El descodificador

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“La humanidad trabaja por horror al trabajo, por un afán tenaz y esperanzado de librarse de él”. Wenceslao Fernández Flórez.

Creía que sobre el tema de las jubilaciones lo había visto ya todo: un servidor trabajaba en Soitu cuando José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del Banco Bilbao Vizcaya (BBVA), principal accionista, se jubiló con una pensión de tres millones de euros al año. Poco después el presidente del mismo banco, Francisco González, se embolsó 79,7 millones de euros de pensión al haber cumplido los 65 años. Había tenido grandes maestros, qué duda cabe, pero aún me quedaba mucho por ver y por aprender en cuanto a retiros, pensiones y demás zarandajas viejunas.

El pasado año las jubilaciones anticipadas crecieron un 49% debido a la anterior reforma de la Seguridad Social. Ayer mismo Caja Madrid, Bancaja y sus socios llegaron a un acuerdo con los representantes de los trabajadores para reducir sus plantillas mediante prejubilaciones a partir de los 55 años. Y en estos momentos el Gobierno socialista insiste en alargar la edad de jubilación obligatoria de los 65 a los 67 años. Sinceramente, me cuesta trabajo entender lo que está pasando…

Le recomiendo leer las diez claves de Ignacio Escolar. Si ni con esas, puede que el problema sea que ha elegido un trabajo equivocado. Si usted es panadero, informático, taxidermista, fontanero, poeta, biólogo, podólogo, enterrador o, en el peor de los casos, periodista, es evidente que debería haber elegido otro curro. Y no vale pedirse consejero delegado o presidente del BBVA. Usted, y yo, deberíamos ser altos cargos institucionales. Ya sabe, ministros, senadores, diputados, secretarios de Estado… Cuentan algunos antisociales que un trabajador “normal” tiene que currar 35 años (37 si no hacemos nada por impedirlo) para cobrar la totalidad de la base reguladora de la pensión a la que tenemos derecho, mientras que a un “alto cargo” del Gobierno le basta con jurar el cargo y acumular siete años de ejercicio para obtener la pensión máxima de jubilación.

“Moriré trabajando”, asegura un Iñaki Gabilondo que, me temo, se está tomando la cosa por la tremenda. El gran periodista, de 68 años, no termina de asumir que llegó la hora de decir adiós, y eso que ha recibido dos golpes laborales muy duros en muy poco tiempo: le quitaron del informativo estrella de Cuatro, primero, y ahora cierran CNN+, su último refugio. Iñaki quizá esté fuera, pero nunca estará solo. A su lado, en la barra del bar del hogar del pensionista televisivo, se sentará el gran Larry King, quien con 77 años, y tras 25 al frente del “Larry King Show”, acaba de anunciar su retirada definitiva de las pantallas. Un duelo de titanes: cuentan que los egos no se jubilan jamás.

Aunque el rey de los jubilatas audiovisuales en activo es, sin duda, Alberto Oliart, flamante presidente de la corporación RTVE a sus 82 años…

 

El presidente de RTVE, Alberto Oliart, tuvo un lapsus en su última comparecencia ante la comisión mixta de control parlamentaria y llamó “transgénicos” a los transexuales. Puede parecer un chiste de Chiquito de la Calzada, ese hombre pecadoooor que tenía un hijo transgéééé-nico, pero la verdad es que no tiene ni pizca de gracia: a mi me pasa mucho. De hecho a mi amigo Paco, que es transparente desde que tenía ocho años y se ponía la ropa de su hermana, a veces le llamo transformador. Y a veces transformista, e incluso transbordador. Es lo que tiene tener un vocabulario muy rico. Y una cierta edad.

Lo peor de TVE no es que su presidente, más o menos gagá, se equivoque y convierta sus comparecencias parlamentarias en una sopa de letras. Lo verdaderamente dramático es que este hombre, fruto del consenso entre PSOE y PP, no lo olvidemos, confunda el sentido y la razón de ser de la televisión pública. Es decir, que consienta la retirada de programas como “Crónicas” y “En portada” de La 2. Según se ha informado hace unos días, esos espacios históricos y fundamentales pasarán al canal 24 Horas.

Con la edad, una de las pocas cosas que puede mejorar es el criterio. Algo muy útil para saber qué es lo importante, la esencia de lo público, y qué es lo anecdótico, un “transgexual” o unos católicos divorciados. Y digo lo de los divorciados por José Bono, personaje de total actualidad en la prensa supuestamente seria más por su inminente separación, que por ser un socialista de derechas. Bono dice “egque”, y puede resultar gracioso o patético, depende. Pero lo importante ya nunca es lo que dice, demagogia populista, ni cómo lo dice, rebozándose en su propia vanidad, sino lo que hace. Y cómo lo hace. Lo mismo que sucede con Oliart.

Dirigir una cadena de televisión es un reto de proporciones bíblicas. La responsabilidad es enorme, la presión, insoportable. Miles de personas, y sus familias, dependen de la sabiduría, de los conocimientos y de la intuición de una sola persona: el presidente. O el consejero delegado. O el que sea. Imaginen al legendario Valerio Lazarov decidiendo sobre la marcha, en un alarde de criterio e imaginación, el tamaño de los cubrepezones de las Mamachicho. O a su sucesor, Paolo Vasile, negociando con Belén Esteban los flecos de su   contrato. El de Belén. O al bueno de Alberto Oliart cerrando el Canal Cultural de TVE sólo unos meses después de haberse  inaugurado.

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La caída en desgracia de uno sólo de estos prohombres, no sólo referentes intelectuales y morales sino también líderes de opinión, supone una desgracia sin precedentes para una sociedad como la nuestra, necesitada de modelos a seguir. Por eso el cese de Melchor Miralles, hasta hace sólo unas horas director de Veo 7, es una noticia triste para todos los amantes de la telebasura . Y es que ante los pésimos resultados de audiencia de su cadena (apenas 0,7%), y como si de un equipo de fútbol (de tercera división) se tratase, la tele de Unidad Editorial cambia de entrenador. No es una decisión habitual en el panorama audiovisual español, pero en este caso está plenamente justificada: Veo 7 no sólo carece de audiencia, sino también de personalidad. Y de contenidos con un mínimo de calidad. Para su empresa ha dejado de ser una inversión de futuro para convertirse en un agujero negro.

Veo 7 carece de alma: es una fotocopia descolorida de Intereconomía, la cadena con quien Pedro J pretendía competir. Pero parece que el televidente español cubre sobradamente sus necesidades de bilis, rencor y conspiración con una sola cadena de ultraderecha. Veo 7 y su periodismo de investigación fullero, sus cámaras ocultas y sus debates manipulados, no tienen sentido en un panorama audiovisual que pretende ser moderno y, por qué no, rentable.

Añádanle a estas miserias un protagonismo excesivo de Miralles, muerto en el entierro y novio en la boda, y tendrán los motivos del cese. Un cese que demuestra que, para dirigir una cadena de televisión no sólo es necesario ser ambicioso y carecer de escrúpulos. También hace falta, aunque algunos no lo crean, saber mucho de televisión. Y por supuesto conocer el mercado, ser inteligente, conciliador, serio, agresivo, prudente, trabajador y, por supuesto,  tener algo de talento.

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Un motivo para NO ver la televisión

Stone River Boys.

Cd: Love On The Dial.

¿Recuerdan a Hacienda Brothers, la grandiosa banda del malogrado Chris Gaffney? Pues de las cenizas de aquel grupo surgen Stone River Boys. El líder es Dave González, miembro fundamental de los Hacienda (y de los Paladines), responsable máximo de un primer disco formidable: “Love On The Dial”. Los seguidores del country-soul podrán disfrutar de catorce canciones que, pese a un mayor peso de las guitarras eléctricas, respetan los cánones de diferentes géneros tradicionales fundamentales.

¿Quien dijo que Zapatero pensaba recortar las pensiones a los jubilados? El Presidente está con los mayores, qué duda cabe, y como prueba de que quiere garantizarles a todos un retiro digno nombró a Alberto Oliart, de 81 años, presidente de RTVE con un sueldo 20.000 euros al mes. El triple de lo que gana el propio Zapatero. A usted puede parecerle mucho dinero, sobre todo teniendo en cuenta que la televisión pública vive una crisis económica sin precedentes, que le ha obligando a reducir plantilla, cerrar canales o renunciar a adquirir retransmisiones deportivas. Pero la verdad es que con menos de  20.000 euros al mes un octogenario español se las ve canutas para llegar a fin de mes. El bingo, los viajes del Inserso, la Viagra…

Zapatero no sólo tiene tiempo para, en plena crisis, hacerse la foto de la apertura del reportaje “Locos por el fútbol” de El País Semanal. También trabaja, y duro. Oliart y su sueldo suponen una bofetada a todos aquellos que acusaban al presidente de manirroto, y se convierten en un símbolo para los que aún creemos que la izquierda es capaz de gestionar y administrar con sentido común un país como el nuestro.

Zapatero tiene mal color: está en uno de esos momentos delicados en los que cualquier cosa que diga puede ser utilizada en su contra. “No seremos testigos del fin del periodismo de calidad”, afirmó el Presidente en un encuentro europeo de medios de comunicación. Después de leer ABC, o ver Veo 7, creo tener  motivos para dudar de tan optimistas palabras. El diario de Vocento publicaba una fotografía de Raphael Schutz, embajador israelí en España, mostrando una imagen con cinco cuchillos, nueve navajas y ocho cutters. El texto a pie de foto decía: “Sobre estas líneas, el embajador muestra un vídeo con las armas con las que los “pacifistas” se enfrentaron a los soldados israelíes”.

En ABC tienen, como Epi y Blas, dificultades con el lenguaje. Llaman “armas” a los cuchillos de cocina y a los cutters. Si los cuchillos de cocinas son “armas”, ¿Qué serán los cazas, los barcos y los fusiles israelíes? Otro detalle curioso es entrecomillar la palabra “pacifistas”, sin duda para sembrar dudas sobre las intenciones de las víctimas del ataque israelí. Manipulación sutil que nos recuerda que, en contra de lo que dice Zapatero, llevamos tiempo siendo testigos de la agonía del periodismo de calidad.

Y eso que lo de ABC son pinceladas si lo comparamos con los brochazos de Veo 7, cadena que ofreció la noche del sábado un “programa de investigación” francamente desternillante. Se llamaba “Guantánamo. 72 horas en el infierno”, estaba producido por El Mundo TV y fue presentado por, como no, el omnipresente Melchor Miralles. “Una muy exclusiva investigación al descubierto… Nuestro equipo de investigación salvó la grabación antes de que pudieran borrarla”, dijo un melodramático Miralles tratando de vender como periodismo de élite una visita guiada a Guantánamo. “Hemos burlado a la censura”, insistía la voz en off, que invitaba a escuchar las declaraciones de un comandante de la base “visiblemente nervioso ante la presencia de las cámaras”.

El comandante parecía muy tranquilo, la verdad. El anfitrión no podía sospechar que sus invitados estaban empeñados en convertir en reportaje de investigación un simple tour de Viajes Barceló a Guantánamo. ¿El contenido? No merece la pena que les aburra con los detalles. Sólo les diré que tienen razón aquellos que piensan que, en periodismo, cuesta muchísimo conseguir credibilidad y es muy sencillo perderla. Se lo digo porque estaba viendo el reportaje sobre la cárcel y campo de torturas norteamericano y no podía quitarme de la cabeza cómo informó El Mundo sobre el 11-M. Si me engañaron una vez, ¿Por qué no van a hacerlo siempre? Apague la tele y busqué en Youtube alguno de los magníficos reportajes sobre Guantánamo que llevan meses en la red…

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P.D.

El 28 de enero de 2007 Maruja Torres escribió, desde su torreón en El País Semanal, un texto contra los blogs. La columnista, dueña del monopolio de la ironía, la acidez y la modestia, dijo entonces: “Por ese espacio libre e infinito proliferan caravanas de egos en todas las direcciones; si un día entran en colisión, no vamos a necesitar el Apocalipsis. Implosionaremos por una saturación de fuentes o una congestión de párrafos destinados a glosar eso, los escombros de las mentes de los bloggers y muchas de sus miserias. ¿De dónde sacarán las horas?, me pregunto”.

¿Caravanas de egos? Seguramente porque una caravana sin camellos ni es caravana ni es nada, Maruja Torres ha decidió abrir su propio blog. Tres años después, y utilizando de nuevo su atalaya en El País, anuncia a bombo y platillo que abre una bitácora. ¡Bienvenida maestra visionaria! Los que entonces teníamos “egoblogs” y sin duda sufríamos “la desazón del no ser, la insoportable levedad del soporte, que cualquier virus puede torpedear” nos sentimos orgullosos de que haya dado el visto bueno a estos humildes sitios web. ¡Qué sería del periodismo sin iluminados como usted!

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Un motivo para NO ver la televisión

Gatillazo

Cd: Sex Pastels.

Uno de los lectores habituales del blog, el amigo Valdeolid, recomendaba la canción que abre este disco en un comentario. Un tema que no podía quedar escondido en la vorágine del fin de semana. Merecía mejor suerte, y por eso lo rescato para hoy. El grupo se llama Gatillazo, y es la banda de punk rock del que fuera cantante de La Polla Records. La canción define de manera certera, en menos de dos minutos y con menos de cuatro acordes, el espíritu del triunfador de nuestros días. Me ha recordado, salvando las distancias, los tiempos y los poetas, a dos clásicos. El primero, del último punk unpluged, el gran Paco Ibáñez, que cantó a Goytisolo para recordarnos que “La tierra toda, el sol y el mar / son para aquellos que han sabido / sentarse sobre los demás”.

El segundo de Serrat quien, con ayuda de Machado, habla de esos “pedantones al paño / que miran, callan, y piensan que saben, porque no beben / el vino de las tabernas.

Hoy Alberto Oliart, presidente de RTVE desde el pasado mes de noviembre gracias al consenso de nuestros dos grandes partidos, deberá responder en el Congreso a las acusaciones del Partido Popular. Carlos Floriano, portavoz de Comunicación del PP, asegura que Oliart, es “en este momento, un hombre al servicio del mantenimiento en el poder de Zapatero y del PSOE”. Y también que la televisión pública, “se ha convertido en la televisión del PSOE”. Con gran ingenio e ironía, el PP preguntará a Oliart si cree “que se puede estar correctamente informado viendo TVE”.

O en el PP no ven Telemadrid, por algún problema de antenización interna o de alergias personales, o son la mayor banda de hipócritas, cínicos y desalmados que ha pisado jamás el panorama político español. La televisión pública madrileña es la desinformación, la manipulación y la propaganda en estado puro. Y es que si Oliart es “un hombre al servicio del mantenimiento en el poder de Zapatero y el PSOE”, ¿que sería el director de Telemadrid? Por eso, que un miembro del PP pregunte “si se puede estar correctamente informado viendo TVE” es un insulto y una falta de respeto a los ciudadanos inteligentes.


Acusar a los Telediarios de estar al servicio del Gobierno es miserable, puesto que nunca lo han estado menos que ahora. ¿Recuerdan los Telediarios  de Urdazi? Eso sí eran mamporreros al servicio de Aznar. Los actuales informativos de TVE no son ni muchos menos modélicos. Es más, creo que cada vez son peores: más comerciales, más ligeros, más superficiales. Pero también creo que son un modelo de equilibrio y objetividad. Si les soy sincero, pienso que son incluso demasiado equilibrados y objetivos: la oposición no tiene por qué tener el mismo protagonismo informativo que el Gobierno. Excepto, quizás, en situaciones concretas, como pueda ser el caso Gürtel.

Las acusaciones a Oliart sólo se pueden entenderse como un intento del Partido Popular por sembrar dudas y crear el caos en otro aspecto más de la vida cotidiana: la televisión pública. Y de paso desactivar informativamente unas cadenas que no controlan. La mejor manera de confiar su suerte audiovisual a los grupos mediáticos de su cuerda. ¿Amoral? Puede. ¿Repugnante? Quizá. Pero se trata del partido de la desinformación, del barullo, de la negación de los hechos. Piensan que el premio que les espera merece todos los esfuerzos: ¡el poder!

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Un motivo para No ver la televisión

Hold Steady.

Cd: Heaven is Whenever.

Nuevo disco de la banda de Craig Finn. Y nueva demostración de fuerza, de carácter y de su inconfundible sonido anárquico. Aparentemente anárquico. Después de un par de escuchas, quizá lo más destacable de este trabajo sea la ausencia de canciones para disfrutar en una primera audición. Es un trabajo denso, en ocasiones áspero, muchas veces reposado e intimista. No es el mejor disco para conocer a la banda (yo comenzaría por el primero y extraordinario “Almost Killed Me”), pero tiene toda la energía y la originalidad de estos neoyorkinos. Una transición simplemente digna.

Durante el tiempo que me dediqué a la música presencié un sinfín de duelos entre Gibson y Fender, dos leyendas de las seis cuerdas. Por eso cuando en La Sexta anunciaron el choque entre Gibson y Falete pensé en la gloriosa marca de guitarras de Nashville (Tennessee) enfrentada a una fábrica de contrabajos de Barbate. Pero no. Se trataba del choque televisivo entre un actor, director y productor de prestigio internacional, habitual en las superproducciones de Hollywood, y… el novio de la víctima de un secuestro express. ¡En el rincón de la derecha, con Pablo Motos como preparador (“El Hormiguero”, Cuatro) y con motivo de la celebración de su 500 cumpleaños…Mel Gibson! ¡En el rincón de la izquierda, con Wyoming como técnico (“El Intermedio”, La Sexta) y a rebufo de “El Hormiguero”… Falete!

Falete jugaba con ventaja: Wyoming no quiso robarle protagonismo. Pablo Motos a Mel Gibson sí. El presentador de “El hormiguero” habló más que su invitado, hizo más chistes, avanzó sus bromas y hasta se disfrazó con los mismos piños podridos que el protagonista de “Arma letal”. “¡Eres el puto amo!”, le soltó un Motos entusiasmado después de que el actor contase su broma favorita: “convencer a un tío para que bebiese su propia orina”. Aparte de este pequeño detalle (una entrevista irrelevante), el programa 500 resultó, como de costumbre, acelerado, intenso, ruidoso, variado, en algunos momentos incluso divertido… ¡Felicidades!

El programa 575 de “El intermedio” intentó contrarrestar el efecto Gibson con otro peso pesado: Falete. Las audiencias dirán. De momento puedo adelantarles que La Sexta ofreció resistencia, con momentos francamente delirantes, como la traducción simultánea (castellano-andalú) inicial o la definición que hizo el invitado del presentador: “le caben el Titanic y Cristina Almeida empaná”.

Dos buenos programas. Parte de la mejor televisión que se hace ahora mismo en España.

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P.D.1

El presidente de RTVE, Alberto Oliart, aseguró en comparecencia en el Senado que “una plantilla poco flexible le obliga a subcontratar”. Para dar fuerza y credibilidad a las declaraciones de su jefe, en la televisión pública han anunciado el fichaje de José Luis Uribarri como animador del festival de Eurovisión. Uribarri tiene 74 años, ocho menos que Oliart y 24 más de la edad máxima con que 4.120 trabajadores de TVE fueron invitados (ostracismo o pensión del 92% del sueldo) a jubilarse.

P.D.2

Al padre Samuel, cura del pueblo toledano de Noez y Totanés, no le dio por la pederastia. No. Sólo robaba y se prostituía. Se gastó 17.000 euros de la Hermandad del Cristo en líneas eróticas,  y en el tiempo que le dejaba libre el teléfono ofrecía sus servicios sexuales en internet (foto incluida) por 20 euros la hora. En “El programa de Ana Rosa” (Telecinco) tratan el tema con el rigor habitual: “¿con la sotana se notaba que estaba bien dotado?”, le pregunta la reportera callejera del programa a una señora que podía ser mi abuela. Mi abuela o Ana Rosa sin botox.

P.D.3

En el cierre de la Pasarela Cibeles el diseñador-carnicero Jesús Lorenzo presentó una colección creada con restos de animales muertos. Pieles. Es decir, tortura. Dos activistas de la asociación ecologista “Igualdad Animal” interrumpieron la llamada Cibeles Madrid Fashion Week para recordárnoslo. Les guste o no, piel es asesinato…

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Un motivo para NO ver la televisión.

Ray Wylie Hubbard.

Cd: A: Enlightenment B: Endarkenment (Hint: There Is No C).

Guitarrista de Oklahoma formado musicalmente en Texas, Ray Wylie ha grabado una docena de discos muy regulares en los que enlaza los sonidos campestres con el blues. El resultado es un country blues cadencioso, generalmente acústico, que arrastra las notas y no hace concesiones comerciales. Un tipo al margen del negocio, de la imagen, que se centra en su guitarra (una Gibson, hoy no podía ser de otra manera) y en contar historias de conejos, poetas borrachos y ángeles que tropiezan. Una oscura e imprescindible leyenda. Y un grandísimo último disco que se acaba de publicar: A: Enlightenment B: Endarkenment (Hint: There Is No C).

Algo sorprendente, inaudito, acojonante, ha sucedido en “Gran Hermano” (Telecinco). No hablo de que follen como conejos, se escupan como llamas o se insulten como marineros borrachos en un burdel. No. Esta edición de “Gran Hermano”, la undécima, pasará a la historia porque las imágenes de una cámara nos han mostrado a uno de los concursantes sosteniendo en la manos un objeto de papel con letras impresas. Sucedió durante la última eliminación, en una imagen furtiva de archivo, en un plano secundario… Tenía lugar una bronca en esa zorrera que llaman habitación cuando, al fondo, tumbado en una de las camas, uno de los concursantes ojeaba algo que no era un libro, pero se le parecía bastante. Una revista. Sí, como lo están leyendo: una revista.

Y cuidado, porque no era Interviú, el catálogo de féminas de “Gran Hermano”. Ni el Pronto, el Diez Minutos o la revista de Ana Rosa. Se trataba, ni más ni menos, que de un ejemplar de la revista de historia de National Geographic. Pido tranquilidad. Les ruego que no se entusiasmen, que sean prudentes y tomen esta noticia con todas las precauciones posibles. Como ustedes sabrán las revistas con la firma de National Geographic tienen muchas y excelentes fotografías, circunstancia que nos impide confirmar lo que sería una gran noticia: que no todos los concursantes del reality de Telecinco son analfabetos. El supuesto gran hermano intelectual podría estar mirando los santos.

En el peor de los casos, nuestro gran hermano favorito en lugar de escupir, insultar, fumar, dormitar o rascarse los cojones, estaba ojeando una revista. Algo es algo. Un detalle para la esperanza. Lo que no puede decirse con respecto a la política de TVE con Eurovisión. Impedir que Karmele Marchante represente a España en el deteriorado y casposo festival supone la interrupción de una línea de estupidez mantenida durante años. Se trata de un cambio de criterio, una falta de coherencia, ciertamente sorprendente. ¿Supone una ignominia que tan deteriorada señora represente a los españoles en Eurovisión? ¿Acaso no lidera Zapatero la UE?

“¿Tú te crees cantante?”, le pregunta Jaime Peñafiel a Karmele Marchante en “La Noria”. “Es un argumento falaz”, responde muy seria, “porque hay gente que está lucrándose en el mundo de la música que desafina”. Una razón de peso, qué duda cabe, pero no la única: “Además, creo en la letra, de la cual soy autora”. Les recuerdo la letra de la canción en la cual cree la señorita Marchante:

“Pan con tomate,
Botox al horno,
Sexo en el carrefour
¡Y ostras con champagne!
Y es que yo soy un tsunami, yo soy una chica in
Y es que soy algo imparable
No te puedes resistir
Gibraltar, Gibraltar, Gibral, Gibral – tar español”.

Sin comentarios. Bueno sí, sólo uno: ¿Si TVE financió a Chiquilicuatre, el esperpento de La Sexta, porque no puede hacerlo con Marchante, el espantajo de Telecinco?

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P.D.1

Seguimos hablando de TVE… Alberto Oliart, el elegido por Zapatero para dirigir la televisión pública, habla en una entrevista publicada ayer domingo en el dominical de El País. Y no dice nada. Nada sobre televisión. Habla sobre la guerra civil, el error de Hitler al atacar Rusia, su talante conciliador, Cervantes, Adolfo Suarez, el 23 F… y detalla su amistad con Carlos Barral. Pero no dice ni pío, vaya por Dios, sobre el futuro de la televisión pública, la financiación, la producción propia, los servicios externalizados, los vídeos falsos de Youtube, el descontento de los trabajadores, etc. Asegura, eso sí, que Javier Pons, al que destituyó hace unos días, “es un tío genial”. Y que Carmen Caffarel, el brazo ejecutor de la limpia de mayores de 52 años en el Ente, es “una mujer extraordinaria”.

Por no decir, Oliart ni dice nada de su sobrina, fichada hace unos días como flamante directora de Coordinación de Contenidos de TVE.

P.D.2

Pilar Rubio, nueva presentadora de “¡Mira quien baila!” en Telecinco, ha desvelado la clave de su fichaje: “Vasile siempre ha valorado de mí que no tuviera miedo a nada”, dice en una entrevista publicada en Vertele.com. Puedo  perfectamente imaginarme a Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco, mirando detenidamente y de arriba abajo (como sólo un consejero delegado de Telecinco sabe hacer), a Pilar Rubio, y diciendo: “Esta señorita no tiene miedo a nada, tenemos que ficharla”.

P.D.3

“Me cago en Dios, te van a dar hostias hasta en el carné”, dice un chaval a las 8.45 en la promo de “Generación ni ni” incluida en el informativo de La Sexta. La verdad es que no sé quién es más gañán, si quién habla de esa manera o quién lo emite como reclamo publicitario.

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Un motivo para NO ver la televisión

South Memphis String Band.

Cd: Home Sweet Home.

Ha nacido una superbanda de blues. Se hace llamar South Memphis String Band, y está formada por tres músicos descomunales: Luther Dickinson (guitarrista de los North Mississippi Allstars y The Black Crowes), el bluesman Alvin “Youngblood” Hart y Jimbo Mathus (de los Squirrel Nut Ciprés). Juntos han grabado un disco magnífico, “Home Sweet Home”, perfecto para escuchar en el porche de una casa en mitad de un camino polvoriento. Guitarras, mandolinas y banjos en un espectacular ejercicio de músicas tradicionales ligeramente actualizadas. Roots para el siglo XXI.

Una cadena de televisión británica, Channel 4 (nada que ver con los perfumes, como verán más adelante), busca un voluntario para participar en un reality tan innovador como radical, puesto que el elegido será embalsamado delante de las cámaras con las mismas técnicas que se utilizaron con las momias egipcias. Cuando termine el programa, el voluntario, ya disecado, será expuesto en un museo con fines pedagógicos.

Cuando Zapatero pensó en Alberto Oliart, centrista de 81 años, para TVE, aún no se sabía nada de ese programa de Channel 4. Zapatero buscaba consenso. La idea de colocar a Oliart en la televisión pública fue del Presidente, el hombre que consintió la “limpia” de mayores de 50 años en TVE. Pues bien, parece que sólo mes y medio después de su nombramiento, Oliart, el hombre que creía que la parrilla era el artefacto para asar chuletas, a las primeras de cambio amenaza con dimitir.

El mundo de la televisión se ha estremecido ante tan contundente advertencia. ¿Qué sería de TVE sin Oliart? ¿Y de Zapatero sin su hombre de consenso? No quiero ni pensarlo. El acabose, la debacle, el caos, los brotes podridos… Volvemos a las andadas con la televisión pública. El presidente del Gobierno debe proteger al presidente de la Corporación, de manera que este último pueda proteger a sus dos nuevos directores. Cuestión de protectores y protegidos.

La serie que estrenó anoche Antena 3 también va de gente especial, extraordinaria, única. Gente con superpoderes. “Los protegidos” cuenta la historia de niños aparentemente normales que tienen dones sobrenaturales. Ya se imaginan, ¿verdad? Mueven objetos con la mente, escuchan el pensamiento de los demás, pueden ser invisibles o transmiten electricidad. Los lectores de mayor edad recordaran al tío calambres, ¿verdad? Pues esto no tiene nada que ver. Hablamos de pequeños superhéroes. Dos adultos hacen de improvisados padres de estos monstruitos, y buscan una casa donde esconderse de unos malhechores que quieren montar con los chavales un circo de freaks (o algo parecido).

Me suena el tema de los superpoderes… ¿Marvel? No, no, en televisión. ¿”Héroes”? Efectivamente, la ficción norteamericana de la NBC que, estrenada en 2006, habla de personas corrientes que un día descubren que poseen habilidades sobrehumanas (incluida la telequinesia: desplazar objetos sin la intervención de medios físicos). Un éxito: superó los 15 millones de espectadores en la primera temporada.

“Los protegidos” es parecida, pero no tiene nada que ver. Está hecha en España, con otro presupuesto, otros guionistas, otros actores, otros directores, otras músicas, las mismas… fuentes de inspiración. Es ciencia ficción castiza. “La primera serie en España con efectos especiales de calidad”, dice Antonio Garrido, uno de los protagonistas. Bueno, no esperen “Avatar”. Ni siquiera esperen “Héroes”. Confórmense con un vaso con agua desplazándose por la mesilla de la habitación de un niño o la puerta de un bar que se abre sola. Y con detalles tomados prestados de otras series: el cojo de “Los protegidos” muy bien podría ser el fumador de “Expediente X”.

Es decir, confórmense con una ficción española. Vean las fotos promocionales de las dos series en párrafos anteriores. Lo siento, pero esa es la diferencia entre ambas.

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P.D.

Los funcionarios europeos se encuentran más unidos que nunca. La culpa no es de la Presidencia Española de la Unión Europea, sino de una subida del salario del 4% a la que no quieren renunciar. Bien hecho. Me gustaría ofrecerles algunas imágenes de carácter artístico realizadas por trabajadores que desempeñan funciones en organismos del Estado. Un funcionario creativo, un lapicero afilado y los cadáveres de las últimas moscas del otoño. Con estos mimbres se han realizado estas pequeñas obras maestras. Les recuerdo que Arco está a la vuelta de la esquina…

“¡Qué más quisiera yo!” y “Periodistas Fútbol Club”, los últimos estrenos de La Sexta, dan la razón a todos aquellos que piensan que el talón de Aquiles de esta cadena es la producción propia. El primero es otro programa más de cámara oculta, lo que a estas alturas podría entenderse como un insulto a la inteligencia del telespectador. “Periodistas Fútbol Club”, el espacio que arrancó ayer al mediodía, es una versión futbolera de “Sé lo que hicisteis”. Es decir, un repaso supuestamente sarcástico a la actualidad, en este caso deportiva, basado en imágenes de otras cadenas.

Dos vulgaridades. No es normal que una cadena con programas del nivel de “Buenafuente”, “El Intermedio” o “Qué vida más triste”, y que cuenta con el respaldo de una productora del prestigio de Globomedia, sólo sea capaz de ofrecer como primeras novedades para 2010 un programa de cámara oculta y una versión cutre de “SLQH”.

“Periodistas Fútbol Club comienza con bronca”, anunciaba la web de La Sexta. Pero no es verdad. Comienza con una mediocridad apabullante, tanto en el guión como en la dirección o el decorado. Es un programa diario que precede a “SLQH”, y que muy bien podría considerarse como un lamentable preámbulo del mismo dedicado al deporte. También está basado en parasitar el trabajo, casi siempre los errores, del resto de cadenas. Si “SLQH” es un contenedor de la basura que producen los programas del corazón,  “Periodistas Fútbol Club” es un contenedor de la basura que producen los programas e informativos de deportes.

Me gusta el fútbol, y seguramente por eso jamás vería “Periodistas Fútbol Club”. Demuestra una preocupante falta de creatividad, ideas y talento. Y un exceso de humor forzado. Buena prueba de ello es que Dani Mateo y Ricardo Castella, los presentadores, están muy por encima del resto del programa. Son buenos. El resto, incluida una reportera con poca gracia y voz de pito, resultó francamente decepcionante: “nunca había estado tan cerca de un jugador”, dijo durante un reportaje de actualidad grabado en el partido “Champions for Africa” que se jugó… ¡hace 20 días!

Había más ingenio, agudeza y mordacidad en los créditos de “Padre de familia”, la serie de animación que hasta ayer emitía La Sexta a las 14.55, que en “Periodistas Fútbol Club” y “¡Qué más quisiera yo!” juntos.

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P.D.

Se acabó el buenrrollismo en TVE. Cuando todos creíamos que Javier Pons abandonaba voluntariamente la dirección de TVE, para fichar por alguna cadena o productora privada, ahora resulta que “ha sido cesado por criticar el nuevo modelo sin publicidad de la cadena pública”. Alberto Oliart, el mismo abuelete bonachón que hace menos de un mes aseguraba que “contaba con el mismo equipo que su antecesor”, ahora entiende que Pons “no era la persona más idónea para capitanear la nueva etapa”. Lo cuenta Europa Press vía vértele.com.

Si yo les digo que los barriguitas tienen su propio estudio de televisión, es muy posible que piensen que hablo de la productora del gordito de Intereconomía y sus colegas. Pues no. Los barriguitas son unos muñecos buenos. Fabricados por Famosa y con el tamaño de una manzana, adoptan diferentes papeles de la vida humana. Hay barriguitas que tienen negocios, como una peluquería, una farmacia o una tienda de mascotas. Otros están en un hospital o en su casa. Una pareja de barriguitas se presenta en un “kit boda” con todos sus accesorios, ramo de novia, tarta nupcial y pista de baile giratoria incluidas. Pero el más original y fascinante es el estudio de televisión.

El plató de los Barriguitas incluye cuatro muñecos. Qué mínimo. Presentadora, cámara, maquilladora y realizadora, imagino. Los niños se lo pasarán como enanos con este divertido juego, que seguro que para las próximas navidades aumenta su plantilla. Ya lo estoy viendo… El quirófano de los barriguitas, con unas diminutas Belén Esteban y Ana Obregón con diferentes caras de quita y pon. El geriátrico de la tele pública, con decenas de barriguitas de cincuenta años y uno de 81 (que puedes intercambiar de posición). Y la fusión de los barriguitas, un batiburrillo de muñecos, empresas, acciones y billetes de 500 euros que puedes ordenar de las maneras más estrambóticas.

Cincuenta euros bien invertidos. Y no serán los últimos… En los grandes almacenes que no admiten que sus trabajadores estén sindicados, ya saben a cuales me refiero, están liquidando “las televisiones sin TDT de Disney”. Con esta frase intentan vender teles viejunas: la rosa de Campanilla, la negra de piratas del Caribe y la roja de Cars se saldan a 59,95 euros. Un chollo, si no fuera porque el descodificador de TDT cuesta otros 50 euros.

Pero para muñequito barriguitas, el cantante Alejandro Sanz, que fue protagonista anoche de un especial en La 1 de TVE. Un programa con muchas similitudes con el que tuvo lugar hace tres años, cuando Pepa Bueno entrevistó, también en Navidad y para la tele pública, a Miguel Bosé. Exactamente los mismos tópicos, las mismas banalidades, el mismo peloteo, pero sólo con parecidos protagonistas: cambien a Bosé por Sanz, y a Bueno por Ana Pastor (su sustituta al frente de “Los desayunos de TVE”), y tendrán el mismo engendro promocional. Entonces Bosé se forraba con “Papito”, ahora Sanz lo intenta con “Paraíso Express”. Los dos con la misma discográfica, Warner Music. Y con el mismo padrino, TVE.


Recostado en el sillón de su casa, con los pies sobre la mesa (como Bush en su rancho), el cantante con el corazón fragmentado en dos o más trozos opinó sobre Obama o Berlusconi. Y resultó que sus opiniones despiertan el mismo interés que sus canciones. Cero. Y sin bajar los pies se atrevió a hablar sin decir nada sobre el hambre en el mundo. ¿Lo mejor? Saber que Alejandro necesita una limpieza de cutis: “le sale el arte por cada poro”, asegura Ana Pastor en su blog. Terminaron brindando “por el paraíso navideño”.

P.D.1

Según informa la agencia EFE, el habitual mensaje de Navidad del Rey cambiará la “escena tradicional” que ofrecía hasta ahora en su emisión televisiva por una “nueva” y “distinta”, según ha explicado el presidente de la Corporación de RTVE, Alberto Oliart. Al parecer es la Casa Real quien ha solicitado que se “variara” esa imagen. Podemos esperar cualquier cosa…

P.D.2

La serie “Cuéntame” ha sido galardonada con el Premio Nacional de Televisión que, convocado por el Ministerio de Cultura, celebraba su primera edición. Un jurado, formado por cracks como Carmen Caffarel, Manuel Campo Vidal o Juan Cueto, ha tomado la decisión, que además del honor incluye un sobre con 30.000 euros. No se sabe quién recibirá la pasta, si la productora o TVE. Una cifra con la que no pagan, me temo, ni el catering del capítulo más barato. Una pasta que seguramente el Ministerio de Cultura podría invertir en proyectos más innovadores, arriesgados y, sobre todo, necesitados.

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Un motivo para NO ver la televisión.

Tom Waits.

Cd: Glitter and Doom Live.

El concierto del 12 de Julio de 2008 en San Sebastián está en cada surco (digitalmente hablando) de esta recopilación, un disco amplio (17 canciones) pero incapaz de mostrar en toda su inmensidad el espíritu de Tom Waits sobre un escenario. Tom es Dios. Y también una anguila. Es muy difícil atrapar a una anguila. “Soy un pez albino, ya sabes, ése que lleva tanto tiempo en el lago. Me estoy haciendo mayor y aún no me han pescado”, dijo en una entrevista en Australia. Pero merece la pena intentarlo: no todos los días se editan cd´s con la energía bastarda que desprende este genio de la narración y el sonido. De regalo, un disco con sus historias.

Luis Fernández, ex presidente de TVE, ya tiene trabajo: es el flamante nuevo presidente de Univisión Estudios, la principal empresa de medios de comunicación en español en Estados Unidos. Sólo ha tardado un mes en encontrar curro, algo muy meritorio en estos tiempos de crisis y despidos. El colmo de la fortuna es la ubicación de su nueva empresa. Miami. Fernández estará como en casa: fue productor ejecutivo de “Al filo de la ley”, la primera ficción que estrenó Univisión en horario estelar, emitida en España por La 1 de TVE.

Cualquier lugar donde hubiera recalado Fernández hubiese provocado suspicacias. La gente es muy mala. La marcha de Fernández, como la de David Martínez (ex director de ficción de TVE) a Telecinco, forma parte de la fuga de cerebros prevista tras la eliminación de la publicidad y el recorte de presupuesto en la televisión pública. Recuerden que los buenos profesionales siempre acaban en la privada (tras engordar su currículum en la pública) donde, además de cobrar mucho más, tienen ocasión de poner en marcha proyectos realmente excitantes. Por ejemplo, culebrones: Univisión ha anunciado que producirá sus propias telenovelas.

TVE emite todas las tardes un culebrón mexicano no recomendado para menores de siete años. Es decir, para mayores de siete años. Se llama “En nombre del amor”, y consiste básicamente en mostrar, mediante un guión repugnante, los deseos húmedos y las ambiciones desatadas de una serie de personajes vacios interpretados por un grupo de actores nefastos dirigidos por alguien sin un ápice de talento. Una basura repleta de recauchutadas alcahuetas, mujeres “ofrecidas” y sementales tex-mex.

Uno de esos espacios que convierten una cadena pública en una cadena ganadora. “La 1 acabará 2009 siendo líder”, adelantó Luis Fernández en la última reunión en el Senado de la Comisión Mixta de Control de la Corporación. Cuidado, porque no dijo que la cadena estrella de TVE acabaría el año siendo la televisión de la que los españoles pudiéramos sentirnos orgullosos, la de mayor calidad, con mayor dedicación al servicio público o menor porcentaje de telebasura. Dijo lo que dijo: que La 1 acabará 2009 siendo líder de audiencia. La sana competencia entre la televisión pública y las cadenas privadas.

Cuando Luis Fernández pasó el testigo a Alberto Oliart le entregó una TVE en la cumbre. En la cumbre de la audiencia: según el Estudio General de Medios (EGM) que se hizo público ayer, La 1 fue la cadena más vista en octubre y noviembre de 2009 con una media del 18.8% de share. Oliart recogió la perita en dulce con una sonrisa en el rostro: “Mi objetivo es mantener la calidad de la programación”, confesó al mismísimo rey de España. Es decir, que tenemos culebrones para rato. Por cierto, los que prepara Univisión tienen muy, pero que muy buena pinta.

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P.D.1

En el cierre del Telediario (TVE) del mediodía, noticia urgente. Ana Blanco asegura que Al Qaeda afirma en un comunicado que los tres cooperantes españoles secuestrados en Mauritania se encuentran bien de salud. La gente debe saberlo, dice, pese a que la notica “está solamente en internet”. Me van ustedes a perdonar, pero no entiendo qué quiso decir Blanco con “solamente en internet”. ¿Le parece poca cosa?

P.D.2

“En ocasiones la guerra está justificada”, dijo Obama en Oslo durante la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz. Una frase interesante sobre todo por un detalle: era Obama quién recibía el premio. El Nobel de la Paz, ¿recuerdan? Nada nuevo. Creo que fue nuestro Benavente quién dijo aquello de que conseguir la paz era el pretexto para todas las guerras.

La Confederación Española de Organizadores de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) ha planteado, en uno de sus sondeos, una pregunta muy interesante. ¿Qué televisión quieres? Usted pensará que cada telespectador es un mundo, y por tanto una respuesta. Efectivamente. La televisión que yo quiero tendría fútbol gratis, documentales de animales con menos de 10 años de antigüedad (los documentales), informativos sin sucesos y series policiacas norteamericanas. Y ni un minuto de publicidad. Mi primo Ramón pasa muchas horas en el taxi, y ve poco la televisión, pero instalaría una pequeña en el salpicadero del Skoda si le ofreciesen un coctel con el porno de Canal +, los toros de Castilla La Mancha Televisión y el programa de Curry Valenzuela. Mi vecina Josefina, sin embargo, sale muy poco de casa (no tiene piernas), por lo que sueña con una tele-tienda interminable presentada por Jaime Cantizano en tanga. Utopías. Todas, excepto la de Esperanza Aguirre, puesto que la cadena que ella quiere ya existe: Telemadrid.

Se habla mucho de televisión a la carta, pero la verdad es que se trata de un concepto por definir. Asúmalo. La programación que ve usted la diseñan  otros, y me temo que con unos objetivos muy diferentes a los suyos. Quiero suponer que a usted y a mí, cuando vemos la tele, nos gusta entretenernos, informarnos e incluso, por qué no, aprender algo. Ellos quieren ganar dinero. Así de sencillo.

Las consecuencias de tan diferentes expectativas son evidentes. Ellos están forrados, nosotros estamos insatisfechos: el 95,6% de los telespectadores de la encuesta de CEACCU reconoce que se encuentran “poco o nada satisfechos” con la televisión actual. Una opinión que contradice los mensajes de los gurús del medio, que continuamente intentan convencernos de que la televisión que se hace en España es magnífica. Quizá para ellos. No para los telespectadores. El 95´4% de estos últimos cree que las cadenas no respetan los derechos de los usuarios. El 97,7% piensa que las interrupciones publicitarias resultan “excesivamente largas”. El 60% asegura que los códigos éticos para garantizar los derechos de la audiencia no son eficaces.

¿Cómo sería su televisión ideal? Puede dejar en este blog alguna pista. Le garantizo que las cadenas no le harán ni puñetero caso.

 

P.D.

Zapatero debería haber apostado por Michael Jackson. Ha hecho cosas más raras, como lo de Alberto Oliart. Un país como el nuestro, con políticos, banqueros y empresarios acaparando los informativos y las portadas de los periódicos, muchos de ellos convenientemente esposados, tendría que haber pujado de manera oficial por los despojos del rey del pop. Concretamente por su emblemático guante blanco. Una pieza exquisita que podría haberse convertido, como el Narajito del Mundial 82, en símbolo de este país y de estos tiempos de rapiña. La subasta se celebró en Nueva York, y fue Fossman Ma el afortunado coleccionista que pagó 350.000  miserables euros por una  manopla que nos hubiera venido como anillo al dedo.

 

Un motivo para NO ver la televisión

Un lector (Barbacue Bob) pidió ayer “algún buen disco de blues, yeah”. Dicho y hecho. Blues-folk oscuro, primitivo, auténtico. Con la rara pureza de los sonidos íntimos y olvidados. La recomendación de hoy es “Shake Sugaree”, una colección imprescindible de temas de Elizabeth Cotten. La cantante de Carolina del Norte grabó su primer disco en 1957, cuando ya había cumplido los 66 años. Fue una gran vocalista y una excelente compositora, pero sobre todo resultaba única tocando la guitarra: era zurda, y aprendió con el instrumento de su hermano diestro. Es decir, con las cuerdas invertidas. Lo suyo era puro feeling.

Elizabeth Cotten y Pete Seger interpretan el clásico “Freight Train”, escrito por Cotten cuando era una niña.

 

“La vejez es la cosa más inesperada de las que le pasan al hombre”. León Trotsky.

¿Quién diseñó el expediente de regulación de empleo (ERE) de TVE? Que salga ahora, si tiene cojones, y le diga a Alberto Oliart, de 81 años, nuevo presidente del Ente, lo que dijo entonces: que las personas con más de 52 años sobran en la televisión pública española. Que dé la cara, y defienda que con medio siglo de vida ya no puedes aportar nada en el mundo de la información o el entretenimiento. Que defienda sus ideas e insista en que lo que TVE necesita es renovación, modernidad, juventud, sangre fresca. Que tenga narices y justifique el acuerdo entre Zapatero, el que le encargó la liquidación de la televisión pública, y Rajoy, el hombre invisible, para elegir a Oliart.

Oliart 3

No sale nadie. Los ejecutores de TVE no están en TVE, evidentemente: los sueldos de la casa no están a su altura. Los ejecutores de TVE ya se han borrado las huellas dactilares. No les busquen, han desaparecido. Si quieren culpables deberán  conformarse con Zapatero, a fin de cuentas responsable máximo de un genocidio televisivo que acabó con la vida laboral de más de 4.000 profesionales digamos que… viejunos. Y todo para, sólo unos meses después, apostar por un presidente de 81 años.

No tengo nada contra el señor Oliart, evidentemente. Seguro que es una bellísima persona. Un hombre lúcido, inteligente, íntegro, prudente, justo y trabajador. Un señor que, eso sí, tendrá 84 años cuando acabe su mandato (los tres años que le restaban a Luis Fernández). Me veo en la obligación de recordarles que Oliart no ha trabajado nunca en el sector: es abogado, y ha sido ministro de Industria y Energía, de Sanidad y de Defensa. Un detalle de su biografía bien podría hacernos creer que su perfil resulta más adecuado para dirigir Telecinco: durante 17 años ha sido presidente de la Asociación de Criadores de Cerdo Ibérico.

¿Por qué es Alberto Oliart, un señor de 81 años sin experiencia en medios de comunicación, el elegido para dirigir RTVE? Todos dicen que por ser “un hombre de consenso”, con un perfil institucional, tibio, que no molesta al PP e incluso está bien visto por la Casa Real. Ya saben: no le han elegido por ser un genio de la televisión, un gestor eficaz y resolutivo, un experto en nuevas tecnologías audiovisuales. No. Ni por ser la persona adecuada para dar el impulso que necesita la televisión pública en estos tiempos tan complejos. “No sé nada de televisión”, ha reconocido a Público. No le hace falta. Le han elegido por ser, recuerden, “un hombre de consenso”.

¿Éste es el “buenismo” de Zapatero? Yo creo que más bien se trata de falta de ideas, de carencia de recursos, de ausencia de imaginación. ¿O es que, debido a la crisis, la televisión pública aún se interpone en el negocio de las televisiones privadas?

 

El dato

Trabajadores de RTVE de más de 52 años incluidos en el expediente de regulación de empleo (ERE) que se han jubilado con el 92% de su salario: 4.150. Costo de los despidos: 1.681.092.381 euros a pagar a lo largo de los próximos 15 años.

 

Un motivo para NO ver la televisión.

“Old Man”, de un veterano ilustre llamado Neil Young, en directo en 1971.


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