El descodificador

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Un viernes por la noche, después de cenar con unos amigos, regresa a su casa un hombre formal, que no es religioso, pero que ni bebe en exceso ni es controlador aéreo, y antes de acostarse pone la televisión…

- “¡Cornuda!”, grita Rodríguez Menéndez a Belén Esteban. “¡Si te podría torear Jesulín”…

- “Y a ti tu puta madre”, responde la princesa del pueblo

- “Y a ti el cabrón de tu padre”, ruge el abogado prófugo.

Al hombre, que es formal pero no religioso, le vienen a la cabeza, por esos inescrutables misterios del cerebro humano, las últimas declaraciones de Benedicto XVI asumiendo los escándalos de la pederastia: “De pronto, tanta suciedad…”.


El estercolero tiene forma de cadena de televisión: Telecinco. El programa se llama “Sálvame deluxe”, y está presentado por todo un premio Ondas: Jorge Javier Vázquez, basurero mayor del reino, un individuo capaz de definir su hábitat con precisión: “la narco sala”. El invitado estrella de la noche, con más de tres horas a su disposición, es un abogado prófugo llamado Emilio Rodríguez Menéndez. Conectan en directo con Argentina, donde se refugia Menéndez, y hablan de las relaciones lésbicas de Encarna Sánchez con Mila Ximénez. “¿Es usted un salido? ¿Ha intentado meter mano a Lidia Lozano”, pregunta Jorge Javier Vázquez, con toda la categoría que da el Ondas. El señor Menéndez no es manco, y siempre tiene una respuesta a la altura del programa: “Usted tiene problemas de sexualidad”. El Ondas no se amedranta: “Ya sé que yo no le gusto… ¡porque como yo no cobro!”. “La única maricona que hay aquí eres tú”, le dice a Menéndez otro de los reputados periodistas del corazón.

¿Imposible superar este nivel? No para “Sálvame deluxe”. Menéndez y Lozano se echan en cara los momentos cumbres de sus respectivas carreras: hablan de la búsqueda imposible de la hija de Al Bano por Lozano, del falso Anglés que Menéndez se inventó en Brasil, de cómo se quedó con dinero del Dioni. “Lozano es ninfómana y lleva consoladores en el bolso”, ladra Menéndez. “Calla, que cuando se te acaba la viagra tienen que ponerte una inyección en el pene para que se te ponga más largo”, sentencia Lozano. Su compañera Belén Esteban trata de poner algo de cordura en el debate: “¡Cerdo!”, aúlla a modo de resumen. “Cornuda!” grita el abogado a la ex de Jesulín. Ante tamaño despropósito de insultos y griterío tiene que intervenir el Ondas: “Para acabar con este tipo de especulación, Rodríguez Menéndez, ha llegado el momento de que nos la enseñes…”.

¿Creen haberlo visto y oído todo? ¿Sí? Pues entonces aparece el Dioni: “Rodríguez Menéndez tiene unos calzoncillos con unas pelotillas que parecen los guantes de Urtain. Tiene problemas sexuales…Yo le oía decir a su mujer que le metiese un dedo en el culo”. El Ondas, sin duda espoleado por el comentario final, se viene arriba y analiza la situación: “Mucha gente pensará que usted lleva un pedo del quince, porque no se le entiende lo que habla. Es decir, que la incapacidad manifiesta para expresarse es la vejez mental”.

“Sálvame deluxe” no es un programa, es un linchamiento. El linchado se presta de manera voluntaria, bien es cierto, puesto que cobra sus buenos cuartos de un  programa que, finalmente, presume de “haberle puesto en su sitio”. Para rematar la pantomima, como cumbre del ambiente tabernario, el Ondas lanza un discurso final repleto de moralina barata mientras los palmeros gritan “¡a la cárcel!”.

De pronto tanta, tantísima suciedad…


Hace un año Carles Francino, el presentador del programa de la cadena SER “Hoy por hoy”, se negó a entregar el premio Ondas al Mejor Presentador a Jorge Javier Vázquez. Normal: el presentado de Telecinco es la bandera de la telebasura, y Francino un profesional del periodismo más elevado, culto e incorruptible. Fue un gesto de enorme dignidad, una muestra impactante de coherencia.


Lástima que hace sólo unas horas Francino recogiera, en este caso sin un solo problema de conciencia, el premio Ondas que le ha correspondido  este año. “Este premio valida una forma de entender la radio y el periodismo, especialmente en tiempo de confusión, ruido y tantos impostores”, ha dicho un Francino que, evidentemente, olvida que el galardón se lo ha concedido su propia empresa.

A Francino le repugnaba que un tipo como Vázquez recibiera un Ondas, pero está orgulloso de que la Cadena SER conceda un Ondas a su programa en la Cadena SER. Francino tiene toda la razón: el periodismo vive tiempos de confusión, ruido e impostores.

“Los avanzados son los más cavernícolas”. Llorenç Villalonga.

Hace años yo tenía un librero. Cada vez que podía me escapaba del trabajo y me pasaba por su librería, en la madrileña calle San Bernardo, para hojear las novedades, escuchar sus recomendaciones y comprar un par de dosis de felicidad. Ese librero, que conocía su trabajo y jamás me vendió un libro malo, me obligó a comprar los primeros títulos editados en España de dos escritores entonces completamente desconocidos: Corman McCarthy y J.M. Coetzee. Sólo por eso le estaré siempre agradecido.


Pero un buen día la librería cerró. El progreso: un solar como ese en el centro de Madrid merecía mucho más que papel y polvo. Construirían apartamentos, y los libros se mudarían a otro local más moderno de la misma calle. Han pasado los años, han cambiado los libreros, y en mi vieja librería ya nadie me descubre a los nuevos McCarthy o Coetzee. Eso sí, me preguntan si quiero el capuchino con leche entera o desnatada: la que fue mi librería ahora es un bistró literario. Ya saben, un lugar de encuentro entre el arte y la cultura. Aunque yo preferiría que cuando les pregunto por el nuevo libro de Thomas Pynchon no tuviese que deletrearles el nombre…

Las pequeñas librerías mueren en nombre del progreso y de las grandes superficies multiculturales. ¿Multiculturales? Nada tan triste como hacer una consulta a los dependientes, que no libreros, de la FNAC, absolutamente inútiles si no cuentan con la ayuda del ordenador. “¿Pichón con p de París? A ver, a ver… Un momento que se ha bloqueado el ordenado. A ver… Debería haber algún libro en la cuarta balda del segundo pasillo”.

Los resultados de este imparable progreso no se hacen esperar. Cuenta Ruíz Mantilla en El País que “la crisis llena de libros devueltos los almacenes”. Las ventas han caído hasta en un 34%. Dicen que la culpa es de la piratería y de la ausencia de best sellers, pero yo creo que eso es buscar a los culpables en montañas muy lejanas. ¿Y si la responsabilidad fuese de las grandes editoriales, de su ausencia de criterio y del desprecio por las canteras de lectores, por las pequeñas librerías?

Tras la debacle del mercado del disco, las editoriales deberían haber tomado nota y haber puesto sus barbas a remojar. No lo han hecho. Ahora sólo les queda llorar sus miserias mientras se toman un capuchino con leche descremada y sacarina en algún bistró literario multicultural.

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P.D.1

Jorge Javier Vázquez, el mayor generador de excrementos de la televisión española (con permiso de Jordi González), la ha tomado con Ferrán Monegal, el crítico de televisión por excelencia. Desde su púlpito en Telecinco, el final de la cadena digestiva, y ante el regocijo de sus palmeros, el flamante premio Ondas se cachondeó de Monegal con el gracejo y la ironía que sólo un triunfador audiovisual podría lucir: “hay tres opciones: que sea gilipollas, que actúe con mala leche o que sea un desinformado… a lo mejor es una mezcla de las tres”.

Ferrán Monegal dormido reúne más actividad neuronal que toda la cuadrilla de Jorge Javier Vázquez durante la realización de un programa. Y no lo digo por la condición de pajarero del crítico, que nos une, sino por sus más de 16 años escribiendo acertadas crónicas sobre un medio de comunicación en descomposición. ¿Imaginan al negro de Ana Rosa Quintana diciendo que Dostoievski era gilipollas? Pues eso es lo que ha hecho Vázquez con Monegal: confirmar su ignorancia supina, su desbordada soberbia, su apuesta por el embrutecimiento y la telebasura.

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P.D.2

¡Atención, noticia bomba! El ser vivo con los testículos más grandes no es Sánchez Dragó, el eyaculador interior más famoso del planeta. Ni tampoco Pérez Reverte. El bicho más huevón del mundo no es humano, se llama Platycleis affinis y es un saltamontes costero que, eso sí, los tiene como melones: sus criadillas constituyen aproximadamente el 14% de su peso corporal. “La función de sus grandes testículos es aparearse con muchas hembras”, asegura la crónica de El Mundo.

La crisis del sector minero no es asunto baladí. Ayer mismo cerraron dos minas oscuras, tétricas y pestilentes de las que chupaban un puñado de desaprensivos sin escrúpulos. La de Chile y la de Puerta. La mina chilena de San José enriquecía a los  empresarios depredadores, que en su día se negaron incluso a instalar una simple escalera de seguridad para facilitar la salida de los mineros en caso de derrumbe. La mina Antonio Puerta alimentaba a televisiones sin escrúpulos, sanguijuelas que se dicen periodistas y vanidosos con ínfulas de filósofo. Pero ¿han cerrado realmente o sólo han dado un paso atrás para coger impulso?

Las imágenes de la mina chilena se han convertido en una magnífica plataforma promocional para el gobierno de ese país. La élite política y empresarial, los mismos que no hicieron nada para que las medidas de seguridad en la mina fuesen las adecuadas, estaba en la boca del ascensor recibiendo a los mineros con los brazos abiertos y entre aplausos. Hasta Evo Morales viajó a San José para no perderse la fotografía junto al minero boliviano. Pantomimas. En cuanto se pase la fiebre mediática los mineros chilenos volverán a jugarse la vida trabajando en condiciones de semi esclavitud.

En las catacumbas televisivas no hay lugar para los finales felices. “Soy enemigo absoluto de la muerte…”, se apresuró a decir Jesús Neira, en Antena 3  (cobrando, por supuesto), cuando sólo habían pasado unas horas de la muerte de “la cucaracha”. Porque así es como llamaba el mediático profesor a Antonio Puerta, el agresor de Violeta Santander que le golpeó dejándole en coma. Puerta se encontraba en libertad bajo fianza cuando ha sido encontrado muerto, al parecer por sobredosis. Cuenta elmundo.es que la dueña del piso donde murió Puerta ya tenía esa misma tarde un representante para rentabilizar sus apariciones en la prensa rosa.

La hermana del fallecido puso algo de coherencia: “estaba muy enfermo, no lo olvidéis”. Y su abogado la nota desencajada: “Una clase política y determinados medios de comunicación se han encargado de matarle”. Ni qué decir tiene que para entonces Ana Rosa y el resto de necrófagos ya estaban descuartizando el cadáver y repartiéndose las tajadas: “sus amigos le encontraron en la bañera, roncando primero y… después ya sin vida”.

Esta es la televisión que a Jorge Javier Vázquez, uno de los ideólogos de Telecinco, le gusta llamar “de entretenimiento”.


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P.D.1

Jesús Álvarez se convierte en el periodista protagonista y muestra sus pezoncillos en el Telediario 1 (TVE). Tiene unas tetillas preciosas, la verdad, aunque con la pelambre pectoral repartida de forma irregular y alguna lorcilla en el área de la barriga. Semejante exhibición de poderío físico, que tuvo lugar en la recta final del informativo de la televisión pública, resultó inquietante: viendo el reportaje, incluido en la sección de deportes, no quedaba claro por qué razón el periodista se tumbaba en la camilla donde chequean a los jugadores del Real Madrid. Es evidente que su adónica presencia eclipsaba la verdadera historia…

Como ningún editor con criterio impidió que semejante bodrio se emitiese de nuevo en el Telediario 2, el telespectador tuvo una nueva oportunidad para entender el despropósito: “Álvarez ha sido como Cristiano Ronaldo o como Casillas… al menos durante el reconocimiento médico”. ¡Acabáramos, se trataba de una pieza de periodismo humorístico! “Jesús nos lo enseña”, dice Sergio Sauca. Pero Jesús no enseña nada excepto las tetillas, puesto que eso sería hacer periodismo. Lo que hace Jesús es posar con sonrisitas y pulgares levantados en los mismos lugares y similares posiciones que los futbolistas famosos. Llamarle a esto información es una insensatez.

¿Se podía superar esta pieza maestra? Los informativos de TVE son tan talentosos y divertidos que todo es posible: inmediatamente después del desnudo de Álvarez, y para cerrar el Telediario 2 a lo grande, llegó Carlos del Amor, el periodista poeta, y se marcó una pieza de una profundidad y belleza sin parangón sobre los mineros chilenos.


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P.D.2

¿Le gustan los diálogos de las novelas de James Ellroy, Don Winslow o Raymond Chandler? Pues a partir de ahora estará de acuerdo conmigo es que son frases vulgares e insípidas, literatura de saldo, si los comparamos con el recogido en el último desfile militar del domingo entre el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid y la mujer del presidente de Cantabria…

Echeverría: Hay que ver lo que es el mundo, que cualquiera se hace famoso con una anchoa y un taxi.

Díaz: Oiga, no ha sido por eso, sino por ser honrado y buen gestor.

Echevarría: Oiga, señora, no se pique usted…

Díaz: No me pico, él ha ido en taxi toda la vida, pero si es presidente se nota más.

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P.D.3

Hasta siempre Juan Carlos Arteche, el jugador de fútbol que representaba el espíritu del Atlético de Madrid de los años 80 (el de Ruiz, Hugo Sánchez y Julio Prieto, con Luis Aragonés como entrenador). ¿Un central duro? No más que Marchena…Y con un punto importante a su favor: fue tan crítico con Jesús Gil que le expulsó del equipo en 1988.

La omnipresencia de Belén Esteban en televisión durante estas fechas tan señaladas ha eclipsando el resto de sucesos navideños. Ni Papá Noel, ni reyes Magos, ni reyes Borbones, ni hostias. La de San Blas se sobra y basta para sostener sobre sus hombros el peso de toda una cadena, Telecinco, definitivamente agotada. La ex de Jesulín de Ubrique se operó el careto, presentó las campanadas, protagonizó un especial en la tarde del sábado (“Belén Esteban da la campanada”) y se ha convertido en la comidilla de  todas las tertulias. La Esteban eleva la audiencia y el prestigio de los programas de Telecinco… imaginen cómo será la audiencia y el prestigio de los programas de Telecinco.

El decadente especial, presentado por la no menos decadente María Teresa Campos, fue tan cutre como cabía esperar: un fétido making off de las campanadas aliñado con actuaciones e invitados marginales. “¿Por qué ha elegido Versache? Porque Versache está muerto y no puede quejarse”, dijo del traje de Belén Esteban su compañero de baile, un Jorge Javier Vázquez que iba vestido de pingüino orondo. Los pingüinos orondos tampoco podían quejarse, pero nadie tuvo el mal gusto de recordárselo. “Bailamos la conga, que es lo peor”, insistió el galardonado presentador, empeñado en dejar claro que, intelectualmente hablando, estaba muy por encima de esa horterada de programa.

Una extraña pareja, el Ondas y la princesa del pueblo. En Nochevieja ganó TVE (50,8% de audiencia), pero Telecinco marcó paquete (21,2%) de cara a futuras campanadas, y humilló y dejó descolgados a sus rivales privados: Antena 3 (3,3%), La Sexta (2%) y Cuatro (1,3%). El futuro de las retransmisiones de la noche de fin de año se presenta fascinante, ¿verdad?

Tengo que confesarles una bajeza: me alegro tanto del éxito de Belén Esteban como del fracaso de Los Manolos, la apuesta de Cuatro para “las uvas”. Lama y Carreño son el ejemplo perfecto de esa televisión zafia y machista que tanto gusta a gente como… ¿Berlusconni? Tienen mucho futuro estos Manolos.

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PD.1

Estamos hartos de publicidad. Eso parecen sugerirnos las audiencias, que aseguran que, en su primer día sin anuncios, TVE dobló en número de telespectadores a las cadenas privadas (23.1% frente a 11.3% de Telecinco, un 11,2% de Antena 3…). El debut de la televisión sin cortes destrozó al resto de grandes cadenas. Algo que, si bien no garantiza nada, se convierte en un dato a tener en cuenta en los primeros pasos de esta nueva televisión pública.

Y hablando de publicidad… El 3 de enero escucho en La 1 de TVE: “ya a la venta el nuevo DVD con la primera temporada de la serie Águila Roja”. Este anuncio ¿no es publicidad? Se trata de un producto de la propia cadena, pero ya saben lo que se considera publicidad: la divulgación de anuncios con carácter comercial. Les recuerdo que los DVD de “Águila Roja” se venden a un precio de 29,95 euros.

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Por cierto ¡FELIZ AÑO NUEVO!

Como todo el mundo sabe, el consumo estimula la economía. Es decir, que cuanto más hundidos estemos en la crisis, más debemos gastar si queremos recuperarnos algún día. Puede que no sea fácil de comprender, pero es así y punto. No lo discuta: consumir es, en estos momentos, cuestión de patriotismo. El Gobierno así lo entiende y, como debe ser, predica con el ejemplo: el pasado viernes se festejó por todo lo alto que había levantado el vuelo el flamante Airbus A-400M, uno de los aviones militares de transporte más grandes del mundo. Un programa financiado por siete países, entre los que por supuesto se encuentra España, con 20.000 millones de euros de presupuesto. Un importante apoyo para salir de la crisis ¿no? Sobre todo si tenemos en cuenta que, tras casi dos años de retraso sobre los plazos previstos, se ha producido un sobrecoste de 5.000 millones de euros. “Tendrán que asumir un incremento significativo en el precio”, nos advierten los constructores.

El Airbus A-400M será caro de cojones, pero es una joya: no sólo sirve para transportar hostilidad y muerte (soldados y armas). Los fabricantes aseguran que es “idóneo tanto para acciones militares como para misiones humanitarias y para el mantenimiento de la paz”. Mi conciencia está ahora mucho más tranquila. En un principio pensé que podrían haber empleado los 25.000 millones de euros en necesidades sociales más urgentes, pero la verdad es que no se me ocurre nada mejor que en “misiones humanitarias y para el mantenimiento de la paz”. ¡Qué labia tienen estos fabricantes de material bélico!

No me gustaría despedir el post de hoy sin anunciarles mi segunda aportación del día, desde el consumo irracional, a la recuperación de la economía. Ya sé que parte de mis impuestos se han invertido en el Airbus A-400M, pero soy insaciable. Quiero aportar más. A la economía, a la televisión, al periodismo y a la nutrición. Y a la tecnología. Todo de una tacada. Me voy a comprar la sandwichera de Trancas y Barrancas que vende El País. Una sandwichera, atención,  antiadherente, con regulador automático de temperatura y capacidad para dos bocatas moldeados con las originales caritas de mis hormiguitas preferidas. Un avión de electrodoméstico. El País ha quitado a mi columnista de televisión favorito (Enric González)… Pero a cambio, ¡qué pedazo de sandwicheras me está vendiendo!

Serán los 19,90 euros (y cinco cupones) mejor invertidos de toda mi vida. Una parte de esa cantidad irá a parar a Pablo Motos, dueño del copyright de los entrañables insectos sociales. Otra ayudará a sanear la deuda de PRISA. Los fabricantes de electrodomésticos recibirán su bocado. Y finalmente yo, con la satisfacción del solidario (Airbus y sandwichera), me comeré un par de bocatas calentitos con los divertidos caretos de Trancas y Barrancas. ¿Se puede pedir algo más a la vida?

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P.D.1

Dice ABC en su entrañable editorial del pasado sábado: “La labor social de la Iglesia la legitima, más que a ninguna otra organización, para valorar los daños que el aborto libre causa a la dignidad de la mujer”. Desconozco los conocimientos de una Iglesia de hombres sobre la dignidad de la mujer. Sin embargo su concepto de la dignidad del monaguillo está clarísimo: lean los informes de la  Comisión de Investigación que denuncia los abusos sexuales cometidos por la Iglesia católica de Irlanda entre 1975 y 2004. Un cura admite haber abusado de más de 100 niños. Otro sacerdote reconoce haber cometido abusos cada dos semanas a lo largo de su ministerio, que duró 25 años. Cientos de chicos en manos de curas sodomitas durante décadas. ¿Legitimados más que ninguna otra organización para valorar la dignidad de alguien? Me descojono. ¿Para cuando los informes de una comisión de investigación española?

P.D.2

“Yo trabajo en Intereconomía, y estoy muy orgulloso”, dijo un tal César, pelo engominado, mirada cetrina, en “La noria”. El presentador, el público, los invitados (incluso los que colaboran en Intereconomía), se tronchan de risa. Y es que el bueno de César defiende, pobre, el vídeo de su cadena en que dicen que los africanos, como son analfabetos, no se hacen la manicura y tienen altas temperaturas, no deben usar preservativos. Una mina tienen en “La noria” con este individuo, puesto que reúne todas las características para triunfar en el programa: extremista, ignorante, repetitivo, gritón, zoquete, necesitado de publicidad.

Fue marcharse César y llegar Jorge Javier Vázquez, flamante premio Ondas. “Mi compañero ha sufrido críticas muy duras que han puesto en duda su talento”, dijo Jordi González en la presentación. Se refería a que Carles Francino se negó a entregarle el premio y a que Emilio Gutiérrez Caba le acuso “de deshonrar el premio”.

Vázquez estaba dolido, el pobre. Y haciendo público  su dolor rellenó una horita de telebasura. A ver si va a ser por eso, por su falta de pudor, por lo que mucha gente no quiere verlo ni en pintura.

P.D.3

¿Por qué nos sorprende tanto el caso de Aminetu Haidar? Seguramente porque no terminamos de asumir que Marruecos es una dictadura. Lo mismo que sucede con Guinea Ecuatorial. La amistad del Rey con los dictadores marroquíes, y los negocios españoles con Teodoro Obiang, tienen mucha culpa de esta miseria moral.

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“Onda callejera / onda sin honor / Maldita onda / onda de lo peor”. Ry Cooder.

Usted puede ganar un premio Ondas. Sí, usted, lector anónimo sin criterio informativo, sin grandes dotes como presentador, incapacitado para la comunicación… Usted, que carece de pudor y nunca tuvo escrúpulos. Usted, ignorante y ambicioso zoquete, puede conseguir el galardón que cada año, desde 1954, otorga PRISA a través de Radio Barcelona de la Cadena SER. ¿No me cree? ¿Piensa que se trata de un premio prestigioso sólo al alcance de los profesionales más distinguidos? Pues está confundido: anoche recibió uno de esos caballitos alados Jorge Javier Vázquez. Sí, el del Tomate. Concretamente resultó agraciado con el galardón al mejor presentador por, agárrese, “renovar con brillantez y sentido del humor el rol del presentador en un género controvertido”. Me imagino que con “género controvertido” se refieren a los programas del corazón y la infamia. Es decir, a la telebasura.

Premio Ondas

¿Qué más puedo decirles? Pues que el listón está muy bajo. Y que a partir de ahora cualquier individuo ambicioso sin moral ni principios, capaz de ponerse delante de una cámara de televisión, puede ganar un Ondas. Sólo tiene que estar dispuesto a ser una sanguijuela. Es decir, a dar paso a cuatro vídeos en los que un reportero analfabeto acosa a un famoso, a insinuar que fulanito es homosexual o que fulanita se acuesta con menganito, a hurgar en la intimidad y las miserias de los demás. “Cuando la gente se sienta en un plató me da igual que cuenten verdades o mentiras. Solo quiero que entretengan”, dice sin ruborizarse Jorge Javier Vázquez.

El flamante ganador del Ondas es el perfecto ejemplo de la decadencia de la televisión en España. Su currículo sirve para explicar cómo se triunfa en el medio, cómo se construye una programación rastrera y pestilente: “Sabor a ti”, “Día a día”, “El programa de Ana Rosa”, “Aquí hay tomate”, “Sálvame”… Paz Padilla, que sustituyó ayer a Vázquez al frente de este último programa, le entrevistó en directo: “Te van a entregar el Onda”, dijo la pobre, que aún no sabía que lo que daban a su compañero horas después era un premio, no un coche japonés. Lydia Lozano, gran periodista y colaboradora del actual programa del galardonado, le recordó a Vázquez alguno de los detalles que le han ayudado a ganar el galardón: “llora, que sube la audiencia, como me dices tú a mí”.

Llorica habitual, Vázquez comparte con Boris Izaguirre la costumbre de quedarse en gayumbos en sus programas. “¿Cómo puede escribir tan bien un tío tan malo?”, dijo Federico Jiménez Losantos de Vázquez en un intento por convertir al también colaborador de El Mundo en un nuevo Izaguirre. Ya saben, otro presentador con ínfulas de escritor y algún premio-basura en la mochila.

Pobres Ondas. Pero ¿un solo garbanzo podrido puede estropear todo un cocido? Me temo que sí. Fíjense en El Mundo, que hace un par de días inauguró un seminario internacional, denominado “El periodismo del siglo XXI”, con el que pretende “arrojar luz sobre la encrucijada ante la que se encuentra el periodismo actual”. ¿Saben a quién eligieron para la primera jornada como representante español de los “arrojadores de luz”? Pues nada más y nada menos que a Federico Jiménez Losantos. Su garbanzo podrido. La radiobasura. Mala onda, onda de lo peor. Cualquier día le dan un Ondas.

 

El dato

Dos, cruzados. El Ministerio de Defensa ha pagado 75 millones de euros por 100 vehículos blindados RG-3. Ya tienen 55, seis ruedan por Afganistán, y antes de que acabe el año recibirán otros 25. El Ministerio de Educación ha pagado 200 millones de euros para que este curso todos los alumnos de 5º de primaria tengan, como prometió Zapatero, un ordenador portátil. Estamos en noviembre y en ocho comunidades aún no ha llegado ningún ordenador.

Un motivo para NO ver la televisión

Una canción post Halloween del gran Roky Erickson. Esquizofrénico genial, brillante compositor psicodélico, miembro de los legendarios 13th Floor Elevators… Su versión acústica de “La noche del vampiro” es un excelente homenaje a Jorge Javier Vázquez.

Vivimos en un mundo raro. No aquel sembrado de mentiras al que cantaba el gran Enrique Urquijo, (“no sé del dolor / triunfé en el amor / y nunca he llorado”). Sino ese otro de carne y hueso en el que las bellotas son más caras (6,90 euros el kilo en la Boquería, Barcelona) que los langostinos medianos (5,90 euros el kilo en Carrefour, Talavera de la Reina). Un mundo raro en el que el informativo del mediodía de Antena 3 se abre con el robo en la vivienda del empresario y ventrílocuo José Luis Moreno. ¿Es ésta una noticia para abrir un informativo nacional? Sólo el hecho de que aún no se haya descartado que los ladrones hayan sido los actores que, sin contrato, trabajaron para su productora, puede hacer dudar a un periodista de raza.

moreno1.jpgEn este mundo raro, el reportaje de Antena 3 sobre el robo en la casa de Moreno tiraba la casa por la ventana: “La vivienda estaba repleta de obras de arte y objetos de valor” ¡Coño, como las tumbas de los faraones! Y es que “repleto”, según el Diccionario de Uso del Español Actual (SM), prologado por García Márquez, significa: “muy lleno, o lleno por completo”. Ni Roca, con sus Mirós en el retrete, superaba este lujo y esplendor.

Las imágenes eran más austeras, y curiosamente mostraban al gran Moreno con el presentador del Tomate (programa de otra cadena, Telecinco), ese individuo que dice que le odiamos por ser homosexual. ¿Es normal que Antena 3 elija a esa extraña pareja para ilustrar la noticia? ¿Casualidad? ¿Mala baba? No sigo. Sé que dedicándole una sola línea al tal Jorge Javier Vázquez estoy engordando al monstruo, entendiendo este adjetivo como metáfora, nunca como descripción física o profesional.

En este mundo raro el telespectador puede esperarse cualquier cosa. Como ver en una cadena el velatorio de Franco (“Cuéntame”, TVE1) exactamente al mismo tiempo que otra celebra la onomástica del rey Juan Carlos (“El rey cumple 70 años”, Antena 3). No les voy a decir nada de “Cuéntame” que ustedes no sepan. Y no voy a decirles nada de “El rey cumple 70 años” que ustedes necesiten saber: un documental a la antigua, con voz en off y comentarios en la onda de Pilar Urbano. Un mundo raro éste, en el que las monarquías sobreviven en pleno siglo XXI. Las diferencias con las repúblicas son mentales, intrínsecas y si me apuran hasta estéticas. Observen: mientras Sarckozy entra en Carla Bruni, la infanta Elena sale de Marichalar. Un mundo raro de cojones.

Jorge Javier, el presentador de “Aquí hay tomate”, quiere hacer creer a los televidentes que la gente le odia por ser homosexual. Éste fue su principal argumento durante una explosiva entrevista en “La noria”, enésimo excremento expelido por ese ojete televisivo llamado Telecinco. “Antonia San Juan, una tía que su mayor éxito fue hacer de travelo con la cara hostiada en una película… me llamó una vez ¨La marica de la tele¨”, dice, en un desesperado intento por ver homofobia donde sólo hay telebasurafobia. Jorge Javier, pobre, está confundido. A la gente no le repugna por ser homosexual. Le repugna porque es la almorrana que asoma por ese recto enfermo que dirige Paolo Vasile. Por ser la hemorroide que, como una cagarruta de buitre sobre la bandera del Japón, ensucia cada mediodía las pantallas. La zurraspa que pende, como un tarzán de pacotilla, de los pelos casposos de un ano revenido.

Durante la entrevista, Jorge Javier intenta mezclar churras con merinas, telebasura con homosexualidad. Como el escorpión, lleva el veneno en la sangre. Y se defiende acusando sin pruebas, sin nombres, sin sentido: “Hay un programa de televisión que me llama continuamente borracho… Pero yo trabajo en una productora en la que los jefes nunca proporcionan cocaína a los empleados para que trabajen mejor. En la que los jefes no aportan su dinero para comprar cocaína para fiestas”. Una manera como otra cualquiera de darse algo de vidilla, de convertirse por unas horas en mártir, en protagonista de otros programas de su cadena, en objeto de reseñas y críticas. Y revitalizar así un programa, el suyo, que agoniza.

Jorge Javier es un asco, sí, es verdad. Pero no por ser homosexual. “Se ha abierto la veda contra el gay de la televisión”, dice el muy sinvergüenza, ignorando que hay otros gays en la televisión a los que jamás importuna nadie. Ser homosexual, del Atlético de Madrid, de Logroño o del Círculo de Lectores no tiene nada que ver con lo que le pasa a un Jorge Javier que sólo pretende confundir al televidente, justificar su miserable trabajo, camuflar una profesión que le reboza cada mediodía en estiércol. La gente le abuchea hasta en el día del Orgullo Gay no por ser homosexual, sino por ser la cabeza visible de “Aquí hay tomate”, el programa que representa lo peor de la televisión actual. Le abuchean por mentir, acosar, injuriar, menospreciar, calumniar…

¿La mentira, el acoso, la injuria, el menosprecio y la calumnia tienen algo que ver con la homosexualidad? Nada en absoluto. Lo que pasa es que, como dijo Santiago de Mora-Figueroa, escritor y diplomático español, “La hipocresía y la culpa son hermanas gemelas”.

PD: Odio escribir sobre el Tomate. Hoy no he tenido más remedio: es el tema de actualidad. Pero prometo no volver a hacerlo hasta, por lo menos… el año que viene.


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