El descodificador

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Memorable especial de “El gato al agua” (Intereconomía) dedicado a la segunda crisis de Rumasa. José María Ruiz Mateos junior, consejero delegado de Nueva Rumasa, asistió al programa para responder, acompañado por directivos de la empresa y abogados del prestigio de Marcos García Montes, a las preguntas de unos tertulianos que, de puro rancio, parecían figurantes de “La señora” o “Cuéntame”. Dos horas sin duda inolvidables, debido a lo inverosimil, esperpéntico y absolutamente surrealista del espectáculo: “Nosotros no nos regimos por lo que dicta la ley”, dijo en un momento de sinceridad un joven Ruiz Mateos en el que ya se advierten, maldita sea, los mismos síntomas de intoxicación por kriptonita que padece su padre. Elegantemente vestido, con un traje amplio que ocultaba a la perfección la malla de superhéroe, Ruiz Mateos junior no recurrió al dramatismo teatrero del patriarca y evitó amenazar con pegarse un tiro antes de dejar en la estacada a miles de inversores. Quizá por eso no consiguió emocionarme ni cuando intentó tranmitir confianza: “Antes venderíamos nuestras casas que dejar de pagar a un bonista”. La tranquilidad duró poco, puesto que inmediatamente después reconoció, entre dudas y carraspeos, que “el que la dueña de esas sociedades, sea Dhul, Apis o Clesa tenga una matriz domiciliada en un país extranjero como puede ser Holanda, Belice o cualquier otro no tiene otro motivo que el que proviene de la experiencia amarga del pasado cuando fuimos robados de todos nuestros bienes”.

En vista de las incongruencias, verdades a medias y flagrantes mentiras que soltaban tertulianos y rumasianos, los comentarios enviados vía teléfono por los telespectadores se convirtieron en lo más entretenido del programa. Esta es una pequeña selección de los mismos (a 1,42 ó 1,95 euros, dependiendo de móvil o fijo):

- “Apoyar a Rumasa y no a estos ladrones socialistas”.

- “Ruiz Mateos crea empleo, los sindicatos los destruyen”.

- “¡Socialistas mala gente! ¡Viva Rumasa!”.

- “Mi madre mañana comprará flan Dhul. Los buenos españoles, con Rumasa”.

- “España necesita + Ruiz Mateos”.

- “Esta familia es mercantilmente ejemplarizante. Lo dice un socialista”.

- “¿Y lo que nos están quitando los chinos?”.

- “Desde Burgos rezamos por toda la familia”.

- “A todos los que robaron Rumasa, que les sirva para medicinas y esquelas”.

El 100% de los comentarios enviados por los telespectadores era favorable a Rumasa y contrarios al gobierno socialista. ¿Curioso verdad? El Descodificador sintió en ese momento la llamada del periodismo de investigación y, ni corto ni perezoso, envió un mensaje al número ofrecido como cebo por Intereconomía. Ya sabemos que el buen periodismo es caro, 1,42 euros, pero un día es un día. El mensaje enviado decía así: “Los flanes Dhul son un truño. Y El Gato, un nido de fachas”. ¿Agresivo? No más que el de “Socialistas ladrones” o “José Mari tírale una tarta a Zetaparo”. Pues bien, todavía estoy esperando a que lo cuelguen…

Intereconomía, no les voy a descubrir la pólvora, es un punto de encuentro de carcamales, manipuladores y farsantes. Visto de esa manera resulta repugnante. Pero si olvidamos el daño que puedan estar haciendo a un sector de los televidentes, tan deteriorado como para no darse cuenta del engaño, resultan incluso entrañables. ¡Tienen tan mal aspecto estos señores fachas! Esas pieles resecas y pálidas, que anticipan el trabajo del embalsamador. Esas venas reventonas, por las que circula un cóctel letal de bilis y alcoholes de alta graduación. Ese odio irracional al progreso y la ilustración, esa falta de respeto al prójimo, esas gominas, esa necesidad de mentir para sobrevivir…

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Un motivo para NO ver la televisión

Epígrafe

Autor: Gordon Lish.

Editorial: Periférica.

No me atrevo a recomendarle este libro. La razón es muy sencilla: acabo de leerlo, y no estoy seguro de si he entendido algo o simplemente no quiero asumir en su totalidad la tristeza que transmite. Se lo diré de otra manera: desconozco si el autor ofrece en estas páginas algo más que resentimiento y dolor. “Efígrafe” es una novela para lectores participativos”, advierte la contraportada. Debo ser un lector pasivo: en estos momentos el libro pesa tanto en mis manos que tengo incluso dificultades para colocarlo en la  estantería.

Quizá sea porque dudo si volver a la primera página y dar una segunda oportunidad a esta sucesión de cartas, escritas por un viudo amargado a diferentes miembros de su comunidad. Y dudo porque algunas de esas misivas, en su tormento infinito, son macabras y desoladoras, pero también brillantes, casi siempre sorprendentes. Duele porque todo parece difícil con Lish: incluso atrapar el tono de sus lamentos es una batalla. Y es que de tan áspero y tortuoso, “Epígrafe” podría llegar a atraer al lector de manera hipnótica. Un vicio como otro cualquiera…

Gordón Lish forma parte de la literatura norteamericana por su talento para descubrir escritores, haber editado de forma arriesgada a Raymond Carver, fundar revistas legendarias y ser colega de los grandes de la Generación Beat. A partir de ahora seguiré sus andanzas con el rabillo del ojo…

Leer las primeras páginas de “Epígrafe”.

Un servidor está lejos, pero no aislado, y se entera de las cosas que pasan en España. Y nada más enterarse, llama a la compañía aérea con la que tiene billete de vuelta y pregunta por las posibilidades de retrasar el regreso. ¿Para cuándo, señor? Quizá de manera indefinida: soy español. Pero ¿Qué me dice? su selección ha ganado la Copa del Mundo de fútbol, ¡enhorabuena! Sí, pero en la fiesta para recibir a los jugadores han cantado Bisbal y Manolo Escobar, este último su “¡Qué viva España!”. Vaya, señor, lo siento mucho, no sé qué decirle, cambiar su billete es complicado… Y es que, además, el maestro Ferrán Monegal asegura que Blas Piñar, el prototipo de facha, es el máximo candidato a nuevo tertuliano en Intereconomía. ¿Cuántos meses quiere retrasar su regreso, señor?


Espere, espere, que también me he enterado de que la Cope, la radio de la Conferencia Episcopal, piensa sacar cada año del cestillo 9,5 millones de euros para pagar los fichajes de media sección de deportes de la cadena SER. Y de que Zapatero, el presidente de nuestro Gobierno, recibe hoy en Moncloa al sanguinario presidente de Ruanda Paul Kagame, responsable de la muerte de miles de hutus y acusado de genocidio por la Audiencia Nacional. Y… No me diga más, señor, ¿Le viene bien 2030? Para entonces puedo ofrecerle pasillo y ventanilla…

Espere, espere, que la cosa no acaba aquí… Acabo de enterarme de que Astrid Vargas, la directora del Plan de Cría en Cautividad del Lince Ibérico, abandona el proyecto. La mujer que en siete años ha conseguido lo que decenas de hombres no lograron en décadas, ofrecer una oportunidad de supervivencia al felino más amenazado del mundo, se marcha. No he podido hablar con ella, pero todo parece indicar que regresan los viejos fantasmas: “El Ministerio no le ha facilitado una posición laboral estable ni le ha prestado el apoyo que merecía”, asegura Fernando Hiraldo, director de la Estación Biológica de Doñana.

La falta de respeto por la naturaleza que existe en España sólo se puede comparar con la devoción por la naturaleza que existe en el norte de América. Me parece que me voy a quedar por aquí un poco más…

El Ministerio de Industria no sancionará a Intereconomía por los insultos del tertuliano Eduardo García Serrano a la Consejera de Salud de la Generalitat Marina Geli. Recuerden que Serrano llamó a la consejera “zorra repugnante”, “puerca” y “guarra”, entre otras lindezas. En Industria aseguran que se trata de un “hecho aislado”, que no contraviene la Ley Audiovisual y que “no fomenta con carácter general el desprecio a la persona por motivos de opinión o cualquier otra circunstancia personal o social”. Por lo tanto no abrirá proceso sancionador.


Todo parece indicar que para Miguel Sebastián. responsable de Industria, llamar “zorra repugnante” a una mujer en un programa de televisión, ante miles de espectadores, “no fomenta con carácter general el desprecio a la persona”. Quizá en determinados círculos políticos el término “zorra repugnante” fomente la comunicación, las relaciones e incluso el aprecio, y deba entenderse como un adjetivo cariñoso. ¿Qué ministro no ha llamado “zorra repugnante” a su madre o a su mujer, por ponerles un ejemplo? A estas alturas ya deberíamos saber que Sebastián tiene un curioso concepto de la mujer: recuerden que en un debate con Gallardón en TVE el socialista esgrimió, provocando uno de los momentos más sórdidos y repugnantes de la política española, la fotografía de una abogada supuestamente relacionada con el alcalde de Madrid.

Esto le ha retratado como persona”, dijo Gallardón ante la bajeza de su rival. No contento con aquel “retrato”, Sebastián sigue trabajando su imagen. La resolución de este tema, impunidad para insultar en televisión, incrementa su leyenda, tan sucia como la pantalla de esas televisiones incapaces de sintonizar la tdt.


De todas las fábulas mi favorita es la de la zorra y el cuervo. O la del cuervo y la zorra, como prefieran. Seguro que conocen la historia, un ejemplo perfecto de astucia animal, vanidad desbocada y ausencia de escrúpulos. Me ha venido a la cabeza este relato de Samaniego al leer una noticia espeluznante: los insultadores profesionales Eduardo García Serrano y Cristina López Schlichting han recibido una oferta de Intereconomía para presentar, juntos, un programa en prime time.

Si alguien pensó que la carrera televisiva de García Serrano estaba acabada después de llamar “guarra”, “puerca” y “zorra repugnante” a la consellera de Salut de Cataluña, y “maricón” a Pedro Zerolo, estaba equivocado. De la misma manera que se confundía quien creyó que López Schlichting acabó con su credibilidad después de hablar en antena del doctor Luis Montes, ex jefe de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, en estos términos: “Está claro que la sedación no se utilizaba con el fin de paliar el sufrimiento, sino directamente para provocar la muerte del paciente… llegaba un señor con una insuficiencia respiratoria, con una apoplejí­a que tení­a una esperanza de vida, a lo mejor de cinco años, y se lo apiolaban”. Lejos de estar profesional y socialmente desahuciados, García Serrano y López Schlichting son el futuro de Intereconomía, la apuesta de la televisión de Julio Ariza por la calidad, el rigor, el periodismo y la información de calidad.

Abundan los motivos para adorar Intereconomía. La noche del pasado viernes, sin ir más lejos, improvisaron un debate sobre el sexo sin amor. Para abrir boca emitieron un documental memorable, con predicadores adolescentes dando doctrina desde un púlpito improvisado en el gimnasio de un colegio norteamericano. Hablaban de la grandeza de la castidad, de la eucaristía como refugio de pecadores sexuales, de lo ingrato del sexo fuera del matrimonio. “He entrevistado para una encuesta a 14.000 chicas preguntándoles si un chico casto es atractivo”, aullaba el joven virginal, “y ¿sabéis que? Pues que a las 14.000 les resultaba atractivo”.

En el plató, los tertulianos ibéricos estaban felices en su virtud. “El sexo perverso y la Guerra Civil son las obsesiones el PSOE”, rezaba un mensaje en la parte inferior de la pantalla mientras presentadora e invitados soltaban frases para la historia de la estupidez: “La lujuria se promociona en nuestra sociedad para que la gente no piense”; “El sexo es desaprovechar la riqueza de una relación”; “No es fácil llegar virgen al matrimonio, pero merece la pena”; “El sexo es la droga de las actuales generaciones, solo causa dolor y frustración”. “El sexo sin amor destruye a la persona”, sentenció la presentadora.

Un documental y un debate interesantísimos, qué duda cabe, pero debo reconocer que no soy tan fuerte como estos benditos: pulsé el botón del mando que me transportó a Canal +. En ese momento estaban emitiendo los clásicos del cine de autor “¡Deja de mirarme el canalillo!” y “Las enfermeras de Private”. La batalla interior fue dura, lo reconozco, pero menos de lo que esperaba.

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P.D.

Los mundiales de fútbol han dejado una larga lista de jugadores para la historia, desde Just Fontaine a Garrincha pasando por Bobby Charlton,Teófilo Cubillas y tantos y tantos otros . En el de 1974 reinó Franz Beckenbauer, capitán de la selección alemana e inventor del puesto de líbero. El del 86 fue el de Maradona, con su zurda prodigiosa y su mano de dios. Aunque quizá el más grande fue Edison Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, campeón con Brasil de tres copas del mundo (58, 62 y 70). Cuando aún no ha terminado la primera fase, y faltan tres semanas para que acabe el mundial de Sudáfrica 2010, ya podemos hablar de una nueva estrella brillando por encima de todas las demás. ¿Villa? ¿Messi? ¿Ronaldo? ¿Luis Fabiano? ¿Anelka? No, la figura es…

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Sara Carbonero, la reportera dicharachera de Telecinco. En el primer partido de la selección se convirtió en protagonista entrevistando a Casillas, su novio, tras la derrota de la Roja. Ayer, después de la victoria, dio otro paso de gigante en su camino a la fama y superó en protagonismo a los propios futbolistas: en el número uno de los temas más vistos en la web de El País estaban “las ochenta fotografías que las agencias de noticias internacionales (AFP, AP, Reuters y Getty) distribuyeron desde las 19.44 a las 20.32 de Sara Carbonero, periodista de Telecinco y novia de Iker Casillas”. Y por si fuera poco, “Sara Carbonero” se ha convertido en siete días la palabra más buscada desde España, sólo por detrás de “España Suiza.

El mundial de Sudáfrica ya tiene una estrella.

“La convivencia estaba rota, hecha pedazos: ardía en el retablos, en el trigo, en los olivares, se tumbaba con dos balazos en el mármol de la autopsias. Era el instante de una sacra violencia”. Rafael García Serrano.

El vídeo del programa “El gato al agua” (Intereconomía) en el que Eduardo García Serrano, periodista e hijo del escritor falangista Rafael García Serrano, insulta gravemente a Marina Geli, Consellera de Salud de la Generalitat de Cataluña, es estremecedor, puesto que resume toda la maldad de unas televisiones concebidas para generar audiencia mediante el odio. Cadenas diseñadas para dividir a la comunidad, para enfrentar a los ciudadanos, para crear malestar social. El minuto y cuarenta y cuatro segundos de programa que aún se puede ver en  Youtube, puesto que Intereconomía lo ha retirado de su web, es uno de los momentos más tristes y miserables de la televisión moderna. Y el ejemplo perfecto de la degradación y utilización de un medio de comunicación que atraviesa una grave crisis de contenidos.

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García Serrano dice que la Consellera Catalana es una “zorra repugnante”, “una guarra” y “una puerca” simplemente porque no está de acuerdo con la nueva campaña de educación sexual para adolescentes de la Generalitat. Y dice todas esas barbaridades ante el regocijo del presentador del programa y del resto de invitados. De hecho, lo peor del vídeo, el momento más lamentable, es cuando se escuchan risas de fondo: la jauría de contertulios que, como hienas, jalean al que suelta la melena y lanza el primer mordisco.

Ante semejante derroche de talento, ejemplo de periodismo de auténtica calidad, resulta comprensible que García Serrano y Antonio Jiménez, presentador de “El gato al agua”, hayan recibido este año sendos micrófonos de oro por su labor profesional, concedidos por la Federación de Profesionales de Radio y Televisión de España.

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“Nosotros amamos España porque no nos gusta”, dijo José Antonio en 1935. García Serrano también da miedo, pero más que por lo irracional de su discurso porque no parece una persona en su sano juicio. Esa mirada, ese tono de voz. Cuando dice cosas como que “España es un país verdaderamente siniestro. Se nos prohíbe fumar, pero a los niños en Cataluña, desde la Consejería de Sanidad, esta guarra les anima a meneársela y a practicar sexo oral”, es evidente que sufre algún desequilibrio emocional que, de alguna manera, le exime de buena parte de responsabilidad. Es un enfermo, y más que tertulias o micros de oro lo que realmente necesita es tratamiento.

Y un correctivo. La Ley Audiovisual debería aplicarse sobre estas cadenas, sobre estos personajes,  con toda dureza. Esa dureza que no encontraremos en la Asociación de la Prensa, la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión (ATV) o la Federación de Profesionales de Radio y Televisión de España, órganos que deberían entregar menos premios y velar más por el buen nombre de la profesión y el medio.

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P.D.

El 30 de mayo de 2006 Zapatero anunció, en el Debate del Estado de la Nación, que mantenía “su compromiso, recogido en el programa electoral del PSOE y en el discurso de investidura, de abandonar la energía nuclear en España y su anuncio de concretarlo antes de que finalice esta legislatura, tal y como solicitaban las organizaciones ecologistas”. Ayer, y sin duda como prueba de que el Presidente es un hombre de palabra, el Ministerio de Industria y Comercio renovó el permiso de explotación de la central nuclear de Almaraz, que expiraba este año. Diez años más de vida para la central cacereña, espero que miles de votos menos en las próximas elecciones.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Sólo un muerto más.

Autor: Ramiro Pinilla.

Editorial: Tusquets.

Novela negra a la vasca. Eso es lo que propone el veterano Pinilla en un libro que se aleja de su clásico “Verdes valles, colinas rojas” y nos ofrece la enrevesada historia de un vendedor de libros que, seguidor incondicional de Chandler y Hammett, quiere resolver la muerte de uno de los gemelos Altube. La acción tiene lugar al terminar la Guerra Civil en Getxo, pueblo en el que Sancho Bordaberri, librero, se transforma en Samuel Esparta, detective privado.

Pinilla ha escrito una novela policiaca tan creíble como original, en la que destaca la solidez de una trama brillante, la simpatía de personajes como Klodobike, ayudante del detective, y el ritmo que adquiere la novela gracias a los diálogos. Entretenimiento de calidad.

“Volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la paz,
y traerán prendidas cinco rosas,
las flechas de mi haz”.

No volverán: ya han vuelto. Las banderas victoriosas y los fascistas que las ondean. Están llamando a nuestras  puertas, como ha sucedido antes en otros lugares de Europa. El fascismo comienza a colarse por esa rendija cultural y social que es la televisión. Y no me refiero sólo a las tertulias nacidas para crispar, como “El gato al agua” (Intereconomía) o “La vuelta al mundo” (Veo 7), sino a programas como “España en la memoria” (Intereconomía), supuestamente dedicado a la historia y aledaños, en los que se puede escuchar el “Cara al sol” como sintonía, ver a Fuerza Nueva manifestándose por “el fin del terrorismo y la unidad de España” o disfrutar de una entrevista con el ultraderechista Blas Piñar. No se pierdan este vídeo del programa…

“¡Qué recuerdos, don Blas, viendo estas imágenes!”, confiesa al decrépito fascista un tal Alfonso Arteseros, presentador del nostálgico bodrio, justo antes de mostrar su lado más humano: “las mujeres más guapas están en Fuerza Nueva”. Blas Piñar sonríe, no se sabe si por este comentario o por los que aparecen en la web de “España en la memoria”: “Don Blas Piñar es la decencia política de nuestro país, su legado estará con nosotros y algún día no muy lejano España volverá a ser GRANDE Y LIBRE. ARRIBA ESPAÑA! La puta transición ha destruido nuestros valores nuestro país nuestro ejército y policía está llena de socialistas y maricones. ¿DONDE VAMOS A LLEGAR? Basta ya!”.

¿Necesitamos una televisión así? La ultraderecha se ha asentado en el panorama audiovisual español. Aznar adjudicó en 2000 licencias de televisión a El Mundo y ABC. Y en 2005 Esperanza Aguirre hizo lo propio con emisoras locales, que repartió entre la Iglesia y la derecha (Cope, El Mundo, Intereconomía, Libertad Digital). Zapatero no ha creado el monstruo, pero consiente sus exabruptos  seguramente para disimular, compensar o silenciar sus propias miserias. Intereconomía y Veo 7 de alguna manera existen porque existe el fútbol de pago de Jaume Roures.

Quizá los trapicheos audiovisuales de la izquierda les impiden tener la autoridad necesaria para cortar de cuajo los brotes fascistas de determinadas cadenas. Aire para una ultraderecha que, hasta hace poco, estaba televisivamente no ya aletargada, sino muerta.

Como todo el mundo sabe, el consumo estimula la economía. Es decir, que cuanto más hundidos estemos en la crisis, más debemos gastar si queremos recuperarnos algún día. Puede que no sea fácil de comprender, pero es así y punto. No lo discuta: consumir es, en estos momentos, cuestión de patriotismo. El Gobierno así lo entiende y, como debe ser, predica con el ejemplo: el pasado viernes se festejó por todo lo alto que había levantado el vuelo el flamante Airbus A-400M, uno de los aviones militares de transporte más grandes del mundo. Un programa financiado por siete países, entre los que por supuesto se encuentra España, con 20.000 millones de euros de presupuesto. Un importante apoyo para salir de la crisis ¿no? Sobre todo si tenemos en cuenta que, tras casi dos años de retraso sobre los plazos previstos, se ha producido un sobrecoste de 5.000 millones de euros. “Tendrán que asumir un incremento significativo en el precio”, nos advierten los constructores.

El Airbus A-400M será caro de cojones, pero es una joya: no sólo sirve para transportar hostilidad y muerte (soldados y armas). Los fabricantes aseguran que es “idóneo tanto para acciones militares como para misiones humanitarias y para el mantenimiento de la paz”. Mi conciencia está ahora mucho más tranquila. En un principio pensé que podrían haber empleado los 25.000 millones de euros en necesidades sociales más urgentes, pero la verdad es que no se me ocurre nada mejor que en “misiones humanitarias y para el mantenimiento de la paz”. ¡Qué labia tienen estos fabricantes de material bélico!

No me gustaría despedir el post de hoy sin anunciarles mi segunda aportación del día, desde el consumo irracional, a la recuperación de la economía. Ya sé que parte de mis impuestos se han invertido en el Airbus A-400M, pero soy insaciable. Quiero aportar más. A la economía, a la televisión, al periodismo y a la nutrición. Y a la tecnología. Todo de una tacada. Me voy a comprar la sandwichera de Trancas y Barrancas que vende El País. Una sandwichera, atención,  antiadherente, con regulador automático de temperatura y capacidad para dos bocatas moldeados con las originales caritas de mis hormiguitas preferidas. Un avión de electrodoméstico. El País ha quitado a mi columnista de televisión favorito (Enric González)… Pero a cambio, ¡qué pedazo de sandwicheras me está vendiendo!

Serán los 19,90 euros (y cinco cupones) mejor invertidos de toda mi vida. Una parte de esa cantidad irá a parar a Pablo Motos, dueño del copyright de los entrañables insectos sociales. Otra ayudará a sanear la deuda de PRISA. Los fabricantes de electrodomésticos recibirán su bocado. Y finalmente yo, con la satisfacción del solidario (Airbus y sandwichera), me comeré un par de bocatas calentitos con los divertidos caretos de Trancas y Barrancas. ¿Se puede pedir algo más a la vida?

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P.D.1

Dice ABC en su entrañable editorial del pasado sábado: “La labor social de la Iglesia la legitima, más que a ninguna otra organización, para valorar los daños que el aborto libre causa a la dignidad de la mujer”. Desconozco los conocimientos de una Iglesia de hombres sobre la dignidad de la mujer. Sin embargo su concepto de la dignidad del monaguillo está clarísimo: lean los informes de la  Comisión de Investigación que denuncia los abusos sexuales cometidos por la Iglesia católica de Irlanda entre 1975 y 2004. Un cura admite haber abusado de más de 100 niños. Otro sacerdote reconoce haber cometido abusos cada dos semanas a lo largo de su ministerio, que duró 25 años. Cientos de chicos en manos de curas sodomitas durante décadas. ¿Legitimados más que ninguna otra organización para valorar la dignidad de alguien? Me descojono. ¿Para cuando los informes de una comisión de investigación española?

P.D.2

“Yo trabajo en Intereconomía, y estoy muy orgulloso”, dijo un tal César, pelo engominado, mirada cetrina, en “La noria”. El presentador, el público, los invitados (incluso los que colaboran en Intereconomía), se tronchan de risa. Y es que el bueno de César defiende, pobre, el vídeo de su cadena en que dicen que los africanos, como son analfabetos, no se hacen la manicura y tienen altas temperaturas, no deben usar preservativos. Una mina tienen en “La noria” con este individuo, puesto que reúne todas las características para triunfar en el programa: extremista, ignorante, repetitivo, gritón, zoquete, necesitado de publicidad.

Fue marcharse César y llegar Jorge Javier Vázquez, flamante premio Ondas. “Mi compañero ha sufrido críticas muy duras que han puesto en duda su talento”, dijo Jordi González en la presentación. Se refería a que Carles Francino se negó a entregarle el premio y a que Emilio Gutiérrez Caba le acuso “de deshonrar el premio”.

Vázquez estaba dolido, el pobre. Y haciendo público  su dolor rellenó una horita de telebasura. A ver si va a ser por eso, por su falta de pudor, por lo que mucha gente no quiere verlo ni en pintura.

P.D.3

¿Por qué nos sorprende tanto el caso de Aminetu Haidar? Seguramente porque no terminamos de asumir que Marruecos es una dictadura. Lo mismo que sucede con Guinea Ecuatorial. La amistad del Rey con los dictadores marroquíes, y los negocios españoles con Teodoro Obiang, tienen mucha culpa de esta miseria moral.

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