El descodificador

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“Se puede engañar a todo el mundo por un tiempo y a algunos siempre, pero no a todos siempre”. Abraham Lincoln.

Pedro J Ramírez, director e ideólogo del diario El Mundo ¿Qué pretende? Esta pregunta puede hacérsela cualquier lector de prensa que siga la información que este periódico ha ofrecido, a lo largo de los últimos siete años, sobre el atentado terrorista que tuvo lugar en Madrid el 11 de marzo de 2004. Un culebrón de temporizadores, mochilas, explosivos, casetes de la Orquesta Mondragón, conspiraciones, peones negros, etarras, jueces, policías y políticos. Mentiras y medias verdades. Han pasado siete largos años y los familiares de las víctimas siguen pidiendo tranquilidad: Déjennos con nuestro dolor; dejen en paz a nuestros muertos”, dijo Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados de Terrorismo, durante la celebración del séptimo aniversario de la matanza en la puerta de la estación de Atocha. El Mundo respondió a esta súplica con un titular de los que hacen historia: “Japón escribe su 11-M”.

“Ni un solo día ha dejado de haber algún periodista de El Mundo dedicado al asunto”, dice el director de El Mundo, ignorando que para escribir que “Japón escribe su 11-M” no es necesario ser periodista. Basta con estar enfermo. O carecer de escrúpulos. Ni un solo día, en eso tendría razón, sin tratar de confundir, de manipular, de relacionar de forma subliminal 11-M y ETA, 11-M y dolor, 11-M y muerte.

Retomamos la pregunta inicial. Pedro J Ramírez, director e ideólogo del diario El Mundo ¿Qué pretende? Pedro J tiene fama de gran periodista, de esos que llaman de raza. Ya saben, con olfato, obsesionado por su trabajo, capaz de cualquier cosa por conseguir una exclusiva. El seguimiento periodístico del 11-M por el diario El Mundo no es ni casualidad, ni extravagancia, ni locura, es simplemente negocio: en abril de 2005, un año después de los atentados, Unedisa presentó “los mejores resultados de la historia”. En 2004 “el resultado operativo representó un beneficio de 40 millones, con una variación positiva del 200% , frente al dato de 13,3 millones correspondiente a 2003”.

Pasan los años y las mentiras, lo que no impide que el 11-M siga cotizando en la bolsa de El Mundo. O eso creen… Hace sólo unos días su canal de televisión, Veo7, emitió un especial dedicado a los atentados. Lo mismo de siempre. Excepto que ahora, en el pecado llevan la penitencia: Unidad Editorial prescindirá en unos días de Ernesto Sáenz de Buruaga como gestor de Veo7 “por la mala marcha del canal”. Ruina absoluta. Las audiencias de la televisión de El Mundo siguen siendo, pese a los especiales sobre el 11-M, tan patéticas como cuando estaba al frente Melchor Miralles.

Recuerden a Lincoln: No se puede engañar a todo el mundo siempre.

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Un motivo para NO ver la televisión

Buddy Miller

Cd: The Majestic Silver String.

Clasicos del country interpretados por una leyenda, Buddy Miller, que se hace acompañar por grandes músicos. Esa es la nueva oferta del de Ohio, un clásico de sonido Americana que, sin conseguir un solo gran éxito, ha sabido ganarse una enorme reputación. Todos respetan a Miller, todos quieren acompañar a este compositor sobrio y guitarrista de grandes recursos, todos reclaman sus servicios como productor.

“The Majestic Silver String” es su octavo disco, y lo mejor que puede decirse de él es que mantiene el altísimo nivel de los siete anteriores. Buddy Miller es, sobre todo, un artista tremendamente regular: nunca decepciona. Y menos en este disco, en el que le acompañan en las guitarras nada más y nada menos que Bill Frisell, Marc Ribot y Greg Leisz. Impresionante.

El encuentro celebrado en Madrid en el que cinco directores de otros tantos grandes periódicos han debatido sobre el futuro del periodismo se puede considerar un éxito. En el momento de escribir estas líneas, el post que dedicó este blog al tema ha reunido apenas 83 comentarios, por debajo de la media diaria, mientras que la noticia sobre el mismo tema de la portada de elpaís.com tiene 79 comentarios. ¿Qué conclusión podemos sacar de estos números? Desde luego no que este sea un blog de referencia, capaz de crear un ápice de opinión o competir con los grandes medios. Este es un blog perdedor, reconozcámoslo, que después de haber dado tumbos por distintos medios digitales se consume en el limbo de WordPress. Sólo los buenos lectores, esos con criterio, educación y gracejo a la hora de comentar cada post, mantienen viva la llama. La conclusión a la que llego es mucho más prosaica: las reuniones de gurús de diarios de papel importa un pimiento al lector digital. Y Wikileaks, otra hortaliza a elegir. El ombliguismo que sacude la profesión hace que amplifiquemos unos debates internos que, en realidad, traen sin cuidado a nuestros clientes, los ciudadanos que consumen información. Los periodistas, como los políticos, nos aferramos a nosotros mismos en un abrazo suicida. Mal hecho: la gente pasa de nosotros.


Es duro asumir la soledad. Los periodistas, que lo hemos sido todo, ¡el cuarto poder!, ahora tenemos la reputación tan sucia como pueda tenerla una notario, un constructor o incluso un diputado. “¡Ten cuidado, que la única verdad es la fecha!”, vocea el dueño del bar de mi pueblo cuando, cada mañana, me pasa el periódico.

Hemos comentado en otras ocasiones la malsana connivencia entre periodistas y políticos, hermanos en una carrera suicida que tiene como premio el  descrédito total. Ejemplos de estupidez y soberbia por ambas partes nunca faltan. Hoy les recordaré dos pequeños detalles visuales, tan simpáticos como miserables: la foto robada por Gallardón y la foto robada a Esperanza Aguirre. El primero ha realizado un fotomontaje para una campaña de promoción con una imagen propia superpuesta sobre otra pirateada de la portada de un libro. Una torpeza. La segunda ha sido “pillada” por El Mundo cuando salía, en camilla y con la anestesia aún corriendo por sus venas, del quirófano. Un robo.

Gallardón ha tirado de Photoshop y se ha ahorrado una foto. No es la primera trampa de este hombre, acostumbrado a manipular hasta los índices de contaminación de la capital de España. El caso de la Presidenta de la Comunidad es diferente, puesto que afecta a un medio de comunicación que publica, en portada, una foto de un paciente nada más salir del quirófano. Para El Mundo, esas imágenes de bajísima calidad, realizadas con un teléfono móvil, son “un trabajo periodístico” y “son respetuosas, tomadas en un pasillo por el que pasaba más gente, no en una habitación”.

La pregunta es sencilla: ¿la fotografía aporta algo al lector? ¿Informa de algo interesante? Recuerden: Esperanza Aguirre arropada por una sábana saliendo del quirófano. ¿Ha sido tomada con permiso del paciente o de sus familiares? En El Mundo lo tienen muy claro: “Creemos que hemos aportado un documento interesante, y por supuesto hemos respetado la intimidad de la paciente… No vulneramos nada, entramos por la puerta sin saltarnos ningún control…”.

El Libro de Estilo de El Mundo dice, en su página 107, capítulo “Robos de imágenes y palabras”, lo siguiente: “Introducirse subrepticiamente en el domicilio de una persona… o en cualquier dependencia -un juzgado, la sede de un partido, para obtener un documento- es un delito de allanamiento debidamente tipificado. No es necesario, pues, insistir siquiera en que se trata de una práctica inaceptable para un periodista”. Resulta especialmente divertido, teniendo en cuenta que se trata del libro de estilo de los reyes de la cámara oculta, el último párrafo: “También es inaceptable el uso de teleobjetivos, micrófonos ultrasensibles u otros medios técnicos para captar imágenes de personas dentro de edificios o fincas privadas (y no sólo entre cuatro paredes)”.

En estos tiempos de dudas, en los que las nuevas tecnologías y las viejas gestiones han puesto el periodismo contra las cuerdas, necesitamos como nunca visionarios. Ya saben, gurús, iluminados, líderes espirituales, o como quiera usted llamar a aquellos dispuestos a señalarnos el camino para salir del hoyo. Tipos con capacidades precognitivas como  Pedro J. Ramírez, capaces de hacernos sentir orgullosos de haber elegido esta profesión. El colega de Jiménez Losantos hace en su periódico una oferta que nadie en su sano juicio puede rechazar, y que sin duda revolucionará el mercado periodístico: “Lea hoy el periódico de mañana”.

¡Conocer los hechos con anterioridad a que sucedan! ¿Alguien da más? La oferta de Pedro J es irrechazable y dinamita el mercado, puesto que por sólo 14,99 euros al mes el lector “podrá leer en primicia el periódico de mañana antes que nadie”. ¿El periódico de mañana? ¿En primicia, antes que nadie? ¡Deme media docena de subscripciones a esa maravilla, señor Pedro J, por lo que más quiera en este mundo! Y yo que creía que los grandes diarios digitales bordaban la perfección al ofrecernos la información al minuto…

Un primer análisis del producto sugiere que este nuevo proyecto periodístico está basado en “El informe de la minoría”, un relato en el que otro genio con mayúscula intercalada entre nombre y apellido, Philip K. Dick, analiza la posibilidad de alterar el futuro si fuésemos capaces de predecirlo.

Pedro J ya había utilizado con éxito la ciencia ficción en  algunos experimentos informativos. Recuerden, sin ir más lejos, que gracias a El Mundo nos enteramos de que “la furgoneta Kangoo del 11-M tenía una tarjeta del Grupo Mondragón en el salpicadero”. Precisamente con ese tema ya clásico en su repertorio, que tantos periódicos ha  ayudado a vender, celebró anoche Unidad Editorial esta vuelta de tuerca definitiva de Pedro J a su forma de entender el periodismo. Veo7, su televisión de la señorita Pepis, emitió en prime time “La verdad periodística, la otra sentencia del 11 M”. Un debate de visionado obligatorio en facultades de periodismo y escuelas de trileros, puesto que contaba con la participación de, entre otros fantaseadores, Casimiro García-Abadillo, Fernando Múgica y el propio Pedro J.

“Los reyes magos nos han dejado lo que más podíamos anhelar: la justicia sostiene que todo lo que hemos publicado sobre el 11M es cierto”, aseguró Pedro J en un monólogo inicial de una intensidad emocional espeluznante. ¿Más incluso que las filtraciones de Wikileaks? Sin duda, puesto que inmediatamente después el director de El Mundo dijo, en una frase para la historia: “Nuestra verdad periodística es nuestra verdad periodística”. ¿Se refería a la tarjeta del Grupo Mondragón? “No decimos que ETA cometió el atentado, pero tampoco se puede desmentir categóricamente”, sostuvo Pedro J. “Yo creo que ETA está flotando en el ambiente…”, sentenció García-Abadillo.

Gran televisión, periodismo de lujo. Estoy ansioso. Por suscribirme a su periódico de mañana y poder leer noticias como estas hoy mismo.

Con esto de Wikileaks, a los grandes periodistas les está pasando como con el rock and roll: o eres del “Louie Louie” o eres de los otros. Es decir, o estas eufórico porque tienes la filtración o te llevan los demonios por ser un simple espectador. En Miguel Yuste descorchan champagne mientras que el pobre Pedro J está cabreado como una mona: con semejante fajo de papeles, una mina mayor que Conchita, el director de El Mundo habría vivido como un rey hasta la jubilación. En estas circunstancias, los grandes periódicos están unidos por una única cosa, que no hay que buscarla en los folios de Assange sino en la página 51 de El País: “Los diarios españoles sufren la peor crisis de su historia”. Las pérdidas suman 34 millones de euros en 2009, la publicidad cae un 22,5%,  la venta de ejemplares el 5,6%,  la edad media de los lectores sube hasta los 44,4 años…


La crisis de la prensa española es muy preocupante. Y lo es para todos, los del “Louie Louie” y los otros. Los consumidores de información llevamos tiempo aburridos, desmotivados. Necesitamos estímulos. Las neuronas, como las articulaciones, tienden a la pereza. Se anquilosan, pierden movilidad, se tumban a la bartola y algunas hasta piden la baja por depresión. La artrosis moral es un mal endémico en nuestra sociedad, seguramente porque el estado del bienestar nos arrastra al conformismo. El mal es tan grave que hemos perdido la capacidad crítica, y llegamos a pensar que la justicia española funciona de maravilla, que Estados Unidos respeta al resto de países o que el Gobierno de Zapatero es de izquierdas.

Afortunadamente, ahí están las filtraciones de Wikileaks para ponernos las pilas. Sin ser el Watergate, han sido recibidas como un chute de cafeína. Bueno, más bien como un goteo de cafeína, si tenemos en cuenta la forma de distribuir la información. En cualquier caso, las neuronas del consumidor de noticias se han puesto de nuevo en marcha y, gracias a ese trapicheo de papeles, recuperamos el caso Couso, un crimen de guerra que teníamos almacenado en el cajón de las noticas caducadas.

Esa es la parte buena. La parte mala es que no estoy seguro de que estas filtraciones salven al periodismo de la crisis que le atenaza. Ya saben, la ausencia de autocrítica, la falta de criterio, la nefasta gestión económica de las empresas… Sin ir más lejos, hoy El País le dedica la portada y 17 páginas a Wikileaks, y ni una sola línea a la crisis con Marruecos o a la tragedia de Haití. ¿Qué fue de los saharauis y de los haitianos enfermos de cólera?

Termino… ¿Saben cuál era la noticia más importante del día? Que el SIDA se ha convertido definitivamente en una enfermedad de los países pobres. Los enfermos europeos y estadounidenses pueden llevar una vida normal sólo con tomar unas pastillas al día. Mientras, diez millones de enfermos de países pobres no reciben tratamiento: sólo un 35 % de los infectados de países en desarrollo tiene acceso a antirretrovirales. Los enfermos africanos, esos que en el mejor de los casos reciben fármacos de generaciones pasadas, son los que peor lo tienen: la crisis obliga a recortar la ayuda para luchar contra el virus en esa zona del planeta. “La disminución en inversiones internacionales afectará sobre todo a los países de bajos ingresos, y casi un 90% de ellos dependen de financiación internacional para sus programas del sida”, asegura el informe de UNAIDS.

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P.D.

Seguimos hablando de sectores en crisis. Dicen que cada vez se venden menos libros… ¡Mentira! La culpa es de los escritores, que no cuentan historias interesantes. Miren como cuando un tío tiene talento, como Mario Conde, se hincha a vender libros: el que fuera presidente del Banesto con menos de 40 años ha vendido en una semana 100.000 ejemplares de “Los días de gloria”, al que ya se puede considerar libro de no ficción del año. “He meditado mucho acerca de la publicación de este libro. Incluso pueden acusar de deslealtad a quien, transcurridos veinte años, relata parte de lo sucedido. Pero yo tengo un derecho y, más aún, un deber moral de contribuir a la verdad…”, escribe Conde. ¿Deber moral de contribuir a la verdad? Muchos nos conformaríamos con que devolviese la pasta…

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Un motivo para NO ver la televisión

“La primera víctima de una guerra es la verdad”. Hiram Johnson, senador californiano.

Excelentes noticias: ya podemos recibir información desde El Aaiún. Marruecos eligió los medios de comunicación españoles que serán sus representantes informativos en el conflicto y, tras un par de amagos, les ha permitido entrar en la zona de conflicto. Los afortunados ganadores del concurso “Libertad de expresión e información en Marruecos” han sido…tachán tachán… ¡El País y El Mundo! Estos dos periódicos han aceptado la invitación, es decir, las reglas de juego impuestas por Mohámed VI y Rubalcaba, y guiados por el Gobierno marroquí nos contarán la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre la situación en los territorios saharauis. El resto de medios de comunicación españoles, unos auténticos pringados, se han quedado en casa. Imagino que Marruecos tratará divinamente a los reporteros afortunados: mariconeras para los billetes y la documentación, hoteles con encanto, litros de té a la menta y jugosos descuentos en las tiendas de alfombras. Si por la noche llegan a la habitación cansados, el guía, que es sobrino del ministro del Interior marroquí, se ha prestado a escribir sus crónicas mientras ellos degustan un tajin de cordero. ¡Joder, mejor que con Marsans!

Lo cierto es que confío plenamente en los periodistas españoles elegidos por Marruecos. Es posible que los guías impuesto por Mohámed VI ofrezcan al enviado de El Mundo buscar restos de titadine en el culo de los camellos, y al de El País la posibilidad de apañar un prestigioso premio Ondas de la edición 2011, pero es seguro que ninguno de los dos aceptará. El problema no son los periodistas, profesionales sobradamente contrastados, sino las formas: negociar con Marruecos para disimular la censura, asumir el deterioro de la libertad de expresión, aceptar las condiciones de un país oprimido por una dictadura feroz, e incluso resultar insolidarios con el resto de medios.

Es bien sabido que la mejor forma de contribuir a la estabilidad de una dictadura es apoyar su propaganda. Hacer el juego a Marruecos, aceptar sus reglas sobre desinformación, contribuir a estas pantomimas periodísticas, me temo que no resulte de gran ayuda para aliviar las miserias saharauis.

¿Y el periodismo? Perdone pero ahora mismo no sé de qué me está usted hablando…Sí, coño, hablo de informar con libertad, de no aceptar chantajes del poder, de ser la voz de los pobres y desamparados. Ya recuerdo, ya…

En “El programa de Ana Rosa” (Telecinco) la presentadora, una escritora que confió su talento a un negro, pregunta a Alfonso Rojo, periodista de imaginación desbordante que, curiosamente, es familia del negro en cuestión…

- Alfonso ¿Tu hubieras estado en El Aaiún? Te quedaste en Bagdad como único corresponsal extranjero…

- Me hubiese gustado, por supuesto…

Alfonso Rojo ya no está en El Mundo, y su nueva versión de tertuliano-basura no le ha hecho acreedor de la imprescindible invitación del Gobierno marroquí. Pero bueno… ¿Desde cuándo los periodistas de guerra, los buenos, tienen que escribir sus crónicas desde el lugar del conflicto? ¿Acaso no se pueden escribir maravillosos textos sobre batallas y miserias alejados de balas y penurias, desde la butaca de casa o la silla de la redacción? ¿Asistió acaso don Benito Pérez Galdós a la batalla de Trafalgar? ¿Estuvo quizá presente Tolstói en las guerras napoleónicas, en esa batalla de Borodinó que tan magistralmente narra en “Guerra y paz”?

El conflicto del Sáhara occidental, censurado a la prensa española excepto para dos medios, nos ofrece una oportunidad de oro para volver a la tribu, para recuperar el periodismo de botella de JB y barra de puticlub. ¿Periodismo ciudadano? Y una mierda. Demos una lección a los que no creen en las leyendas de la información. Demostremos que cualquiera con un bolígrafo, o un iPad, y algo de imaginación puede escribir un reportaje. Recuperemos las buenas costumbres, aquellas que nos proporcionaron deportivos descapotables y casas en La Finca… El bloqueo de Marruecos a los periodistas nos lo pone a huevo, queridos compañeros: volvamos al periodismo ficción. ¡Es tan cómodo, tan creativo, tan rentable! ¡Y es tan difícil que te pillen!

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P.D.

La fotografía de la jornada, cargada de emotividad y cinismo…

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Un motivo para NO ver la televisión

La marrana negra de la literatura rosa.

Autor: Carlos Velázquez.

Editorial: Sextopiso.

Cuesta trabajo adentrarse en la marginalidad vital y estética del submundo narrativo de Carlos Velázquez, un tipo con aspecto de representante de funeraria de provincias que escribe a ráfagas, con palabrejas recortadas e ideas de bombero. Así comienza “La marrana negra de la literatura rosa”, el cuento que cierra este libro y le da título: “Yo tuve una cochinita fri stayl. Una cerdita matona. Ni dálmata, ni atonal. No da leche congelada. Una cionita negra negra. De raza. Mi marranita tenía filin. Estaba hecha con 6/4 de gruvi, 3/8 de suing, chil out, bit, daun tempo, mucha cumbia y soul: en total, 80 kilos de sabrosura y glamur. No le faltaban vitaminas. No le faltaba guapeo. No le faltaba pediquiur: Si acaso un amor. Si acaso su machín. Por eso el anuncio en el peiper:

SE BUSCA CHANCHO FINO PARA COMPLACER A COCHINITA SEXY

Mi puerquita se llamaba Leonor. Oh, Leonora, Leonora”.

No es fácil sumergirse en el abstracto universo de Velázquez, como no es sencillo buscar el estribillo en una canción de Tom Waits o retozar en un plato de chiles poblanos en nogada… Pero una vez dentro el placer es grandioso. Estamos ante un genio, por original y descarado, por demoledor y tronchante, por deslenguado y cabrón… Así es el pinche Velázquez, todo un talento de la nueva literatura mexicana.

Reportero es, según el Diccionario de Uso del Español (prologado por García Márquez), “el periodista que recoge y redacta noticias, especialmente si está especializado en la elaboración de informes y reportajes”. Yo añadiría que son aquellos que pisan charcos, rompen cristales y montan su redacción en las calles: la élite del periodismo. Es importante conocer el significado correcto de la palabra para apreciar en toda su grandeza el titular con que nos han sorprendido los medios de comunicación: “Telecinco ficha a la reportera estrella de La Sexta”. Se refieren a Pilar Rubio. ¿La reportera estrella de La Sexta?, se preguntarán muchos de ustedes. Pues sí, concretamente la reportera del millón de euros, cifra que aseguran pagará la cadena de Vasile (y que la propia cadena se ha apresurado a desmentir).

pilar-rubio4

(Pilar Rubio, con el vestuario característico de los reporteros, se dispone a redactar una información sobre la guerra de Afganistán)

No debería sorprendernos el dispendio. A lo largo de los años, una de las características de Telecinco ha sido su compromiso con el periodismo de calidad. Una apuesta arriesgada y, como ahora vemos, carísima, que comenzó allá por los noventa con el fichaje de las chicas Chin-chin, y tuvo continuidad con las Cacao Maravillao, las  Mamachichos y las señoritas de “Bellezas al agua”. El sábado, sin ir más lejos, recuperaron a una de estas reporteras históricas, ya retirada, para que ofreciese un máster de periodismo de investigación en “La noria”. Era Esther del Prado, una mujer polifacética que, además de ir por el mundo alcachofa en mano, fue azafata del “Un, dos tres…”, bailarina, actriz de serie B y portada de Man e Interviú. La cumbre interpretativa la alcanzó con un papel secundario en una película premonitoria: “El pelotazo nacional”. Pero Esther fue entrevistada en “La noria” por su mayor éxito profesional: ser la ex mujer del bigotes. Sí, el del Gürtel, el amiguito del alma de Camps, el que en la boda de Aznar agarraba el puro como si fuese un miembro viril.

Esther recordó con agrado su etapa junto a Andrés Pajares, y contó una anécdota tronchante: “Nos lo pasábamos de miedo por los pueblos. Pajares paraba el coche y decía a la gente: “Estimado cateto, ¿Dónde está la calle tal?”. Divertido, ¿verdad? Pero lo mejor estaba por llegar. Álvaro Pérez, el bigotes, su ex, le sugería habitualmente que se pusiese escotes y minifaldas cuando tenían entrevistas importantes. Pero un día fue más lejos y ejerció de proxeneta. Cuando aún estaban casados, el bigotes ofreció a su mujer  prostituirse. “Cuando hice la portada (de la revista Man) me llegó una proposición en concreto más bien deshonesta por parte de una persona conocida, un político, que quería pasar unas vacaciones conmigo en un barco durante un mes y que podía pedir a cambio lo que quisiera. Y me sorprendió que esa proposición me llegó a través de mi marido y me dijo que decidiera yo y me quedé muerta”,  dijo la reportera Esther.

Podemos estar más o menos de acuerdo con la programación de Telecinco, pero deberíamos reconocer que Vasile tiene un ojo excelente para fichar reporteras. Con la contratación de Pilar Rubio, esta cadena insiste en su línea de seriedad y credibilidad informativa. Y consigue dos cosas: debilitar los informativos de La Sexta, que sin Rubio quedan claramente descabezados, y mantener su tradicional apuesta por el periodismo comprometido. Enhorabuena, por tanto, a Telecinco y a la reportera del millón de euros.

Los bigotes

(Los bigotes, en una imagen cortesía de Telecinco)

P.D.

Otra reflexión sobre periodismo de élite. La emocionante noticia leída en El Mundo del pasado viernes: “El presidente valenciano se disculpa (por acusar al PSOE de quererle muerto) tras ver el videoblog del director de El Mundo”. El texto explicaba aún mejor el proceso de arrepentimiento de Camps, y cómo en esa decisión no habían influido ni su familia, ni Rajoy, ni sus compañeros del PP. Ni siquiera su deteriorado sentido común. Había sido Pedro J. Ramírez, la conciencia de la derecha ibérica: “A media tarde, la publicación en elmundo.es del videoblog de su director, Pedro J. Ramírez, hizo reflexionar a Camps. Ramírez calificaba las palabras de ´monstruosidad`, y aconsejaba a Rajoy que solicitara de Camps una disculpa pública”, asegura El Mundo.

¿No lo sabían ustedes? Todos, absolutamente todos  los políticos españoles, tanto los de derechas como los de centro, esperan como agua de mayo el videoblog de Pedro J. para tomar decisiones. Son apenas dos minutos, pero en ellos se condensa más sabiduría que en todas las bibliotecas, mejores consejos que en “Bricomanía”. ¿El quinto poder? ¡Quia! El poder absoluto y total.

Un motivo para NO ver la televisión

Tom Waits y la canción del mes: November

No shadow
No stars
No moon
No cars
November
It only believes
In a pile of dead leaves
And a moon
That’s the color of bone

No prayers for November
To linger longer
Stick your spoon in the wall
We’ll slaughter them all

November has tied me
To an old dead tree
Get word to April
To rescue me
November’s cold chain

Made of wet boots and rain
And shiny black ravens
On chimney smoke lanes
November seems odd
You’re my firing squad
November

With my hair slicked back
With carrion shellac
With the blood from a pheasant
And the bone from a hare

Tied to the branches
Of a roebuck stag
Left to wave in the timber
Like a buck shot flag

Go away you rainsnout
Go away, blow your brains out
November


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