El descodificador

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“Telebasura tu puta madre, guapa.”, escribió Jordi González en esa ruleta rusa llamada Twitter. Y después, arrastró el ratón a la casilla “Tweet” y apretó el botón izquierdo. Cagada. El bueno de Jordi respondió así, en caliente, a una twittera que había dicho lo que muchos pensamos: que Telecinco hace telebasura. Ese macarra, zafio y desproporcionado “Telebasura tu puta madre, guapa” llegó, firmado por todo un presentador de televisión, a los 14.562 insensatos que siguen a González, gurú de la… telebasura.

Es evidente que Twitter lo carga el diablo. Lo fascinante no es ya la utilización precipitada, acalorada e irresponsable de las redes sociales, algo normal en un país de cotorras como el nuestro. Lo verdaderamente fascinante es lo mal que asume la gente las críticas, aunque sean razonables, argumentadas e incluso comedidas. Analicemos el caso de Jordi González…

Jordi no es catedrático de comunicación audiovisual, ni filósofo socrático, ni tan siquiera un intelectual de medio pelo. Jordi es presentador de “La noria” y “Más allá de la vida”, dos ejemplos perfectos de cuan repugnante puede llegar a ser la televisión. Amarillos, manipuladores, groseros. Lo que cordialmente llamamos “telebasura”. Gracias a estos  programas miserables Jordi tiene un sueldo espectacular, es conocido en toda España y su futuro dentro del mundo de la televisión comercial es inmenso. Jordi es una estrella, un triunfador, que lo tiene todo, excepto una cosa. Prestigio. Una pena, porque lo que Jordi valora con mayor intensidad en estos momentos, lo que desea por encima de todo lo demás, es precisamente eso. Prestigio.

Suele pasar. Una vez que las cuentas del banco están saneadas, que te piden autógrafos por la calle y te invitan en los restaurantes, lo importante es obtener cierto reconocimiento social. ¿Crear una ONG o una fundación? Cualquier cosa excepto que te relacionen con la tele cochambre. Las grandes estrellas de la televisión sensacionalista reniegan, bipolares ellas, de aquello que las ha hecho ricas y famosas. Y quieren, mecachis, algo que resulta incompatible con su trabajo. Prestigio. Ahí tienen a Javier Sardá, Jorge Javier Vázquez, Boris Izaguirre o a Ana Rosa Quintana, ejemplos perfectos de astros de la telebasura con ínfulas intelectuales. “Soy una chica de barrio ilustrada”, dice una Ana Rosa convencida de que “el término telebasura es un insulto para los profesionales”.

La felicidad pasa por conformarnos con lo que tenemos. ¿Somos profesionales de la telebasura? Pues tan contentos. Asumamos nuestras miserias, levantemos la cabeza, disfrutemos del Audi y de los aplausos de regidor y, sobre todo, sintámonos orgullosos de haber conseguido tanto con tan poco. Esta es, no lo olvide, una sociedad grande, libre y sucia. ”Las cadenas privadas emiten lo que les sale de los… testículos”, sentenció el pasado sábado en “La noria”  un Jordi González crecido. Tiene toda la razón. La pena es que de los testículos sólo les salga…telebasura. Lo siento por sus egos, sedientos de prestigio.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Mi perra Tulip

Autor: J.R.Ackerley.

Editorial: Anagrama.

Si usted tiene perro, lea sin duda este libro. Si no lo tiene, también debería darle una oportunidad. Cuenta una historia de amor de 16 años de duración entre un hombre británico y una perra alsaciana. El hombre es el autor del libro, el escritor, crítico literario y editor J.R. Ackerley, y la perra es Tulip, un animal arisco, ladrador y no demasiado bien educado.

Muy lejos de crónicas habituales sobre las relaciones entre hombres y animales, generalmente empalagosas y superficiales, este libro analiza las luces y sombras de una amistad sin fisuras. Escrito con aparente frialdad, estilo característico de Ackerley, en realidad refleja la pasión absoluta y la entrega total de un maduro misógino y solitario por su can. Repleto de anécdotas maravillosas y descripciones tronchantes, “Mi perra Tulip” es sobre todas las cosas una agridulce reflexión sobre la condición humana y sus miserias.

De este excelente libro ha surgido una maravilla en forma de película independiente de dibujos. Se llama “My Dog Tulip”, está dirigida por Paul Fierlinger y Sandra Fierlinger, y cuenta con las voces de Christopher Plummer e Isabella Rossellini. Una delicia que asombrará a todos los seguidores del cine de animación.

Responda con total sinceridad: ¿Usted no sabía que los ciclistas se drogan? Si su respuesta es “no”, le adelantaré que los reyes magos son los padres, que el espíritu santo debió ser algo más que una paloma, y que Zapatero no es socialista. Resulta francamente increíble la sorpresa que ha causado el posible doping de Alberto Contador, y que coincide con los de Ezequiel Mosquera y David García, y el confirmado por la propia Marga Fullana, cinco veces campeona del mundo de mountain bike. ¡Todo el mundo sabe que los ciclistas se ponen hasta las trancas! La cuestión está en si les pillan o sus galenos pueden sortear a los sabuesos de la UCI (Unión Ciclista Internacional) y del AMA (Agencia Mundial Antidopaje).

Contador tiene un problema. Y para redondear su semana negra, el ciclista de Pinto acudió de forma voluntaria al programa de reconocido prestigio “La Noria” (Telecinco), donde fue entrevistado por Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria. ¿El mundo al revés? No, el mundo donde quiere la telebasura: todo mezclado, todo confuso, todo escorado, todo amarillo.

- Revilla: Alberto mírame a los ojos ¿Tú te has dopado?

- Contador: No.

- Revilla: Pues simplemente te digo una cosa: te va a costar, pero te creo, y en estos momentos España te está creyendo.

¿España te está creyendo? El señor Revilla se autoproclama portavoz de todos y cada uno de los españoles. Pues pese a semejante estupidez, su entrevista fue mucho mejor que la del pobre Jordi González, una simple sucesión de comentarios mamporreros (sin duda pactados), adulando al ciclista y evitando cualquier análisis periodístico serio y profundo del problema. “Los franceses nos tienen envidia”, aseguraban los comentarios de pago en la parte inferior de la pantalla. Así las cosas, tuvo que ser el propio Contador quien dijese algo coherente: “Hay que hablar claro: es lógico que la gente dude del ciclismo”.

Fotomontaje del diario alemán Bild

Mal asunto. Si Contador miente, malo. Pero si Contador dice la verdad, peor. Porque lo verdaderamente sorprendente, la autentica noticia, sería que aún se pueda comprar en España carne contaminada con clembuterol. Cualquier ciudadano pasa por la puerta de una carnicería de Irún, le apetece un solomillo, se rasca el bolsillo y, cuando llega a casa y lo pone en el plato, resulta que está comiendo un descongestionante y broncodilatador con efectos anabolizantes en el ganado. Y en los ciclistas.

Los ciclistas siempre pierden. Seguramente porque en realidad no son deportistas, sino antisistema. Por un lado, los profesionales se drogan como sólo las estrellas de rock de los setenta sabían hacer. Por otro, los aficionados a la bici bloqueamos con nuestra estúpida obsesión el desarrollo económico. Recuerden que los ciclistas pedaleamos, una práctica considerada terrorista en un sistema económico basado en el consumo. Montamos bicis prácticamente eternas (el cuadro de la mía está garantizado de por vida), no utilizamos combustibles fósiles, no contaminamos, hacemos un ejercicio saludable…

Seguramente por eso, por antisistemas, nos putean. Y no me refiero a las acusaciones de dopaje que sufren los pros, consecuencia de la brutal presión a que les somete una competición cada vez más exigente, un deporte cada vez más insano. Me refiero a las agresiones en el entorno urbano, a los atropellos en las carreteras, a la hipocresía de los políticos con un medio de transporte absolutamente perfecto. Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, presentó en 2007 un Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid que prometía 274 kilómetros de carril bici que conectarían todos los distritos de la capital. Súbase a una bicicleta e inténtelo…

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P.D.1

El informativo estrella de la televisión pública española dedica los primeros diez minutos a unas elecciones importantísimas. Ofrece datos sobre participación, conexiones con las sedes de los candidatos, entrevistas… Un enorme despliegue, me temo que desproporcionado para los telespectadores que no pertenezcan a la comunidad afectada: se trata de las elecciones primarias del PSOE madrileño entre Trinidad Jiménez y Tomás Gómez. Como ciudadano de otra comunidad me resulta indiferente contemplar cómo conectan con la sede de Trini (un hotel), con la de Gómez (la agrupación socialista de Tetuán) y finalmente con Ferraz. No sé si resulta centralista, pero sí un poco paleto. ¿La victoria de Gómez? Forges lo cuenta mucho mejor que yo…

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Samanta Villar, la legendaria presentadora fumadora de porros, productora de porno, chabolista y cartonera, entre otras habilidades periodísticas, tiene sustituta. Se llama Adela Úcar, y se estrenó el pasado viernes al frente de la nueva temporada del programa  “21días” (Cuatro). Úcar no resulta tan teatral, melodramática y soberbia como Samanta, lo que no le ha impedido arrancar muy fuerte: en su primer reportaje (¿) le ha picado un alacrán y ha llorado como una magdalena, la pobre. Y es que Úcar ha pasado tres semanas en un vertedero, y ya tiene previsto pasar otras tantas jornadas borracha como una cuba. Podía haber matado dos pájaros de un tiro, pasando 21 días borracha en un vertedero, pero ha decidido repartir la faena, imagino que para rentabilizar tan buenas ideas. ¿Es necesario forzar de esta manera los temas? No es por quitarle méritos a Úcar, pero Ana Rosa Quintana, Julián Muñoz o Carlos Fabra, por poner algunos ejemplos, llevan no ya 21 días, sino muchos años en un vertedero y no se dan tanta importancia.

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P.D.3

Tengo que confesarle una depravación: me entusiasman las películas de monstruos. “Alien” o “Tiburón”, por supuesto, pero también esas bazofias de serie B o C protagonizadas por arañas, serpientes, hormigas, pirañas y pulpos que, o bien han sido modificados genéticamente, o bien han incrementado su tamaño y su agresividad debido a hecatombes nucleares. Por eso se me saltaban las lágrimas cuando gracias a Vertele supe de la existencia de “Sharktopus”, una serie del canal SyFy con aspecto de obra maestra. O casi.

“Sharktopus” narra las aventuras depredadoras de un pulpo-tiburón. Efectivamente, un animal que es mitad escualo y mitad octópodo. Una máquina de matar perfecta, para desastre de los habitantes de, no podía ser otra manera, una zona playera de Estados Unidos. Guión previsible, efectos especiales irregulares, actores mediocres… Una pequeña maravilla que ningún aficionado a la criptozoología cinematográfica debería perderse.

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Un motivo para NO ver la televisión

Entre el mar y la tierra.

Autor: Juan Varela Simó.

Editorial: Lynx.

Entre mis posesiones más valiosas están, sin duda, algunos originales de Juan Varela, dibujante de naturaleza. Sus grabados, esculturas y lienzos son magníficos, pero me quedo con sus cuadernos de campo, bocetos de fauna realizados al aire libre, con el sol castigando el lomo o el frio encogiendo los dedos. Esos dibujos más o menos definidos, con toques de acuarela sobre lápiz, tienen la capacidad de trasladarnos a la dehesa, la marisma o el hayedo. ¿Se puede hacer algo más importante por la felicidad de los demás?

Varela es un artista y un naturalista. Sus dibujos son bellos, pero también impecablemente respetuosos con las características de la fauna y la flora. Los colores de la tarabilla común, sus proporciones, sus gestos y posiciones, son absolutamente reales. Por eso la ciencia y el placer se mezclan en todos sus trabajos, incluido un último libro, “Entre mar y tierra”, que resume un proyecto artístico sobre las marismas del Guadalquivir y el Odiel realizado a lo largo de los años 2008 y 2009. Un libro de gran formato, con más de 80 acuarelas y dibujos tomados del natural, simplemente espectacular.

La sangría intelectual del PSOE parece no tener límites. El mismo día que la prensa y los informativos nos recordaban el respaldo de Zapatero a Sarkozy en las expulsiones de gitanos, y los socialistas se hacían un lío con el destino del futuro silo nuclear, Trinidad Jimenez se empeñaba en ensuciar un poco más el prestigio que le queda a su partido apareciendo en “La noria” (Telecinco). La peor televisión y una política condenada al fracaso hermanados en uno de los programas más infectos de la actual parrilla.

Toda una ministra de Sanidad al servicio de la telebasura, ejerciendo la más mediocre de las propagandas. Mientras la socialista hablaba se podían leer, en la franja inferior de la pantalla, cosas como “¡Viva Tomas Gómez!” o “¡Hipócrita!”. Este fue el momento más inteligente e interesante de la conversación…

Presentador: Sabemos que es usted megafan de Hospital Central.

Ministra: Me encanta, me encanta, me encanta….

Presentador: Pues le vamos a mandar al despacho del ministerio las 18 temporadas.

Nada más abandonar el plató la pobre Trinidad Jiménez, llegó David Cantero, el flamante fichaje de Telecinco para los informativos del siniestro Piqueras. Otra  entrevista promocional en la que al ex de TVE se le escapó una frase que no sólo define la filosofía de los informativos de Telecinco, sino que se convierte en toda una declaración de principios de la cadena: “No olvidéis que la materia prima de nuestra trabajo es la desgracia ajena”.

Cantero, periodista y escritor, sabe perfectamente dónde ha caído. Pero su nuevo sueldo le compensa por todas las “desgracias”. Trini también sabía donde se metía y, pese a todo, fue al programa. Lamentablemente sus “desgracias” son las nuestras.

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P.D.

Un saludo final para Labordeta, “un árbol batido, un pájaro herido, un hombre sin más”. Y un político honrado. “Yo no sirvo para diputado: digo la verdad”, aseguraba.


¿Quién dijo que Tomás Gómez no era un político mediático? ¿Quién se atrevió a menospreciar los planes socialistas para derrocar a Esperanza Aguirre en las próximas elecciones? ¿Quién osó dudar de la capacidad del PSOE para crear ilusión en los madrileños de izquierdas? Gómez, flamante secretario general del Partido Socialista de Madrid y candidato a la presidencia de esa comunidad, se mostró en toda su grandeza en “La Noria”, el apestoso programa de Telecinco para la noche de los sábados. Sí, ese escenario sensacionalista y chabacano, el mismo donde Belén Esteban vende sus cirugías y Coto Matamoros desmiente sus adicciones, fue el elegido por el desheredado de Zapatero para arrancar campaña y defender a lo grande sus ideas políticas.

Ni siquiera era una idea genial. Gómez no fue el primer político en revolcarse en el fango: les recuerdo que en ese mismo programa ya pudimos disfrutar de un millonario de izquierdas llamado José Bono. Convertir “La Noria”, territorio natural de buscavidas y exhibicionistas, en plataforma de lanzamiento para políticos nos da una idea de lo preocupante de la situación. Y de la calidad intelectual y moral de unos personajes dispuestos a todo para alcanzar sus fines. Por eso si tuviera que resumir la entrevista en una frase de Gómez sin duda escogería ésta: “En tres semanas estamos consiguiendo más repercusión mediática que en tres años [en los] que hemos trabajado muy duro”.

El precio que puede pagar por esa “repercusión mediática”, aparecer en uno de los programas más repugnantes de la televisión actual, no parecía preocupar a un aspirante socialista con aspecto de mirlo blanco. Era sólo cuestión de contrastes, al estar rodeado de aguiluchos de la categoría de Isabel Durán o Miguel Ángel Rodríguez: Gómez se movió con soltura en el nuevo y circense escenario de “La Noria”, un decorado más digno de concurso millonario que de un supuesto programa de debate.

La entrevista en si, el contenido, no tuvo ningún interés. Lo que no impidió que todo el mundo terminase muy satisfecho: los entrevistadores con su cheque, Telecinco con su audiencia y Gómez con su “repercusión mediática”. Quizá el futuro de la política esté en “La Noria”, y aquellos que busquen debates serios, análisis equilibrados y demás zarandajas deban conformarse con los documentales sobre babuinos de La 2. ¿Por qué no? Tal vez las diferencias entre Belén Esteban y José Bono, entre Tomás Gómez y Coto Matamoros, no sean tantas como nos gustaría.

“De la nada a La Noria”, titulaba La Razón en su información sobre la visita de Tomás Gómez a Telecinco. Me temo que tras ver la entrevista se podría dar otra vuelta de tuerca a la frase y decir “De la Noria a la nada”. Esperanza Aguirre está cada día más tranquila…

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Un motivo para NO ver la televisión

Los Pichiciegos.

Autor: Rodolfo Enrique Fogwill.

Editorial: Periférica.

Ha muerto Fogwill, el escritor argentino responsable de esta brillante historia sobre la vida y la supervivencia que, de paso, habla de la guerra, la lealtad y el valor. Una novela “de vivos y de boludos” que, siendo mucho más que una novela bélica, cuenta las aventuras de un grupo de soldados desertores en la guerra de las Malvinas. “Sólo se trata de un experimento de ficción compuesto antes de los primeros testimonios de los combatientes y que no era una novela contra la guerra, sino contra las modalidades dominantes de concebir la guerra y la literatura”, aseguró un Fogwill sobrado de ironía y sutileza.

Escrita con el impulso de la cocaína en apenas tres días, “Los pichiciegos” es un libro incalificable y sorprendente que acercó a Fogwill a la genialidad.

Televisivamente hablando, la hipocresía es un don. Gracias a la hipocresía el presentador mediocre se puede convertir en estrella mediática, el tertuliano analfabeto en referente de opinión, el político meapilas en presidente del Congreso y el programa basura en líder de audiencia. La hipocresía es a la televisión lo que el agua al río o el aire a los pulmones: la razón de ser, el aliento, el camino, el motor. Les recuerdo el infinito poder de la hipocresía porque el sábado “La noria”, uno de los excrementos más fétidos expelidos por ese ano audiovisual llamado Telecinco, quiso ofrecer una imagen solidaria. Créanme, es cierto, una imagen solidaria después de habernos regalado algunos de los momentos más sórdidos, depredadores y denigrantes de la televisión moderna: insultos de María Antonia Iglesias y Miguel Ángel Rodríguez, cámara oculta en la muerte de Antonio Puerta, manipulación de una entrevista a la presidenta de la Asociación El Defensor del Paciente, persecución y derribo a famosetes varios, emisión de reportajes sobre menores parricidas, etc, etc, etc…

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“La noria” hizo la pantomima de homenajear a Vicente Ferrer, y teatralizó el apoyo a la candidatura a su fundación por el Nobel de la Paz. Como si a “La noria” o a Telecinco le importasen algo Vicente Ferrer, su fundación o los pobres y desheredados de la tierra. A “La noria” y a Telecinco sólo les importa la audiencia, que supone liderazgo, que quiere decir aumento de la publicidad, que se concreta en más dinero. ¿Vicente Ferrer? ¿Su fundación? Por favor, seamos serios… En “La noria” exhibirían sus restos momificados, vestidos con un traje de lagarterana, si eso les garantizase un punto más de cuota de pantalla.

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El teatro solidario de “La noria” contó, eso sí, con actores de lujo: todo aquel desarrapado que quisiese blanquear su imagen pudo apuntarse al numerito. Ahí estaban, hablando del hambre en el mundo, de las desigualdades sociales y de los niños sin educación personajes como Ana Rosa Quintana, reina de la telebasura, Javier Sardá, rey de la teleñorda, o Indhira, objeto sexual en “Gran Hermano”. Y la duquesa de Alba, con sus palacios, sus títulos y sus hijos jinetes. Pero por encima de todos ellos lució José Bono, el político de izquierdas cuyo negocio hípico ganó en cuatro años 1.258.000 euros. “A algunos les molesta que el presidente del Congreso, y más un socialista, cite las escrituras pero es que Cristo nos lo dejó muy bien dicho…Nos van a juzgar de si dimos de comer al hambriento, de si dimos de beber al sediento, de si dimos posada al peregrino”, afirmó en entrevista enlatada, y sin ruborizarse, el filántropo capaz de reunir en diez años un patrimonio inmobiliario valorado en seis millones de euros.

Pero la cosa no quedó ahí. Jordi González, presentador del engendro, quiso “arrancar una promesa” a Bono: “Dígame usted que el primer sábado que tenga libre va a venir a verme, va a ir al plató, se va a subir a “La noria”, me va a dar una entrevista y vamos a hablar de todo: de lo divino y de lo humano, de lo político y de lo social, de la crisis económica que nos tiene hartos… De todo. Dígame que sí”. No tuvo que apretar demasiado al político con alma de monaguillo. Bono estaba entregado: “Ya le digo que sí por una razón muy simple, a mí me cae bien usted. Tiene el aspecto de las personas buenas y yo no detesto ni rechazo, como si me estuviese asentando en la aristocracia de la política. Yo soy de un pueblo pequeño, de Salobre, soy hijo de un tendero y nieto de un arriero y de un labrador. Mire, con la verdad se va a todas partes, y también a “La noria”, allí me tendrá”.

¿Han controlado ya las náuseas? Bien, pues no suelten la bolsa porque continuamos… Jordi González hizo un numerito innecesario: Bono y Telecinco son viejos amigos. El pasado mes de mayo “La noria” ofreció a los telespectadores la posibilidad de votar en un debate telefónico de pago titulado “¿Está Bono siendo acosado?, vote sí o no”. Esa misma mañana, los afiliados al PSOE de Castilla-La Mancha recibieron este SMS: “Importante hoy en programa La Noria Tele 5 apoya a José Bono enviando un sms vota sí a que los ataques a su persona responden a una estrategia de la derecha”. Por la tarde, unas horas antes del comienzo del programa, recibieron otro: “Atención ya se puede votar en apoyo a José Bono visita la web http://www.telecinco.es”.

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¡Pobre Vicente Ferrer, icono solidario en manos del “hijo de un tendero y nieto de un arriero y de un labrador”! Y también de González, Ana Rosa y el resto de aristócratas de la hipocresía. Una hipocresía que se ha convertido en categoría moral, en valor añadido. Habitualmente todos estos personajes resultan repelentes, pero cuando utilizan la pobreza y la miseria ajenas como banderas para vender su imagen, su programa,  reflejan una falta de pudor, de moral y de principios especialmente repugnantes. Puede que tuviese razón el dramaturgo español Tamayo y Baus cuando dijo aquello de que “la hipocresía y la culpa son hermanas gemelas”.

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P.D.1

El Telediario (TVE) de mediodía del sábado se adelantó media hora a su horario habitual y duró apenas veinte minutos. ¿Motivo? Los entrenamientos del Gran Premio de Gran Bretaña de motociclismo. Sí, los entrenamientos. No la carrera fundamental para que un español se proclamase campeón del mundo, no. Los entrenamientos. El domingo la cosa fue parecida: un informativo de un cuarto de hora, de 15.00 a 15.16, para dar paso a la carrera de 125 c.c. ¿Es normal este desprecio por la información en la televisión pública? Les recuerdo que Teledeporte, el canal de deportes de TVE, estaba emitiendo en esos  momentos exactamente la misma señal que La 1: las carreras, y los entrenamientos, del campeonato del mundo de motociclismo.

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Un motivo para NO ver la televisión

La magnífica entrevista de Julio Valdeón Blanco a  Patti Smith en elmundo.es

- Primera parte

- Segunda parte

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Otro motivo para NO ver la televisión

Stormy Mondays.

EP: On My Radio.

Nuevo disco de Stormy Mondays, una de las bandas españolas más interesantes de los últimos años. Cinco temas, algunos tan brillantes como el que abre el disco (“Nothing On my Radio”), que se pueden descargar de forma gratuita desde su web. La incomparable relación calidad-precio hace que esta séptima entrega de los Stormy Mondays sea absolutamente imprescindible. Como siempre canciones excelentes, guitarras luminosas y un sonido auténtico.

Descargar EP

Dicen los que saben de política que José Blanco trabaja para convertirse en el futuro líder socialista, en el relevo de Zapatero. Las dudas de los que no terminamos de creer semejante profecía se despejaron el pasado sábado, cuando el actual Ministro de Fomento se convirtió en el protagonista de “La noria” (Telecinco), el programa estrella de la telebasura. Blanco demostró que no sólo es un político inteligente, con un carisma arrollador y un dominio absoluto del lenguaje, al que las cámaras adoran (observen la fotografía). También es un fino estratega y un tipo con criterio: para explicar el tijeretazo socialista al pueblo llano sentó su culo pálido y fofo de político en la misma silla en que estuvieron sentados los culos peseteros y cotillas de Belén Esteban, Coto Matamoros, Nuria Bermúdez o Juanito “El Golosina”.

Sólo una frase redonda y a la altura de las circunstancias hubiera justificado la presencia de todo un ministro en la meca de la telebasura. Algo como por ejemplo “Yo por mi Gobierno ¡ma-to!”, versión socialista del slogan de la Esteban. No fue el caso. Ni un gran titular, ni una frase brillante, ni un destello de ingenio o luminosidad. Sólo propaganda. Bien pensado, sí podría tratarse del sustituto natural de Zapatero… Todo fue tan gris como su justificación inicial: “Hubo muchas personas que me han llamado en las últimas 24 horas. Gente que me ha criticado. Y muchos de los que me han criticado decían que veían este programa. Me parece hipócrita. Y yo tengo una máxima, los políticos tienen que ir donde está la gente, no la gente donde van los políticos”.

La entrevista a Blanco, ministro de perfil bajísimo, en “La Noria”, programa de perfil subterráneo, sólo aporta una novedad al panorama informativo nacional: la incorporación del tío Manolo a la cuadra de seres humanos utilizados por los políticos: “Yo recuerdo a mi tío Manolo que para mandar a su hija a estudiar, pagando hipotecas del 16%, se tuvo que apretar el cinturón porque no teníamos las becas que ahora tenemos”, dijo Blanco. ¿Recuerdan la niña de Rajoy? Pues ya tenemos al tío de Pepiño. Entrañable ¿verdad?

Que un ministro tenga que asistir a un programa como “La noria”, lo peor de lo peor, para llegar al pueblo, es un drama de proporciones mastodónticas, puesto que demuestra la dificultad de los políticos para comunicarse con la ciudadanía, y la aceptación de la telebasura como medio de comunicación de masas. Ha nacido, de forma oficial y bajo el amparo del Gobierno, la telepoliticobasura.

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P.D.

El lector tocapelotas se preguntará: ¿Qué pinta esta fotografía grosera, de un desnudo tan poco estético, en un blog de televisión? No se precipite. Sepárese de la pantalla, entorne un poco los ojos e intente adivinar el rostro del protagonista de una popular serie de televisión…

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Un motivo para NO ver la televisión

Jon Dee Graham & The Figthing Cocks.

Cd: It´s Not As Bad As It Looks.

Jon Dee Graham es uno de esos músicos de registros infinitos capaces de moverse entre John Fogerty, Tom Waits y los Stones. Miembro de los inolvidables True Believers, este veterano guitarrista y compositor forma parte de una pequeña gran banda llamada The Resentments, junto a Stephen Bruton. Graham comparte este trabajo esporádico con sus grabaciones individuales, siete discos siempre excitantes, siempre sorprendentes.

“It´s Not As Bad As It Looks” es su último disco en solitario, una pequeña joya con doce canciones excelentes, algunas maravillosas, que demuestran el gran compositor que es Jon Dee Graham. Y lo claras que tiene las ideas: desde la portada, espléndida, al último riff. Un genio.

El frutero de Einstein dijo, en un arranque de genialidad, que la televisión es vanidad congelada. Quería decir que la pantalla, el mayor acelerador de partículas de audiencia del mundo, es capaz de hacer que una persona aparentemente normal sufra un big bang mental con sólo aparecer cinco minutos en un magazine matinal de medio pelo. Nadie parece librarse de esa colisión mediática de protones intelectuales. Una tragedia que ha sacudido al famoso profesor Jesús Neira, claro ejemplo del deterioro que la televisión es capaz de producir en una persona cuando fija en ella sus objetivos.

Con el paso del tiempo y los programas Neira se ha transformado, pasando de agredido a agresor. Ya no es sólo la víctima de un suceso de violencia callejera. Ahora es un justiciero rabioso, cargado de soberbia y malos modos, que se pasea por los platós exhibiendo sus todopoderosos e irrefutables argumentos. Llama “cucaracha” a su agresor, acusa a un partido político de “asesino” y hasta exige licencia de armas para auto protegerse. “Es  una libertad a la que cualquier ciudadano tiene derecho. No vendrá usted a decirme qué derechos tengo”, dice, torciendo el gesto como Harry el sucio. ¿Saben cuál es el problema de Neira? Que eligió muerte. Es decir, eligió a la televisión y a Esperanza Aguirre. La fama televisiva, obtenida como consecuencia del conflicto que vivió, le puso en el punto de mira de la presidenta madrileña, que le convirtió en instrumento de propaganda al nombrarle presidente del consejo asesor del Observatorio contra la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. La popularidad y el cargo oficial generan suficiente energía vanidosa como para hacer papilla los sesos del hombre más sensato. Algo que Neira parece no ser.

Neira es carne de “La Noria” (Telecinco), uno de los sumideros más apestosos de la televisión actual. En el último programa los tertulianos hablaron sobre el profesor. Bueno, chillaron sobre el profesor. Y sobre la utilización que hacen los políticos de las víctimas. Plantearon una pregunta-encuesta de pago (¿Debería esperanza Aguirre cesar a Neira de su cargo en el Observatorio contra la Violencia de Género de Madrid?) que obtuvo una respuesta contundente: un 87% pensaba que debería cesarle. Un 13%, que no.

Mientras carga el Smith & Wesson con balas 44 Magnum, el profesor universitario parece más partidario de la venganza que de la autocrítica. Neira ha escrito un libro, y lo vende acusando al PSOE de cometer “barbaridades y asesinatos” a lo largo de su historia. Hace dos años, cuando a Neira le conocían en su casa, este sistema promocional basado en la crispación y la maledicencia no hubiese sido posible. El profesor jamás hubiera escrito un libro titulado “España sin democracia”, la editorial Temas de hoy nunca hubiese editado semejante panfleto, yo no estaría escribiendo este post y usted se habría evitado leerlo. Pero hoy la televisión hace posible que un personaje como Neira se convierta en una estrella. Y como tal, camina apresurado, enfurecido y sembrando el camino de mierda, hacia su propio Big Bang.

Neira el sucio. Energía negativa en proceso de autodestrucción.

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P.D.

“En España hay un postre muy rico que se llama torrija. Tiene un poco de azúcar, pero tienes que probarlo”. Este es el momento más inteligente de la entrevista que realizó el redactor de deportes del Telediario (TVE) a Cristiano Ronaldo. Entrevista por todo lo alto, en el césped del Bernabeu, para demostrar que la simpleza de la información deportiva no es sólo culpa de los jugadores: la incompetencia de los periodistas deportivos resulta  grandiosa.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Kick Out.

Cd: Here We Go Again.

Segundo disco autoproducido por esta interesantísima banda madrileña, un cuarteto empeñado en devolver al rock and roll la credibilidad perdida. En este “Here We Go Again” no hay ni trucos ni concesiones. Excelentes canciones, concebidas en el cruce de caminos entre el punk y el pop, guitarras en estampida, una producción cañera pero limpia, y una actitud dura y creíble.

Sólo por “You Stole My Soul” (¡los Ramones de Phil Spector!) y “You Gave Me Rock´n´Roll” (un trallazo que firmarían Social Distorsión) ya merece la pena este enorme discazo. Pusilánimes abstenerse.

Como todo el mundo sabe, el consumo estimula la economía. Es decir, que cuanto más hundidos estemos en la crisis, más debemos gastar si queremos recuperarnos algún día. Puede que no sea fácil de comprender, pero es así y punto. No lo discuta: consumir es, en estos momentos, cuestión de patriotismo. El Gobierno así lo entiende y, como debe ser, predica con el ejemplo: el pasado viernes se festejó por todo lo alto que había levantado el vuelo el flamante Airbus A-400M, uno de los aviones militares de transporte más grandes del mundo. Un programa financiado por siete países, entre los que por supuesto se encuentra España, con 20.000 millones de euros de presupuesto. Un importante apoyo para salir de la crisis ¿no? Sobre todo si tenemos en cuenta que, tras casi dos años de retraso sobre los plazos previstos, se ha producido un sobrecoste de 5.000 millones de euros. “Tendrán que asumir un incremento significativo en el precio”, nos advierten los constructores.

El Airbus A-400M será caro de cojones, pero es una joya: no sólo sirve para transportar hostilidad y muerte (soldados y armas). Los fabricantes aseguran que es “idóneo tanto para acciones militares como para misiones humanitarias y para el mantenimiento de la paz”. Mi conciencia está ahora mucho más tranquila. En un principio pensé que podrían haber empleado los 25.000 millones de euros en necesidades sociales más urgentes, pero la verdad es que no se me ocurre nada mejor que en “misiones humanitarias y para el mantenimiento de la paz”. ¡Qué labia tienen estos fabricantes de material bélico!

No me gustaría despedir el post de hoy sin anunciarles mi segunda aportación del día, desde el consumo irracional, a la recuperación de la economía. Ya sé que parte de mis impuestos se han invertido en el Airbus A-400M, pero soy insaciable. Quiero aportar más. A la economía, a la televisión, al periodismo y a la nutrición. Y a la tecnología. Todo de una tacada. Me voy a comprar la sandwichera de Trancas y Barrancas que vende El País. Una sandwichera, atención,  antiadherente, con regulador automático de temperatura y capacidad para dos bocatas moldeados con las originales caritas de mis hormiguitas preferidas. Un avión de electrodoméstico. El País ha quitado a mi columnista de televisión favorito (Enric González)… Pero a cambio, ¡qué pedazo de sandwicheras me está vendiendo!

Serán los 19,90 euros (y cinco cupones) mejor invertidos de toda mi vida. Una parte de esa cantidad irá a parar a Pablo Motos, dueño del copyright de los entrañables insectos sociales. Otra ayudará a sanear la deuda de PRISA. Los fabricantes de electrodomésticos recibirán su bocado. Y finalmente yo, con la satisfacción del solidario (Airbus y sandwichera), me comeré un par de bocatas calentitos con los divertidos caretos de Trancas y Barrancas. ¿Se puede pedir algo más a la vida?

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P.D.1

Dice ABC en su entrañable editorial del pasado sábado: “La labor social de la Iglesia la legitima, más que a ninguna otra organización, para valorar los daños que el aborto libre causa a la dignidad de la mujer”. Desconozco los conocimientos de una Iglesia de hombres sobre la dignidad de la mujer. Sin embargo su concepto de la dignidad del monaguillo está clarísimo: lean los informes de la  Comisión de Investigación que denuncia los abusos sexuales cometidos por la Iglesia católica de Irlanda entre 1975 y 2004. Un cura admite haber abusado de más de 100 niños. Otro sacerdote reconoce haber cometido abusos cada dos semanas a lo largo de su ministerio, que duró 25 años. Cientos de chicos en manos de curas sodomitas durante décadas. ¿Legitimados más que ninguna otra organización para valorar la dignidad de alguien? Me descojono. ¿Para cuando los informes de una comisión de investigación española?

P.D.2

“Yo trabajo en Intereconomía, y estoy muy orgulloso”, dijo un tal César, pelo engominado, mirada cetrina, en “La noria”. El presentador, el público, los invitados (incluso los que colaboran en Intereconomía), se tronchan de risa. Y es que el bueno de César defiende, pobre, el vídeo de su cadena en que dicen que los africanos, como son analfabetos, no se hacen la manicura y tienen altas temperaturas, no deben usar preservativos. Una mina tienen en “La noria” con este individuo, puesto que reúne todas las características para triunfar en el programa: extremista, ignorante, repetitivo, gritón, zoquete, necesitado de publicidad.

Fue marcharse César y llegar Jorge Javier Vázquez, flamante premio Ondas. “Mi compañero ha sufrido críticas muy duras que han puesto en duda su talento”, dijo Jordi González en la presentación. Se refería a que Carles Francino se negó a entregarle el premio y a que Emilio Gutiérrez Caba le acuso “de deshonrar el premio”.

Vázquez estaba dolido, el pobre. Y haciendo público  su dolor rellenó una horita de telebasura. A ver si va a ser por eso, por su falta de pudor, por lo que mucha gente no quiere verlo ni en pintura.

P.D.3

¿Por qué nos sorprende tanto el caso de Aminetu Haidar? Seguramente porque no terminamos de asumir que Marruecos es una dictadura. Lo mismo que sucede con Guinea Ecuatorial. La amistad del Rey con los dictadores marroquíes, y los negocios españoles con Teodoro Obiang, tienen mucha culpa de esta miseria moral.

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Jorge Javier, el presentador de “Aquí hay tomate”, quiere hacer creer a los televidentes que la gente le odia por ser homosexual. Éste fue su principal argumento durante una explosiva entrevista en “La noria”, enésimo excremento expelido por ese ojete televisivo llamado Telecinco. “Antonia San Juan, una tía que su mayor éxito fue hacer de travelo con la cara hostiada en una película… me llamó una vez ¨La marica de la tele¨”, dice, en un desesperado intento por ver homofobia donde sólo hay telebasurafobia. Jorge Javier, pobre, está confundido. A la gente no le repugna por ser homosexual. Le repugna porque es la almorrana que asoma por ese recto enfermo que dirige Paolo Vasile. Por ser la hemorroide que, como una cagarruta de buitre sobre la bandera del Japón, ensucia cada mediodía las pantallas. La zurraspa que pende, como un tarzán de pacotilla, de los pelos casposos de un ano revenido.

Durante la entrevista, Jorge Javier intenta mezclar churras con merinas, telebasura con homosexualidad. Como el escorpión, lleva el veneno en la sangre. Y se defiende acusando sin pruebas, sin nombres, sin sentido: “Hay un programa de televisión que me llama continuamente borracho… Pero yo trabajo en una productora en la que los jefes nunca proporcionan cocaína a los empleados para que trabajen mejor. En la que los jefes no aportan su dinero para comprar cocaína para fiestas”. Una manera como otra cualquiera de darse algo de vidilla, de convertirse por unas horas en mártir, en protagonista de otros programas de su cadena, en objeto de reseñas y críticas. Y revitalizar así un programa, el suyo, que agoniza.

Jorge Javier es un asco, sí, es verdad. Pero no por ser homosexual. “Se ha abierto la veda contra el gay de la televisión”, dice el muy sinvergüenza, ignorando que hay otros gays en la televisión a los que jamás importuna nadie. Ser homosexual, del Atlético de Madrid, de Logroño o del Círculo de Lectores no tiene nada que ver con lo que le pasa a un Jorge Javier que sólo pretende confundir al televidente, justificar su miserable trabajo, camuflar una profesión que le reboza cada mediodía en estiércol. La gente le abuchea hasta en el día del Orgullo Gay no por ser homosexual, sino por ser la cabeza visible de “Aquí hay tomate”, el programa que representa lo peor de la televisión actual. Le abuchean por mentir, acosar, injuriar, menospreciar, calumniar…

¿La mentira, el acoso, la injuria, el menosprecio y la calumnia tienen algo que ver con la homosexualidad? Nada en absoluto. Lo que pasa es que, como dijo Santiago de Mora-Figueroa, escritor y diplomático español, “La hipocresía y la culpa son hermanas gemelas”.

PD: Odio escribir sobre el Tomate. Hoy no he tenido más remedio: es el tema de actualidad. Pero prometo no volver a hacerlo hasta, por lo menos… el año que viene.


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