El descodificador

Posts Tagged ‘Esperanza Aguirre

Los árboles, como todo el mundo con perspectiva sabe, no nos dejan ver el bosque. Afortunadamente, si todo sigue como hasta ahora dentro de poco no habrá árboles, y por fin podremos contemplar cómodamente el bosque. Y no me vengan con que si no hay árboles no habrá bosques que contemplar, porque eso es demagogia barata. Una minucia que no puede distraer nuestra atención. El progreso exige decisiones contundentes, puede que en principio impopulares, como imponer nuestro orden en la naturaleza.

Les cuento todo esto porque me he pasado la mañana sembrando patatas. Sudando, con el espinazo doblado y las uñas sucias de estiércol, es más fácil sentirse parte de la tierra. Las patatas me ayudan a ver el bosque. Los periódicos, no. La culpa no es de los árboles que es necesario cortar para que se impriman esos diarios, sino las noticias que incluyen estos. ¿Japón y su desastre nuclear? Por supuesto. Pero no es necesario viajar tan lejos para horrorizarse tanto. España es el único país de la UE con plantas similares a Fukushima: Garoña y Cofrentes (Valencia). Curiosamente, la licencia de esta última fue renovada por el Gobierno justo un día antes de que el terremoto dejase fuera de control la central japonesa.

Pero lo peor no es eso. Lo peor es la política medioambiental socialista, la ignorancia de sus líderes, el desprecio que demuestran por la conservación de la naturaleza. Solo dentro de este cúmulo de miserias e ineptitudes puede entenderse que propongan que Europa, en caso de tener que cerrar la centrales nucleares, apueste de nuevo por el carbón. ¡Regresar al carbón, el combustible fósil que más contribuye al cambio climático! “El carbón puede servir de espaldarazo en el caso de que haya dificultades -o de precio o de suministro- en las materias energéticas que importa Europa, y también en el caso de que la UE no aumente su generación nuclear”, aseguró Miguel Sebastián, ministro de Industria, tras una reunión con sus colegas comunitarios.

Las necias palabras de Sebastián coinciden con la decisión de la agencia medioambiental del Gobierno de Estados Unidos de regular las emisiones contaminantes: pretenden cerrar buena parte de las 400 centrales termoeléctricas que funcionan con carbón, y que emiten materiales tan letales como el arsénico o el mercurio. Reducir el 91% de esas emisiones salvaría cada año la vida de 17.000 norteamericanos.


¡Políticos estúpidos! La necedad y el desprecio medioambiental no son exclusiva socialista, ni muchísimo menos. La derecha ofrece constantes ejemplos no ya de indiferencia por la naturaleza, sino de auténtico desprecio por la moral y la Ley. Hace solo unos días el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló las obras de nueve tramos de la M-30 soterrada. La razón es bien sencilla: no se elaboraron estudios de impacto ambiental. ¿Usted cree que comenzarán de inmediato las obras de derribo de la M-30? “Las consecuencias prácticas de la sentencia son muy escasas”, aseguran las fuentes jurídicas consultadas por la cadena SER.

Algo parecido sucede con la M-501, conocida como la “carretera de los pantanos”. Pese a que el Tribunal Supremo ha declarado ilegal la obra ya realizada, al no incluir una declaración de impacto ambiental a priori ni la consulta previa necesaria a la Comisión Europea, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad madrileña, ha dicho que se trata de una decisión “irrelevante” y que continuará con la obra “si la economía se recupera”.

Están destruyendo, con dinero público, nuestro patrimonio natural, nuestra salud, nuestro futuro. El bosque. Consentirlo es de pusilánimes.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Crimen en el Barrio del Once.

Autor: Ernesto Mallo.

Editorial: Siruela.

El comisario de policía se llama Lascano, pero le llaman El Perro. La historia se desarrolla en la Argentina putrefacta de los setenta, con cadáveres en las cunetas y militares y ricachones compartiendo el poder. Dictadura, desaparecidos, mafias… El Perro está con ellos, pero no forma parte de ellos. Por eso queda un ápice de esperanza en esta novela negra, negrísima, que nos  recuerda los peores momentos de un país en descomposición.

Mallo es un escritor veterano que ha sido periodista y guionista antes que novelista. Curtido en mil batallas, recrea a la perfección el mundo siniestro de la policía corrupta, de la justicia corrupta, de la moral corrupta. Las descripciones son precisas, los diálogos sorprendentes. No hay fisuras en “Crimen en el Barrio del Once”, sobre todo en una segunda mitad del libro realmente soberbia. Más que una nóvela negra, la crónica de un país en uno de los peores momentos de su historia. Fascinante.

Para leer un frangmento

El encuentro celebrado en Madrid en el que cinco directores de otros tantos grandes periódicos han debatido sobre el futuro del periodismo se puede considerar un éxito. En el momento de escribir estas líneas, el post que dedicó este blog al tema ha reunido apenas 83 comentarios, por debajo de la media diaria, mientras que la noticia sobre el mismo tema de la portada de elpaís.com tiene 79 comentarios. ¿Qué conclusión podemos sacar de estos números? Desde luego no que este sea un blog de referencia, capaz de crear un ápice de opinión o competir con los grandes medios. Este es un blog perdedor, reconozcámoslo, que después de haber dado tumbos por distintos medios digitales se consume en el limbo de WordPress. Sólo los buenos lectores, esos con criterio, educación y gracejo a la hora de comentar cada post, mantienen viva la llama. La conclusión a la que llego es mucho más prosaica: las reuniones de gurús de diarios de papel importa un pimiento al lector digital. Y Wikileaks, otra hortaliza a elegir. El ombliguismo que sacude la profesión hace que amplifiquemos unos debates internos que, en realidad, traen sin cuidado a nuestros clientes, los ciudadanos que consumen información. Los periodistas, como los políticos, nos aferramos a nosotros mismos en un abrazo suicida. Mal hecho: la gente pasa de nosotros.


Es duro asumir la soledad. Los periodistas, que lo hemos sido todo, ¡el cuarto poder!, ahora tenemos la reputación tan sucia como pueda tenerla una notario, un constructor o incluso un diputado. “¡Ten cuidado, que la única verdad es la fecha!”, vocea el dueño del bar de mi pueblo cuando, cada mañana, me pasa el periódico.

Hemos comentado en otras ocasiones la malsana connivencia entre periodistas y políticos, hermanos en una carrera suicida que tiene como premio el  descrédito total. Ejemplos de estupidez y soberbia por ambas partes nunca faltan. Hoy les recordaré dos pequeños detalles visuales, tan simpáticos como miserables: la foto robada por Gallardón y la foto robada a Esperanza Aguirre. El primero ha realizado un fotomontaje para una campaña de promoción con una imagen propia superpuesta sobre otra pirateada de la portada de un libro. Una torpeza. La segunda ha sido “pillada” por El Mundo cuando salía, en camilla y con la anestesia aún corriendo por sus venas, del quirófano. Un robo.

Gallardón ha tirado de Photoshop y se ha ahorrado una foto. No es la primera trampa de este hombre, acostumbrado a manipular hasta los índices de contaminación de la capital de España. El caso de la Presidenta de la Comunidad es diferente, puesto que afecta a un medio de comunicación que publica, en portada, una foto de un paciente nada más salir del quirófano. Para El Mundo, esas imágenes de bajísima calidad, realizadas con un teléfono móvil, son “un trabajo periodístico” y “son respetuosas, tomadas en un pasillo por el que pasaba más gente, no en una habitación”.

La pregunta es sencilla: ¿la fotografía aporta algo al lector? ¿Informa de algo interesante? Recuerden: Esperanza Aguirre arropada por una sábana saliendo del quirófano. ¿Ha sido tomada con permiso del paciente o de sus familiares? En El Mundo lo tienen muy claro: “Creemos que hemos aportado un documento interesante, y por supuesto hemos respetado la intimidad de la paciente… No vulneramos nada, entramos por la puerta sin saltarnos ningún control…”.

El Libro de Estilo de El Mundo dice, en su página 107, capítulo “Robos de imágenes y palabras”, lo siguiente: “Introducirse subrepticiamente en el domicilio de una persona… o en cualquier dependencia -un juzgado, la sede de un partido, para obtener un documento- es un delito de allanamiento debidamente tipificado. No es necesario, pues, insistir siquiera en que se trata de una práctica inaceptable para un periodista”. Resulta especialmente divertido, teniendo en cuenta que se trata del libro de estilo de los reyes de la cámara oculta, el último párrafo: “También es inaceptable el uso de teleobjetivos, micrófonos ultrasensibles u otros medios técnicos para captar imágenes de personas dentro de edificios o fincas privadas (y no sólo entre cuatro paredes)”.

Dice Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, que “Telemadrid es un servicio perfectamente prescindible”. González tiene mucha razón. Nada es imprescindible, y en televisión y política, menos. De hecho, sin Ignacio González, un político perfectamente prescindible, Madrid seguramente sería una comunidad mejor. La CEOE, sin ir más lejos, seguro que ha mejorado sin Gerardo Díaz Ferrán, el ex presidente de la patronal que consideraba las televisiones autonómicas “un costo innecesario”. Y el PP sin duda ganaría muchos enteros sin Dolores de Cospedal, la política que considera estas teles “un lujo innecesario”.

Prescindir de lo público es muy sencillo, sobre todo cuando la alternativa es privatizar: para algunos la línea entre lo público y lo privado es finísima. Más que el canto de un billete de 500 euros. Y no me refiero a Correa y sus cómplices, ejemplo perfecto de cruce entre políticos y rateros. Hablo de aquellos que poco a poco, sin levantar la voz, sin grandes estridencias, dejan que el patrimonio de los ciudadanos se desangre. Y entonces, cuando esa  sanidad, esa educación o esa televisión están secos y no valen nada, los pasan a manos privadas. El resultados siempre es el mismo: el ciudadano pierde, el privatizador (o su cuñado, o su primo) gana. Esto está pasando ahora mismo en Madrid, la ciudad donde la contaminación, en todas sus formas, carece de límites.

Telemadrid es una televisión putrefacta, lo que no quiere decir que la televisión pública tenga necesariamente que  serlo. Que Telemadrid no cumpla un servicio público, o que sea tendenciosa y manipuladora además de ruinosa, es culpa de los gestores, no de un concepto, el de televisión pública, cada vez más necesario en estos tiempos de globalización, desinformación y depredación. Telemadrid ha perdido el 17,5% de audiencia en un año, alcanzando un mínimo histórico (8%) que la inutiliza incluso como instrumento de propaganda. Además, su deuda asciende a 230 millones de euros (26 más que en 2009). El sindicato CGT analiza en un informe el despilfarro que desde 2004 se está produciendo en la televisión pública madrileña, y ofrece algunos ejemplos significativos: “Los 400.000 euros gastados en “Dragolandia”, de Sánchez Dragó, en el año 2009; los 10 millones de euros facturados en cuatro años con la productora New Atlantis, o los casi tres millones de euros facturados con la productora de El Mundo TV en dos años (2004-06)… Audiencias ruinosas que generan beneficios para las productoras externas: “Territorio Comanche” cuesta 8.500 euros por programa y tiene una audiencia del 2,8%, y “Las noches blancas” cuesta 6.000 euros y tiene una cuota de pantalla del 0,65%.

Puesto que Telemadrid es, además de mala de solemnidad, ruinosa y hasta corrupta, ¿no sería una buena idea prescindir de ella, como propone Ignacio González? O “que la comprase un moro”, como sugiere un cachondo de Libertad Digital. Es más, ¿no se encuentra ya privatizada? Recuerden que, pese a estar financiada por todos los madrileños, la cadena lleva años al servicio de Esperanza Aguirre.

Pues no, Telemadrid no debería ser ni cerrada ni privatizada. Debería ser gestionada de manera correcta, como televisión pública que es, y ofrecer en ella una programación y servicios de calidad, y unos valores y principios éticos elevados. Es pedir mucho, ya lo sé, puesto que Aguirre, González y demás políticos deberían pensar en el interés del ciudadano, no en el suyo propio.

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Un motivo para NO ver la televisión

Muddy Waters.

Cd: Folk Singer.

Escucho la versión remasterizada de “Folk Singer”, uno de los mejores discos de McKinley Morganfield, más conocido como Muddy Waters, y parece que tengo los pies sumergidos en la orilla del Misisipi, que los mosquitos acechan, que el calor pegajoso del Delta no me deja respirar… “Folk Singer” es un disco mágico. Quizá lo era aún más hace años, cuando cada escucha le añadía cicatrices a un vinilo que terminaba sonando como si fuera pizarra.

Muddy Waters se “desenchufó” en 1963 para grabar esta obra maestra en unas sesiones legendarias, en las que le acompañaban tres músicos de ensueño: Willie Dixon en el bajo, Clifton James en la batería y Buddy Guy en la segunda guitarra acústica. A la versión original, con nueve temas, le han añadido otras cinco canciones. Todas espectaculares, con la voz de Water en un momento espléndido y las guitarras arrastrándose entre el folk y el blues. Imprescindible.

Si es usted aficionado a la novela negra sabrá que los mafiosos que quieren tener una vida larga, saludable y llena de éxitos nunca confían del todo en sus secuaces: de los trabajos finos e importantes se encargan personalmente. Sarah Palin, la política conservadora norteamericana, presenta su propio programa de televisión. “El Alaska de Sarah Palin” se estrenó hace sólo unos días y fue un auténtico éxito, con más de cinco millones de telespectadores entregados a sus proclamas ultraderechistas. Esta mujer sabe manejar los medios. Llegará lejos

Esperanza Aguirre, sin embargo, parece condenada al fracaso: ha confiado su patrimonio audiovisual, Telemadrid, a personajes como Sánchez Dragó o Salvador Sostres. Guarretes. El manipulador audiovisual con objetivos elevados tiene que estar por encima de los placeres de la carne, de la misma manera que el cura que quiera llegar a obispo no debe perder el tiempo persiguiendo monaguillos por la sacristía. Tienes una misión, hacer de la tele pública un estercolero fascista, y si te distraes con chochitos tiernos o jovencitas en su punto mágico de tensión sexual pues, sinceramente, no te cunde.

Esperanza Aguirre necesita programa propio YA. El título es evidente (“El Madrid de Esperanza Aguirre”), pero el contenido no está tan claro. ¿A usted qué le parece mejor? ¿Un reality show en el que encierren a quince enfermos en un hospital público y, programa a programa, les vayan restando servicios y prestaciones? El premio para el superviviente sería una póliza de Sanitas… ¿O quizá otro con doce millonarios de la Comunidad, retenidos en un chalé de La Moraleja y alimentados únicamente por catering de El Bulli? Al ganador, el último en irse por la pata, se le suprime de por vida el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, se le hacen importantes descuentos fiscales y se le entrega el dinero equivalente a diez centros de salud y doce colegios públicos. ¿O tal vez un debate, en el que la presidenta de la Comunidad se maquille, una miaja, de homínido y haga las veces de Curri Valenzuela? ¿Y qué me dicen de un espacio de sexo, como el de Elena Ochoa, pero con Dragó y Sostres como onanistas estrella?

Esperanza Aguirre no puede desaprovechar la oportunidad que se le presenta al disponer una cadena de televisión pública en propiedad. Limitarse a trucar los informativos o a organizar un par de tertulias tendenciosas es un desperdicio de su inteligencia, de su malicia. Una mujer como ella debe chupar plano, y hacerlo sin complejos: es demasiado pelleja para Dragó y Sostres.

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P.D.

Jordi González, indispuesto, tuvo que abandonar “La Noria” (Telecinco). La culpa la tuvo un incómodo retortijón, que le obligó a salir del plató y echar el resto en el tigre. Muchos telespectadores contemplamos atónitos la escena. ¿A cuento de qué tanto pudor? ¿Por qué se marchó el presentador? No olviden que González nos tiene acostumbrados a vaciar sus intestinos cada sábado en pantalla, ante millones de telespectadores, con total y absoluta naturalidad.

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Un motivo para NO ver la televisión

Eilen Jewel

Cd: Butcher Holler: A Tribute To Loretta Lynn.

Varios

Cd: Coal Miner´s Daughter: A Tribute To Loretta Lynn.

Hace seis años la gran Loretta Lynn, legendaria cantante country, regresó a la actualidad grabando “Van Lear Rose”, un disco producido por Jack White, líder de White Stripes. Nunca, desde los años 60, había dejado de trabajar, pero a partir de ese momento volvió a estar en boca de todos y se sucedieron los homenajes. Eilen Jewel, una de las herederas del estilo de Lynn, acaba de editar un disco inspirado en su maestra. Y un grupo de músicos famosos, entre los que se encuentran Steve Earle, Lucinda Williams, Kid Rock o los mismísimos White Stripes, han grabado algunos de los temas de la vocalista de Kentucky. Un momento perfecto para descubrir a esta hija de un minero que lucho toda su vida contra la miseria, la incomprensión y los maridos borrachos.

“Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto”. Franz Kafka. La Metamorfosis.

“La cucaracha, la cucaracha / Ya no puede caminar; / Porque no tiene, porque le falta / Marihuana que fumar”. Canción tradicional mexicana.

Jesús Neira, mediático presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género de Esperanza Aguirre, ha sido detenido cuando conducía borracho. El BMW del héroe convertido en tertuliano iba dando bandazos por la zona norte de la M-40. Chocó contra un camión, un policía le detuvo y la Guardia Civil le sometió a la prueba de alcoholemia. El resultado: 0,75 miligramos de alcohol por aire espirado, tres veces el máximo legal (0,25).

Neira apuntaba maneras… En una actuación muy teatral, y algo barriobajera, el histriónico profesor llamó “cucaracha” a Antonio Puerta, el agresor que le llevó al suelo, primero, y a la fama, después. Cuando Neira calificó de  “cucaracha” a Puerta se metamorfoseó en Harry el Sucio: iracundo, bocazas, irrespetuoso, bravucón… El aclamado profesor quería humillar al patán de Puerta comparándole con lo peor de lo peor, unos insectos hemimetábolos de cuerpo aplanado que viven en la basura y se alimentan de excrementos. ¿Por qué eligió Neira para su metáfora a este repelente insecto y no a la rastrera hiena, al carroñero buitre o a la perimetral rata? Una de las características más curiosas de las cucarachas es su capacidad para sobrevivir más de un mes sin probar el agua. Yo no digo nada…

En una de sus múltiples apariciones televisivas Neira “El Sucio” reivindicó su derecho a tener un arma. Después acusó al PSOE de “cometer asesinatos y barbaridades en su historia”. E insultó, desde Intereconomía, a diferentes políticos socialistas, al presidente del Gobierno (“es un antidemócrata autoritario de mierda”) e incluso a sus hijas (Yo creo que es una cuestión de estética… sus hijas pesan 100 kilos”).

Todo un profesor de derecho. “Me gustaría no ser español, ser ciudadano de otro país”, escupió muy enfurruñado y digno el señor Neira a las cámaras tras declarar ante el juez. ¿Se encontrará más cómodo en Francia, degustando sus exquisitos Burdeos o sus celebrados Borgoñas? ¿O quizá en Alemania, donde sirven la cerveza en jarras de litro? ¿O tal vez en Escocia, tierra de whiskies de calidad? No sé si realmente a Neira le gustaría ser ciudadano de otro país, pero les aseguro que a mí me gustaría que los ciudadanos españoles no fueran como Neira.

La línea entre héroe popular y enemigo público es, ya ven, muy fina. Apenas cuatro tragos. Neira, con su soberbia y sus malos modales, ya apuntaba a fiasco, pero conducir borracho supera las peores expectativas. Debería renunciar a la presidencia del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género. El futuro de un supertertuliano de su categoría pasa por una empresa de desparasitación…


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P.D.

Prueba de atención. Busque las diferencias entre estas dos fotografías. La txapela…

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Un motivo para NO ver la televisión

Capturados.

Autor: Neil Cross.

Editorial: Valdemar / Es Pop.

Esta es la historia de dos individuos atrapados por el pasado y por el futuro. El primero está condenado a muerte, el segundo carga con el peso de una pérdida. Las vidas de ambos se unen dando lugar a una novela extraña e irregular, en ocasiones absurda y en otras brillante, que derrocha violencia psicológica. Y de la otra.

El responsable de este extraño thriller es Neil Cross, un guionista de televisión que no duda en investigar dentro del mundo de la novela negra.”Capturado” es simplemente eso: una novela policiaca experimental, sin policías, sin muertos, sin asesinatos. Pero con todos esos elementos asomando en cada párrafo, en  cada página, para recordar al lector que nada es, nunca, lo que parece.

Telemadrid, la televisión pública de Esperanza Aguirre, sigue dando clases de periodismo. Éste es un breve ejemplo de cómo informar sin informar: Garzón de vacaciones con pañuelo en la cabeza, Garzón tropezando, Garzón juzgado por Gómez de Liaño…pero ni una imagen de la concentración en apoyo a Garzón ante la Audiencia Nacional. “El juez Baltasar Garzón se va a sentar en el banquillo de los acusados. Muchos decimos que ya era hora”, asegura un Hermann Tertsch que para decir estas cosas sí llega a tiempo a los informativos.

Los buenos periodistas se cuidan mucho de abusar de la palabra “guerra”. Es un término demasiado importante como para utilizarlo a la ligera. Con la guerra no se juega. Por eso un periodista serio jamás titularía  “Guerra entre Aguirre y Gallardón” o “Un partido entre dos equipos en guerra”. La guerra es muerte, confusión, desolación, miseria, dolor. Es el lado oscuro del hombre. “La guerra sólo puede ser buena para los que no la han experimentado”, escribió el humanista holandés Erasmo de Rotterdam.

La guerra nos arrastra a lo peor, pero también nos ofrece motivos para la esperanza y la épica: lealtad, valor, solidaridad, sacrificio, redención. Seguramente por eso los conflictos bélicos más sangrientos han servido de inspiración al buen cine, la gran literatura y la mejor televisión. Si usted ha visto “La delgada línea roja” o “Hermanos de sangre”, o ha leído “Despachos de guerra” (Michael Herr, Anagrama) sabe de qué estoy hablando.

Anoche se estrenó “The Pacific” (HBO, Canal +), una miniserie de diez capítulos que pasará a la historia de la ficción televisiva. Y no sólo por haberse convertido en la más cara de la televisión, con un presupuesto de alrededor de 147 millones de euros. Producida por Tom Hanks, Steven Spielberg y Gary Goetzman para HBO, “The Pacific” se convierte en su tercera entrega sobre la segunda guerra mundial, después de “El soldado Ryan” y “Hermanos de sangre”. En este caso cuentan la historia del conflicto desde la perspectiva de los soldados que participaron en las batallas del Pacífico. Iwo Jima, Okinawa, Guadalcanal… Todo rodado con un realismo espeluznante, una precisión milimétrica, unos guiones vigorosos y unos actores impecables.

Arranca lentamente, sin estridencias. En ocasiones puede parecer un documental. Pero poco a poco los personajes adquieren perfil, el conflicto se agudiza y se dispara la acción. Comienza el baile, con una luz bellísima que baña las playas, repletas de barcos de guerra. Con las sombran cruzándose con las ráfagas de ametrallado en las tripas de la selva. Con el sol iluminando las playas, atestadas de cadáveres, manchadas de sangre. Dicen que es televisión, pero parece el mejor cine posible. Poco más se puede pedir de una ficción que emociona, pone los pelos de punta y devuelve la credibilidad a un medio devaluado. Una obra de arte.

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P.D.1

Maldita sea, los mejores son los primeros en marcharse. Hermann Terstch abandona definitivamente su trabajo como director y presentador del “Diario noche”, el espacio de manipulación informativa de Telemadrid para las madrugadas. Terstch se dedicará a partir de ahora al “análisis”, con un comentario grabado de lunes a jueves en ese programa. Y en otros espacios de la cadena. ¿Análisis? Buena idea: ya estoy viendo su excelente comparativa sobre ginebras. O su minucioso estudio sobre locales nocturnos madrileños.

Anoche, en su debut como analista, Terstch estuvo… como les diría yo… muy… ¡sereno! Sí señor, esa es la palabra, sereno, que quiere decir muy despejado y tranquilo. “Tras romperme las costillas no estoy en condiciones de estar al frente de este programa”, reconoció justo antes de garantizar que dedicará todos sus esfuerzos a mostrar “la quiebra que supone el Gobierno de Zapatero”. El único borrón, mecachis, cuando al final del sermón grabado, ya con la cabeza en otro sitio, se le trabó la lengua y dijo “Imborgbar”. Me parece que quiso decir “ímproba”.


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P.D.2

Ana Pastor estaba desesperada. “No pretenda usted mezclar las churras con las merinas”, le decía Esperanza Aguirre mientras desmontaba la teoría de la periodista sobre la subida del precio del transporte en Madrid. Pastor lo intentó, pero Aguirre es una anguila. Ya saben, ese pez de piel mucosa capaz de arrastrarse y serpentear incluso fuera del agua para sobrevivir. “Lo que yo le he dicho viene a ser más o menos lo mismo”, aseguraba Pastor. “No, no se parece en nada”, sentenciaba Aguirre en “Los desayunos de TVE” (La 1).

En un alarde de buenos modales, la presidenta de la comunidad madrileña evito el término “hijoputa”. Pero excepto por ese detalle ofreció su discurso habitual, que no es otro que menospreciar a Zapatero, culpar a Gallardón de la subida de tasas en Madrid y apoyar a Güemes y demás secuaces del PP: “Yo siempre defiendo los principios del partido”. Tuvo tiempo incluso para lanzar una puyada a los amantes de los animales: “¿Qué sería de la fiesta de los toros sin los antitaurinos? Son los que animan la fiesta”, dijo, en uno de sus repugnantes ejercicios de cinismo.

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P.D.3

TVE repuso ayer “El jardín viviente”, “Humedales naturales” y “Paraísos vivientes”, documentales viejunos que ya habíamos visto en diferentes  ocasiones. Una pena, porque lo que a mí me pedía el cuerpo era alguna novedad. Algo como “Las riberas del mar océano”, una flamante serie documental que nuestra televisión pública encargó hace cuatro años y financió con 1.292.874 euros de dinero público. De momento no va a ser posible: ese trabajo, tal y como nos enteramos gracias a El País, ha sido censurado por dedicar dos minutos (120 segundos) a la corrupción urbanística (Marbella, Andratx, Gondomar, Telde…), una de las grandes amenazas del litoral español.

El Gobierno no piensa como los guionistas contratados por TVE: no considera que la corrupción sea la causa del desbarajuste de nuestro litoral. Y exige eliminar esas escenas. Cuesta trabajo creer que todo un Gobierno de izquierdas sea tan mojigato y se pringue en semejante censura, sobre todo cuando seguro que hace sólo unos días se han burlado de cómo sus colegas valencianos censuraban las fotos de una exposición. Pero es que las cosas han cambiado mucho desde la campaña electoral. Por ejemplo, ya no sabemos si Zapatero es anti nuclear o pro nuclear. Lo que sí puedo confirmarles es que Elena Espinosa no es Cristina Narbona.

Pilar Marcos, de Greenpeace, asegura que “el ejemplo de la censura de este documental es tan sólo la punta del iceberg de muchas políticas de gestión de la costa paralizadas, como es la ineficiente Estrategia de Sostenibilidad de la Costa que, con más de un millón de euros de presupuesto para su redacción, duerme en algún cajón del ministerio”.

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Un motivo para NO ver la televisión

The Fox Hunt

Cd: Long Way To Go.

No hay tiempo para presentaciones. Este cuarteto liderado por el cantante y compositor John R. Miller acaba de publicar un gran disco de música tradicional norteamericana… revisitada, actualizada, acelerada. Ésta es una de esas hiper vitaminadas canciones: “I’ll Drink Cheap”.


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