El descodificador

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Despues de unos días tensos, vamos a relajarnos y a hacer un experimento… Yo le voy a decir a usted dos palabras y, nada más leerlas, tiene que decir lo primero que le venga a la cabeza. ¿De acuerdo? Bien, pues las palabras son “jacuzzi” y  “sexo”. ¿Ya ha pensado en algo? Pues analicemos los resultados… Si su subconsciente le ha sugerido el nombre de “Jesús Gil”, es que está usted muy enfermo y debe acudir de inmediato a la consulta de un especialista. O a los archivos de Telecinco para solicitar una copia del legendario programa “Las noches de tal y tal”. Pero si al relacionar “sexo” con “jacuzzi” usted ha pensado en “Gran hermano” puede estar tranquilo: su cerebro funciona en la misma frecuencia que Google.

La imagen superior resulta espeluznante: muestra a Chari y Rubén, dos personas adultas de diferente sexo, concursantes de la actual edición del programa de Telecinco “Gran hermano”, haciendo el amor en directo en un jaccuzi. Lo normal en el espacio que presenta esa gran socióloga llamada Mercedes Milá. Pero la fotografía no es espeluznante sólo por aglutinar esos ingredientes (Telecinco, “Gran Hermano”, Milá…) sino porque demuestra sin tapujos hasta qué punto son terribles las especies invasoras, y con qué facilidad se están colando en nuestras vidas. Fíjese. Si presta atención a la imagen puede localizar, agazapado justo entre las bocas de los dos amantes, un ejemplar adulto de “dreissena polymorpha”, el tristemente famoso mejillón tigre. Sin duda favorecido por las condiciones de humedad y temperatura que se producen en esa burbujeante bañera, y fortalecido por los fluidos corporales humanos que le sirven de alimento, el agresivo bivalvo ha dado el salto desde las aguas del delta del Ebro a los pestilentes acuíferos de Telecinco.

¿Imaginan cómo se pondrían los mejillones cebra si hubiesen pillado los tiempos en los que era don Jesús Gil quien se remojaba en los jacuzzi de Telecinco? Como melones de Villaconejos. Las aguas encharcadas acaban corrompiéndose, y entonces puede pasar cualquier cosa. Sobre todo si no se toman precauciones. Ana Rosa Quintana emite en su programa las imágenes de ese coito mejillonero sin protección para, poco después, encabezar una campaña en apoyo a seropositivos del proyecto VIHvo: “la gente joven ha bajado mucho la guardia con respecto a la protección contra el sida”, asegura sin ruborizarse.

Telecinco tiene cada día más difícil superarse. No porque la fusión con Cuatro, a la que doblegan y ponen a sus órdenes, pudiera aportarles algo de decencia, sino porque su miseria moral y su hipocresía se han convertido en algo asumido. Ya no asombra a nadie ver a dos concursantes aparearse como animales ante las cámaras. Han llegado tan bajo que su capacidad de sorpresa está agotada. Sólo la presencia de una nueva especie invasora podría aportar aire fresco a un concurso agotado, a una cadena repugnante, a una forma infecta de entender el entretenimiento y la televisión. ¿El mejillón cebra gigante?


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Un motivo para NO ver la televisión

Amor malo y feroz.

Autor: Larry Brown.

Editorial: Bartleby.

Estamos ante una de esas sorpresas capaces de alegrarnos la vida: ¡aún quedan grandes escritores por descubrir! Brown nació en Oxford, Mississippi, en 1951 y murió hace seis años, después de escribir sólo diez libros que, hasta ahora, no habían sido editados en España. “Amor malo y feroz”, escrito en 1989, tiene ecos de Bukowsky, Hemingway y Tobias Wolff, referencias a músicas sureñas, y la potencia demoledora de un puñetazo en la mandíbula. Ya estoy esperando la edición de los otros nueve títulos…

“Amor malo y feroz” es una colección de relatos alcohólicos que hablan de la soledad, del trabajo, de la falta de inspiración, de la amistad, de la mala fortuna y, por supuesto, de las virtudes de una cerveza fresca. Escritura directa, sin adornos, que hurga en la vida de unos personajes condenados a la derrota. Impresionante.

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno, nos ha prometido tantas cosas… La pluralidad audiovisual es una de ellas: los últimos canales de televisión nacieron precisamente para aumentar la competitividad, para que pudiésemos ver mejores programas, informativos más libres. Y ya saben cómo es Zapatero de inflexible con sus promesas. ¿Aquella de desmantelar progresivamente las centrales nucleares? No, no, esa no. ¿La de no realizar jamás recortes sociales? No, coño, esa tampoco. Me refiero a sus sagradas promesas audiovisuales. Esas las cumple cueste lo que cueste…

Fotografía: Juan Luis Cebrián y Paolo Vasile cierran la fusión de Cuatro y Telecinco con un apretón de manos. Contempla la escena Martin Villa. El que fuera conocido como “la porra de la Transición” (Gobernador civil,  jefe provincial del Movimiento…) resulta que ahora es  presidente de Sogecable.

¿Qué mejor manera de garantizar la pluralidad audiovisual que consintiendo la fusión de cadenas?, pensará Zapatero. El pasado mes de mayo se aprobó una nueva ley que permite a los operadores tener participación en otra cadena siempre que no sumen más del 27% de cuota de pantalla. Y como Telecinco y Cuatro forman un grupo que suma un 20% de audiencia (hoy, ya veremos en un futuro) pues para adelante con la fusión… Telecinco hará una ampliación de capital en torno a 500 millones de euros con derecho preferente de suscripción, y tendrá el 81,7%, mientras que Prisa tendrá el 18,3%, a la vez que el grupo controlado por Mediaset adquirirá el 22% de Digital+. La operación está valorada en 1.050 millones de euros. Ambas empresas mantendrán sus cadenas independientes, emitiendo por separado en la parrilla.

En resumen: Telecinco será el líder de las emisiones en abierto y Digital+, el de las operaciones de pago. Antena 3 y La Sexta se fusionarán en breve. Zapatero habrá cumplido su promesa de pluralidad audiovisual. Y los telespectadores tendremos una televisión mejor y más independiente y libre. Es así ¿No?

Si el bueno de Félix Rodríguez de la Fuente levantase la cabeza y pusiese la televisión un domingo por la noche, pensaría que todos sus esfuerzos como comunicador y conservacionista no sirvieron para nada. Cuatro ha estrenado “Frank de la jungla”, un programa de animales en el que los protagonistas no son los animales. El protagonista es una bestia humana llamada Frank Cuesta, un energúmeno con ínfulas de aventurero que dice tacos, enseña el culo, se pone un tronco a modo de picha y le pega con un palo a cocodrilos cautivos. Frank es al mundo de la naturaleza y la conservación lo que Chuck Norris al de la diplomacia y la cultura.


Mezcla macarra de Rambo, Tarzán y Cocodrilo Dundee, este fantasma supuestamente descubierto por el equipo de “Callejeros viajeros” pretende seguir los pasos de “El último superviviente”. Pero no le llega ni a la altura de los tobillos, esos tobillos que sumerge en mierda de murciélago como gran gesta aventurera. Dicen que Frank, leonés de 38 años, tiene un lenguaje propio, pero lo cierto es que sólo se trata de una sucesión de onomatopeyas, frases vulgares e incorrecciones zoológicas: “Las hembras de cocodrilo son quienes más mala leche tienen, y los machos son más bien caguetillas”, dice mientras le pega con un palo a uno que escapa.

Frank metiendo un palito en la boca a un tigre encadenado

Frank llama “nenazas” a sus compañeros de rodaje, teatraliza escenas (patética aquella en que una serpiente se le enrosca al cuello), dramatiza nimiedades (“Si me muerde el murciélago la hemos cagado”), presume de viejas picaduras y transmite una falta absoluta de conocimientos. Putea a las serpientes, a los búhos, a los cocodrilos en cautividad y ofrece cuatro datos superficiales, confusos y erróneos sobre las especies: “Los cocodrilos no tienen lengua, por lo que yo veo”, “Los cocodrilos son muy agresivos porque no comen todos los días”, “Los dientes de la cobra si los pierde los recupera en cuestión de tres minutos”.

Con los animales no se juega. A los animales salvajes no se les manipula, no se les explota comercialmente, no se les utiliza como si fueran monos de feria. Hay muchas formas de maltratar a los animales, y este tipo de programas es una de ellas.

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Un motivo para NO ver la televisión

Suburban Home Records Mix Tape Volumen 6

Más música de calidad por la cara. Hoy la exquisita sexta recopilación ofrecida por un sello de Denver llamado Suburban Home Records, dedicado al rock americano, al punk y al country alternativo. Son 24 canciones de 23 bandas y solistas de diferentes pelajes, casi 80 minutos de música independiente y sonidos alternativos. Desde los grandísimos Two Cow Garage o los conocidos The Hole Steady, The Black Keys o The Avett Brothers a sorpresas del calibre de Hammerlock.

Pinchar aquí para bajar Suburban Home Records Mix

Two Cow Garaje.

Responda con total sinceridad: ¿Usted no sabía que los ciclistas se drogan? Si su respuesta es “no”, le adelantaré que los reyes magos son los padres, que el espíritu santo debió ser algo más que una paloma, y que Zapatero no es socialista. Resulta francamente increíble la sorpresa que ha causado el posible doping de Alberto Contador, y que coincide con los de Ezequiel Mosquera y David García, y el confirmado por la propia Marga Fullana, cinco veces campeona del mundo de mountain bike. ¡Todo el mundo sabe que los ciclistas se ponen hasta las trancas! La cuestión está en si les pillan o sus galenos pueden sortear a los sabuesos de la UCI (Unión Ciclista Internacional) y del AMA (Agencia Mundial Antidopaje).

Contador tiene un problema. Y para redondear su semana negra, el ciclista de Pinto acudió de forma voluntaria al programa de reconocido prestigio “La Noria” (Telecinco), donde fue entrevistado por Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria. ¿El mundo al revés? No, el mundo donde quiere la telebasura: todo mezclado, todo confuso, todo escorado, todo amarillo.

- Revilla: Alberto mírame a los ojos ¿Tú te has dopado?

- Contador: No.

- Revilla: Pues simplemente te digo una cosa: te va a costar, pero te creo, y en estos momentos España te está creyendo.

¿España te está creyendo? El señor Revilla se autoproclama portavoz de todos y cada uno de los españoles. Pues pese a semejante estupidez, su entrevista fue mucho mejor que la del pobre Jordi González, una simple sucesión de comentarios mamporreros (sin duda pactados), adulando al ciclista y evitando cualquier análisis periodístico serio y profundo del problema. “Los franceses nos tienen envidia”, aseguraban los comentarios de pago en la parte inferior de la pantalla. Así las cosas, tuvo que ser el propio Contador quien dijese algo coherente: “Hay que hablar claro: es lógico que la gente dude del ciclismo”.

Fotomontaje del diario alemán Bild

Mal asunto. Si Contador miente, malo. Pero si Contador dice la verdad, peor. Porque lo verdaderamente sorprendente, la autentica noticia, sería que aún se pueda comprar en España carne contaminada con clembuterol. Cualquier ciudadano pasa por la puerta de una carnicería de Irún, le apetece un solomillo, se rasca el bolsillo y, cuando llega a casa y lo pone en el plato, resulta que está comiendo un descongestionante y broncodilatador con efectos anabolizantes en el ganado. Y en los ciclistas.

Los ciclistas siempre pierden. Seguramente porque en realidad no son deportistas, sino antisistema. Por un lado, los profesionales se drogan como sólo las estrellas de rock de los setenta sabían hacer. Por otro, los aficionados a la bici bloqueamos con nuestra estúpida obsesión el desarrollo económico. Recuerden que los ciclistas pedaleamos, una práctica considerada terrorista en un sistema económico basado en el consumo. Montamos bicis prácticamente eternas (el cuadro de la mía está garantizado de por vida), no utilizamos combustibles fósiles, no contaminamos, hacemos un ejercicio saludable…

Seguramente por eso, por antisistemas, nos putean. Y no me refiero a las acusaciones de dopaje que sufren los pros, consecuencia de la brutal presión a que les somete una competición cada vez más exigente, un deporte cada vez más insano. Me refiero a las agresiones en el entorno urbano, a los atropellos en las carreteras, a la hipocresía de los políticos con un medio de transporte absolutamente perfecto. Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, presentó en 2007 un Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid que prometía 274 kilómetros de carril bici que conectarían todos los distritos de la capital. Súbase a una bicicleta e inténtelo…

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El informativo estrella de la televisión pública española dedica los primeros diez minutos a unas elecciones importantísimas. Ofrece datos sobre participación, conexiones con las sedes de los candidatos, entrevistas… Un enorme despliegue, me temo que desproporcionado para los telespectadores que no pertenezcan a la comunidad afectada: se trata de las elecciones primarias del PSOE madrileño entre Trinidad Jiménez y Tomás Gómez. Como ciudadano de otra comunidad me resulta indiferente contemplar cómo conectan con la sede de Trini (un hotel), con la de Gómez (la agrupación socialista de Tetuán) y finalmente con Ferraz. No sé si resulta centralista, pero sí un poco paleto. ¿La victoria de Gómez? Forges lo cuenta mucho mejor que yo…

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Samanta Villar, la legendaria presentadora fumadora de porros, productora de porno, chabolista y cartonera, entre otras habilidades periodísticas, tiene sustituta. Se llama Adela Úcar, y se estrenó el pasado viernes al frente de la nueva temporada del programa  “21días” (Cuatro). Úcar no resulta tan teatral, melodramática y soberbia como Samanta, lo que no le ha impedido arrancar muy fuerte: en su primer reportaje (¿) le ha picado un alacrán y ha llorado como una magdalena, la pobre. Y es que Úcar ha pasado tres semanas en un vertedero, y ya tiene previsto pasar otras tantas jornadas borracha como una cuba. Podía haber matado dos pájaros de un tiro, pasando 21 días borracha en un vertedero, pero ha decidido repartir la faena, imagino que para rentabilizar tan buenas ideas. ¿Es necesario forzar de esta manera los temas? No es por quitarle méritos a Úcar, pero Ana Rosa Quintana, Julián Muñoz o Carlos Fabra, por poner algunos ejemplos, llevan no ya 21 días, sino muchos años en un vertedero y no se dan tanta importancia.

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Tengo que confesarle una depravación: me entusiasman las películas de monstruos. “Alien” o “Tiburón”, por supuesto, pero también esas bazofias de serie B o C protagonizadas por arañas, serpientes, hormigas, pirañas y pulpos que, o bien han sido modificados genéticamente, o bien han incrementado su tamaño y su agresividad debido a hecatombes nucleares. Por eso se me saltaban las lágrimas cuando gracias a Vertele supe de la existencia de “Sharktopus”, una serie del canal SyFy con aspecto de obra maestra. O casi.

“Sharktopus” narra las aventuras depredadoras de un pulpo-tiburón. Efectivamente, un animal que es mitad escualo y mitad octópodo. Una máquina de matar perfecta, para desastre de los habitantes de, no podía ser otra manera, una zona playera de Estados Unidos. Guión previsible, efectos especiales irregulares, actores mediocres… Una pequeña maravilla que ningún aficionado a la criptozoología cinematográfica debería perderse.

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Un motivo para NO ver la televisión

Entre el mar y la tierra.

Autor: Juan Varela Simó.

Editorial: Lynx.

Entre mis posesiones más valiosas están, sin duda, algunos originales de Juan Varela, dibujante de naturaleza. Sus grabados, esculturas y lienzos son magníficos, pero me quedo con sus cuadernos de campo, bocetos de fauna realizados al aire libre, con el sol castigando el lomo o el frio encogiendo los dedos. Esos dibujos más o menos definidos, con toques de acuarela sobre lápiz, tienen la capacidad de trasladarnos a la dehesa, la marisma o el hayedo. ¿Se puede hacer algo más importante por la felicidad de los demás?

Varela es un artista y un naturalista. Sus dibujos son bellos, pero también impecablemente respetuosos con las características de la fauna y la flora. Los colores de la tarabilla común, sus proporciones, sus gestos y posiciones, son absolutamente reales. Por eso la ciencia y el placer se mezclan en todos sus trabajos, incluido un último libro, “Entre mar y tierra”, que resume un proyecto artístico sobre las marismas del Guadalquivir y el Odiel realizado a lo largo de los años 2008 y 2009. Un libro de gran formato, con más de 80 acuarelas y dibujos tomados del natural, simplemente espectacular.

La noticia ha caído como una jarra de cerveza caliente entre los aficionados al fútbol: es posible que nuestros ídolos, los futbolistas, tengan sentimientos, circunstancia que les podría llevar a mostrarse respetuosos, sensibles, cordiales, amables y puede que hasta cariñosos. Y no sólo con sus mujeres, hijos y familiares, algo que resultaría incluso comprensible, sino con sus compañeros y, pásmense, hasta con sus rivales. Si usted es de los que visita habitualmente campos de fútbol sabrá que la palabra “¡Maricón!” es una de las más utilizadas por los aficionados. Lo que jamás hubiera imaginado es que el término pudiera tener un significado literal…

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Hasta ahora los futbolistas no sólo debían ser viriles, también tenían que parecerlo. Es bien sabido que de la exhibición de los sentimientos al mariconeo sólo hay un paso. Y que en un vestuario, atiborrado de vapor, testosterona y linimento, la línea que separa la palmadita en la espalda de la sodomía es finísima. Pues bien, átense los machos porque todo parece indicar que los futbolistas, nuestros futbolistas, pueden ser gays. Un descubrimiento tan estremecedor como inesperado que ha tenido lugar estos días, cuando los medios de comunicación han publicado fotografías en las que jugadores de este noble deporte aparecen en actitud digamos que… mimosa .

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Leyendo algunos de los textos que acompañaban a las fotografías podríamos hablar de sorpresa y conmoción. ¿Quién podía imaginar algo así? Los futbolistas, ídolos de carne y hueso, seres absolutamente perfectos, hasta ahora permanecían ajenos a ese “problema” llamado homosexualidad. No había más que verles a todas horas en televisión, lanzando escupitajos majestuosos, rascándose los testículos, golpeándose como búfalos… y luciendo esos abdominales tallados a la piedra y esos culitos prietos. Pero la vida es así, y debemos asumirlo: el pichichi de nuestra flamante Liga BBVA podría ser moña. Los aficionados, alimentados durante años con dosis masivas de violencia, machismo, racismo y malos modos (las principales características ultras), ¿estamos preparados para semejante conmoción?

La noticia ha coincidido con otra no menos importante, y curiosamente complementaria, que asegura que los humanos tenemos genes de neandertales. “¡Yo ya lo sabía!”, gritará el aficionado del primer párrafo, ese que asiste habitualmente al fondo sur del estadio.

Los futboleros somos sapiens, de acuerdo, pero todo parece indicar que cada vez menos. Llevamos dentro un neandertal y, quién sabe, tal vez una sensible, amable y respetuosa porción de genética femenina. Reflexionemos sobre ello, y sobre lo anticuadas y patéticas que resultan estas informaciones. Pero sin mariconadas, ¿eh?

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Los “sabios” han hablado. ¡Por fin! Y lo han hecho para exigir una reforma urgente que salve la Unión Europea y nuestro modelo social. Para que se den cuenta de lo importante y serio del tema les diré que el coordinador y portavoz  de los sabios, el requetesabio, es Felipe González. Y que en su informe para salvar el actual modelo social apuestan por la energía nuclear, la eliminación de las prejubilaciones y la inmigración selectiva.

Vivir para ver. Felipe González, flamante presidente del Consejo de Participación de Doñana, apuesta por la energía nuclear. Lanzaré una pregunta al aire para usted, lector al que llamaré… señor X: ¿Y si el modelo social es una mierda? ¿Y si en lugar de salvarlo lo que deberíamos hacer es dinamitarlo? En cualquier caso ya veo a González, sabio de izquierdas, seleccionando qué inmigrantes podrán disfrutar de nuestro modelo social: “tú sí, que vienes recomendado por el rey de Marruecos; tú también, que eres familia de Castro y ese todavía me manda puros; tú no, que llevas calcetines blancos”.

Coincidimos genéticamente con los neandertales, pero más con los primates. Monosabios.

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P.D.2

Si usted es de los que se derriten con los exvotos, rezan a monjas momificadas o se arrodillan ante el escroto apergaminado de un santo, tiene una cita ineludible: Cuatro ha organizado una visita guiada para poder admirar el cuerpo incorrupto de Samanta Villar, la reina del reportaje sensacionalista. El acontecimiento tendrá lugar hoy a las seis de la tarde en la mismísima sede de Cuatro, televisión a la que los devotos de Samanta podrán llegar en un autobús gratuito fletado por la propia cadena.

Los adoradores de ídolos de paja están de enhorabuena. Conociendo el hambre de protagonismo de Samanta Villar, lo normal es que sea ella misma quien les espere en la madrileña Plaza de Castilla, quien conduzca el autobús, quien les enseñe las instalaciones de Cuatro… “Samanta se reunirá con vosotros y charlará sobre su experiencia en 21 días, ¿cuál ha sido el programa más duro?, ¿cómo es posible estar 21 días fumando porros y no engancharse?, ¿cómo se supera convivir durante 21 días con gente sin papeles? Y sobre todo, ¿cómo ve Samanta la vida tras sus fuertes experiencias? Si tienes dudas como éstas y quieres preguntárselas a Samanta, podrás hacerlo tú mismo, éste es el lugar”.

Acojonante, ¿verdad? Que alguien que se hace llamar periodista no sepa que los porros no “enganchan”, y que se puede convivir con gente sin papeles sin traumatizarse (son personas como tú, Samanta, sólo que no tienen documentación), resulta patético. Tanto como el programa de anoche, colmo del ombliguismo: “Buscándome a mi misma… durante 21 días”.

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Un motivo para NO ver la televisión.

A la cara.

Autor: Christa Faust.

Editorial: Valdemar / Es Pop Narrativa.

Tetas de silicona, tatuajes, ropa de látex, pistolas de pequeño calibre, tipos con cara de comadreja, desconfianza, sangre, algún cadáver… Y porno, mucho porno. Estos son algunos de los ingredientes utilizados por Christa Faust, una escritora con aspecto de vocalista de un grupo de rockabilly, para dar forma a una novela negra que destaca por una característica especial: la protagonista es una mujer. Se llama Angel Dare y, después de dedicarse al cine guarro de manera activa durante nueve años, dirige una empresa de representación de actrices. Todo parece ir de maravilla, tranquilidad y mucha pasta, hasta que las cosas se tuercen y alguien le da una soberana paliza…

La visión femenina del género negro es lo realmente original y sorprendente de “A la cara”, una novela que, pese a ese detalle, respeta profundamente las directrices de los clásicos. Una historia interesante contada con agilidad y buenos diálogos que desemboca en un final explosivo.

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Se ha montado un buen lío tras la emisión de “Baby sicarios”, el primer reportaje de “REC Reporteros”, un nuevo formato de Cuatro para la noche de los viernes que ha recibido los elogios de la crítica  y obtenido una excelente audiencia (11,5% y 1.567.000 telespectadores). Acusan a los responsables del programa de pagar a los niños que aparecen en las grabaciones. Y de emitir imágenes de la cara de uno de los pequeños asesinos durante una entrevista. Periodistas colombianos dicen que se trata de un “burdo montaje”, y que las entrevistas “fueron amañadas”. En Cuatro se lo han tomado como lo que es: la mejor promoción posible. Y han enviado una nota de prensa que finaliza de la siguiente manera: “¡Recuerda que puedes ver, siempre que quieras, íntegro y sin cortes, el reportaje ÍNTEGRO de Baby Sicarios en Play Cuatro!”.

No me parece relevante que “REC Reporteros” haya pagado o no a los niños sicarios. Y eso es muy grave. No me parece relevante porque cuando los reportajes televisivos se conciben como espectáculo, hay que ser conscientes de que todo es posible. Y ese todo incluye la utilización de actores…

No me refiero a los niños. En “REC Reporteros” los periodistas interpretan el papel de periodistas. Jon Sistiaga, el jefe, presenta el programa con una espectacular secuencia, digna de una peli de acción, en la que se graba a sí mismo con un móvil. David Beriain, responsable del primer reportaje, es también el protagonista del mismo: aparece constantemente en pantalla. Entrevistando a los sicarios, pero también empujando un coche averiado, atendiendo a una llamada telefónica en la que le avisan de un asesinato… ¿Dónde acaba la interpretación y comienza el periodismo? ¿Dónde acaba el periodismo y comienza la interpretación?

No dudo ni por un momento de la profesionalidad de Sistiaga y Beriain. Dudo del enfoque exhibicionista y peliculero del primer “REC Reporteros”, con el periodista ejerciendo de protagonista en un reportaje con excelentes mimbres: contaba una gran historia, estaba ampliamente documentado y parecía tener buenas fuentes. Una pena. Quizá ésta sea la única forma de sobrevivir en unas parrillas altamente comerciales y competitivas. “Por la plata baila el perro”, dicen en un momento del reportaje.

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Cuando uno cree que con los Manolos ya lo ha visto todo en Cuatro, llega Florentino. No el presidente del Real Madrid, amigo íntimo de la pareja de presentadores más gañanes de la televisión actual, sino el humorista de carácter bonachón e inagotable verborrea. Con Flo llega “Tonterías las justas” (Cuatro), un nuevo programa para las sobremesas que arrancó nada más y nada menos que con… ¡Pepe Navarro!

Ya sabe… ¡Por la plata baila el perro! El legendario e inimitable Pepe Navarro. El del Mississippi, la sonrisa del pelícano y Ruffus y Navarro. El máximo exponente de la telebasura nocturna. El de las exclusivas con las niñas de Alcasser. El que no se quiere hacer la prueba de paternidad. Era un Pepe Navarro que, aferrado como siempre a un guión patético, trataba de blanquear su deteriorada imagen con bromas de medio pelo. “Tengo miedo”, insistía una y otra vez, rodeado de guardaespaldas, mientras rumiaba un chiste final absolutamente previsible: “Tengo que confesarte una cosa, Flo… soy tu padre”.

Cuando Pepe Navarro no hace actualmente televisión es por algo: es una antigualla. Carne de revista del corazón, me temo. Florentino sin embargo se mostró muy solvente y seguro como presentador, sobre todo teniendo en cuenta que era el primer programa. Un primer programa que, por cierto, no ofreció nada interesante, nada novedoso. Secciones vulgares, colaboradoras tan guapas como anodinas, zappings, videos de Youtube, imágenes de películas con doblajes supuestamente cómicos…Poca cosa, la verdad. ¿Qué pasará en los siguientes programas, cuando ya no tengan a Pepe Navarro como gancho?

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Para celebrar los 750 programas de “Las mañanas de Cuatro” (Cuatro), a Concha García Campoy no se le ocurrió mejor cosa que entrevistar a los padres de Madelaine, la niña desaparecida hace tres años. Yo me hubiese conformado con que apagase las velas de una tarta gigante, pero como hemos visto antes, ¡por la plata baila el perro! “Es una entrevista muy emocionante: el padre lloró delante de mí”, confesó la que fuera periodista durante la presentación de, siempre según Campoy, “una exclusiva de interés mundial”.

“¿Dieron los McCann narcóticos a sus hijos? La respuesta, hoy en las mañanas de Cuatro”, insistía la presentadora. “Los padres de Maddie responden, sin censura, a todas las preguntas”, aseguraban las autopromociones de un programa que no ofreció una sola novedad interesante sobre el caso. Un programa aniversario francamente decepcionante, en el que destacó el exceso de autobombo y sensacionalismo. Dos ingredientes de la telebasura.

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“Tomizawa pierde aceite. Sólo en la pista, que sepamos. Es un buen chaval…”, dice en el Telediario (TVE) de las nueve de la noche Miguel Serrano. El divertidísimo periodista se refiere al piloto japonés, que sufrió un accidente el pasado domingo en Jerez regando de lubricante el asfalto. Ingenioso, ¿verdad?

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Un motivo para NO ver la televisión

Hit Man

Auto: Lawrence Block.

Editorial: Diagonal.

Esta recomendación es, más que mía, de un lector (Opecú) que escribió un comentario hace unos días diciendo maravillas de Block. Y del protagonista de esta novela descatalogada y, por tanto, difícil de encontrar: “John Keller, mediana edad, asesino a sueldo. Un neoyorkino normal y corriente que hace el crucigrama del New York Times, frecuenta restaurantes de países exóticos con compañías ocasionales…y de tanto en tanto coge un avión y mata a alguien por encargo. Títulos: “Hit Man”, “Hit List”. Sus ejecuciones, planteadas como cuentos cortos, son, para mí, irresistibles”.

¡Un sicario con crisis existencial que colecciona sellos! “Hit Man” es lo único que he podido conseguir de Block, y me ha parecido un libro vibrante, escrito de manera irónica y contundente, que resulta tremendamente original. Muy recomendable, especialmente hoy que como tema inicial hemos tenido asesinos a sueldo. No es necesario añadir nada más. Sólo dar las gracias a Opecú por descubrirme a este veterano escritor de novela negra. Toca husmear en librerías de viejo…

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Otro motivo para NO ver la televisión

Decenas de miles de carcamales resentidos asistieron el pasado sábado a los aquelarres que, contra el procesamiento del juez Garzón, tuvieron lugar en 21 ciudades españolas y siete europeas. No soy yo quien utiliza estos términos, sino Esperanza Aguirre, la compañera de partido de Fraga, que calificó con esas palabras (carcamales resentidos) a los ciudadanos que tuvieron a bien movilizarse para exigir la investigación de los crímenes franquistas y acabar con la impunidad de los delitos cometidos durante la Guerra Civil. Sin embargo Mariano Rajoy, el teórico jefe de Aguirre, sí estuvo a la altura de las circunstancias y dijo que la movilización de apoyo a Garzón fue “antidemocrática” y “ensució la memoria de las víctimas”.

Ensuciar la memoria en un país como España es imperdonable: somos memoria. Ayer domingo los diarios digitales abrían con la grave cogida de un torero en México y el suicidio de uno de los autores del crimen de Puerto Hurraco. Si hubieran quitado el color a esas webs, los lectores bien podíamos pensar que habíamos retrocedido 20 ó 30 años en el tiempo.

Retroceder en el tiempo, y ensuciar la memoria, es lo que de alguna manera hace el nuevo “Caiga quien caiga”, programa que, después de pasar por Telecinco y La Sexta, ahora hace escala en Cuatro. ¿Recuerdan lo sorprendente, innovador, ingenioso y comprometido que era el primer CQC? Pues de aquello no queda nada salvo una siniestra sombra: la de la mediocridad. Parece imposible que 15 años después de que surgiera esa idea en Argentina los brillantes ejecutivos de nuestras televisiones sean incapaces de crear nada nuevo y, en un desesperado intento por justificar sus sueldazos, resuciten este cadáver vestido de negro.

La memoria y sus chantajes emocionales. No busquen en el nuevo CQC la ironía, el espíritu crítico o la candente actualidad de los viejos tiempos. El gag inicial, con Manel Fuentes y otros presentadores travestidos, fue el principio del fin. En este primer e interminable programa, dos horas de duración, nada parecía fresco, original: la imagen, el decorado, los trajes, los efectos gráficos de postproducción tipo comic de las últimas ediciones, un reportaje sobre el Inter-Barsa (los catalanes ya han jugado otro partido contra el Xerez), la noticia sobre Garzón de hace días, el humor pueril… Ni siquiera poner a tres chicas al frente refrescaba el ambiente. Sobre todo porque una de ellas, Ana Milán, de tan sobrada puede incluso  provocar rechazo. 

Si yo les dijese que este blog es un manifiesto de periodismo independiente, audaz y riguroso, es muy posible que ustedes pensasen que soy un gilipollas. Con toda la razón. La vanidad y la soberbia hacen picadillo las neuronas, carcomen la razón, corroen la prudencia, licuan las posibles virtudes y anulan la capacidad del individuo para mirarse en el espejo, para contemplar la realidad. En un fascinante proceso involutivo, la vanidad y la soberbia convierten a las personas en pavos reales. Escribo estas líneas en caliente, después de ver cómo el mediocre Inter del ególatra Mouriño ha ganado 3-1 al excelente Barcelona del modesto Guardiola. Ustedes ya me entienden…

La humildad es una gran virtud. En estos tiempos deshumanizados, egoístas y altamente competitivos posiblemente sea LA virtud. Deberían nombrar la humildad Patrimonio de la Humanidad. Y levantar un monumento a su memoria en el centro de las grandes ciudades: “A la humildad, el ungüento de nuestras heridas” (Santa Teresa de Jesús). E incluirla en educación para la ciudadanía: “niños, sin humildad no llegareis a nada. Como mucho a entrenadores de fútbol, políticos o periodistas”.

Leo en el periódico que Jon Sistiaga estrena el próximo viernes en Cuatro un nuevo programa llamado “REC”. Sistiaga adelanta que se trata de “un manifiesto de periodismo independiente, audaz y riguroso”. Con dos cojones. Un reclamo francamente atractivo, pese a que la televisión, la radio y los kioskos están llenos de “manifiestos de periodismo independiente, audaz y riguroso”. No hay más que ver las noticias en Telemadrid, o escuchar cualquier mañana a Jiménez Losantos, o leer un texto sobre Garzón en El Mundo, la información de un programa de Cuatro en El País o un análisis sobre la televisión de pago en Público.

Durante la presentación de “REC” Juan Pedro Valentín, director de informativos de Cuatro, dijo que con la unión de esta cadena y Telecinco piensan “crear una gran fábrica de información”. Valentín es una bellísima persona y un enorme profesional, qué duda cabe, pero en este caso me interesa más la opinión del nuevo dueño del chiringuito, el señor Paolo Vasile: “En Telecinco no hacemos televisión para la gloria sino para tener éxito”.

Por cierto, no creo que este blog sea, ni muchísimo menos, un manifiesto de periodismo independiente, audaz y riguroso. Con entretenerles cinco minutos cada día me doy por satisfecho.

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El pasado sábado los diarios El País y Público informaban sobre la última resolución de la Comisión Nacional de la Competencia con respecto a la llamada “guerra del fútbol”. Según El País, la resolución de la CNC “avala el modelo de emisión de partidos de Sogecable (propiedad del grupo Prisa). Según Público, “la decisión de la CNC destruye las bases del fallo contra Mediapro (algunos de cuyos accionistas son editores de Público)”. Está claro, ¿no?

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P.D.2

“Primero fue Espartaco, luego Jesulín de Ubrique. Ahora ¿Qué torero podría romper su matrimonio a causa de una infidelidad?”. En “Espejo público” (Antena 3), el programa de Susanna Griso, anuncian este excitante reportaje con una voz en off que, en un prodigio de imaginación, sentencia: “Hoy… puede que los cuernos no los lleve el toro”.

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Un motivo para NO ver la televisión

Big Star

Cd: 1 Record / Radio City.

El pasado mes de marzo murió, a los 59 años y de un ataque al corazón, Alex Chilton, uno de los grandes genios de la historia del rock. Pocos se enteraron: era eso que algunos llaman “un artista de culto”. En lenguaje actual, un fracasado. Chilton fue un compositor norteamericano de talento descomunal que, desde las sombras del negocio, concienzudo como un artesano, escribió algunas de las mejores canciones de todos los tiempos. ¿No me creen? Escuchen este cd, en el que se reúnen los dos primeros discos de una banda legendaria llamada Big Star. Grabados en la primera mitad de los años 70, son 24 temas fundamentales para entender toda la grandeza del power pop. Uno de esos discos total y absolutamente imprescindibles.

Quería felicitar a Telecinco, la cadena privada que hoy cumple 20 años. Pero después de mucho buscar y buscar y buscar no he encontrado motivo: su programación es un engrudo infecto, una deposición pestilente, la hez de un hipopótamo con disentería. Y viene siendo así desde hace concretamente… ¡dos décadas! El 85% son espacios dedicados a degradar, humillar y explotar al ser humano, destacar sus debilidades y taras, explotar sus intimidades y desgracias. Hablo de programas  como “Gran Hermano”, “Mujeres y hombres…”, “La noria”, “I love Escassi”, “El programa de Ana Rosa”, “Sálvame”, etc. El 10% son informativos, siempre macabros y alarmistas. El 2% es Arguiñano, pero no me gustó el chiste que hizo en el programa de ayer (“¿Sabes cuál es la diferencia entre almeja y mejillón? La edad”). Podía haber felicitado al 3% restante, una excelente serie norteamericana llamada “C.S.I.”, pero no sabía a quién dirigirme. En cualquier caso, no me gustaría que me considerasen un desagradecido: ese sumidero moral e intelectual que es Telecinco me ha inspirado muchos, muchísimos post.

Por eso me gustaría felicitar de todo corazón al señor Álvaro Augustín Regañón, director general de Telecinco Cinema, y a todo su equipo. El señor Augustin Regañón es el garbanzo negro de la cadena. El responsable de lo mejor de Telecinco: las películas. Recuerden títulos como “Celda 211”, “Ágora”, “Alatriste”, “El laberinto del fauno” y tantas y tantas otras. Una televisión que financia un cine digno, ajeno por completo a la absoluta mediocridad de la cadena, merece todo tipo de aplausos y agasajos.

La situación económica engrandece aún más el trabajo del señor Augustin Regañón. Recuerden que Telecinco ha obtenido este año un beneficio neto miserable, apenas 48´4 millones de euros, un 77% menos que en 2008. Pobrecillos. Menos mal que el Gobierno, en nombre de la pluralidad y los valores democráticos, ha consentido la fusión de empresas de comunicación. Para demostrar sus buenas intenciones Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco, asegura que “Telecinco no contaminará a Cuatro”. La frase leída así resulta enternecedora, puesto que reconoce la capacidad de su propia cadena para envenenar. Inmediatamente Vasile aclara la situación: “ni Cuatro contaminará a Telecinco”.

Pero lo cierto es que el apestoso virus Telecinco, entidad infecciosa que se extiende con enorme facilidad, es mucho más agresivo y peligroso de lo que podría parecer. De hecho, es posible que ya esté causando estragos en Cuatro. Recuerden que con la salida de Iñaki Gabilondo y José María Izquierdo comenzó el desmantelamiento de una sección de informativos que se encuentra en la UVI. Y que  Concha García Campoy ya juega en la liga de Ana Rosa Quintana, puesto que ha consagrado definitivamente su programa a los sucesos, tiñendo de sangre las mañanas de Cuatro. Dentro de nada, en cuanto firmen los papelajos, seguro que nombran a  Manolo Lama jefe de, por ponerles un ejemplo, la sección de Nacional.

Por esto y por todo lo demás, felicidades señor Augustin Regañón.

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P.D.1

Zapatero por fin ofrece una idea para luchar contra la crisis. Y no es una idea normal, sino una idea realmente novedosa, brillante e imaginativa: primar la construcción para crear 350.000 empleos. Es decir, que Zapatero apuesta por el ladrillo. Como hizo Aznar. Como hacen todos aquellos que no tienen una sola idea. Cuando parecía que toda España estaba urbanizada, que para cada español se habían construido tres pisos, y que la crisis se debía (entre otras cosas) a la famosa  burbuja urbanística… ¡Más ladrillo, es la guerra! Recomiendo una nueva  sede para el Ministerio de la Vivienda:

P.D.2

Guillermo tiene 23 años, sufre un síndrome que afecta a su crecimiento (parece que tiene diez años menos) y está en “Espejo público”, el programa de Susanna Griso, para contar sus intimidades. “Me gustaría entrar en “Gran Hermano”, dice cuando le pregunta por sus planes de futuro.

P.D.3

Una mala noticia: Muchachada Nui deja TVE y ficha por Antena 3 (Neox). Curioso. Tendremos que averiguar las circunstancias. En cualquier caso, TVE sale perdiendo: Muchachada Nui era un producto perfecto para la televisión pública. Disfrutémoslo mientras podamos: esta noche, en La 2.


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Un motivo para NO ver la televisión

Me han soplado que al señor Augustin Regañón le gusta el power pop. Para él va este clásico de nuestro amigo Paul Collins

¿Dónde está Zapatero? Perdido. Quién sabe si leyendo el Deuteronomio, preparando la  comparecencia en el Congreso o tachando ideas de su hoja de ruta. No está, seguro, dando la cara en televisión. Ahí está Rajoy, un líder de la oposición que se anticipó una vez más al presidente del Gobierno al desayunar con Ana Pastor en TVE. Tras su intervención se confirmó lo que muchos sospechamos: Rajoy es lo mejor que le puede pasar a Zapatero. “No hay ser humano que resista la publicación de sus conversaciones privadas. Por honrado que sea. Y los políticos no somos perfectos, somos humanos, tenemos nuestros sentimientos”, dijo cuando Pastor le preguntó por el hijoputa. El de Esperanza Aguirre, digo.

Sabíamos que Zapatero consulta el antiguo testamento. Ahora sabemos que la vida interior de Rajoy no es menos intensa: “Los demás también son de Dios”, confesó a Ana Pastor. ¿Les ha quedado claro? Somos de Dios. O de Satán, o de Carabanchel, como decía Santiago Segura en “El día de la bestia”. Ante pensamientos de tal profundidad, me perdí. Aunque cuando me quedé definitivamente sin rumbo fue al ver el comienzo de la última temporada de “Perdidos” (Cuatro), la serie que ocupa estos días la atención de todos los medios de comunicación. Dicen que se trata del comienzo del final. El desenlace. Los medios de comunicación afines a Cuatro, foros y webs freaks, suplementos culturales… Todos aseguran que “Perdidos” ha inventado un nuevo lenguaje televisivo. Que jamás una intriga había llegado tan lejos. Que ha creado escuela. Que se trata de “la serie total”. Que televisión, internet y literatura se dan la mano.

Recuerdo que me fascinó el comienzo de “Perdidos”. La isla, el accidente del vuelo 815 de Oceanic, los diferentes perfiles de los pasajeros, su instinto de supervivencia… Parecía una versión moderna, libre y enloquecida de “Robinson Crusoe”, rodada con grandes medios, actores aceptables y un guión que prometía muchas y excitantes sorpresas. Pero un buen día, aquel en que un oso blanco apareció de pronto en la selva tropical, una mosca se me poso detrás de la oreja. Y nada volvió a ser igual. Después llegó el maltrato de TVE a la serie: cambios de fecha de emisión, episodios amontonados, desorden… “Perdidos” dejó de parecerme interesante en el momento en que la estructura narrativa y la trama comenzaron a ser anárquicas, enrevesadas, interminables, rocambolescas.

Que me perdonen los “losties”, pero a estas alturas me importa un pimiento si la serie se desarrolla en el pasado o en el futuro; si la isla es una isla, la sede de la cienciología o la segunda vivienda de una familia extraterrestre; si John Locke es el jefe, Jesucristo resucitado o un vendedor de seguros de New Jersey. Creo sinceramente que todo el interés generado por el final de “Perdidos” se ha conseguido mediante un guión repleto de preguntas sin respuesta, un juego de saltos en el tiempo (presente, futuro y pasado como posibilidades imaginarias a representar), una gran inversión publicitaria y una brutal campaña de marketing. ¿Qué puede contar una periodista que ha sido invitada a Hawai para presenciar el rodaje de la última temporada de la serie? Sólo cosas buenas, sobre todo si habla en una emisora o en un periódico de la misma empresa que la cadena que emite la serie.

El final de “Perdidos” será una desilusión. Es imposible desenredar semejante madeja. Pasan los años y el duelo por la noción del tiempo, esa batalla entre física y filosofía que mantuvieron Einstein y Bergson, sigue siendo algo relativo. Como relativo es el éxito de una ficción cuya realidad difícilmente puede superar las expectativas creadas por el marketing.

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P.D.1

Quién no parece perdida es una Belén Esteban que tiene muy claro su objetivo: Pedro J. Ramírez. Duelo de titadines. Perdón, de titanes. El Mundo le dedica páginas y maledicencias a la ex de Jesulín: en uno de sus famosos reportajes de investigación aseguran que se le está cayendo la nariz. Esteban soluciona el enredo disparando sobre el director del periódico con solvencia y precisión: “que se preocupe de lo que le graben a él y deje a los demás en paz”.

P.D.2

“¡Viva España!”, dice el Rey como colofón a su visita a Líbano. “¡Viva España!”, le responden a gritos y con sincronía circense los militares desplazados a ese país. Viendo esas imágenes en el Telediario (TVE) un servidor no puede evitar pensar en el pasado. El NODO y esas cosas. El día antes, viendo “El hombre y la tierra” de Rodríguez de la Fuente, me sucedió lo mismo. El pasado se funde con el presente y nos aleja del futuro. O quizá nos adelante un futuro que cada vez es más pasado. O puede que… Otra vez el tiempo, como en “Perdidos”, caminando hacia atrás, en busca de Einstein y Bergson.

P.D. 3

Silvia Barba, redactora de TVE, presenta la gran noticia que abre la sección de deportes del Telediario. Barba de paseo con tres jugares del Sevilla: Palop, Negredo y Navas. “Los tres han aceptado la invitación de TVE para ver si es tan difícil bailar sevillanas como meter un gol”, dice, y les lleva a un tablao a dar palmas. ¡Qué gran idea para un informativo! ¡Qué planteamiento periodístico tan original! ¡Qué satisfacción produce comprobar que en los telediarios de la televisión pública se acumula tanto talento!

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Un motivo para NO ver la televisión

Reckless Kelly.

Cd: Somewhere in time.

Los tejanos Reckless Kelly regresan con un gran disco y una gira que puede traerlos a España. El quinteto de Austin ha grabado doce canciones intensas para un octavo cd en el que mantienen el nivel que los convirtió en banda favorita de Steve Earle. Letras y composiciones muy cuidadas, actitud rocanrolera, y uno de los mejores directos del mundo de la Americana. ¿Los cowpunks más grandes de Tejas?

“Hay una campaña para demonizar y destruir a Zapatero”, asegura en un tono entre paranoico y apocalíptico el bueno de Pepiño Blanco. Estoy completamente de acuerdo con el mastín del presidente. Lo que no tengo tan claro es quiénes son, y en qué montañas o desiertos lejanos se esconden, aquellos que han diseñado semejante magnicidio político. La oposición, sin duda está en el lío: es su obligación. Pero ¿nadie más? Blanco acusa, qué cosas tiene uno que escuchar, a la prensa internacional. Barreda a la inmovilidad de su propio partido y al exceso de ministros. Los ministros, al equipo de comunicación de Moncloa. Moncloa a Almunia, por comparar a España con Grecia. Rubalcaba al PP, por no tener proyecto. Pajín, a los acontecimientos cósmicos planetarios. ¡Pobre Zapatero, demonizado y en periodo de destrucción! Pedro J., que hasta hace poco le apuñalaba una vez a la semana, ahora le apuñala todos los días. Público, su último refugio mediático, le sacude algún mamporro: “El paro supera la barrera”, “El 50% apoya una huelga general”, “El Gobierno en su laberinto”. Y qué me dicen de PRISA…

Precisamente con la crisis personal que atraviesa Zapatero, carne de diván, arrancó “Lo que diga la rubia”, el nuevo magacín de Cuatro para la sobremesa. “El Presidente ha llevado su parecido con Mister Bean demasiado lejos: después de dos legislaturas sus bromas no nos hacen gracia”, dijeron en el comienzo de su primer tema. Está claro que Zapatero se ha convertido en el sparring perfecto, y cualquier programa de humor que se precie tiene que comenzar con una broma a su costa. Mal asunto. Para Zapatero, y para lo que diga la rubia, que no es otra que Luján Argüelles, la presentadora.

“Lo que diga la rubia” es un programa de actualidad de sencilla estructura que, seguramente por el exceso de temas, la velocidad a que se suceden, y el poco interés de los mismos, resulta un tanto mareante. Es difícil conseguir el equilibrio entre ritmo, precisión y originalidad de contenidos de “El hormiguero”, por poner un ejemplo cercano. En “Lo que diga la rubia” arrancaron con “Desmontando la actualidad”, las noticias en clave de humor contadas con la ayuda de un hada enana que me recordó, maldita sea, al patético Pedro Ruiz del Libro Gordo de Pedrete. Después ofrecieron un consultorio sentimental, presentado por el actor Santi Rodríguez e ingeniosamente llamado “consultorio santimental”. Inmediatamente después llegó un espacio de “moda divulgativa televisiva” presentado por Josie, ese estilista soso y hortera más visto que el TBO. Un debate del corazón con varias tertulianas, una de ellas, no se lo pierdan, Francin Gálvez. Un supuesto especialista en internet recopila las típicas chorradas de YouTube. Y una de las concursantes de “Pekin Express”, el programa de Cuatro, participa en un debate sobre “Perdidos en la tribu”, el reality antropológico de… ¡Cuatro!

Muchas, muchísimas cosas, es cierto. Y la mayoría muy correctas, en cuanto a presentación, decorado, iluminación y demás zarandajas televisivas. Pero absolutamente nada para recordar. Ninguna idea, ni una sola, innovadora, imaginativa o sorprendente. Ni un colaborador espectacular. Ni un enfoque original o un guión tronchante. En “Lo que diga la rubia” todo resulta tan obvio y gris como los sketches y la brevísima parodia de las telenovelas que protagonizan Edu Soto y compañía. La rubia y Zapatero, un comienzo y un final nada brillantes.

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Un motivo para NO ver la televisión

Willy DeVille

He recuperado un viejo vídeo de los buenos tiempos, cuando se hacían programas de televisión con música en directo (¡Buenafuente, resiste!). Y con los amigos. Aquí está “El peor programa de la semana”, con Wyoming, Trueba, Reverendo y su banda… y el desaparecido Willie Deville, uno de los grandes, en una versión tremenda del clásico “Stand By Me”


“Acepta como tal el odio que alguien siente por ti; en esto, a diferencia del amor, no hay hipócritas”. Cardenal Mazarino.

¿Todos los políticos son iguales? De ninguna manera. Algunos son unos hijoputas. No lo digo yo, dios me libre, sino Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad de Madrid y toda una autoridad en lo que a relaciones entre políticos se refiere. Aguirre es la presidenta autonómica perfecta: domina el lenguaje barriobajero, tiene don de gentes y sabe llamar a las personas por su nombre. “Ha triunfado Doña cuaresma, la del gesto agrio y estricta conducta”, reconoció en su momento el… Gallardón.

El insulto es recurso de perdedores. Aunque en principio pueda parecer una sonora victoria, en realidad se trata de un rotundo fracaso, puesto que la razón, la inteligencia y la objetividad han quedado por el camino. Conscientes de ello, en el PP han cogido el toro por los cuernos, como viene siendo habitual, y han quitan hierro a las palabras de Aguirre. ¿Quién no ha llamado “hijoputa” a un compañero de partido, el mismo al que besas en público varias veces cada día en inauguraciones y eventos? Dentro del PP madrileño el término “hijoputa” ha dejado de sonar despectivo para resultar más bien entrañable: se ha convertido en una palabra de ánimo, una palmada en la espalda, un diminutivo cariñoso como el babayu asturiano, el pisha sureño, el tronco cheli o el entrañable bolo toledado. ¡Te quiero, hijoputa!

“Nosotros hablamos como habla la gente, y es normal que incurramos en descalificaciones graves”, asegura un Cristobal Montoro aún más cretino de lo que podría indicarnos su aspecto. Tiene razón este comparsa. En el PP hablan como habla la gente… concretamente como habla la gente que frecuenta burdeles de carretera, bares de leñadores o garitos de peleas de gallos.

Todo parece indicar que la mayoría de los  políticos son más interesantes por lo que callan que por lo que dicen. Sólo cuando se relajan y dejan de mostrarse contenidos, es decir, cuando olvidan su razón de ser, la existencia de micros y cámaras, podemos disfrutarles en toda su grandeza. Como en realidad son. Es decir, como unos auténticos hijos de… su tiempo. Gallardón, seguramente igual de miserable que Aguirre pero mucho más atento a los micrófonos abiertos, adopta por un día la postura propuesta por Rafael Sánchez Ferlosio: “Entre la injusticia de insultar al prójimo y la indignidad de sonreírle hay un discreto término medio: mirar para otro lado”.

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P.D.1

No hay soldados de origen español en los ejércitos de Colombia, Ecuador o Bolivia. Sin embargo, cada vez hay más soldados de origen latino en el ejército español. Ayer mismo murió uno de ellos en Afganistán. ¿Ustedes creen que estos militares de importación sienten la bandera española como auténticos patriotas? ¿O quizá se trata simplemente de personas con necesidades económicas que se ponen el uniforme del ejército español por dinero? Les recuerdo la definición del término “mercenario”: soldado que sirve voluntariamente en una guerra a cambio de dinero, sin motivaciones ideológicas.

Con los ejércitos pasa como con las cárceles, las centrales nucleares y los cementerios de residuos tóxicos. Son necesarios, pero lejos. Nadie en su sano juicio quiere tener una cárcel, una central o un cementerio en su pueblo, excepto por dinero. Nadie quiere ser militar, salvo por dinero.

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P.D.2

“Guti ha entrado en el olímpico de los dioses”, dice Manolo Lama, referencia informativa y cultural de Cuatro, en el informativo de mediodía. Una frase hermosa que coincide con un dato: los informativos de La Sexta superan por primera vez a los de Cuatro en audiencia (share) en el cómputo global de lunes a domingo.

Si usted piensa que la pornografía es algo sucio, y le gusta esa sensación, no pare, siga leyendo. Se sentirá guarrísimo. Porque hoy les voy a hablar de una chica  muy, pero que muy mala. Y muy descarada. Una fresca, vamos. Y de cómo esta golfilla hace alarde de una absoluta falta de escrúpulos, de un teatral desparpajo, de una capacidad inagotable para enfangarse hasta los corvejones, de una calentorra manera de hacer televisión. ¿Se está poniendo  cachondo? No me extraña, porque esta viciosilla es capaz de hacer cualquier cosa, por arriba y por abajo, por delante y por detrás, con tal de que la audiencia de su programa suba un puntito. Se llama Samanta Villar, y es la Nellie Bly cochinilla de Cuatro.

Nellie Bly es el pseudónimo de Elizabeth Jane Cochran (Pensilvania 1867-Nueva York 1922), una pionera del periodismo “encubierto”. Para escribir un reportaje sobre la vida en las instituciones de enfermos mentales Nellie, o Elizabeth, como prefieran, fue capaz de hacerse la loca e ingresar en un manicomio. Estuvo diez días dentro, y escribió un clásico que acaba de editarse en España: “Diez días en un manicomio” (Ediciones Buck).

Una mindundi esta Nellie Bly. Recuerden que Samanta Villar nunca dedica menos de 21 días a sus reportajes. Da igual que sea fumar porros, bajar a una mina, robar chatarra o hacer cine porno. Tienen que ser 21 días, más del doble que Nellie. Es como para estar orgullosa…“¡Voy a hacer mi primera escena porno!”, anunció Villar durante toda la pasada semana, con una lasciva sonrisa en los labios. En las páginas de comunicación de El País avisaban de que los gurús del porno nacional le habían abierto… las puertas de los rodajes. Y en eso consistía el morbo, en saber si a Samanta le habían puesto mirando para Cuenca, se le había corrido el maquillaje después de una copiosa eyaculación facial o era todo un vulgar reclamo para incautos salidillos.


Era un reclamo para incautos salidillos. Samanta ni hace felaciones, ni es penetrada analmente, ni siquiera gime y se queda en pelotas. Al menos en pantalla. Es más, va de monjita: “me está empezando a dar asco el oler a condón y a sexo”, dice. Lo suyo se queda en acompañar a unas actrices porno, pasar la mano por un consolador, ponerse un par de vestidos ajustados, cortar dos hilos de un tanga, ir al Rastro con un freak llamado Torbe, rodar cuatro planos y abrir la boca para decir “¡qué bestia es!”, “¡vaya tamaño!”, “qué duro ¿no?”…

Destacaría dos detalles de esta pantomima: el exceso de protagonismo de Samanta, como es habitual. Y su soberana estupidez. Porque solo a alguien muy, pero que muy merluzo se le ocurre recoger un condón usado del suelo con la mano. Samanta lo hizo. Menuda periodista “encubierta”…sólo le faltó chuparse los dedos.

Pero cuidado, porque los coqueteos de Cuatro con el porno no acaban con el pufo de Samanta Villar. Y no me refiero al viejo y deprimente documental emitido inmediatamente después, “Alondra, historia de un transexual”, simplemente una manera oportunista de poner broche de oro a una noche dedicada al morbo (“Alberto tiene 25 años y se prostituye para conseguir dinero y hacer un cambio de sexo”, asegura la promoción).

Me refiero a “Valientes”, el estreno de la cadena de Prisa para los mediodías. Y es que de pornografía intelectual, con penetraciones mentales y estilísticas, puede considerarse lo que aseguran es una serie “de amor y venganza”. Aunque después de ver los dos primeros capítulos yo juraría que es un culebrón de los de toda la vida, pero en plan postmoderno. Es decir, mestizo. Actores españoles y del otro lado del Atlántico. Pero los mismos follones familiares, los mismo sementales apellidados Soto-Morales, las mismas furcias malencaradas, las mismas tramas huecas. La misma basura folletinesca, para que usted me entienda.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Stefan Zweig.

El mundo de ayer.

Editorial Acantilado.

Zweig es un maestro de la sencillez. Y esta es la historia de su vida, la de un escritor libre y genial, contada como sólo el podría hacer: desde una estremecedora humildad. Era un hombre culto, que construyó su vida alrededor de sus amigos, la cultura y los viajes. Odiaba las fronteras y las dictaduras. Se consideraba, ante todo, europeo. Vivió dos guerras. Fue desposeído de sus propiedades y sus amigos. Escribió con hambre. Y cuando sintió que el mundo que soñaba era imposible, se dejó marchar.

“El mundo de ayer” es un clásico absoluto, como autobiografía y como guía histórica de la Europa del siglo XX. Y está repleto de claves para escritores, para periodistas, para todos aquellos que alguna vez quieren contar algo a alguien. El testamento de un genio.

Hace unos días, paseando por la madrileña plaza de Callao, vi a dos indigentes junto a la puerta de unos grandes almacenes. Hacía frío. Estaban tumbados en el suelo, sobre unos cartones, cubiertos con ropas mugrientas y acompañados de perros esqueléticos. Sus cabezas, cubiertas con gorros de lana, se tocaban. Ambos observaban atentamente la parte de atrás de la caja que sostenía su demanda (“algo para comer”) y el platillo de la limosna. Un hombre dejó caer unos euros, pero ni siquiera el tintineo de las monedas consiguió desviar su mirada hipnotizada. ¿Congelados? ¿Colgados? ¿Borrachos? No. Desde un lateral se podía ver una pequeña televisión dentro de la caja, bajo el platillo.

Mucha gente piensa que la televisión e internet han democratizado el acceso a la información. Pero eso no es del todo cierto. Si lo fuese, no sucederían cosas como las que se pueden ver estos días en telediarios y periódicos. Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y Política Social, ha dicho con la cabeza muy alta y sin disponer de ningún indicador global que sustente sus palabras, que, pese a la crisis, en España no ha subido el número de pobres. Lamentablemente, y a pesar de las facilidades para acceder a los medios y a la información, un inmigrante esloveno de 24 años que vivía en Valencia no debió escuchar la noticia y ha muerto aprisionado al intentar extraer prendas de un contenedor callejero de ropa usada. Tampoco deben haberse enterado de las palabras de Jiménez miles de inmigrantes más, puesto que el número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social ha caído el último año un 4,68 %.

Me voy a atrever a pedirles un pequeño sacrificio económico: compren Público mañana sábado. El periódico será estupendo, como cada día (tiene una plantilla de lujo), pero les recomiendo ese ejemplar con especial interés porque incluye como regalo un libro de Pierre Joseph Proudhon, el legendario filósofo y revolucionario francés. No se trata de un libro cualquiera, sino de “¿Qué es la propiedad?”. Un clásico. Es decir, que por dos míseros euros usted se irá para casa con toda la información del día y con un manual anarco socialista que denuncia los abusos a que da lugar la concentración del poder económico y de la propiedad privada. Agradézcanle el obsequio a Jaume Roures, el empresario catalán propietario de Público. Y del grupo de comunicación Mediapro, de la cadena de televisión La Sexta, de los derechos de la liga de fútbol,  del campeonato del mundo de fórmula 1…

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P.D.

Gabilondo se despidió anoche de Cuatro. Y lo hizo definiéndose como “un veterano en etapa de aprendizaje televisivo”. Inmediatamente después  entraron los deportes, con las imágenes de una modelo desnuda tapándose las tetas con el brazo.

Suele pasar que, cuando alguien falta, es cuando más se le echa de menos. Somos así de miserables. Pues este es exactamente el caso de Iñaki Gabilondo, un periodista que, desde el primer minuto en que dejó  Cuatro para pasar a CNN+, parecía más necesario que nunca en una cadena generalista. Puedo estar de acuerdo con aquellos que piensan que su ritmo televisivo era escaso, su vanidad alta y su capacidad para impartir doctrina excesiva. Pero por encima de ello deberíamos valorar su trayectoria, su seriedad y su credibilidad.

“Yo venía a ser el extravagante pelmazo que estaba colocado en un sitio diferente… Puede poner como titular que yo no he dado lo que se esperaba y que no he dado la medida”, asegura en una entrevista publicada por El Periódico. Lleva sólo unas horas fuera de Cuatro y ya se le echa de menos.

Tras el anuncio de la marcha de Gabilondo, Cuatro dio anoche un nuevo paso hacia el barranco. Es decir, hacia Telecinco. Y lo hizo de la mano de otro nombre histórico, Concha García Campoy, que presentó un programa de esos que nunca se deberían emitir: “Marta del Castillo. Red de Mentiras”. Y no se deberían emitir por morbosos, oportunistas, obscenos e innecesarios. Jamás creí que Campoy cayese tan bajo como para protagonizar una nueva versión del abominable episodio de Nieves Herrero y las niñas de Alcásser.

Utilizar los sentimientos de las víctimas de un crimen con fines comerciales es ruin. En el reportaje, Campoy hace de macabra guía por uno de los momentos más negros de nuestra historia reciente: la desaparición y el presunto asesinato hace un año de una joven sevillana de 17 años. Nunca ha aparecido el cadáver.

Dicen que es periodismo de investigación. Con la que está cayendo en España, en el mundo, también es mala suerte que el periodismo de investigación se dedique a buscar álbumes de fotos de niñas desparecidas. O a entrevistar a sus padres y amigos. Y eso es lo que ofreció “Marta del Castillo. Red de Mentiras”. La colección de detalles siniestros que anunciaba El País: “La presentadora de ´Las mañanas de Cuatro` descubrirá a los espectadores cómo era Marta a través de sus padres y sus mejores amigos. El programa ofrecerá imágenes inéditas de la joven de su álbum familiar, fotografías en exclusiva que muestran lo niña que era y cómo se divertía con sus amigos”.

Como telespectador, me niego a ver “el álbum familiar” de una chica desaparecida, con “fotografías en exclusiva que muestran lo niña que era y cómo se divertía con sus amigos”. Me resulta nauseabundo. Y a partir de ahí, poco importa el resto, es decir, si el programa está bien realizado, documentado o presentado. Me interesa tan poco, me repugna tanto, me siento tan incómodo, como cuando la madre de la niña desaparecida se desnuda ante Campoy: “Me dijo: ‘Mamá, rízame el pelo un poquito’. Lo hice y le dije: ‘Estás muy guapa’. Llamaron al portero automático y fue la última vez que la vi”.

Las técnicas melodramáticas de Campoy me recordaron a las de Nieves Herrero en “De tú a tú” (Antena 3, 1993), cuando nada más aparecer el cadáver de Miriam, una de las niñas asesinadas en Alcásser, le preguntó a su padre aquello de “¿Qué es lo que hay en estos momentos en tu corazón?”. Campoy alcanza grados similares de cinismo cuando pone una grabación “inédita” de la víctima: “estás viendo imágenes de tu hija en movimiento. Nos da un poco de apuro todo esto, debe ser doloroso”, le dice a la madre. Después continúa la entrevista en la habitación de la víctima: “Vamos a entrar juntas en la habitación de Marta…No tenéis intención de cambiar nada, ni la cama, ni la decoración… ¿Qué recuerdas de ella?”.

Lo de Nieves Herrero fue el comienzo del fin. Esa ausencia de pudor, esa búsqueda desesperada del éxito, esa hipocresía, pueden considerarse el arranque de la telebasura. “Marta del Castillo. Red de Mentiras” es la continuidad, camuflada como periodismo de investigación, de aquel programa inolvidable, de aquella ausencia de moral, de ese momento terrible en la historia de nuestra televisión.

Quiero pensar que, para hacer un programa de esta calaña, García Campoy ha tenido que tirar de concha. Cómo los galápagos. Un protector externo, una cobertura rocosa con que aislarse de toda la tristeza y mezquindad que exige un programa como éste. Pero no estoy seguro. Nieves Herrero no levantó cabeza, profesionalmente hablando, después de aquel programa dedicado a las niñas de Alcásser. No sucederá lo mismo con Campoy: me temo que está en sintonía con su cadena en la búsqueda desesperada de la audiencia, de la supervivencia.

“No he perdido la fe, pero la estoy perdiendo”, dijo Iñaki Gabilondo en la presentación de su último libro, modestamente titulado “Verdades como puños” (Aguilar). El veterano periodista tenía motivos para desconfiar: el próximo jueves presentará por última vez el informativo estrella de Cuatro. La cadena de Prisa (y de Telecinco)  prescinde de la estrella que inauguró la cadena, en lo que debería entenderse como una declaración de principios. Ofrecer información de calidad ya no es lo más importante. Vamos a por la audiencia perdida. Gabilondo ha muerto… ¡Vivan los Manolos!

Un primer análisis podría hacernos considerar al veterano periodista como la primera víctima de la fusión entre Telecinco y Cuatro. Un daño colateral. La sombra de Berlusconni, el hombre que amordaza Italia, planea sobre los medios de comunicación españoles. Pero no todo el mérito es de il Cavalieri. Ni siquiera del actual Gobierno, que ha empobrecido el panorama audiovisual facilitando la fusión de cadenas. A Gabilondo ya le había sentenciado la audiencia. Su telediario “de autor” no enganchó a los televidentes y, pese a ser el informativo más serio de la parrilla (como lo están leyendo), su jubilación sólo era cuestión de tiempo. La marcha hace un par de meses del director de informativos de la cadena, José María Izquierdo, otro veterano ilustre, fue un aviso para navegantes.

“Me jubilaré al acabar esta temporada”, dijo Gabilondo en septiembre de 2006. “A Iñaki le quedan muchos telediarios”, aseguró inmediatamente Daniel Gavela, director general de Cuatro. Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. El nuevo orden televisivo termina por apuntillar a un profesional intachable y necesario que, posiblemente, apuró demasiado su suerte.

Gabilondo, un periodista de los grandes, posiblemente el último de su especie, no se merece un final así. En cuatro años ha pasado de dirigir y presentar el programa más escuchado de la radio española (“Hoy por hoy”, Cadena SER) a aceptar un subsidio en el canal temático CCN+. Canal que, por cierto, estuvo a punto de desaparecer hace solo unos días.

Decía Gregorio Morán, no sé si con estas mismas palabras, que mientras la realidad se endurece, la prensa se ablanda. Corren malos tiempos para la reflexión, el análisis y el periodismo de calidad. Manda la audiencia. Es hora, por tanto, de aligerar la información, de banalizar las noticias, de prescindir del criterio. Lo importante son las imágenes, el espectáculo. Es la victoria de lo visual sobre lo real. Gabilondo era lo real. Lo visual son los sucesos, los Manolos, la mujer más vieja del mundo, el niño torero, Elsa Pataky en pelotas en la portada de una revista…

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P.D.1

La fusión de cadenas no sólo trae desgracias. Un ejemplo: ahora  leyendo la sección de televisión de El País podemos enterarnos no solo de los estrenos de Cuatro. También nos enteramos de los de Telecinco. Anoche le tocó el turno a “El pacto”, una mini serie de dos capítulos basada en un tema francamente escabroso: el acuerdo de siete adolescentes para quedar embarazadas al mismo tiempo. Puede parecer un planteamiento algo  retorcido, pero en realidad resulta conservador. Metidos en faena, y teniendo en cuenta que se estrenaba en la cadena de Paolo Vasile, lo suyo hubiese sido darle una vuelta de tuerca para hacer el producto aún más atractivo. Una idea: los padres de las criaturas serían extraterrestres, y los fetos tendrían al menos dos cabezas y tres órganos sexuales. Sólo con estas pequeñas modificaciones el éxito de la mini serie estaría garantizado.

Pero Fernando Colomo, el director del engendro, no se ha atrevido a llegar tan lejos. Las siete niñas están embarazas de humanos. ¡Qué decepción! “Es una ida de olla, una frikada. Esperamos que no cunda el ejemplo en España”, asegura un Colomo que demuestra estar comprometido con la calidad y los valores positivos. O arrepentido. Aprecio a Colomo. Por eso quiero pensar que se ha planteado dirigir “El pacto” como un trabajo nutricional. Las cosas están muy malitas en el cine, y la nevera no se llena sola.

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P.D.2

Seguimos hablando de tv movies. Telemadrid tiene una ocasión magnífica para ponerse a la altura de las grandes cadenas rodando una película para televisión sobre un tema de actualidad: la agresión a Hermann Terstch. Ya la estoy viendo… Mezcla de información y suspense, estaría dirigida por Amenábar, la protagonizaría el propio Terstch, que narraría la historia desde la cama del hospital, y se podría llamar… “Bar adentro”. Poli Díaz bordaría el papel de agresor “profesional”. Teddy Bautista interpretaría el papel de agresor de la SGAE. Marcelino Camacho sería el agresor de izquierdas (no es fácil encontrar a alguien en este país para un papel de izquierdas). El gordito de Intereconomía sería el Gran Wyoming. Y Esperanza Aguirre realizaría un cameo de lujo: sería una de las dos mujeres que acompañaban al agresor. La otra sería Carmen de Mairena. El papel de presidenta de la Comunidad Madrileña, vinculando la agresión sufrida por el periodista con una broma que hizo “El Intermedio”, lo interpretaría Violeta Santander. Tiene buena pinta ¿verdad?

Dicen que en esta vida todo tiene un precio, pero les aseguro que hay gente que hace el amor por la cara. No como Berlusconi. Belén Esteban, musa de Telecinco, da una vuelta de tuerca a este concepto y asegura que hace el amor “con la cara”. Concretamente con su nueva cara. No se trata de una versión abierta e imaginativa del sexo oral, en la que la ex de Jesulín de Ubrique haya explorado orificios cercanos a la boca pero hasta ahora ignotos. No. Se trata de hacer el amor después de pasar por el quirófano para recauchutarse la jeta. El mérito principal es, imagino, del cirujano, responsable final de los acabados y de la solidez del puzzle facial. Es decir, responsable de que con el vaivén y los meneillos coitales el careto no se tense, y las costuras no salgan disparadas como los perdigones de un cartucho del 22. Las lesiones en el rostro del partener, o vaya usted a saber en qué parte de su anatomía, podrían resultar irreversibles.

(Dicen que se trata de la misma persona…)

Belén Esteban estrena fachada, que buena falta le hacía, mañana viernes en “Sálvame de Luxe” (Telecinco). La exclusiva televisiva de la semana. Toda España está pendiente del frontal de una mujer que ha pasado por el quirófano “para quitarse las bolsas de los ojos, reconstruirse la nariz y eliminar las arruguitas que tenía junto a los labios”, informa  la web de la cadena de Paolo Vasile. ¿Las “arruguitas” que tenía junto a los labios? Cuentan que algunos forenses barajaron la posibilidad de iniciar la búsqueda de los restos de García Lorca en ese lugar…

Belén Esteban es la reina del telerrealismo mágico. En el mercado de emociones que es la televisión, los cambios que se han producido en su cara, un catálogo de malas prácticas quirúrgicas, alientan ilusiones, impulsan esperanzas, despiertan deseos y provocan una irresistible atracción comercial. Esta mujer, que ayer era deshecho de casquería, hoy es,  gracias al bisturí, portada del Lecturas. Usted puede mirarse en ese espejo. Se trata de, asumámoslo, una estrella del siglo XXI.

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver. Les digo esto, no por la pobre Belén Esteban, ejemplo perfecto de deterioro intelectual y físico provocado por la televisión. Se lo digo por Samanta Villar, la reportera intrépida de Cuatro, que se ha puesto unos parches en los ojos con la intención de pasar tres semanas a oscuras. Ciega durante 21 días. Una experiencia fascinante, qué duda cabe. Periodismo del bueno, con espectáculo garantizado, que se emitirá la noche del viernes. Como lo de Belén Esteban.

“A través de sus ojos vamos a conocer una realidad muy distinta a la que nos imaginamos”, asegura la web de Cuatro. Cierto. La realidad siempre es distinta cuando está en manos de Samanta Villar. Tanto como para terminar entre rejas: un juzgado de Sevilla la citó a declarar acusada de un robo del que acaban de eximirla de culpa. Exageración, desmesura, alarmismo… el tono habitual de Samanta. Además, tampoco es la primera vez que la presentadora pasa 21 días ciega: ¡estuvo tres semanas fumando porros!

Un periodista hace bien su trabajo cuando cuenta lo que está viendo de la manera más sencilla posible. Por ejemplo: los miembros de una familia chabolista, dedicada a la recogida de chatarra, se llevaron en su furgoneta los hierros viejos que encontraron en una obra sin vigilancia. Periodismo. Pero si el reportero vigila la operación, conduce la furgoneta e interviene en las conversaciones, esa historia ya no sería periodismo. Sería telerrealismo mágico. O circo.

No soporto a los periodistas protagonistas. No soporto la manipulación de las noticias. No soporto a Samanta Villar, la periodista que conduce las  furgonetas.

Un consejo: ciega, no conduzcas.

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P.D.

TVE dejará de emitir series norteamericanas. Así lo ha dicho Javier Pons, director de la televisión pública española, en la presentación de la nueva etapa (ya sin publicidad). Aunque no sé si creer a Pons: el 24 de noviembre de 2007 aseguró en una entrevista a El Periódico que iban a “sustituir el  culebrón latino de las tardes”. Y mientras escribo estas líneas veo en La 1 de TVE el culebrón mexicano “En nombre del amor”.

Dicho así, suprimir las series norteamericanas no parece  cuestión de calidad, sino de fobia geográfica o cultural, puesto que seguirán emitiendo culebrones del centro y sur de América. Es decir, que en TVE podremos seguir viendo “En nombre del amor”, pero para disfrutar de “Bones”, “House” o “C.S.I.” tendremos que recurrir a las cadenas privadas. Lógico, ¿verdad?

Por cierto, ¿qué pasará entonces con las telenovelas que produzca Univisión Estudios, la empresa que dirige Luis Fernández y que tiene sede en Miami (Estados Unidos).

Los Manolos, Lama y Carreño, son unos cachondos. Ya saben, gritones, chuletas, zafios, machistas, gañanes, algo guarretes, bastante tendenciosos, muy tabernarios… La alegría de Prisa, para que ustedes me entiendan. Porque los Manolos son, por si aún no se han dado cuenta, una pareja de periodistas deportivos que tiene un bombo: Cuatro. Hasta hace poco los Manolos tocaban ese bombo con descomunal alegría  y salero, convirtiendo los informativos de esa cadena en una ensordecedora tamborrada. Eran buenos tiempos: la audiencia les correspondía y todos en la empresa reían sus toscas gracias. Pero un buen día entrevistaron en directo a Florentino Pérez, y al todopoderoso presidente del Real Madrid le pareció que los Manolos desafinaban. ¡Qué inconveniente, qué desatino! Los divertidos Manolos se convirtieron de inmediato en los faltones y chulescos Manolos.

 

Vertele.com y El Confidencial Digital informan de que personas cercanas a Daniel Gavela, director general de Cuatro, aseguran que “ese tono faltón y chulesco no es propio de esta casa”. Vaya por Dios. La parejita de moda, el dúo dinámico de la cadena, el sostén de los informativos en cuestión de audiencia, ahora resulta que no tiene el tono “propio de la casa”. Lo ha tenido durante días, semanas e incluso meses. Pero lo ha perdido de golpe y porrazo.

 

Los pobres Manolos no midieron. Acosaron e incomodaron a Florentino. Todo parecía indicar que  trataban de saldar cuentas pendientes con el presidente madridista, y que creían tener impunidad para hacerlo. En Cuatro no pondrían pegas, dada la complicidad del presidente madridista con una cadena de la competencia (La Sexta). Infravaloraron a Florentino. Y ha estado a punto de rompérseles el bombo: en Cuatro no descartan sancionar a los Manolos, o incluso retirarles durante un tiempo de pantalla. Ya saben, desde que entrevistaron a Florentino, su tono “faltón y chulesco no es propio” de Cuatro.

 

Pero yo sé que no será así. Los Manolos seguirán tocando su bombo. Tienen cuerda para rato: la entrevista-acoso a Florentino fue el programa más visto de Cuatro, alcanzando picos del 14% de share. Casi el triple que el informativo de Iñaki Gabilondo.

 

P.D.

Francisco Camps está mutando. Antes daba asco, ahora, miedo. En la tribuna de oradores de las Cortes Valencians ha dicho, de forma melodramática y dirigiéndose al portavoz socialista: “A usted le encantaría coger una camioneta, venirse de madrugada a mi casa y por la mañana aparecer yo boca abajo en una cuneta”. Pero ahí no acaba el macabro esperpento. Su grupo, el Partido Popular, en lugar de abuchear a Camps, primero, y ponerle una camisa de fuerza, después, le ovacionó con energía. El presidente valenciano es un enfermo, como ya suponíamos. Ahora también sabemos que su partido, podrido, agoniza.

No conozco al portavoz socialista, pero estoy seguro  de que, lejos de ver a Camps boca abajo en una cuneta,  se conformaría con echar un ojo a las facturas de sus trajes.

Camps y

 

Un motivo para NO ver la televisión.

Burlando a la parca.

Autor: Josh Bazell. Editorial: Anagrama.

Parca

Estamos ante una novela negra sorprendente, por lo original de la trama, la violencia que empapa cada párrafo y el surrealismo de situaciones, personajes y diálogos. Un libro fácil de leer, difícil de clasificar e imposible de olvidar. Auténtica dinamita.

El protagonista es un médico sicópata experto en artes marciales, Pietro Brnwa, incluido en el programa de protección de testigos del FBI por su turbulento pasado: asesino a sueldo arrepentido de sus crímenes. Su paciente más importante en el hospital (el más mugriento centro médico de Nueva York) es un enfermo terminal, el mafioso Nicholas LoBrutto, que tras reconocer al doctor le ofrece un pacto: o le mantiene vivo, o sus socios le delatan.

No intenten imaginar el resto. No podrán. La violencia y el sexo resultan tan explícitos como las descripciones hospitalarias, francamente espeluznantes.

Leer un fragmento del libro.


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