El descodificador

Posts Tagged ‘Iñaki Gabilondo

La batalla por el liderazgo entre los diarios digitales españoles es despiadada. Tanto El Mundo como El País, conocedores de la importancia del 2.0 para el futuro de sus empresas, están poniendo toda la carne en el asador en sus respectivas webs. Gracias a esa legítima ambición salimos ganando los lectores, que disfrutamos de su grandiosa capacidad de innovación, su descomunal talento y su innegable potencial para sorprender. Primero fue elmundo.es quien nos dejó con la boca abierta colgando en su web un videoblog de, quién lo iba a imaginar, Pedro J Ramírez, leyenda del periodismo nacional, prestigioso analista y modelo de integridad profesional. Para contrarrestar este bombazo,  elpaís.com ha jugado fuerte y, en un alarde de creatividad y chispa, arriesgando tanto como los tiempos y las circunstancias exigen, ha presentado a bombo y platillo el videoblog de, seguro que ni se lo pueden imaginar, Iñaki Gabilondo, otra leyenda viva de la información en España.

Tras ver y escuchar a Pedro J y a Gabilondo, y a la espera de que el PP se incorpore a esta ola de  modernidad audiovisual con un videoblog de Manuel Fraga, debo confesarle que estoy pensando muy seriamente en correr a la tienda y comprar un iPhone, una tableta, una Blackberry, darme de alta en todas las compañías telefónicas y suscribirme a todos los diarios digitales de pago. Ya sé que es caro y que, dada mi situación laboral, tendría que hacer algún sacrificio, como suprimir la insulina de mi madre o hacerme con el control del narcotráfico en el valle del Tiétar. Pero creo que el esfuerzo merecerá la pena: tras disfrutar de los videoblogs de Pedro J y Gabilondo está más claro que nunca que el futuro del periodismo está en la red.

¿Quién dijo que la crisis de los diarios se debía a la ausencia de talento? Aquí tiene, en abril de 2011, en plena explosión multimedia, la genial y revolucionaria apuesta de nuestros dos grandes periódicos por el futuro en internet. Las opiniones de Pedro J y Gabilondo. Con dos cojones. Lo mismo que leíamos hace años en el periódico y veíamos en CNN+ antes de que la cerraran, pero grabado ahora con una cámara y colgado en la red. Frescura, dinamismo, creatividad, sorpresa, interactividad… ¡Y luego dicen que no los tienen bien puestos quienes manejan el cotarro de la información! Tomar esta clase de riesgos solo está al alcance de unos pocos visionarios, esos valientes que luchan por devolver la dignidad y el prestigio al periodismo desde la red.

¡Sigan arriesgando así, coño, que los lectores nos estábamos aburriendo! Espero con auténtica impaciencia que El País y El Mundo no se detengan en su afán revolucionario, y sigan sorprendiéndonos con nuevos y geniales videoblogs. Me  atrevo a sugerirles algunas ideas… ¿Qué tal Agatha Ruiz de la Prada con uno para daltónicos en elmundo.es? Divertido, no me cabe duda. ¿Y Karmentxu Marín ofreciendo una inteligente a la par que tronchante videoblogentrevista en elpais.com? ¿Imaginan a  Jiménez Losantos potando cada mañana en elmundo.es? El lector que averiguase el desayuno del locutor por el color de su bilis recibiría una suscripción gratuita a Orbyt. ¿Y qué me dicen de un videomaster en gestión de empresas impartido por Cebrián? Elpais.com lo tendría colgado en portada toda la mañana.

P.D.

Una cosa tiene que quedar clara: Gabilondo dormido es más interesante que Pedro J cargado hasta las trancas de anfetaminas. Es decir, que incluso en la mediocridad de los medios destaca el sentido común de los buenos periodistas. Gabilondo es uno de estos últimos…

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P.D.2

Si le digo que Ana Rosa Quintana “prescinde de la exigible veracidad” usted dirá que vaya noticia, que eso ya lo sabe todo el mundo. El lector más guasón dirá que la culpa la tendrá su negro, que no se documenta con rigor. La noticia no es que lo digamos nosotros, es que lo dice la Justicia. Con seis años de retraso, bien es cierto, el Tribunal Supremo confirma una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que condena a Ana Rosa Quintana por vulnerar el honor y la intimidad de la actriz Arancha del Sol y de su marido el torero Finito de Córdoba. La Sala considera que las afirmaciones de la “periodista” sobre las infidelidades de la pareja “prescinden de la exigible veracidad”. Tendrá que indemnizar a cada uno de los demandantes con 50.000 euros.

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Un motivo para NO ver la televisión

Robbie Robertson.

Cd: How To Become Clairvoyant.

El gran Robbie Robertson, guitarrista de The Band, el grupo que acompañó durante años a Bob Dylan, acaba de editar su nuevo disco en solitario. El canadiense es una leyenda, y un virtuoso, pero también un músico humilde apegado a las tradiciones y a las músicas populares. Este quinto álbum como solista (solo ha grabado cinco discos desde 1987) es una nueva demostración de buen gusto y precisión. Robertson es un guitarrista excelente, pero prudente, que parece confiar más en las canciones que en la contundencia de un riff o un “solo”.

El ex compañero de Rick Danko, Richard Manuel y compañía firma todas las canciones en solitario, excepto dos, compuestas junto a Eric Clapton y una, la balada instrumental “Madame X”, firmada en solitario por este último. Además de  Clapton participan en “How To Become Clairvoyant” músicos tan conocidos como Steve Winwood o Tom Morello. El resultado es un disco intenso, elegantemente producido, con multitud de detalles jugosos, que en ocasiones suena “adulto” y en otras efervescente. Un trabajo de largo recorrido.



El gran Iñaki Gabilondo, una referencia en el mundo del periodismo, se suma a la corriente de veteranos mesías críticos con Internet. Juan Luis Cebrián, Rouco Varela… y ahora el que fuera líder de la radio en España al frente de “Hoy por hoy” (Cadena Ser). Gabilondo cree que “Internet es la excusa perfecta para los manipuladores”. Para decir esta frase para la posteridad Gabilondo, de 68 años, se ha puesto en manos de Juan Cruz, uno de los periodistas menos manipuladores y más críticos con el poder que se pueden encontrar. Gabilondo se la juega con Cruz, es obvio, pero milagrosamente sale vencedor: “En plenitud está Gabilondo”, asegura el entrevistador del recientemente fulminado presentador de los informativos de Cuatro y CNN +.

El manipulador no necesita excusas. ¿Usted cree que Pedro J. hubiese modificado un ápice su versiòn del 11-M dependiendo de si lo iba a vender  en el diario de papel, en Orbyt o en Veo 7? Evidentemente no. El manipulador no conoce fronteras: su capacidad para utilizar es global, su mangoneo, universal. Recuerden que la principal característica del manipulador es que piensa en sí mismo sobre todas las cosas. Quiere salirse con la suya a cualquier precio, todos los días, en cualquier formato. Es un superviviente, y lo es en internet, en papel, en radio, en televisión y en la cola del Carrefour.

Reflexionemos sobre el meollo de la cuestión… ¿Qué es manipular? Hay casos obvios, como por ejemplo Intereconomía, una cadena basada en ese arte (el ejercicio velado, sinuoso y abusivo del poder). Sin embargo en otras ocasiones la manipulación es mucho más sutil, menos evidente, más perversa. Me explico… ¿Manipula un periodista cuando entrevista a otro periodista, de su misma empresa, y le pone por las nubes? Quiero decir…le pone por las nubes sin decir que es su amigo, o que es consejero de la cadena de radio del mismo grupo que edita el diario que publica la entrevista.

De la misma forma que no hay crímenes pequeños, no hay pequeños manipuladores. Hay, eso sí, manipuladores pequeños. Por eso tiene razón, como casi siempre, el maestro Gabilondo: “la basura es basura aunque la adereces”.

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José Luis Moreno, el empresario-ventrílocuo imputado en el caso “Palma Arena” por un supuesto soborno al presidente balear Jaume Matas, pensó que la mejor manera de probar su inocencia era presentarse ante el juez con un manojo de billetes falsos. Moreno quería demostrar que los siete centímetros de grosor del sobre que portaba, y que incluía billetes de 500 euros fotocopiados, hacían inviable su transporte en el bolsillo interior de una chaqueta. Una defensa francamente innovadora, que sólo podía haberse mejorado incluyendo como testigo a Francisco Camps, seguramente el mayor experto mundial en trajes  multibolsillo. “Ha sido una declaración intensa y distendida”, sentenció el individuo que pone voz a Rockefeller.

Todo cabe, sólo es cuestión de saber cómo meterlo. Esta frase, que muy bien podría firmar Nacho Vidal, pretende reflejar lo endeble y circense de la defensa de Moreno, legendario ideólogo de la telebasura. Pero también es aplicable a las ideas que se han transmitido estos días en la reunión del Partido Popular en Sevilla. Más parecía un congreso de ventrílocuos que uno de políticos. No por lo de hablar con el vientre, por favor, sino por escuchar el discurso de Aznar en boca de muñecos de cartón. Ni una idea, sólo propaganda electoral introducida con calzador en una convención nacional. Lean esta pequeña selección de la filosofía popular…

“España tiene sed de urnas”, anunció a bombo y platillo un Rajoy que ofreció “un proyecto de recuperación nacional” y aseguró querer acabar con los “privilegios” de las pensiones de los diputados, cuando sólo hace un mes votaba a favor de mantener las mismas. No dijo ni una palabra, eso sí, de los sueldos de Cospedal o de Aznar. “Gobernar es imitar a Francisco Camps”, aseguró Javier Arenas. Y la guinda: Mayor Oreja acusó a los socialistas de “abrazar la cultura de la muerte”.

Pues pese a todo, muchos siguen pensando, seguimos pensando, que necesitamos un cambio…

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P.D.

Carlos Boyero se queja en su columna de El País de algo “heavy”: Iñaki Gabilondo se ha quedado “sin curro”. “Obligado al paro, no destila amargura ni rencor, sino temple, racionalidad, autoridad moral, agudeza, brillantez expositiva, normalidad…”, escribe Boyero. Tiene razón, pero es muy posible que la gran mayoría de parados en la situación del ex presentador de Cuatro también demostrasen temple, racionalidad, autoridad moral y todo ese cúmulo de virtudes. Gabilondo, que estando en el paro es consejero de PRISA, entrevistó el viernes en La 2 (TVE) a Placido Domingo, y presentó una gala-homenaje que tuvo lugar en el Teatro Real.

Sin ánimo de corregir a Boyero, dios me libre, creo que lo que todos los críticos de televisión deberíamos preguntarnos es si en la plantilla de TVE, nuestra arruinada televisión pública, no hay nadie capacitado para entrevistar a Domingo. Heavy: han tenido que fichar al parado Iñaki Gabilondo.

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P.D.2

Un gran programa en La 2, de esos que convencen a cualquiera de la necesidad de una televisión pública: “El fotógrafo de los presidentes”. Un documental sobre Pete Souza, el director del gabinete de fotografía de la Casa Blanca. La película muestra el trabajo de Souza durante seis meses, en los que Obama trabajaba en la campaña para la reforma del sistema sanitario. Muy emocionante.

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Un motivo para NO ver la televisión

Gregg Allman

Cd: Low Country Blues.

Rounder Records

Siempre es un placer recordar a los Allman Brothers, una de las más influyentes y queridas bandas de la historia del rock norteamericano, pero hoy con mayor motivo puesto que no se trata de un motivo nostálgico. Nada de reediciones ampliadas, directos olvidados o temas desechados en su momento y ahora recuperados. Hoy hablamos de un nuevo disco, una grabación completamente actual, de uno de los ilustres hermanos Allman.

Catorce años después, Gregory Lenoir Allman ha entrado en el estudio, y nada menos que con T-Bone Burnett como productor, para registrar doce canciones que fascinarán a todos aquellos que algunas veces soñamos el riff de “Jessica”. Grandes teclados (no podía ser de otra manera), temas clásicos registrados de forma tan elegante como contundente, una voz en forma y toneladas de blues del Delta, rock pantanoso y folk cadencioso. Nada del rock sureño que hizo grandes a los Allman. Dos temas tradicionales junto a versiones de Sleepy John Estes, Muddy Waters, Junior Wells, Skip James, Bobby Bland, BB King, Amos Milburn, Samuel Maghett, Otis Rush y uno, sólo uno, compuesto por Gregg Allman y Warren Haynes. Auténtico.

“La humanidad trabaja por horror al trabajo, por un afán tenaz y esperanzado de librarse de él”. Wenceslao Fernández Flórez.

Creía que sobre el tema de las jubilaciones lo había visto ya todo: un servidor trabajaba en Soitu cuando José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del Banco Bilbao Vizcaya (BBVA), principal accionista, se jubiló con una pensión de tres millones de euros al año. Poco después el presidente del mismo banco, Francisco González, se embolsó 79,7 millones de euros de pensión al haber cumplido los 65 años. Había tenido grandes maestros, qué duda cabe, pero aún me quedaba mucho por ver y por aprender en cuanto a retiros, pensiones y demás zarandajas viejunas.

El pasado año las jubilaciones anticipadas crecieron un 49% debido a la anterior reforma de la Seguridad Social. Ayer mismo Caja Madrid, Bancaja y sus socios llegaron a un acuerdo con los representantes de los trabajadores para reducir sus plantillas mediante prejubilaciones a partir de los 55 años. Y en estos momentos el Gobierno socialista insiste en alargar la edad de jubilación obligatoria de los 65 a los 67 años. Sinceramente, me cuesta trabajo entender lo que está pasando…

Le recomiendo leer las diez claves de Ignacio Escolar. Si ni con esas, puede que el problema sea que ha elegido un trabajo equivocado. Si usted es panadero, informático, taxidermista, fontanero, poeta, biólogo, podólogo, enterrador o, en el peor de los casos, periodista, es evidente que debería haber elegido otro curro. Y no vale pedirse consejero delegado o presidente del BBVA. Usted, y yo, deberíamos ser altos cargos institucionales. Ya sabe, ministros, senadores, diputados, secretarios de Estado… Cuentan algunos antisociales que un trabajador “normal” tiene que currar 35 años (37 si no hacemos nada por impedirlo) para cobrar la totalidad de la base reguladora de la pensión a la que tenemos derecho, mientras que a un “alto cargo” del Gobierno le basta con jurar el cargo y acumular siete años de ejercicio para obtener la pensión máxima de jubilación.

“Moriré trabajando”, asegura un Iñaki Gabilondo que, me temo, se está tomando la cosa por la tremenda. El gran periodista, de 68 años, no termina de asumir que llegó la hora de decir adiós, y eso que ha recibido dos golpes laborales muy duros en muy poco tiempo: le quitaron del informativo estrella de Cuatro, primero, y ahora cierran CNN+, su último refugio. Iñaki quizá esté fuera, pero nunca estará solo. A su lado, en la barra del bar del hogar del pensionista televisivo, se sentará el gran Larry King, quien con 77 años, y tras 25 al frente del “Larry King Show”, acaba de anunciar su retirada definitiva de las pantallas. Un duelo de titanes: cuentan que los egos no se jubilan jamás.

Aunque el rey de los jubilatas audiovisuales en activo es, sin duda, Alberto Oliart, flamante presidente de la corporación RTVE a sus 82 años…

 

El diario El País ha organizado un debate en Caixa Forum Madrid para analizar las consecuencias de una filtración de documentos secretos, la de Wikileaks, que “ha revolucionado la política, la sociedad y el periodismo”. La publicidad de ese evento se podía ver en la página 43 del diario. Por esas cosas del diseño de los periódicos, si el lector separaba las páginas de la izquierda del anuncio podía ver junto a esa página 43 la página 22, su hermana de impresión, con otra interesante recomendación de El País: los cigarrillos electrónicos Inspire, un revolucionario invento que, “recrea las sensaciones que el fumador experimenta con un cigarrillo tradicional gracias a su sabor y al vapor que emite sin perjuicio para su salud”. Por apenas 49 euros dos cigarrillos electrónicos, dos baterías de litio recargables, 3 cartuchos de sabores (menta, tabaco y tabaco rubio), cargador USB, adaptador para la red eléctrica, estuche ABS-Inspire y manual de instrucciones en castellano.

Hay que saber leer un periódico. El lector tiene que ser un individuo preparado, culto y bienintencionado. No puede ser alguien tan superficial como para abrir las páginas sagradas de un diario y, con la candidez de una novicia, pretender que todo sea verdad, que no haya algún margen para la imaginación, que no se utilicen pequeñas licencias comerciales. Salud, tecnología, diseño, Wikileaks… el futuro del periodismo.

En la publicidad de la página 43 sobre el debate fundamental para entender ese periodismo moderno se podían leer los nombres de los participantes en la charla, algunos del nivel del mismísimo director de El País. Para completar ese cartel de ensueño sólo faltaba Iñaki Gabilondo, un hombre de la casa y un periodista como la copa de un pino. Gabilondo seguro que hubiera dicho cosas interesantes sobre el futuro del periodismo, puesto que sólo unas horas antes se había quedado sin curro: “Tengo una sensación personal de melancolía histórica, porque tengo la sensación de que termina mi vida profesional”, asegura el donostiarra.

Respecto a los cigarrillos electrónicos “sin nicotina ni otras sustancias tóxicas” de la página 22, tan fáciles de conseguir (cartilla este domingo comprando el periódico) como ajenos a las “restricciones de la Ley Anti Tabaco”, también se echaba de menos una opinión cualificada. Por ejemplo la del doctor Rosado, un científico pionero en la utilización del tabaco con fines terapéutico: recuerden que curaba la calvicie apagando colillas en la cabeza del paciente.

¿El futuro del periodismo? Inspire y redescubra el placer de Inspire.

Hace unos días, paseando por la madrileña plaza de Callao, vi a dos indigentes junto a la puerta de unos grandes almacenes. Hacía frío. Estaban tumbados en el suelo, sobre unos cartones, cubiertos con ropas mugrientas y acompañados de perros esqueléticos. Sus cabezas, cubiertas con gorros de lana, se tocaban. Ambos observaban atentamente la parte de atrás de la caja que sostenía su demanda (“algo para comer”) y el platillo de la limosna. Un hombre dejó caer unos euros, pero ni siquiera el tintineo de las monedas consiguió desviar su mirada hipnotizada. ¿Congelados? ¿Colgados? ¿Borrachos? No. Desde un lateral se podía ver una pequeña televisión dentro de la caja, bajo el platillo.

Mucha gente piensa que la televisión e internet han democratizado el acceso a la información. Pero eso no es del todo cierto. Si lo fuese, no sucederían cosas como las que se pueden ver estos días en telediarios y periódicos. Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y Política Social, ha dicho con la cabeza muy alta y sin disponer de ningún indicador global que sustente sus palabras, que, pese a la crisis, en España no ha subido el número de pobres. Lamentablemente, y a pesar de las facilidades para acceder a los medios y a la información, un inmigrante esloveno de 24 años que vivía en Valencia no debió escuchar la noticia y ha muerto aprisionado al intentar extraer prendas de un contenedor callejero de ropa usada. Tampoco deben haberse enterado de las palabras de Jiménez miles de inmigrantes más, puesto que el número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social ha caído el último año un 4,68 %.

Me voy a atrever a pedirles un pequeño sacrificio económico: compren Público mañana sábado. El periódico será estupendo, como cada día (tiene una plantilla de lujo), pero les recomiendo ese ejemplar con especial interés porque incluye como regalo un libro de Pierre Joseph Proudhon, el legendario filósofo y revolucionario francés. No se trata de un libro cualquiera, sino de “¿Qué es la propiedad?”. Un clásico. Es decir, que por dos míseros euros usted se irá para casa con toda la información del día y con un manual anarco socialista que denuncia los abusos a que da lugar la concentración del poder económico y de la propiedad privada. Agradézcanle el obsequio a Jaume Roures, el empresario catalán propietario de Público. Y del grupo de comunicación Mediapro, de la cadena de televisión La Sexta, de los derechos de la liga de fútbol,  del campeonato del mundo de fórmula 1…

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P.D.

Gabilondo se despidió anoche de Cuatro. Y lo hizo definiéndose como “un veterano en etapa de aprendizaje televisivo”. Inmediatamente después  entraron los deportes, con las imágenes de una modelo desnuda tapándose las tetas con el brazo.

Suele pasar que, cuando alguien falta, es cuando más se le echa de menos. Somos así de miserables. Pues este es exactamente el caso de Iñaki Gabilondo, un periodista que, desde el primer minuto en que dejó  Cuatro para pasar a CNN+, parecía más necesario que nunca en una cadena generalista. Puedo estar de acuerdo con aquellos que piensan que su ritmo televisivo era escaso, su vanidad alta y su capacidad para impartir doctrina excesiva. Pero por encima de ello deberíamos valorar su trayectoria, su seriedad y su credibilidad.

“Yo venía a ser el extravagante pelmazo que estaba colocado en un sitio diferente… Puede poner como titular que yo no he dado lo que se esperaba y que no he dado la medida”, asegura en una entrevista publicada por El Periódico. Lleva sólo unas horas fuera de Cuatro y ya se le echa de menos.

“No he perdido la fe, pero la estoy perdiendo”, dijo Iñaki Gabilondo en la presentación de su último libro, modestamente titulado “Verdades como puños” (Aguilar). El veterano periodista tenía motivos para desconfiar: el próximo jueves presentará por última vez el informativo estrella de Cuatro. La cadena de Prisa (y de Telecinco)  prescinde de la estrella que inauguró la cadena, en lo que debería entenderse como una declaración de principios. Ofrecer información de calidad ya no es lo más importante. Vamos a por la audiencia perdida. Gabilondo ha muerto… ¡Vivan los Manolos!

Un primer análisis podría hacernos considerar al veterano periodista como la primera víctima de la fusión entre Telecinco y Cuatro. Un daño colateral. La sombra de Berlusconni, el hombre que amordaza Italia, planea sobre los medios de comunicación españoles. Pero no todo el mérito es de il Cavalieri. Ni siquiera del actual Gobierno, que ha empobrecido el panorama audiovisual facilitando la fusión de cadenas. A Gabilondo ya le había sentenciado la audiencia. Su telediario “de autor” no enganchó a los televidentes y, pese a ser el informativo más serio de la parrilla (como lo están leyendo), su jubilación sólo era cuestión de tiempo. La marcha hace un par de meses del director de informativos de la cadena, José María Izquierdo, otro veterano ilustre, fue un aviso para navegantes.

“Me jubilaré al acabar esta temporada”, dijo Gabilondo en septiembre de 2006. “A Iñaki le quedan muchos telediarios”, aseguró inmediatamente Daniel Gavela, director general de Cuatro. Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. El nuevo orden televisivo termina por apuntillar a un profesional intachable y necesario que, posiblemente, apuró demasiado su suerte.

Gabilondo, un periodista de los grandes, posiblemente el último de su especie, no se merece un final así. En cuatro años ha pasado de dirigir y presentar el programa más escuchado de la radio española (“Hoy por hoy”, Cadena SER) a aceptar un subsidio en el canal temático CCN+. Canal que, por cierto, estuvo a punto de desaparecer hace solo unos días.

Decía Gregorio Morán, no sé si con estas mismas palabras, que mientras la realidad se endurece, la prensa se ablanda. Corren malos tiempos para la reflexión, el análisis y el periodismo de calidad. Manda la audiencia. Es hora, por tanto, de aligerar la información, de banalizar las noticias, de prescindir del criterio. Lo importante son las imágenes, el espectáculo. Es la victoria de lo visual sobre lo real. Gabilondo era lo real. Lo visual son los sucesos, los Manolos, la mujer más vieja del mundo, el niño torero, Elsa Pataky en pelotas en la portada de una revista…

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P.D.1

La fusión de cadenas no sólo trae desgracias. Un ejemplo: ahora  leyendo la sección de televisión de El País podemos enterarnos no solo de los estrenos de Cuatro. También nos enteramos de los de Telecinco. Anoche le tocó el turno a “El pacto”, una mini serie de dos capítulos basada en un tema francamente escabroso: el acuerdo de siete adolescentes para quedar embarazadas al mismo tiempo. Puede parecer un planteamiento algo  retorcido, pero en realidad resulta conservador. Metidos en faena, y teniendo en cuenta que se estrenaba en la cadena de Paolo Vasile, lo suyo hubiese sido darle una vuelta de tuerca para hacer el producto aún más atractivo. Una idea: los padres de las criaturas serían extraterrestres, y los fetos tendrían al menos dos cabezas y tres órganos sexuales. Sólo con estas pequeñas modificaciones el éxito de la mini serie estaría garantizado.

Pero Fernando Colomo, el director del engendro, no se ha atrevido a llegar tan lejos. Las siete niñas están embarazas de humanos. ¡Qué decepción! “Es una ida de olla, una frikada. Esperamos que no cunda el ejemplo en España”, asegura un Colomo que demuestra estar comprometido con la calidad y los valores positivos. O arrepentido. Aprecio a Colomo. Por eso quiero pensar que se ha planteado dirigir “El pacto” como un trabajo nutricional. Las cosas están muy malitas en el cine, y la nevera no se llena sola.

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P.D.2

Seguimos hablando de tv movies. Telemadrid tiene una ocasión magnífica para ponerse a la altura de las grandes cadenas rodando una película para televisión sobre un tema de actualidad: la agresión a Hermann Terstch. Ya la estoy viendo… Mezcla de información y suspense, estaría dirigida por Amenábar, la protagonizaría el propio Terstch, que narraría la historia desde la cama del hospital, y se podría llamar… “Bar adentro”. Poli Díaz bordaría el papel de agresor “profesional”. Teddy Bautista interpretaría el papel de agresor de la SGAE. Marcelino Camacho sería el agresor de izquierdas (no es fácil encontrar a alguien en este país para un papel de izquierdas). El gordito de Intereconomía sería el Gran Wyoming. Y Esperanza Aguirre realizaría un cameo de lujo: sería una de las dos mujeres que acompañaban al agresor. La otra sería Carmen de Mairena. El papel de presidenta de la Comunidad Madrileña, vinculando la agresión sufrida por el periodista con una broma que hizo “El Intermedio”, lo interpretaría Violeta Santander. Tiene buena pinta ¿verdad?


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