Archivo para febrero 20th, 2011
rumasa, el retorno
Publicado en: Domingo, 20 febrero, 2011
Memorable especial de “El gato al agua” (Intereconomía) dedicado a la segunda crisis de Rumasa. José María Ruiz Mateos junior, consejero delegado de Nueva Rumasa, asistió al programa para responder, acompañado por directivos de la empresa y abogados del prestigio de Marcos García Montes, a las preguntas de unos tertulianos que, de puro rancio, parecían figurantes de “La señora” o “Cuéntame”. Dos horas sin duda inolvidables, debido a lo inverosimil, esperpéntico y absolutamente surrealista del espectáculo: “Nosotros no nos regimos por lo que dicta la ley”, dijo en un momento de sinceridad un joven Ruiz Mateos en el que ya se advierten, maldita sea, los mismos síntomas de intoxicación por kriptonita que padece su padre. Elegantemente vestido, con un traje amplio que ocultaba a la perfección la malla de superhéroe, Ruiz Mateos junior no recurrió al dramatismo teatrero del patriarca y evitó amenazar con pegarse un tiro antes de dejar en la estacada a miles de inversores. Quizá por eso no consiguió emocionarme ni cuando intentó tranmitir confianza: “Antes venderíamos nuestras casas que dejar de pagar a un bonista”. La tranquilidad duró poco, puesto que inmediatamente después reconoció, entre dudas y carraspeos, que “el que la dueña de esas sociedades, sea Dhul, Apis o Clesa tenga una matriz domiciliada en un país extranjero como puede ser Holanda, Belice o cualquier otro no tiene otro motivo que el que proviene de la experiencia amarga del pasado cuando fuimos robados de todos nuestros bienes”.
En vista de las incongruencias, verdades a medias y flagrantes mentiras que soltaban tertulianos y rumasianos, los comentarios enviados vía teléfono por los telespectadores se convirtieron en lo más entretenido del programa. Esta es una pequeña selección de los mismos (a 1,42 ó 1,95 euros, dependiendo de móvil o fijo):
- “Apoyar a Rumasa y no a estos ladrones socialistas”.
- “Ruiz Mateos crea empleo, los sindicatos los destruyen”.
- “¡Socialistas mala gente! ¡Viva Rumasa!”.
- “Mi madre mañana comprará flan Dhul. Los buenos españoles, con Rumasa”.
- “España necesita + Ruiz Mateos”.
- “Esta familia es mercantilmente ejemplarizante. Lo dice un socialista”.
- “¿Y lo que nos están quitando los chinos?”.
- “Desde Burgos rezamos por toda la familia”.
- “A todos los que robaron Rumasa, que les sirva para medicinas y esquelas”.
El 100% de los comentarios enviados por los telespectadores era favorable a Rumasa y contrarios al gobierno socialista. ¿Curioso verdad? El Descodificador sintió en ese momento la llamada del periodismo de investigación y, ni corto ni perezoso, envió un mensaje al número ofrecido como cebo por Intereconomía. Ya sabemos que el buen periodismo es caro, 1,42 euros, pero un día es un día. El mensaje enviado decía así: “Los flanes Dhul son un truño. Y El Gato, un nido de fachas”. ¿Agresivo? No más que el de “Socialistas ladrones” o “José Mari tírale una tarta a Zetaparo”. Pues bien, todavía estoy esperando a que lo cuelguen…
Intereconomía, no les voy a descubrir la pólvora, es un punto de encuentro de carcamales, manipuladores y farsantes. Visto de esa manera resulta repugnante. Pero si olvidamos el daño que puedan estar haciendo a un sector de los televidentes, tan deteriorado como para no darse cuenta del engaño, resultan incluso entrañables. ¡Tienen tan mal aspecto estos señores fachas! Esas pieles resecas y pálidas, que anticipan el trabajo del embalsamador. Esas venas reventonas, por las que circula un cóctel letal de bilis y alcoholes de alta graduación. Ese odio irracional al progreso y la ilustración, esa falta de respeto al prójimo, esas gominas, esa necesidad de mentir para sobrevivir…
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Un motivo para NO ver la televisión
Epígrafe
Autor: Gordon Lish.
Editorial: Periférica.
No me atrevo a recomendarle este libro. La razón es muy sencilla: acabo de leerlo, y no estoy seguro de si he entendido algo o simplemente no quiero asumir en su totalidad la tristeza que transmite. Se lo diré de otra manera: desconozco si el autor ofrece en estas páginas algo más que resentimiento y dolor. “Efígrafe” es una novela para lectores participativos”, advierte la contraportada. Debo ser un lector pasivo: en estos momentos el libro pesa tanto en mis manos que tengo incluso dificultades para colocarlo en la estantería.
Quizá sea porque dudo si volver a la primera página y dar una segunda oportunidad a esta sucesión de cartas, escritas por un viudo amargado a diferentes miembros de su comunidad. Y dudo porque algunas de esas misivas, en su tormento infinito, son macabras y desoladoras, pero también brillantes, casi siempre sorprendentes. Duele porque todo parece difícil con Lish: incluso atrapar el tono de sus lamentos es una batalla. Y es que de tan áspero y tortuoso, “Epígrafe” podría llegar a atraer al lector de manera hipnótica. Un vicio como otro cualquiera…
Gordón Lish forma parte de la literatura norteamericana por su talento para descubrir escritores, haber editado de forma arriesgada a Raymond Carver, fundar revistas legendarias y ser colega de los grandes de la Generación Beat. A partir de ahora seguiré sus andanzas con el rabillo del ojo…

