El descodificador

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Un Mariano Rajoy eufórico, aún bajo los efectos afrodisiacos de la última convención de su partido, se presentó en el plató de Antena 3 con cuerpo de jota, aplomo presidencial y ánimo de reforzar su liderazgo con un nuevo golpe de propaganda hueca. Está en plena campaña electoral, y me temo que no ya de autonómicas, sino de generales. Es un líder sediento, quizá no tanto de urnas como de poder, y charlaba con Gloria Lomana, una de las entrevistadoras con menos reflejos de la historia de la televisión. No es de extrañar que después de esa conversación entre dos pesos pesados de la insolvencia comenzase la república…

Lamentablemente se trataba de la segunda, no de la tercera. República, digo. Continuación de “La señora” (spin-off, le dicen), “14 de abril. La República” es el nuevo culebrón histórico de TVE, una vuelta de tuerca más al inagotable filón que han encontrado en las series inspiradas en el franquismo y aledaños. Ya saben, “Amar en tiempos revueltos”, “Cuéntame”… Pura nostalgia light. Que nadie se asuste y piense, como contaba La Razón en su alarmista portada, que la serie “hurga en la memoria de la guerra civil”. He podido ver el primer capítulo en la web de TVE, y estoy en condiciones de asegurar que ni siquiera turbará el sueño de una monja de clausura. El telespectador encontrará una excelente ambientación, un vestuario muy cuidado, mucho amor, muchos enredos, muchos personajes extremos (buenísimos y malísimos)… Y poco más. Tranquilos, después de “14 de abril…” nadie saldrá a la calle para exigir la República.

Tampoco saldrá nadie a las calle para tirar cohetes por la entrevista de Lomana a Rajoy. Tras chutarse una sobredosis de autoestima el fin de semana, el candidato popular no es capaz de transmitir mejores sensaciones que antaño, es decir, más ideas que antaño. “Soy de buena pasta”, dice el pobre. “Ya lo veo”, reponde la pobre. El líder popular tiene grandes planes para crear empleo, asegura todo ufano, pero los desvelará en un futuro. Así las cosas, los 38 minutos de entrevista se podrían resumir en la pregunta y respuesta iniciales:

- ¿Se ve usted como presidente?

- En absoluto…

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P.D.

En “Los desayunos de TVE” Ana Mato, muy chulita, asegura que “Zapatero no quiere irse ni muerto”. Sólo unos minutos después nos enterábamos de que la vicesecretaria de Organización del Partido Popular es toda una experta en idas y venidas: Correa les regaló a ella y a su ex marido viajes por valor de 28.000 euros. ¿Esta es la “unidad” de la habla Rajoy? En la rapiña…

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Un motivo para NO ver la televisión

Ambrose Bierce y la reina de picas.

Autor: Oakley Hall.

Editorial Valdemar.

Descubrí a Oakley Hall gracias a “Warlock”, un western monumental que publicó hace poco Galaxia Gutemberg, y desde ese momento me convertí en un incondicional del escritor californiano. Pocos han narrado con tanta fuerza, profundidad y humanidad los tiempos del far west. Ahora se publica “Ambrose Bierce y la reina de picas”, una historia ambientada en el San Francisco de finales de 1880, tiempos duros en los que la violencia, el vicio y la ausencia de escrúpulos estaban a la orden del día.

En este libro, editado por Valdemar, Hall recrea una aventura del legendario periodista Ambrose Bierce, en la que investiga, con la colaboración del joven reportero Tom Redmond, la aparición de un asesino en serie que mata y destripa prostitutas. Las cosas no acaban ahí, puesto que Bierce, obsesionado por la corrupción que rodea el monopolio del ferrocarril, husmea en los entresijos del poder. Corrupción, prostitución, alcohol, muerte y algo de periodismo dan forma a una obra apasionante que, sin alcanzar la grandeza de “Warlock”, ofrece al lector momentos de enorme placer. Hall es un clásico, no lo olvidemos.


“Aunque mi amo me mate / a la mina no voy / yo no quiero morirme / en un socavón”. Del folklore colombiano.

En Antena 3 están muy enfadados porque les llaman “la cadena triste”. El término despectivo lo utiliza sobre todo Telecinco, “la cadena basura”. Entre ambas cadenas, tristes y basureras las dos, se cruzan amenazas de demanda por lo que consideran campañas de desprestigio. ¿Desprestigio? ¿Acaso se puede desprestigiar a quien carece de prestigio? Recuerden que tanto Telecinco como Antena 3 decidieron hace años cambiar su posible reputación por audiencia. Vean “¿Dónde estás corazón?” (Antena 3) o “Sálvame” (Telecinco) y sabrán de qué les estoy hablando. No se confundan: Antena 3 y Telecinco no compiten por el prestigio, sino por el dinero, lo que en televisión quiere decir luchar por alcanzar la cumbre de la pirámide excremental.


Anoche Antena 3, la cadena que no quiere que la califiquen como “triste”, emitió un programa especial llamado “Operación Chile: la voz de los mineros”. Conducido por el presentador “del corazón” Jaime Cantizano, el espacio contó con la presencia de cuatro de los supervivientes del derrumbe en la mina San José. Cuentan que la cadena les ha pagado unos 60.000 euros, más viajes y hoteles. En la mina cobraban alrededor de 750 euros al mes cada uno…

Los focos del plató de Antena 3 deslumbraron, no podía ser de otra manera, a unos hombres que han sobrevivido durante semanas en la oscuridad. Cuatro trabajadores, víctimas de las infames condiciones laborales de un país y la codicia de unos empresarios, fueron exhibidos “en absoluta exclusiva” en una televisión. Ellos, sus mujeres y hasta sus niños recién nacidos. ¿Quieren pruebas del bajísimo nivel del programa? Para entrevistar a los mineros Antena 3 eligió, además de a Cantizano (corbata y pañuelo de seda púrpura), a Miguel Ángel Rodríguez, Nieves Herrero y el necrófago Albert Castillón, entre otras prendas. Sólo una cosa buena podía surgir de semejante esperpento: la publicidad. Por cada dos palabras de los supervivientes, un corte con decenas de anuncios. ¡Un gran negocio éste de la mineria!

Los pobres mineros, acostumbrados a trabajar de manera discreta y dura, ofrecían ante las cámaras la sensatez de la normalidad. Poca cosa para un electrodoméstico acostumbrado a ofrecer sensaciones fuertes. Lo de sus patronos no era nada: ahora es cuando han comenzado a chuparles la sangre. Sólo regresar cuanto antes a la mina puede salvarles de un pozo aún más negro y pestilente: la televisión.

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P.D.1

En un mundo civilizado el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, tenía que haber dimitido nada más hacer estas declaraciones en Onda Cero: “La Leire Pajín, una chica preparadísima, hábil, discreta, que va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya y que va a ser la alegría de la huerta…Tengo que decir que cada vez que le veo la cara y esos morritos… pienso lo mismo, pero no lo voy a decir aquí”. Y si no dimite, Rajoy debería ponerle de patitas en la calle. Y si ni dimite, ni le echa Rajoy, deberían ser las mujeres (y los hombres) de Valladolid quienes le abucheasen por la calle hasta que la vergüenza le obligase a dejar su cargo. Pero eso sería en un mundo civilizado…


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P.D.2

Más tristezas. González-Sinde es la ministra mustia, qué duda cabe. Tiene la mirada compungida de la novia cadáver y un discurso atribulado que no infunde ni ánimos ni esperanza. Pero lo que es una  auténtica pena es que se enterase en “Los desayunos de TVE” de que una sentencia del Tribunal Europeo tira el canon digital por tierra: es abusivo y no cumple las normas de la Comunidad Europea. La ministra, lógicamente, fue incapaz de decir nada interesante: “habrá que estudiar nuevas alternativas”. Sin embargo con el tema taurino si tuvo tiempo y criterio como para dejar una perla: “No tengo oportunidad de ir a los toros tanto como me hubiera gustado”.

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P.D.3

Es bien sabido que en nombre de la tradición se cometen toda clase de barbaridades contra los animales. Desde tirar una cabra desde un campanario a torturar un toro ante cientos de espectadores. En la Comunidad Valenciana van un poco más lejos, si cabe, y matan cada año no ya miles, sino millones de pájaros protegidos de manera ilegal. La tradición se llama Parany, y es un sistema de caza con liga (pegamento) que, pese a estar prohibido, acaba de manera indiscriminada con la vida de aves migratorias. Según un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia cada mes de octubre, el tiempo que dura esta masacre, se cazan en la Comunidad Valenciana entre 1,5 y 3 millones de aves protegidas.

El Parany ya ha sido declarado ilegal por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, por el Tribunal Supremo y por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Y el Tribunal Constitucional ha hecho firme esta semana la suspensión cautelar. ¿Continuará la masacre?

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Un motivo para NO ver la televisión

Bob Dylan y George Harrison hicieron este “If not for you” durante los ensayos para el concierto para Bangla Desh, pero finalmente no llegaron a tocarlo. Una perla…

“La religión nunca debe olvidarse porque entonces los pecados perderían su gracia”. Reynaldo Arenas.

Juan Antonio Martínez Camino, portavoz de los obispos españoles, tiene muy claro el tema de los abusos a menores perpetrados por sacerdotes: “Es comprensible porque todos somos pecadores”. La frase es corta, apenas tres palabras, pero transmite a la perfección el arrepentimiento de la Iglesia católica, y zanja de una vez por todas los problemas de esta organización con la pederastia. Un cura sodomiza a un alumno… pero ¿quién no se ha colado alguna vez en el metro? Un obispo eyacula copiosamente sobre las manos de un monaguillo… pero seguro que usted ha mirado alguna vez con ojos libidinosos las tetas de su pescadera o el culo de su cuñado. Todos estamos en el mismo barco: pecadores, a fin de cuentas. Vengo escuchando esta repugnante teoría desde que tengo uso de razón…

El pecado es, según el catecismo básico, una falta contra la razón, la verdad y la conciencia recta que nos aleja del Señor. En el colegio me dijeron que el peor pecado era la soberbia de negar a Dios, pero no acabé de creerlo: siempre me pareció mucho más espantoso morder la hostia, el sagrado cuerpo de Cristo. Posteriormente me tranquilizó saber que el pecado era, atención, motivo de alegría, puesto que descargaba a Dios de toda responsabilidad sobre los posibles errores cometidos en la fabricación de sus hijos defectuosos. El todopoderoso nos creó a su imagen y semejanza, pero si resulta que tú has nacido torcido y eres un nazi asesino hijo de mil zorras sarnosas, la culpa es tuya y sólo tuya. En cualquier caso, tranquilos porque finalmente Dios, en su bondad infinita, nos perdona a todos. Al que se cuela en el metro, a los que miran las tetas de su pescadera o el culo de su cuñado, al que sodomiza al alumno y al que se corre encima del monaguillo. Incluso al nazi asesino hijo de mil zorras sarnosas.

Solucionado el tema de la pederastia en la iglesia católica, aclarado el concepto “pecado”, me gustaría rebajar el nivel del blog hasta el subsuelo y hablar de televisión. Tienen que ver a Isabel Sartorius ejercer de reportera intrépida en Antena 3…

La promo del programa “Espejo Público” es excitante: “Isabel Sartorius se enfrenta a su reto más difícil”. ¿Regresa con Felipe y tiene que eliminar a Leti? ¿Cuenta en directo si al príncipe le gustaba hacer el salto del tigre? ¿Se dispone a leer un libro? No, mucho peor. El gran reto de Isabel, periodista todoterreno, es que se dispone a entrevistar a la madre de un peligroso toxicómano. “Es adicto”, dice mientras se dirige a la casa de una mujer cuyo hijo fuma. ¿Crack? ¿Basuco? ¿Cocaína? No, nada más y nada menos que porros. “Cuando se coloca, como dice él, le cambia el carácter”, confiesa la desolada madre.

No es suficiente. Sartorius es ahora reportera en un programa de telebasura y debe dar espectáculo. Su pieza se llama “Hijos de la droga”, y aprieta a la madre para que el reportajillo se venga arriba: “Mari Carmen tiene un hijo toxicómano que ni estudia ni trabaja, y no sabe cómo ayudarle. ¿En quién te apoyas? Si es que no puedes más… Tienes miedo a que tu hijo no pueda salir de la droga”. La madre llora, ¡prueba conseguida!


Sartorius es, reconózcanlo, una periodista de tomo y lomo. “De mujer a mujer… tienes que prometerme que no vas a perder la esperanza”, le dice a la madre, que a estas alturas de programa comparte plató con un politoxicómano auténtico que no tarda en contar todas sus miserias.

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Dos motivos para NO ver la televisión

Hoy música gratis. Dos discos para descargar, el primero es un EP de una banda de canadiense  llamada The Caretackers. El segundo, seis temas de una cantautora llamada Kelly Knieser, miembro del grupo Glossary. Buena música, inmejorable relación calidad precio…

-        Pincha: EP de The Caretackers.

-        Pincha: EP de Kelly Knieser.

Karlos Arguiñano estrenó ayer programa de tarde en Antena 3. Se llama “Karlos Arguiñano en tu cocina”, y ofrece a las 20:15 lo mismo que ha ofrecido durante seis años en los mediodías de Telecinco: recetas sencillas presentadas de forma entusiasta. Una fórmula que el cocinero de Beasain domina, y que no tiene necesidad de modificar para que funcione de maravilla. Un lavado de cara, unos retoques y listo para ser consumido. Televisión sencilla, práctica e inteligente que no tiene fecha de caducidad.


El movimiento se demuestra andando / y el cariño cocinando”, canta Arguiñano mientras entra por primera vez en su flamante nuevo plató. Se lava las manos, se alegra de volver a trabajar después de dos meses de paro, se calza el gorrito y se pone a cocinar unos melocotones asados con yogur y maracuyá y una merluza en salsa verde con huevo escalfado. Es un artista este Arguiñano: se mueve por la cocina como una bailarina y resulta pedagógico incluso cuando agarra la merluza por los ojos. Un tipo que transmite ganas de vivir y que abre el apetito. ¿Qué más se puede pedir? Un derroche de fundamento.

Lo contrario que los documentales de La 2, un ejemplo perfecto de desprecio a un género sagrado. Les cuento esto porque los periódicos del fin de semana advertían que La 2 (TVE) se relanzaba “como canal cultural y de servicio público”. Una gran noticia. Esa es la base de la televisión de todos los ciudadanos, ¿no? Cultura y servicio público. Animado por la noticia me senté frente a la televisión, sintonicé La 2 y me puse a disfrutar de la vida… Un documental sobre pingüinos que había visto hace poco. Y nada más acabar, otro sobre el dragón de Komodo que emitieron la semana pasada. E inmediatamente después uno sobre el águila calva. Así hasta completar un maratón de nueve documentales seguidos, algunos auténticos “clásicos” de la programación de la segunda cadena.


Esperé al lunes, día del estreno formal de la nueva programación, y las cosas no parecían haber cambiado demasiado: a las 10:25 un documental viejo sobre el lince ibérico. A las 11:40 otro sobre pingüinos y a las 19:20 uno de Félix Rodríguez de la Fuente sobre la avutarda. Un promo reportaje sobre la película “Los ojos de Julia”, otro sobre Segovia 2016… Muy poca cosa. A las 22.00, eso sí, una película formidable: “Frozen River”.

Hacer buena televisión es caro. Y hacer buena televisión pública es aún más caro. Seguramente por eso, en los últimos tiempos La 2 ha encogido hasta casi desaparecer. En la parrilla de El País, por ejemplo, ha dejado de estar entre La 1 y Antena 3 para ocupar un hueco junto a los canales de TDT. Confiemos en los esfuerzos de Montse Abbad, la nueva directora de esta cadena, para devolverle cuanto antes el fundamento perdido.

Un buen comienzo sería dejar de utilizar los documentales como simple relleno y darles la importancia que merecen. Y no me refiero sólo a la necesidad de una producción propia digna, sino a la actualización y justificación de títulos antiguos. ¿El lince ibérico? De acuerdo, pero contando que estamos viendo una pieza con más de diez años, y que actualmente la mayor amenaza para el gran gato es una enfermedad renal crónica que ha puesto en peligro el plan de cría en cautividad. ¿El pingüino Magallanes? Sin duda, pero por algún motivo, por alguna razón, con algún orden o sentido. Sólo así dejarán de ser relleno para convertirse en cultura, en un servicio público.

A partir de septiembre tendremos más cadenas de televisión, pero le aseguro que no veremos una mejor televisión. Con la que está cayendo, el Gobierno ha encontrado un hueco en su compleja agenda para aprobar en Consejo de Ministros algo tan fundamental para los españoles como es la llegada de nuevas cadenas. Un milagro posible gracias a una tecnología llamada multiplex digital de cobertura estatal. ¿Multiplex digital de cobertura estatal? No se preocupe que es muy sencillo: la TDT permite que el número de cadenas aumente, y el Gobierno ha decidido conceder cuatro más, cuatro, a cada una de las siguientes empresas: Antena 3, Telecinco, Sogecable, Veo Televisión, Net Televisión y La Sexta.

(De la Vega, repartiendo cadenas de televisión)

Cadenas a tutiplén, pero para los mismos de siempre. ¿Y para nuevas e innovadoras empresas que quieran introducirse en el panorama audiovisual? Ni hablar. ¿Universidades o entidades culturales? Jamás. Más cadenas para los habituales, esos que hace sólo unas semanas se quejaban de que no había suficientes anunciantes para todos. El Gobierno reparte cadenas de todo a cien, que no aportarán ni más pluralidad informativa, ni una mayor calidad en las programaciones, ni nuevas alternativas económicas, ni nada de nada. Cadenas que garantizan, eso sí, que nadie se enfade con el repartidor, y ni Prisa, ni El Mundo, ni Telecinco, ni Antena 3 critiquen la política audiovisual surrealista de un Gobierno que agoniza.

Asegura María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno, que las empresas que reciben este nuevo regalo “han cumplido sus obligaciones en materia de impulso y desarrollo de la TDT”. Poco debe ver Fernández de la Vega la televisión actual, en líneas generales bochornosa. ¿Dónde está la interactividad? ¿Dónde la calidad? ¿Dónde “el impulso y el desarrollo de la TDT”? Le pondré el ejemplo de Veo 7, la televisión de El Mundo, que ya tenía dos cadenas en marcha, una dedicada por entero a la televenta y otra con serios problemas económicos e intelectuales para emitir una programación diaria íntegra. ¿Necesita realmente Veo 7 cuatro cadenas más? Como resulta evidente que no, puesto que no es capaz ni de gestionar decentemente dos, algún malpensado podría creer que estas nuevas cuatro cadenas sólo servirán para trapichear, como ya sucediera en su día con las concesiones de las emisoras de radio.

Y desde otro punto de vista no menos importante, ¿qué sucederá cuando se fusionen las cadenas, como está previsto, y se formen grupos con diez, doce o veinte canales? En ningún caso parece una política audiovisual de izquierdas.

La semana pasada TVE estrenó “Gran reserva”, una adaptación ibérica de “Falcon Crest”. Anoche fue Antena 3 quien, continuando con la imitación de culebrones inspirados en aves de presa, presentó “Gavilanes”, su versión castiza del legendario folletín colombiano “Pasión de gavilanes”. La fórmula utilizada para sacar adelante ambas producciones es exactamente la misma: inspirarse en un éxito ajeno, añadirle absolutamente nada de talento… y rodarlo todo en alta definición. Parece poca cosa, ¿verdad?

(Los gavilanes y los palomos)

Sobre todo porque en este caso nuestros gavilanes parecen palomos. Los protagonistas colombianos, sementales abrasados por la pasión, la ambición y la venganza, se comen con patatas a nuestros hermanos Reyes, auténticos mirlos blancos televisivos. Los culebrones tienen que oler a sudor, codicia, pólvora y semen. Si no, chungo. Y “Gavilanes” apesta a enredos generacionales, conflictos laborales y amores imposibles. Para justificar la blandenguería de nuestros representantes, la cadena dice que el producto español es una serie de ficción para prime time, no un novelón de emisión diaria. No me lo creo.

Como no me creo a los protagonistas de la versión española diciendo, con espuma en la boca, la frase bandera de los colombianos: “Porque hasta el más macho de los machos se enamora”. Un ejemplo: uno de los tres hermanos protagonistas da un puñetazo al novio de su hermana, un hombre casado de 55 años. Cuando está en el suelo, le tiende la mano y le dice: “Lo siento, perdóname”. En su lugar, el colombiano le hubiera rematado con una patada en los riñones mientras le escupía: “y la próxima vez que te acerques a mi hermana, bastardo piojoso, te cortaré los huevos y se los echaré a los cerdos”.

No es un problema de la cadena o de la productora. Es un problema de la sociedad española, muy exigente con el tema de los culebrones. Cuando se trata de ambiciones desenfrenadas, odios viscerales y puñaladas traperas tenemos tanta experiencia, hemos visto situaciones tan espeluznantes, hemos conocido a personajes tan repugnantes, que es muy dificil que algo nos parezca original, excitante, sucio. Estamos viviendo el caso Gürtel, pero seguro que recuerdan la trama de espionaje de Esperanza Aguirre, sus relaciones con Gallardón, Tamayo y los transfugas, los GAL, los trajes de Matas, Miguel Sebastián y la foto de Montserrat Corulla, las gafas de Fabra, la fuga de Roldán…

Si la televisión quiere sorprendernos con sórdidas historias de mentiras, ambiciones e infidelidades, me temo que tendrá que currárselo mucho más que con las hazañas de tres cándido palomos.

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Un motivo para NO ver la televisión

Will Hoge.

Cd: The Wreckage.

Este cantautor de Nashville, Tennessee, ya había grabado algunos discos excelentes, sobre todo un “Draw The Curtains” que, ya en 2007, mostraba el brutal potencial de Hoge como compositor. Ese disco, producido por Ken Coomer y Charlie Brocco, tenía un sonido especialmente rico y brillante, alejado del clásico de Nashville. Hoge demostraba que era un músico con una enorme proyección.

“The Wreckage” es la confirmación de aquellas sensaciones. Los mismos productores, un sonido musculoso, para una colección de canciones de altísimo nivel. Partiendo de las raíces, Hoge es capaz de jugar con el rock o el soul con gran libertad, soltura y coherencia. No tiene límites: cada uno de sus discos es mejor que el anterior.

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Antena 3 ha estrenado “La Jaula” (lunes a viernes, de 16.00 a 18.00), espacio de sobremesa que, según la propia la cadena, “no es un programa del corazón, sino de actualidad social”. Pocholo Martínez Bordiu hace labores de reportero, Paquirrín ejerce de humorista, Nuria Bermúdez de sexóloga del deporte, la Terremoto de Alcorcón imita a Penélope Cruz y el Yoyas, aquel macarra de “Gran Hermano”, se supone que es un poeta urbano. La élite de la actualidad social. Comunicadores de gran nivel, grillos de primera categoría. El resultado de tan ilustre nómina es un desbarajuste y un esperpento, auténtica telebasura. Esta circunstancia aparentemente negativa ha conseguido que en Telecinco se hayan sentido amenazados: “La Jaula” es una cochambre de tal calibre que podría robar telespectadores a “Sálvame”, la inmundicia  que Telecinco ofrece a esa misma hora.

Pero la cadena de Paolo Vasile no está donde está, en la cumbre de la montaña audiovisual de excrementos, por casualidad. Ante el estreno de Antena 3 supo reaccionar con agilidad y ofreció a los telespectadores un gran momento de televisión competitiva: Belén Esteban anunció entre lágrimas, por enésima vez, su divorcio. Un drama que desactivó el estreno de Antena 3. El  pobre 6.4% (867.000 espectadores) del primer día de “La Jaula” frente al sólido 17.7% (2.147.000) de “Sálvame”.

“En La Jaula voy a callar bocas”, dice un Kiko Rivera que se resiste a creer que la televisión construida con restos de parentela tiene poco recorrido. “El hecho más significativo de nuestro tiempo es el creciente debilitamiento de la familia”, dijo un Skinner (el psicólogo Burrhus Frederic, no el director Seymour) que no sabía que en “La Jaula”, además del hijo de la Pantoja, están la sobrina de la Jurado, la hija de Bárbara Rey, la sobrina de Juanita Reina… Deshechos genéticos condenados al fracaso.

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P.D.1

“¿Y si fuera mejor leer menos y ver más la televisión?”, se preguntan a través de la web Vertele.com los autores del libro “La filosofía de House: todos mienten”. ¿Ver aún más la televisión? ¿Leer menos todavía? Recapacitemos…El mes de enero ha registrado el mayor consumo de televisión de la historia en España, con cuatro horas y veintiún minutos al día por habitante. Sí, 261 minutos al día pegados delante de la pantalla. Sin embargo, el índice de lectura ha descendido en 2009, situándose en el 54,6%, es decir, 2,2 puntos por debajo de los resultados obtenidos en 2007. Atención: un 45,4% de la población asegura no leer prácticamente nunca.

Después de ver “La Jaula” o “Sálvame”… ¿De verdad creen que podemos plantearnos ver más la televisión y leer menos?

En Antena 3 se frotan las manos ante la situación económica y social que vive nuestro país. La crisis es el escenario perfecto para estrenar su nuevo programa, una bazofia de proporciones descomunales que convierte la indigencia y la mendicidad en espectáculo televisivo. “Los invisibles” es la última vuelta de tuerca que una cadena dedica a la pobreza ajena, esta vez en forma de miserable reality. Disfrazados de menesterosos, un grupo de famosetes sin escrúpulos se ha lanzado a las calles para recrear la vida de personas sin techo. Durante diez días piden limosna, charlan con auténticos pobres, se ponen gorros de lana y ni se duchan ni se cambian de ropa… En una sociedad civilizada y con criterio, algunos de ellos deberían encontrarse en esa situación sin necesidad de actuar: Sofía Mazagatos, Álvaro de Marichalar, Miguel Temprano…

Antes del estreno doce ONG (Cáritas, Federación Ayuda a Marginados…) ya habían puesto el grito en el cielo lamentándose “de que se utilice la dramática realidad de las personas sin techo para producir un docu-reality”. Pero en Antena 3 como si nada: personajes televisivos de medio pelo cobrando por participar en un espectáculo teatral esperpéntico: recrear la penuria, hacer de la mendicidad un show. Pero lo peor, lo más repulsivo y cínico, es que desde esa pantomima den lecciones de moral y gestión pública: “el Estado prefiere gastarse el dinero en coches blindados antes que en indigentes”, se atreve a decir Marichalar, el mendigo pijo de la moto acuática.

Para no quedar fuera de juego en esta batalla por la miseria moral, es decir, por la audiencia fácil, Telecinco anoche también movió pieza y estrenó programa. La bazofia de la cadena de Vasile se llama “I Love Escassi”, y consiste en ofrecer a una jauría de lobas en celo un trozo de magro supuestamente ilustre. ¿Prostitución? No, Telecinco. Quince señoritas más o menos frescas tratan de conquistar al tal Escassi, galán de musculación tan abundante como escasas entendederas. Poco a poco van cayendo eliminadas. Un programa de un machista insultante, humillante, insoportable, que bien podrían patrocinar carnicerías, charcuterías o pollerías, puesto que más que de personas habla de carne. De comercio de carne.

En el primer programa el señorito Escassi, que es jinete andaluz, lleva a la primera tanda de chicas a montar a caballo. Selecciona a la primera afortunada para llevarla a cenar, y le regala un vestido sexy y un anillo: “te he clavao el tamaño y todo”, dice un  seductor con graves problemas de dicción y expresión. Las otras, que se jodan. “Dicen que soy una guarra”, asegura la elegida.

-        Eres una mujer guapa, que no pasa desapercibida ¿te lo habrán dicho, no?

-        No, pero lo intuyo.

Reconozco que el nuevo bodrio de Telecinco, en el que las candidatas a pillar con el soltero de oro se insultan, se putean y hasta se zarandean, está lleno de sorpresas: después de la primera tanda de chorbas, voluptuosas pero veteranas… ¡llega una segunda con el ganado más joven! Crece la competencia, y con ella las envidias y los malos modos. La casa parece un burdel. Vamos por buen camino en esta versión reality show de “Mujeres y hombres”, otro de los programas de mercadeo carnal de la cadena del señor Vasile. El presentador en esta ocasión es Jesús Vázquez, quién en un giro genial podría ofrecerse a Escassi como alternativa a la cuadra femenina. ¿No vale todo para conseguir audiencia? Pues entonces.

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P.D.

Las televisiones y los periódicos advirtieron de la llegada de “la tormenta perfecta”. En algunos pueblos de Castilla La Mancha los ayuntamientos llegaron a dar pregones aconsejando a los vecinos no salir de sus casas. Pero la realidad fue bien distinta: apenas cuatro gotas de agua el sábado y un domingo espléndido, soleado, con las grullas trompeteando al iniciar su viaje migratorio. ¿La tormenta perfecta? No, una falsa alarma. Ese pánico que intentan trasmitir los medios de comunicación para vender más periódicos, para aumentar un punto la audiencia. Cualquier enemigo es bueno: el terrorismo, la delincuencia, la crisis… y ahora ¡la ciclogénesis explosiva!. El miedo perfecto.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Carolina Chocolate Drops.

CD: Genuine Negro Jig.

Es la última sorpresa del blues contemporáneo, aunque en realidad ni se trata de blues ni es estrictamente contemporáneo. Carolina Chocolate Drops es una banda abierta que mezcla géneros con total libertad, moviéndose entre el blues, el country, los grupos vocales, las bandas de cuerda, el ragtime, la música callejera… Neo-tradicionalistas les llaman en las webs bluseras. Yo diría que son la sorpresa del 2010, y que muchas cosas tendrían que pasar en los meses que quedan dentro del mundo de la música tradicional norteamericana para que otro disco nos sorprenda como éste.

El trío formado por Dom Flemons, Rhiannon Giddens, and Justin Robinson recupera la imagen y el sonido de acordeón y violín del siglo pasado en Carolina del Norte. Y este “Genuine Negro Jig”, su quinto disco como grupo, es una bomba.

A modo de presentación, Ángel Llácer dijo que “La escobilla nacional”, el nuevo programa de Antena 3 para la noche de los domingos, “ofrece todo aquello que más une a los españoles: la envidia, el cotilleo, el despelleje y la calumnia”. No es para tanto. En realidad se trata de una burda caricatura de los programas del corazón, con los famosos y famosetes grotescamente recreados por imitadores disfrazados. Ya se pueden imaginar: actores que, caracterizados con diferente fortuna, interpretan el papel de Mariñas, Lydia Lozano, María Patiño y demás esperpentos del cotilleo. Incluida por supuesto Belén Esteban, con su nariz torcida, y la duquesa de Alba, que más parece uno de los Morancos con peluca.

Se ahorran los cachés originales, y aprovechan sus tópicos y estupideces. “Yo he dado las campanadas. Tú como mucho habrás tocado algún badajo”, le dice Belén a Mariñas en uno de los momentos más brillantes, en cuanto a guión, del programa. Es decir, que más que de escobilla, se trata de un escobón. De los de barrer cochiqueras, esos con mango de madera de fresno.

Para burlarse de los programas del corazón parasitándolos teníamos suficiente con “Sé lo que hicisteis…”. Lo sorprendente es que esta basura, la del corazón revenido y reciclado, dé para tanto. Que funcione tan bien entre la audiencia: en su estreno, “La escobilla nacional” tuvo un 18,2% de share y 3.715.000 espectadores.

Y hablando de estrenos y de mangos, déjenme que les haga una recomendación. En Canal +  se puede ver todos los lunes “Hung (superdotado)” (22,30), un pequeño homenaje a los miembros viriles en forma de serie de ficción norteamericana. Los que hemos sido dotados por la naturaleza con generosidad sabemos que se trata de un don. Algunos lo llevamos con discreción, pero otros utilizan ese talento para intentar  reconstruir sus vidas. Este último es el caso de Ray Drecker, profesor de instituto de día y prostituto de noche, que se ve obligado a llevar esta doble vida para tratar de superar una mala racha económica y vital.

“Hung” es la historia de las desdichas de Ray, un perdedor que ya no cumplirá los 40 y que sólo puede confiar en lo que tiene entre las piernas. Una comedia cargada de cinismo que, en realidad, habla del fracaso del sueño americano. Muy recomendable, puesto que tiene todo aquello de lo que “La escobilla nacional” carece: originalidad, guión, ingenio, ironía.

“Ma-to. Yo por estar en Haití ma-to”, piensan en estos momentos cientos de periodistas, en una adaptación libre de una de las reflexiones más jugosas de Belén Esteban. Hoy, Haití es cool. Si eres periodista y no estás en Haití, no eres nadie. El epicentro de un terremoto ha convertido a un olvidado país caribeño en el epicentro del universo, informativa y solidariamente hablando. Es difícil el acceso al corazón de la catástrofe, pero no imposible: han salido de España seis vuelos oficiales con ayuda humanitaria… y con cámaras y periodistas de televisiones privadas. Los primeros en llegar tendrán a la muerte en exclusiva.

Haití antes del terremoto. Fotografía: Alice Smeets.

Pedro Piqueras, todo un director de informativos de Telecinco, ha salido para allá con la ilusión de un becario. Dicen que en Haití el olor de la muerte lo impregna todo: el paraíso del sensacionalismo, la meca para una estrella de la información amarilla. Hasta entonces, es tiempo de tertulianos, esos sabelotodo que unos minutos antes de entrar en directo han tecleado en Google la palabra “Haití”. “El tiempo corre en contra”, es todo lo que acierta a decir uno de los sesudos colaboradores del programa de Concha García Campoy (Cuatro). Colecciones de tópicos. Banalidades. Palabras cargadas de teatralidad y melodrama. Y ya saben que en esto de la televisión el que da primero, da dos veces: Antena 3 ha organizado para hoy mismo un telemaratón solidario.

“La comunidad internacional se está volcando con este pequeño país”, dice Gabilondo en su informativo de Cuatro. “América está a vuestro lado. El mundo está a vuestro lado”, asegura Obama. Un poco tarde ¿no? Haití siempre ha necesitado ayuda. Nadie ha estado nunca a su lado. Es uno de esos “estados fallidos” a los que se refieren, con repugnante distancia, los expertos en política internacional. Un país más allá del alcance del derecho nacional o internacional. Un país de mierda.

Para miles de haitianos la ayuda humanitaria europea, la solidaridad de Antena 3, los directos de Piqueras, el apoyo de Obama, llegan demasiado tarde. Están muertos. Sus casas eran de una fragilidad miserable, no tenían hospitales, carecían de alimentos, de infraestructuras. ¿Quieren ustedes ser solidarios, como piden las televisiones? Diferencien una tragedia puntual, de carácter natural  y mediático, del olvido, la tragedia diaria de carácter político. Recuerden que, por poner un ejemplo, dentro de unos meses comienzan los monzones, y miles de personas morirán y perderán sus casas y cosechas en India, Bangladesh, Nepal…Y que luego llegarán las  hambrunas en Chad o Níger. Y las matanzas en Sierra Leona. Si esas miserias no son desproporcionadas, si a ellas no llegan las cámaras de televisión, si no sirven para abrir un telediario, no serán noticia. No existirán.

Además, dentro de unas horas otro suceso de rabiosa actualidad eclipsará el terremoto de Haití. Y entonces Obama, Piqueras y Antena 3 dejarán de estar a su lado. Los periodistas y cámaras regresarán. Y allí todo volverá a ser como antes.

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P.D.1

Las urgencias de los periodistas por emitir imágenes de tragedias son enormes. Tanto que les impiden la práctica del periodismo. Incluso en “el mejor telediario del mundo”. Los informativos de TVE han  emitido en las últimas horas dos vídeos falsos. Es decir, imágenes extraídas de You Tube que, vaya por Dios, no se correspondían con los hechos que se estaban narrando.

Para TVE es el terremoto de Haití, pero en realidad se trataba de una tormenta desatada durante un festival de rock en 2007 en Venecia.


Para TVE es una riada de hace dos semanas que tuvo lugar en Ciudad Real, pero lo cierto es que se trataba de un suceso ocurrido hace dos años en la localidad de Freeport, en Maine (EE.UU.), grabada por un fotógrafo del canal News 8.


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P.D.2

Cinco años y un día (el aniversario de Ana Rosa)

Tragedia en Haití. ¿Podría Estados Unidos coordinar la ayuda internacional? “Obama es heredero de esclavos negros. Imagino que tendrá una sensibilidad especial”, asegura Ana Rosa Quintana, que sabe mucho de negros. Es el resumen perfecto de “El programa  de Ana Rosa” (Telecinco). Un esperpento. Moral y estético. La ausencia de escrúpulos, la audiencia por encima de todo. Y viene siendo así desde hace cinco años. Tiempo suficiente para convertir a la escritora en líder de las mañanas televisivas.

Botox por dentro, hipocresía por fuera. En el programa de Ana Rosa coinciden los bastardos de “Gran Hermano” y un calendario solidario para un colegio en Nicaragua. Las tertulias facciosas y los niños con enfermedades espantosas. Los sucesos macabros y las entrevistas a las familias de las víctimas. Los vividores del corazón y los reportajillos de investigación. “Antes que periodistas somos personas”, dice Ana Rosa. Y no miente: antes que periodistas son cualquier cosa. Asustaviejas, trileros, exibicionistas, chupasangres, plagiadores… “Somos obreros de la comunicación”, insiste la reina del photo shop en un alarde de cinismo.

“Ana Rosa cambia constantemente de vestuario, pero cada día sale con la misma sonrisa y el mismo brillo en los ojos”, reza una voz en off. “Cinco años de exclusivas”, asegura Ana Rosa. Y arranca un vídeo para confirmar sus palabras: el hombre lobo mejicano, la mujer más pequeña del mundo, prendió fuego a su mujer, entrevista a los padres de la muerta, charla con la familia de Madeleine, el crimen de Fago, las víctimas del avión de Spanair, las escaleras donde murió Mari Luz, los padres de Marta del Castillo, Antonio Puerta escribe al programa… “Hay que ver lo que hemos llorado… pero también lo que nos hemos reído. Antes, unos bonitos anuncios”, sentencia la presentadora.

“El programa de Ana Rosa”, sin duda la mayor basura que se emite en televisión matinal, funciona: un 21,9% de audiencia media y 1004 días siendo líderes. “Un programa consolidado como el principal referente informativo de las mañanas”, resume la autopromoción del programa.

Lo peor. Eso es el programa de Ana Rosa.

Una cadena de televisión británica, Channel 4 (nada que ver con los perfumes, como verán más adelante), busca un voluntario para participar en un reality tan innovador como radical, puesto que el elegido será embalsamado delante de las cámaras con las mismas técnicas que se utilizaron con las momias egipcias. Cuando termine el programa, el voluntario, ya disecado, será expuesto en un museo con fines pedagógicos.

Cuando Zapatero pensó en Alberto Oliart, centrista de 81 años, para TVE, aún no se sabía nada de ese programa de Channel 4. Zapatero buscaba consenso. La idea de colocar a Oliart en la televisión pública fue del Presidente, el hombre que consintió la “limpia” de mayores de 50 años en TVE. Pues bien, parece que sólo mes y medio después de su nombramiento, Oliart, el hombre que creía que la parrilla era el artefacto para asar chuletas, a las primeras de cambio amenaza con dimitir.

El mundo de la televisión se ha estremecido ante tan contundente advertencia. ¿Qué sería de TVE sin Oliart? ¿Y de Zapatero sin su hombre de consenso? No quiero ni pensarlo. El acabose, la debacle, el caos, los brotes podridos… Volvemos a las andadas con la televisión pública. El presidente del Gobierno debe proteger al presidente de la Corporación, de manera que este último pueda proteger a sus dos nuevos directores. Cuestión de protectores y protegidos.

La serie que estrenó anoche Antena 3 también va de gente especial, extraordinaria, única. Gente con superpoderes. “Los protegidos” cuenta la historia de niños aparentemente normales que tienen dones sobrenaturales. Ya se imaginan, ¿verdad? Mueven objetos con la mente, escuchan el pensamiento de los demás, pueden ser invisibles o transmiten electricidad. Los lectores de mayor edad recordaran al tío calambres, ¿verdad? Pues esto no tiene nada que ver. Hablamos de pequeños superhéroes. Dos adultos hacen de improvisados padres de estos monstruitos, y buscan una casa donde esconderse de unos malhechores que quieren montar con los chavales un circo de freaks (o algo parecido).

Me suena el tema de los superpoderes… ¿Marvel? No, no, en televisión. ¿”Héroes”? Efectivamente, la ficción norteamericana de la NBC que, estrenada en 2006, habla de personas corrientes que un día descubren que poseen habilidades sobrehumanas (incluida la telequinesia: desplazar objetos sin la intervención de medios físicos). Un éxito: superó los 15 millones de espectadores en la primera temporada.

“Los protegidos” es parecida, pero no tiene nada que ver. Está hecha en España, con otro presupuesto, otros guionistas, otros actores, otros directores, otras músicas, las mismas… fuentes de inspiración. Es ciencia ficción castiza. “La primera serie en España con efectos especiales de calidad”, dice Antonio Garrido, uno de los protagonistas. Bueno, no esperen “Avatar”. Ni siquiera esperen “Héroes”. Confórmense con un vaso con agua desplazándose por la mesilla de la habitación de un niño o la puerta de un bar que se abre sola. Y con detalles tomados prestados de otras series: el cojo de “Los protegidos” muy bien podría ser el fumador de “Expediente X”.

Es decir, confórmense con una ficción española. Vean las fotos promocionales de las dos series en párrafos anteriores. Lo siento, pero esa es la diferencia entre ambas.

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P.D.

Los funcionarios europeos se encuentran más unidos que nunca. La culpa no es de la Presidencia Española de la Unión Europea, sino de una subida del salario del 4% a la que no quieren renunciar. Bien hecho. Me gustaría ofrecerles algunas imágenes de carácter artístico realizadas por trabajadores que desempeñan funciones en organismos del Estado. Un funcionario creativo, un lapicero afilado y los cadáveres de las últimas moscas del otoño. Con estos mimbres se han realizado estas pequeñas obras maestras. Les recuerdo que Arco está a la vuelta de la esquina…

Los planes de la ministra Chacón para reactivar la vivienda son rácanos, roñosos, mezquinos… si los comparamos con los de Antena 3. La cadena privada tiene unas ideas urbanísticas grandiosas, de una ambición y una seriedad sólo comparables a las del Pocero o el alcalde de Totana. Y es que en Antena 3 han pensado: “¿para qué hacer casas nuevas si, gracias a la magia de la televisión, podemos convertir hasta el chiringuito más mugriento en un palacio?”. En eso consiste “Esta casa era una ruina”: eligen a una familia con una casa humilde (si son viudas, muy pobres y tienen un hijo enfermo, mejor) y les hacen una reforma en diez días.

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Es un programa tan humano, tan solidario, tan lacrimógeno… que da auténtico asco. No porque parezca el clásico espacio USA de realidad marginal, en el que se ayuda a una familia modesta para regocijo de la población. Da asco por lo repetitivo, previsible y sórdido que resulta. Hace unas semanas arreglaban la casa a una mujer separada, que no se hablaba con un hijo y tenía otro con cáncer. Ayer, la de una familia de Ciudad Real afectada por las últimas inundaciones. Todo muy dramático, bañado en lágrimas, utilizando un sentimentalismo francamente repugnante y la colaboración de famosetes.

El presentador (Jorge Fernández) mueve el cemento de lo que será el suelo. “El pensar que ese cemento que yo estaba moviendo sería para la casa de una familia… es una gozada”, dice, poniéndose en el pellejo de la mayoría de obreros de la construcción. Trabaja sin casco, por cierto, y sin guantes, sin protección. Como en la vida misma: el pasado año murieron en España 1.352 trabajadores, en más de un millón de accidentes laborales. Encabezamos las listas europeas de siniestralidad laboral. Pero no estropeemos la fiesta con detalles sin importancia…

El programa tiene siempre la misma estructura. Primero, cuentan la tragedia que vive la familia elegida, que se deshace en lágrimas recordando su perra vida. Y los mandan de vacaciones. Después, con el entusiasta trabajo del equipo de Antena 3 (boy scouts del tajo, super colegas y super currantes), incluidas unas decoradoras que se preocupan por la luz, encargan las teles de plasma y eligen los tonos de las sábanas. Se produce un momento de duda: ¿estará terminada la piscina a tiempo? ¡Que emoción! Por último tiene lugar la emotiva entrega de las llaves de la nueva vivienda, con la familia jurando amor eterno a Antena 3 entre ríos y ríos de lágrimas.

El final es grandioso. “¡Lo hemos conseguido!” chilla eufórico a los vecinos (a veces ayudado por un megáfono) el bueno de Jorge. Luego sueltan a la familia en la casa para que se pongan histéricos al ver el resultado de la obra. ¡Hasta tienen trajes de comunión para las niñas en un armario! Suena un piano. Imágenes a cámara lenta. Mares y mares de lágrimas.

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Un show televisivo de la peor calaña, basado en la explotación de los sentimientos más primarios de la gente, en la utilización fraudulenta del concepto “solidaridad”, y en lo que desde el principio de los tiempos es la necesidad más acuciante de la humanidad: tener una vivienda digna.

Tres apuntes

1.- ¡Cuidado, amigos! “Gran Hermano” no descansa jamás. Tras abandonar el programa, uno de los concursantes ha sido detenido por colaborar con su hermano en la “distracción” de un maletín con cocaína en el Metro de Madrid. ¿Saben qué ayudó a que les trincasen? Una cámara de seguridad del Metro, que grabó toda la escena. Nadie está libre del ojo que todo lo ve. Ni siquiera fuera de la casa.

2.- Zerolo maricón. Dos palabras escupidas con ánimo ofensivo que sonaron especialmente repugnantes durante el minuto de silencio celebrado en Madrid por el guardia civil asesinado por ETA. ¿Qué querrían decir, en esas circunstancias, quienes soltaron ese “Zerolo maricón”? Podrían entenderse, jamás justificarse, improperios en la línea de “Zapatero cobarde” o “Gobierno traidor”. Pero “Zerolo maricón”… Sonó grosero, inapropiado, de un facha estremecedor.

3.- Dos grandes discos de rock ¿sureño? El nuevo de Shooter Jennings (The Wolf), hijo del gran Waylon Jennings, viene de Nashville y Los Angeles. “Prorrogado”, grabado por cinco tipos que se hacen llamar Sol Lagarto, de Barcelona. En ambos casos se trata de música sin concesiones: puro rock and roll a la vieja usanza, con guitarras sonando alto y baterías a punto de reventar. Sube el volumen, tira tu casa y que se encarguen de la reforma los de Antena 3.


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