que la LOE -Ley Orgánica de Educación- es un fracaso y una mierda cuando, en realidad, es la puñetera mejor ley de educación que hemos tenido hasta la fecha”.

No deberíamos olvidar que nuestras televisiones privadas son concesiones del Estado Español: las cadenas operan bajo el manto de unas licencias de servicio público otorgadas por el gobierno. Un  gobierno que tiene el deber de garantizar el buen uso de ese espacio radioeléctrico, un bien nacional. No lo hace. El Estado es quien tiene la obligación de vigilar que estas cadenas privadas, con objetivos exclusivamente económicos, cumplan los requisitos mínimos de decoro y utilidad pública. No es así.

Este Estado no soy yo. Este Estado, ustedes, conceden las cadenas a quienes les viene en gana, a sus amigos. Olvidan que los ciudadanos tenemos derecho a una comunicación digna, a unos informativos veraces, a una programación infantil adecuada, a un respeto por los horarios de protección y la salud mental del televidente.

En mi modelo de Estado se advertiría a las cadenas de televisión, mediante dolorosas multas económicas, cada vez que violasen las reglas del juego. Y en casos de reincidencias malintencionadas, las concesiones no serían renovadas. Que ganen dinero con sus cadenas privadas, de acuerdo, pero no a cualquier precio. Les recuerdo que Antena 3 aumentó en un 153% sus beneficios en el primer semestre del año, mientras que Telecinco lo hizo en un 73%.

.

P.D.

En La Sexta tienen doble personalidad. Como acabamos de ver, los domingos a medio día enseñan a los niños cuales son las armas más letales, las más adecuadas para traspasar la piel humana. Lo que no impide que al mismo tiempo, en las pausas publicitarias de ese catálogo audiovisual de máquinas de matar que es  “El guerrero más letal”, nos quieran convencer de que todos somos Kimbo…

“Tú también puedes cambiar la vida de miles de niños”, dice la promo, que suena francamente obscena cuando unos segundos antes has escuchado las virtudes del “Mossberg 590 del calibre 12, un fusil que puede meter una bala en el pecho del enemigo a 90 metros de distancia… Para calibrar su potencia utilizamos un cerdo, porque es parecido al cuerpo humano. De esta forma podemos valorar las heridas que sufriría”.

.

Un motivo para NO ver la televisión

Último Recurso y Echo Park

Autor: Michael Connelly.

Editorial: Ediciones b y Rocaeditorial.

He leído seguidos estos dos títulos de Connelly, uno de los maestros de la novela negra “con detective”, y resultan agradablemente similares. En ambos se reabren casos de asesinatos no resueltos, olvidados durante años. Los dos están protagonizados por el peculiar detective Hieronymus “Harry” Bosch, y en los dos Connelly demuestra que es uno de los grandes: un escritor sin altibajos, capaz de ofrecer en cada nuevo libro toda una demostración de regularidad. Y a un alto nivel…

Pero hoy quiero hablar del sonido de los libros de Connelly. El jazz es la música de la novela policiaca, y el jazz es la música favorita de Harry Bosch. En estos dos libros se habla de una grabación, un clásico, “el mejor disco”, el “Kind of Blue” de Miles Davis. “All Blues era la primera canción del aleatorio y era como sacar un blackjack en una mesa de apuestas altas”, escribe Connelly. “Era su favorita y la dejó sonar”…

Los restos humanos han dejado de ser despojos y se han convertido en objeto de deseo. Yo mismo los adoro: repletos de información, están ansiosos por contar todo lo que saben sobre la vida (y la muerte) de sus propietarios . No es extraño que sirvan de inspiración a científicos, a historiadores y hasta a creadores de diferentes pelajes. Sin ir más lejos, algunas de las mejores ficciones televisivas están basadas en el estudio de cadáveres mediante sofisticadas técnicas forenses. Por ejemplo “Bones” (La Sexta). “Huesos”, una de mis series favoritas, es tan original, creativa y brillante que incluso se adapta al público que en ese momento tiene el placer de colocarse frente a la pantalla.

Me explico: si usted ve las reposiciones de “Bones” a las cinco de la tarde, la cadena le advierte de que se trata de un programa para mayores de siete años. Pero si ve la serie a las diez de la noche, resulta que es para mayores de 13 años. Qué cosas tiene el mundo de la televisión ¿verdad? Si los sanguinolentos cascajos humanos, cosidos a puñaladas, cubiertos de moho, semen y sangre seca, aparecen desperdigados sobre la mesa forense a media tarde son perfectamente aptos para niños. Pero cuidado, porque a partir de las diez de la noche la misma casquería se convierte en material para adolescentes.

¿Acaso los huesos despiertan nuestros instintos más hipócritas? Eso podría explicar la actitud de algunos jueces, que insisten en entorpecer y retrasar lo inevitable. La juez María Elena Cruz archivó un auto del Juzgado de Aguilar de la Frontera (Códoba) en el que, tras una denuncia de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, se solicitaba la investigación de los crímenes ocurridos en el pueblo durante la Guerra Civil. Seis meses después, por vía administrativa, se han localizado y abierto las fosas comunes, en las que ya han sido exhumados 53 cuerpos. Todo parece indicar que aparecerán muchos más. Cientos.

¿Por qué la Justicia se niega a investigar estos crímenes, a desenterrar e identificar esos cadáveres? ¿Esperan, quizás, que desparezcan los familiares directos de las víctimas, que el olvido entierre la historia? No lo conseguirán: los huesos siempre, siempre están ahí.

Etiquetas: ,

A partir de septiembre tendremos más cadenas de televisión, pero le aseguro que no veremos una mejor televisión. Con la que está cayendo, el Gobierno ha encontrado un hueco en su compleja agenda para aprobar en Consejo de Ministros algo tan fundamental para los españoles como es la llegada de nuevas cadenas. Un milagro posible gracias a una tecnología llamada multiplex digital de cobertura estatal. ¿Multiplex digital de cobertura estatal? No se preocupe que es muy sencillo: la TDT permite que el número de cadenas aumente, y el Gobierno ha decidido conceder cuatro más, cuatro, a cada una de las siguientes empresas: Antena 3, Telecinco, Sogecable, Veo Televisión, Net Televisión y La Sexta.

(De la Vega, repartiendo cadenas de televisión)

Cadenas a tutiplén, pero para los mismos de siempre. ¿Y para nuevas e innovadoras empresas que quieran introducirse en el panorama audiovisual? Ni hablar. ¿Universidades o entidades culturales? Jamás. Más cadenas para los habituales, esos que hace sólo unas semanas se quejaban de que no había suficientes anunciantes para todos. El Gobierno reparte cadenas de todo a cien, que no aportarán ni más pluralidad informativa, ni una mayor calidad en las programaciones, ni nuevas alternativas económicas, ni nada de nada. Cadenas que garantizan, eso sí, que nadie se enfade con el repartidor, y ni Prisa, ni El Mundo, ni Telecinco, ni Antena 3 critiquen la política audiovisual surrealista de un Gobierno que agoniza.

Asegura María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno, que las empresas que reciben este nuevo regalo “han cumplido sus obligaciones en materia de impulso y desarrollo de la TDT”. Poco debe ver Fernández de la Vega la televisión actual, en líneas generales bochornosa. ¿Dónde está la interactividad? ¿Dónde la calidad? ¿Dónde “el impulso y el desarrollo de la TDT”? Le pondré el ejemplo de Veo 7, la televisión de El Mundo, que ya tenía dos cadenas en marcha, una dedicada por entero a la televenta y otra con serios problemas económicos e intelectuales para emitir una programación diaria íntegra. ¿Necesita realmente Veo 7 cuatro cadenas más? Como resulta evidente que no, puesto que no es capaz ni de gestionar decentemente dos, algún malpensado podría creer que estas nuevas cuatro cadenas sólo servirán para trapichear, como ya sucediera en su día con las concesiones de las emisoras de radio.

Y desde otro punto de vista no menos importante, ¿qué sucederá cuando se fusionen las cadenas, como está previsto, y se formen grupos con diez, doce o veinte canales? En ningún caso parece una política audiovisual de izquierdas.


descodificador en twitter

octubre 2014
L M X J V S D
« abr    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 108 seguidores